March 27, 2021
De parte de Nodo50
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Extracto del libro 鈥楧esastres: c贸mo las grandes cat谩strofes moldean nuestra historia鈥, escrito por Lucy Jones y editado por Capit谩n Swing. Traducci贸n de Mar铆a Porras S谩nchez.

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La respuesta humana a la extraordinaria temporada de de 2017 nos ofrece motivos para ser cautamente optimistas. Mientras que la cobertura medi谩tica del Katrina culpaba a las v铆ctimas, con Harvey se centr贸 en c贸mo se hab铆a unido la comunidad y c贸mo la expansi贸n de superficies impermeables sin regular hab铆a impulsado el desastre. Houston es una ciudad multi茅tnica, como Nueva Orleans. Los saqueos tambi茅n formaron parte de su reacci贸n. Pero los reportajes sobre el caos no predominaron esta vez. Me lleva a pensar que quiz谩 nuestro c铆rculo de empat铆a se est谩 ampliando.

No obstante, se debe tener que cuenta que, mientras que las inundaciones del Katrina afectaron masivamente los barrios m谩s desfavorecidos, el asalto de Harvey fue m谩s igualitario y barrios tanto ricos como pobres terminaron bajo el agua. Es m谩s f谩cil empatizar cuando te ves reflejada en las v铆ctimas. La respuesta inicial al hurac谩n Maria y a la devastaci贸n de Puerto Rico tambi茅n sugiere que la empat铆a fluye m谩s despacio cuando las v铆ctimas son estadounidenses que no hablan ingl茅s.

La empat铆a es un buen comienzo. No obstante, uno de nuestros mayores desaf铆os como individuos es ir m谩s all谩 de la empat铆a y pasar a la acci贸n, superar la sensaci贸n de impotencia que nos inspiran los desastres naturales. Pasar a la acci贸n, tomar el control, ese es el mejor ant铆doto contra el miedo. Si has le铆do hasta aqu铆, puede que te est茅s preguntando qu茅 puedes hacer para que tu hogar y tu comunidad sean m谩s resilientes ante los riesgos que tienen por delante. Aqu铆 tienes algunos primeros pasos que merecen la pena:

F贸rmate. Todos los pueblos y ciudades pueden sufrir alg煤n tipo de desastre natural. Investiga a qu茅 riesgos se enfrenta tu comunidad y trata de ser racional para distinguir el m谩s significativo. Por ejemplo: los terremotos est谩n condicionados por la aleatoriedad y la falta de certezas, pero es posible que en tu comunidad las inundaciones sean una amenaza m谩s grave. Observa c贸mo los cient铆ficos cuantifican el riesgo y recuerda que estudian lo que la Tierra har谩 en general, no lo que te har谩 a ti. Tu b煤squeda puede comenzar en la Oficina Nacional Oce谩nica y Atmosf茅rica (NOAA) y el Servicio Geol贸gico de Estados Unidos, para riesgos geol贸gicos.
Es importante que valores qu茅 nivel de da帽os podr铆a asumir tu comunidad. Gran parte se puede prevenir. FEMA, la Agencia Federal para la Gesti贸n de Emergencias, tiene recursos que describen las estrategias de mitigaci贸n (formas de disminuir las p茅rdidas) para distintos tipos de riesgo. Tus servicios de emergencias locales, regionales o estatales probablemente tengan tambi茅n informaci贸n sobre los riesgos de tu zona y c贸mo minimizar su impacto. Las acciones que sugieran pueden tener un coste, pero a largo plazo el esfuerzo te ahorrar谩 dinero.

No asumas que el Gobierno te protege. Cuando se trata de la fortaleza y la seguridad de tu casa, tu edificio de viviendas o tu lugar de trabajo, no conf铆es en el Gobierno por tres razones. Primera: el Gobierno no aprueba las normas de edificaci贸n para proteger tus intereses econ贸micos. Su filosof铆a es que eres libre de cometer imprudencias, aunque no se te permite matarte ni matar a nadie mientras las cometes. Segunda: tu normativa de edificaci贸n es buena si es la vigente. Si tienes una hermosa casa victoriana, esta fue construida antes de cualquier normativa de edificaci贸n. Tercera: para que los c贸digos funcionen, tienen que llevarse a la pr谩ctica. Un departamento de urbanismo falto de personal es un departamento que no te puede proteger.

