January 21, 2021
De parte de Nodo50
236 puntos de vista


Juan Manuel Arag眉茅s Estragu茅s es profesor titular de Filosof铆a en la Universidad de Zaragoza. Ha publicado diversas obras sobre Karl Marx, Jean Paul Sartre (al que tambi茅n ha traducido), Gilles Deleuze y diversos aspectos de la filosof铆a contempor谩nea. Su 煤ltimo libro publicado: De idiotas a koinotas. Para una pol铆tica de la multitud (Madrid: Arena Libros, 2020).

*

Nos hab铆amos quedado aqu铆. Apuntas y criticas que el paradigma de la simplicidad tambi茅n se ha instalado en el marxismo y en la ex茅gesis de Marx. 驴Por qu茅? 驴C贸mo es posible que la simplicidad rija o haya regido en una tradici贸n que tiene entre sus grandes cl谩sicos pensadores que en absoluto son simples?

Pues esto ha sucedido, y de manera
escandalosa. Sartre, en sus Cuestiones de
m茅todo
, un texto de 1958 que luego 
coloc贸 como introducci贸n de la Cr铆tica
de la raz贸n dial茅ctica
, se帽ala la pobreza de un marxismo, el oficial del
PCF, que toda la explicaci贸n que es capaz de dar a prop贸sito de Flaubert es que
fue un peque帽o-burgu茅s del XIX y que eso explica su Madame Bovary. 驴Cu谩ntos peque帽os-burgueses hubo en el XIX que no
escribieron Madame Bovary?, se
pregunta Sartre. Por desgracia, ese simplismo sociologicista, que como he dicho
poco tiene que ver con Marx, ha estado muy extendido dentro del marxismo y lo
ha acabado convirtiendo en una mala caricatura. Todo se explica por la clase
social.  Precisamente, esa pobreza, esa
pereza te贸rica que ha atravesado a buena parte del marxismo oficial ha sido
denunciada por esos grandes pensadores que t煤 mencionas. A pesar de las
distancias que los separan, los Benjamin, Gramsci, Luk谩cs, Korsch, Sartre,
Marcuse, Althusser, Sacrist谩n, se rebelan contra esa simplicidad y exigen del
marxismo algo m谩s, mucho m谩s, que un economicismo mecanicista y determinista
que acaba por no explicar nada, m谩s que vaguedades. Para algunos de ellos,
desarrollar una antropolog铆a materialista se convierte en un empe帽o
imprescindible, para otros, analizar la complejidad de las sociedades
contempor谩neas, no solo la dimensi贸n econ贸mica de las mismas, se presenta como
tarea primordial. Y todo ello asentado en textos de Marx, algunos de ellos
publicados tard铆amente, que nos colocan sobre la pista de estas reflexiones.
Mucho habr铆a aqu铆 que decir de un <marxismo> sovi茅tico que, si bien en
sus primeras luces, desarroll贸, de la mano de Ryazanov, una encomiable labor de
edici贸n de textos de Marx en el marco del Instituto Marx-Engels, luego, y tras
la ejecuci贸n de Ryazanov en 1937, bloquea todo proceso de edici贸n y acaba por
convertir su teor铆a en un enorme monumento idealista, como subray贸 Luk谩cs, cuya
lectura en muchas ocasiones produce sonrojo. Pondr茅 un  ejemplo, extra铆do de la historia de la m煤sica
sovi茅tica.

Adelante con 茅l, se te agradece

En 1936 se representa en Mosc煤 la 贸pera de
Shostakovich Lady Macbeth de Mtsenk,
贸pera que llevaba dos a帽os recibiendo encendidas alabanzas entre los cr铆ticos
sovi茅ticos e internacionales.  En enero
del 36, Stalin acude a escucharla en Mosc煤. Al cabo de unos d铆as, aparece en Pravda un art铆culo, 鈥淐aos en lugar de
m煤sica鈥, en el que se destroza la 贸pera, que ser谩 retirada inmediatamente de
cartel por veinte a帽os.  Leer el texto no
puede sino producir enorme desasosiego en un lector no ya marxista, sino
simplemente materialista.  La base del
mismo es la reivindicaci贸n de lo que llama la m煤sica <natural>,
<humana>, que, por cierto, es la que se hac铆a en el XIX para las elites
sociales. 驴C贸mo es posible que veinte a帽os despu茅s de la Revoluci贸n nos
encontremos con textos en los que se recupera todo el arsenal del idealismo m谩s
rampl贸n? Y, desgraciadamente, no es un texto aislado, sino la expresi贸n de un
giro te贸rico idealista que nada tiene que ver con Marx o el materialismo. Y,
sin embargo, durante mucho tiempo, ese modelo te贸rico, profundamente adulterado
y dogm谩tico, es el que se ense帽ore贸 del discurso oficial. Por eso, la denuncia
del estalinismo como una forma de idealismo, y de la peor especie, es
fundamental para el desarrollo del marxismo. 
Eso ya la dijeron Sartre, Luk谩cs, Marcuse, Althusser, entre otros. 

Pero entonces, 驴por qu茅 el estalinismo cal贸 tan hondo en
tradiciones marxistas, algunas de ellas deudoras o alimentadas por dirigentes
que estaban lejos de ser personas incultas?

Responder a eso es clave para entender
nuestras derrotas como proyecto emancipador. 
Y para hacerlo ser铆an precisos muchos libros y perspectivas
diversas.  Yo solo voy a apuntar una
causa, entre las muchas que hay, y es el verticalismo que suele acompa帽ar, por
desgracia, a la tradici贸n comunista.  Yo
lo he vivido como dirigente pol铆tico, como secretario general del PCA.  Cuando el m谩ximo dirigente, en el que se
deposita una enorme confianza, plantea algo, dif铆cilmente se le cuestiona.  Y eso es un enorme error, pues lo mejor que
puede hacer un comunista es decir claramente lo que piensa, debatirlo y
construir un discurso compartido.  La
parres铆a de la que habla el 煤ltimo Foucault, el decir-verdad, el atreverse a
exponer lo que uno piensa.  No para
imponerlo, sino para contaminarlo con otras perspectivas y construir un
discurso colectivo.  En nuestra
tradici贸n, hay una voz arriba que desciende sobre el colectivo y se
impone.  Anguita dec铆a que hay que
escuchar qu茅 se dice, no fijarse en qui茅n lo dice, yo comparto plenamente esa
posici贸n. Esta es una de las cuestiones por las que creo que una pol铆tica
materialista debe repensar las formas de organizaci贸n y superar la
forma-partido.  

Sostienes
que el ate铆smo de Marx tiene como consecuencia la aparici贸n de un Marx mucho
m谩s cercano a Nietzsche que a Hegel. 驴En qu茅 sentido Marx es cercano a un pensador
nada socialista como Nietzsche?

Bueno, no me parece que Hegel, defensor del
Estado prusiano, sea tampoco modelo de pensador socialista.