Si tienes alg煤n edificio en propiedad, tienes el deber de determinar sus riesgos y si est谩 preparado para soportarlos. Habla con un experto en cimientos o con un ingeniero de estructuras (cuando son edificios grandes). Descubre qu茅 te costar铆a reforzarlo. Si est谩s de alquiler, habla con tu casero y con el resto de inquilinos. Hablamos de trabajos de 500 d贸lares que marcan la diferencia entre da帽os menores y da帽os irreparables o la ruina total.

Colabora con l铆deres locales. Gran parte de las acciones que m谩s afectan a una comunidad se producen a nivel local, como hemos visto en Los 脕ngeles. Pero los cargos electos solo pueden hacer lo que les exigen sus votantes. Si te preocupan los c贸digos de edificaci贸n, la preservaci贸n de los terrenos inundables o la inversi贸n en infraestructuras seguras, tienes que hac茅rselo saber a tus representantes.

Cuando lo hagas, recuerda que las medidas preventivas suelen funcionar mejor cuando intentan adaptarse a un proceso f铆sico en lugar de impedirlo. Intentar detener el cauce de un r铆o o la sedimentaci贸n siempre ser谩 mala idea. No hay un mecanismo para frustrar los terremotos y nunca lo habr谩. Pero la decisi贸n de una ciudad de construir infraestructuras tan s贸lidas como sea necesario (y no tan s贸lidas como la ley vigente requiera) puede salvar vidas. Funciona mejor si nos preguntamos: 芦驴Qu茅 desenlace es completamente inaceptable y qu茅 debemos hacer para impedirlo?禄.

Trabaja con tu comunidad. Recuerda lo que est谩 en juego. Seguramente, sobrevivir谩s al desastre. Incluso en Pompeya, el 90% de los habitantes escaparon. Es la comunidad, la sociedad en s铆 misma, la que est谩 en riesgo. Sabemos que el da帽o es mayor cuando el sistema ya estaba debilitado. Una comunidad de personas que se conocen y se preocupan unas de otras conseguir谩 sobreponerse. Una comunidad dividida, que prefiere prepararse comprando armas o construyendo b煤nkeres fortificados, est谩 en riesgo. Se convierte en una profec铆a condenada a cumplirse: si tratas a tu vecino como a un enemigo en potencia, lo conviertes en uno y contribuyes a que la sociedad se derrumbe.

En los meses y los a帽os que suceden a un episodio catastr贸fico, cuando el polvo del desastre se ha asentado, se toma el pulso a una comunidad y se pone a prueba su futuro. Aquellos que contin煤an y prosperan lo hacen porque hay individuos que realizan sacrificios por el beneficio ajeno. Jon Steingrimsson mantuvo unida a su comunidad a pesar de su propio sufrimiento y su p茅rdida. De Carvalho inspir贸 al rey y a sus s煤bditos para reconstruir Lisboa antes de que les atenazara la desesperaci贸n. En Jap贸n, Maki Sahara dej贸 a un lado su vida de ama de casa para ayudar a las madres de Fukushima a afrontar el miedo a la radiaci贸n; Mio Kamitani abandon贸 su vida anterior para hacer de Otsuchi, su hogar adoptivo, el lugar con el que sue帽an sus habitantes. No son solo los l铆deres electos quienes nos conducen a la recuperaci贸n.

Recuerda que los desastres van m谩s all谩 del momento en que suceden. Para gestionar los desastres con efectividad debemos, tanto a nivel individual como comunitario, centrarnos en tres momentos diferentes: debemos construir y reforzar nuestras estructuras antes, para minimizar el da帽o, debemos responder con efectividad durante, para salvar vidas, y debemos salir unidos despu茅s, para recuperarnos. Reconoce que los tres momentos son importantes. Ampl铆a tu definici贸n de qu茅 significa estar preparados, no solo preparados para responder a corto plazo.