No, no lo es desde luego

Pero, nuevamente, el problema no es Hegel o
Nietzsche, sino ciertos gestos filos贸ficos que podemos detectar en ellos. Claro
que Nietzsche y Marx se hallan muy distantes en muchos aspectos, pero tambi茅n
hay otros en los que se les puede poner a resonar.  Y el ate铆smo es uno de ellos. Desde mi punto
de vista, el ate铆smo es un discriminador ontol贸gico fundamental. Nuestra
filosof铆a dominante, de cu帽o idealista, se ha construido hist贸ricamente como
una teolog铆a vergonzante; dios, de una u otra manera, se convert铆a en la 煤ltima
instancia sobre la que esta se apoyaba. Desde que Plat贸n le torciera el pulso,
pol铆tico y filos贸fico, a Dem贸crito y los sofistas, la filosof铆a occidental no
ha cesado de 鈥榗ontarse cuentos鈥, por decirlo con Althusser, de inventar mundos,
modelos que pretend铆an explicar la realidad. Desde el mundo de las ideas
plat贸nico, hasta los estados de naturaleza y pactos sociales de la tradici贸n
liberal, surcados por sus teor铆as de la naturaleza humana, el idealismo se ha
caracterizado por inventarse la realidad. Y, desde esa invenci贸n, pretender
explicarnos el mundo. Hegel no se halla muy alejado de este modelo, con su
Idea, o el Esp铆ritu Absoluto, cuyo aroma teol贸gico resulta muy evidente. La
Filosof铆a nace con una serie de autores, los milesios, que son los primeros en
decir, 鈥渙iga, no nos cuenten historietas, el origen del cosmos est谩 en el
propio cosmos, no busquen dioses que expliquen esa realidad鈥. La Filosof铆a nace
con un gesto radicalmente materialista, hasta que se produce el rapto plat贸nico
y se retranscendentaliza el discurso. Rousseau se asombraba de que hubiera
habido alguien tan simple que hubiera aceptado que otro dijera que la tierra
era suya; pero, 驴no resulta m谩s asombroso que alguien construya un discurso
desprestigiando el mundo material e inventando un mundo suprasensible, como
hizo Plat贸n y repitamos, como una cantinela, que ah铆 est谩 el origen de la
Filosof铆a?  Y no solo eso, sino que ese
planteamiento se convierte en la se帽a de identidad filos贸fica hasta que en el
XIX Marx y Nietzsche dicen, 鈥渂ueno, hasta aqu铆 hemos llegado, dejen de tomarnos
por gilipollas鈥.  Spinoza ya hab铆a
hablado de los cuentos de vieja de S贸crates y Plat贸n. Por ello creo que la
cuesti贸n del ate铆smo es fundamental desde un punto de vista ontol贸gico. Y
subrayo esto 煤ltimo. No se trata de menospreciar a todo aquel que no se
reivindique ateo, en absoluto, la alianza pol铆tica con cierto cristianismo, con
ciertos discursos religiosos, es inexcusable. 
Pero para construir una filosof铆a que no nos cuente cuentos es condici贸n
indispensable la inmanencia, el ate铆smo, que se sustancia en una ontolog铆a, una
antropolog铆a, una epistemolog铆a que nada tienen que ver con las que nos ofrece
el idealismo.

Por otro lado, Marx y Nietzsche se al铆an para
posibilitar una lectura cr铆tica de nuestra sociedad medi谩tica. En Marx
encontramos reflexiones muy cr铆ticas sobre la capacidad de los medios de
comunicaci贸n de producir realidades inexistentes que son tomadas como verdades,
lo que actualmente se conoce como simulacros. 
Nietzsche, por su parte, establece un v铆nculo entre verdad y fuerza,
poniendo de manifiesto c贸mo lo que llamamos verdad no es sino un efecto de
poder que es, efectivamente, lo que sucede en nuestras sociedades
medi谩ticas.  Por ello pienso que la
alianza de Marx y Nietzsche, en algunos aspectos, puede ser muy eficaz en el
an谩lisis pol铆tico del presente.

Pero
Hegel, para algunos estudiosos, es imprescindible para entrar y comprender a
Marx. 驴Una etapa superada de su formaci贸n en tu opini贸n?