Hazlo con tus vecinos y amistades. Una iglesia o una mezquita que se ha preparado antes de un desastre, ha reforzado sus instalaciones y ha organizado a su gente es una instituci贸n que puede ser el n煤cleo donde despu茅s se apoye el resto de la comunidad.

Piensa por ti. Fue el exceso de dependencia y de confianza en las soluciones de ingenier铆a existentes el que llev贸 al pleno de Otsuchi a reunirse detr谩s del dique marino despu茅s del gran terremoto de Jap贸n oriental, exponi茅ndoles al tsunami. Pusieron sus vidas en manos de cient铆ficos desconocidos en lugar de responsabilizarse. Otros te pueden dar la informaci贸n y t煤 deber铆as hacer lo posible por entenderla. Pero, al final, t煤 decides tus acciones.

Los desastres naturales son cada vez m谩s frecuentes. Como hemos comprobado, el calor 鈥攅n los oc茅anos y la atm贸sfera鈥 es el motor de las tormentas m谩s extremas, y se espera que el calentamiento global intensifique la cantidad y la distribuci贸n espacial de los riesgos. A煤n m谩s significativa es la expansi贸n de nuestras ciudades y la creciente complejidad de la vida en las urbes. Los habitantes de las ciudades dependen cada vez m谩s de unas redes y cadenas m谩s sofisticadas: el agua, los alimentos, la electricidad, el alcantarillado, por no mencionar que cada vez somos m谩s dependientes de los m贸viles e Internet para hacer cualquier cosa. La cifra de personas vulnerables crece r谩pidamente.

Mientras que solo el 14% de la poblaci贸n mundial viv铆a en n煤cleos urbanos a principios del siglo xx, m谩s de la mitad de los seres humanos viven ahora en las ciudades, casi cuatro mil millones de personas.7 Muchas de estas ciudades est谩n situadas junto al mar, en lugares propensos al paso de los tornados, cerca de fallas o en la falda de los volcanes.

Necesitamos aceptar que el momento en el que ocurrir谩 un desastre es azaroso, es posible que nunca seamos capaces de anticipar el cu谩ndo de los m谩s grandes.

Los seres humanos buscamos el significado en todo lo que hacemos. Por una parte, es una cuesti贸n de autopreservaci贸n: nos ha motivado a buscar patrones, anticipar y predecir amenazas futuras. Pero, a un nivel m谩s profundo, revela el deseo de que algo bueno surja de nuestras acciones. Necesitamos darnos cuenta de que nuestra b煤squeda de significado nos puede llevar a preguntarnos por qu茅 una cosa as铆 nos ha sucedido, cuando ese impulso puede llevarnos a preguntar: 芦驴C贸mo puedo cooperar con mis vecinos para prepararme y recuperarme?禄.

El futuro es insondable. Podemos ver patrones y asignar parecidos, pero el tiempo solo se mueve en una 煤nica direcci贸n. No podemos saber cu谩l ser谩 la pr贸xima ciudad de las muchas del planeta que experimentar谩 uno de los grandes en el transcurso de nuestra vida. Pero podemos decir con seguridad que suceder谩 en alg煤n sitio.

Y cuando lo haga, en este mundo global y conectado, todos seremos part铆cipes. Compartiremos el dolor de las v铆ctimas cuando la informaci贸n llegue a nuestros tel茅fonos y ordenadores. Nos enfrentaremos al impulso de culparlos, tratar de entender qu茅 hicieron para merecer ese infortunio. Buscaremos un motivo que nos libre de correr la misma suerte. En otras palabras: experimentaremos el miedo que surge de la aleatoriedad. Pero siempre podemos reconocer esos impulsos en nosotros mismos y en aquellos a nuestro alrededor y decidir superarlos. Podemos reconocer nuestras reacciones instintivas y enraizadas al desastre, pero dejarnos guiar por nuestra enorme capacidad para la empat铆a, nuestro deseo de ayudar. Podemos usar lo que sabemos ahora para ayudar a quienes m谩s afectados se vean por el desastre, y para evitar el da帽o a quienes vendr谩n. Los desastres naturales nos golpean juntos, y juntos debemos volver a levantarnos.




Fuente: Climatica.lamarea.com