Siempre he desconfiado de esas concepciones
que dicen que para entender a un fil贸sofo es imprescindible comprender a otro,
nos introducen en una l贸gica geneal贸gica que quiz谩 nos lleve a no leer nunca al
autor que nos interesa porque dediquemos nuestra vida a los previos.
Enti茅ndelo, en parte, como una broma. Evidentemente hay que reconocer el
v铆nculo entre Marx y Hegel. Pero es preciso matizarlo de tres modos. Primero,
se帽alando el empe帽o de Marx, en los a帽os 40, de ajustar cuentas con esa
herencia hegeliana, debatiendo con Hegel y los j贸venes hegelianos, tambi茅n con
Feuerbach. Hacia quien, por cierto, encuentro m谩s cari帽o y deferencia en Marx.
No cabe duda de las enormes inercias que el hegelianismo ambiente provoca en la
Alemania de 1830-1840, hasta el punto de que no era posible no hablar
hegeliano. Y Marx lo habla, pero de una manera tremendamente cr铆tica, hasta el
punto de que sus dos obras de la 茅poca en cuyo t铆tulo se menciona a Hegel
utilizan, precisamente, el concepto cr铆tica.  Incluso las obras que no se dirigen
directamente contra Hegel, La sagrada
familia
, La ideolog铆a alemana, Las tesis sobre Feuerbach, suponen un
combate con el universo hegeliano. Segundo, Marx se impone una tarea, invertir
a Hegel, su metodolog铆a, colocarla sobre los pies.  Pero, y aqu铆 coincido con Ripalda, al dar la
vuelta a Hegel, lo rompe, hace otra cosa que ya nada tiene que ver con Hegel.  Hegel es un pensador curioso porque es el
primero de los grandes que recupera con decisi贸n el devenir, la historia. Pero,
en realidad, no pasa de mera apariencia, Hegel no sale del b铆blico ego sum qui sum, pues la Idea, el
Esp铆ritu, aunque deriven, est谩n al principio y al final del proceso, no hay m谩s
que despliegue de lo Mismo, no salimos del 谩mbito del Ser, que es un efecto de
la Idea. Todo lo que est谩 expl铆cito al final estaba impl铆cito en el origen.
Nada nuevo bajo el sol. Por el contrario, al colocar el Ser, la realidad
material, la sociedad, como base del proceso, no hay posible cierre del mismo,
la sociedad no va a dejar de devenir y, con ella, las formas del pensamiento.
En Hegel, el Fin de la Historia y de la Filosof铆a tienen l贸gica, en Marx, en absoluto.
Marx destruye a Hegel al darle la vuelta, aunque, como vengo diciendo, en
ocasiones reaparezcan inercias hegelianas. Como dec铆a de forma muy hermosa
Sartre, 鈥渓as ideolog铆as derrumbadas dejan pa帽os de muralla en los esp铆ritus鈥.
Tercero, y muy importante, se trata de colocar a Marx en su tradici贸n, que es la materialista, y vincularlo con sus
sucesores materialistas, aunque no se reivindiquen como seguidores de Marx. Me
parece enormemente sorprendente que haya quien se empe帽e en hacer de Marx un
seguidor de la tradici贸n idealista, en vincularlo no ya con Hegel, que es muy
leg铆timo, siempre que se establezcan las cautelas apuntadas, sino con Kant o,
incluso, S贸crates y Plat贸n. Es lo que hace Badiou y el resultado es,
pol铆ticamente, desastroso. Pero aqu铆 puede verse la l贸gica de los discursos:
quien se apoya en una fuente idealista, Plat贸n en este caso, acaba
reivindicando un planteamiento idealista, el estalinismo. 

驴Y por qu茅 pol铆ticamente desastroso, como se帽alas al hablar
de Badiou?

Porque el resultado final es una especie de
reedici贸n del fil贸sofo-rey.  Todos los
que beben de la tradici贸n plat贸nica acaban, de uno u otro modo, bajo una u otra
denominaci贸n (puede ser la de Voluntad General, puede ser la de Legislador,
puede ser la de Secretario General) reivindicando la figura del Sabio. Y esa no
es nuestra apuesta. Badiou pertenece a esa estirpe. No solo eso, sino que
realiza una reivindicaci贸n de la dictadura del proletariado, lo que me parece
absolutamente improcedente en estos tiempos por muchas razones (entre otras,
t谩cticas, 驴vamos a salir a la calle a proponer la dictadura del proletariado?,
venga, hombre). Adem谩s desvirt煤a por completo lo que Marx y Engels entend铆an
por tal.  Recordemos que Engels entend铆a
como un ejemplo de dictadura del proletariado un proceso tan democr谩tico como
fue la Comuna de Par铆s de 1871.  Sin
embargo, para Badiou la democracia es un elemento simb贸lico del
capitalismo.  Nuevamente le regalamos una
palabra con prestigio, democracia, al enemigo.

Afirmas,
siguiendo a Deleuze, la existencia de una l铆nea Spinoza-Marx-Nietzsche, que
鈥減uede cambiarlo todo鈥. 驴Qu茅 todo es ese? 驴Qu茅 puntos enlazan a esos
pensadores, especialmente en el caso de Marx y Spinoza

Hay un momento en Diferencia y repetici贸n en el que Deleuze, hablando de dos posibles
enfoques de la diferencia dice que uno de ellos puede cambiarlo todo y, en
efecto, creo que estos tres autores, aunque Deleuze no lo explicite, apuntan en
esa direcci贸n. Deleuze no traza esa l铆nea Spinoza-Marx-Nietzsche, aunque s铆 que
se siente muy cercano de ellos. Hubiera sido muy interesante que Deleuze
hubiera acabado el libro que llevaba entre manos cuando se suicid贸, La grandeza de Marx. 驴Qu茅 une a estos
tres autores?  Pues una cuesti贸n
fundamental en el campo de la ontolog铆a materialista: la cuesti贸n de la
diferencia. Los tres son grandes teorizadores de la diferencia y los dos
primeros extraen de ello enormes efectos pol铆ticos, que son los que enlazan con
Deleuze. Voy a intentar explicarme porque esta es una cuesti贸n fundamental y ciertamente
algo compleja y extensa.

Estoy, estamos atentos

Empiezo por la cuesti贸n de la diferencia. La
tradici贸n filos贸fica occidental, en la que, insisto, el idealismo ha marcado
sus huellas de modo profundo, se ha construido sobre la idea de identidad y ha
subordinado la diferencia a esa identidad. Es el efecto necesario de una
concepci贸n teol贸gica cuyo sustento es dios, de quien la realidad no es sino
huella y las criaturas un producto 鈥榓 imagen y semejanza鈥.  La ontolog铆a plat贸nica instaur贸 este modelo avant la lettre, de ah铆 su 茅xito cuando
los discursos religiosos medievales de todo signo se apropian de la filosof铆a.
Ese ejercicio de identificaci贸n exige un proceso de m谩xima abstracci贸n que se
sustancia en conceptos como el de Ser, m谩xima identidad de lo existente, o el
de, en el campo de la antropolog铆a, naturaleza humana.  Estos conceptos expulsan de ellos toda
concreci贸n, toda realidad, toda diferencia. Y, sobre todo, han generado, tras
m谩s de 2.500 a帽os de machacona repetici贸n, un sentido com煤n que hace asentir,
con extrema ingenuidad, a la idea de que los seres humanos somos iguales.
Concepciones que luego, perm铆teme que me venga al presente, provocan que
tengamos que escuchar tonter铆as como el covid-19 no entiende de clases
sociales, que todos somos iguales ante la pandemia. Afirmaci贸n evidentemente
falsa. Pero perdona, vuelvo a la cuesti贸n.

Nada que perdonar, lo que se帽alas es muy cierto. Las clases sociales se hacen notar en muchas partes, en casi todas

Ese ejercicio de privilegio de la identidad
solo puede hacerse de un modo, alej谩ndose de la realidad, cobij谩ndose en los
鈥榗uentos de vieja鈥 de Plat贸n y compa帽铆a. La actitud del materialismo ha sido
hist贸ricamente la contraria, mirar a la realidad a los ojos y construir su
discurso desde esa realidad.  Y si algo
nos manifiesta la realidad es que est谩 atravesada por la diferencia, que no hay
dos objetos-seres iguales y que el paso del tiempo, el gran olvidado tambi茅n de
la tradici贸n filos贸fica idealista, provoca procesos de diferenciaci贸n. El materialismo
es una filosof铆a de la diferencia y esto lo supieron ver muy bien estos tres
autores. Lo que pasa es que el marxismo dominante, muy hegelianizado, muy
impregnado de idealismo, no ha sabido o querido ver esta dimensi贸n de Marx.  Marx es un gran te贸rico de la diferencia,
tanto en lo ontol贸gico, como en lo antropol贸gico, como en lo pol铆tico. Y no es
que lo diga yo, es que lo dicen sus textos. Marx expone, cierto que muy
brevemente y de manera no sistem谩tica, toda una antropolog铆a de la diferencia cuya
expresi贸n m谩s clara se encuentra en la tesis VI sobre Feuerbach, en la que dice
que 鈥渓a esencia humana es el conjunto de sus relaciones sociales鈥. 隆El conjunto
de sus relaciones sociales! No solo la clase social, como han le铆do lectores
muy perezosos. En esos a帽os, 1844-46, Marx repite en numerosas ocasiones
f贸rmulas semejantes y las enlaza con el concepto de <vida>, como cuando
escribe, en La ideolog铆a alemana, que
鈥渆s la vida la que determina la conciencia鈥. 隆La vida, no la clase social! La
vida, con toda la riqueza constitutiva de este concepto. Claro que la clase, la
posici贸n social, es importante, pero Marx, un autor complejo, no cae en el
simplismo de muchos de sus seguidores, no remite todo a la clase social. El
sujeto es un producto social, de todas las determinaciones sociales que le
afectan. Y como no hay dos sujetos con iguales determinaciones sociales, no hay
dos sujetos iguales. Marx parte de esa idea en antropolog铆a y la traslada a la
pol铆tica cuando, en la Cr铆tica del
programa de Gotha
, escribe aquellos de que 鈥渄e cada cual seg煤n su
capacidad, a cada cual seg煤n su necesidad鈥, porque, explica, en una sociedad
comunista, el derecho ha de ser diferente. 
El comunismo es una sociedad de la diferencia. E, insisto, lo dice Marx,
no yo.

Voy acabado. 驴Por qu茅 dice Deleuze que esta
concepci贸n de la diferencia puede cambiarlo todo?

Excelente pregunta. Tu respuesta

En primer lugar, Deleuze se帽ala dos
concepciones de la diferencia. Una que parte de la identidad, por lo tanto de
cu帽o idealista, y que pretende promover la diferencia.  Siempre he entendido que es la v铆a
Lyotard.  Su resultado son estas
desgraciadas pol铆ticas de identidad cuyo objetivo es construir microidentidades
que nos separan de los otros. En realidad es lo que ha hecho la izquierda toda
su vida y ahora, desgraciadamente, hace cierto feminismo: buscar lo que separa,
no lo que une, poner el acento en el matiz, no en las enormes coincidencias. Es
una concepci贸n idiota de la
diferencia, en la que se busca lo idion,
lo particular. La segunda v铆a, de vocaci贸n materialista, parte de la
constataci贸n de la diferencia, del car谩cter originario de la misma y que, por
ello, desde una perspectiva pol铆tica, puede cambiarlo todo, porque si somos
diferentes, si partimos de eso, lo 煤nico que nos queda es la construcci贸n de lo
com煤n, el trenzado de lazos que nos permitan un proyecto compartido. Esa es la
base de la pol铆tica en Spinoza, desde la diferencia subjetiva, la composici贸n
de los cuerpos para la construcci贸n de la multitud.  Esta concepci贸n de la diferencia es a la
que  llamo una diferencia koinota, de koinon, com煤n, sobre la que es posible desarrollar una pol铆tica de
la construcci贸n y de la alianza que permite promover un amplio sujeto pol铆tico,
al que podemos llamar clase, multitud o pueblo, seg煤n se nos antoje.  Cuidado, una precisi贸n. Esta concepci贸n de la
diferencia no desemboca en un discurso universalista que reconcilie todas las
diferencias. Hay diferencias que son irreductibles y que est谩n en la base del
conflicto social.  Por lo que abogo es
por una pol铆tica de mayor铆a sociales en favor de esas mayor铆as sociales. Se
trata de desarrollar el conatus de la
multitud
como programa pol铆tico b谩sico, es decir, la permanencia en el ser,
la supervivencia, de la mayor铆a social, algo que el capitalismo, es muy
evidente, no garantiza.

Tomemos un 煤ltimo descanso si te parece

De
acuerdo.

Primera parte de esta entrevista: Entrevista a Juan Manuel Arag眉茅s Estragu茅s sobre Marx y marxismo (I). 鈥淗ay un gesto en Marx del que todav铆a no hemos sido capaces de extraer toda su potencia filos贸fica鈥 https://rebelion.org/hay-un-gesto-en-marx-del-que-todavia-no-hemos-sido-capaces-de-extraer-toda-su-potencia-filosofica/

Fuente:
El Viejo Topo, diciembre de 2020.




Fuente: Rebelion.org