May 6, 2021
De parte de Nodo50
240 puntos de vista


A ra铆z de la publicaci贸n en castellano de su libro 鈥楿na dura batalla por los recuerdos鈥, entrevistamos a Margrit Schiller, que fue integrante en la d茅cada de los a帽os 70 de la guerrilla urbana Fracci贸n del Ej茅rcito Rojo.

Margrit Schiller, durante la entrevista. / Foto: azozomox

Margrit Schiller perteneci贸 a la Fracci贸n del Ej茅rcito Rojo (RAF, por sus siglas en alem谩n) creada en 1970 en la Rep煤blica Federal Alemana. 脡sta era una guerrilla urbana que ten铆a por objetivo luchar contra el capitalismo y el imperialismo. Entr贸 en la RAF en 1971, pero fue detenida poco tiempo despu茅s y sentenciada a 27 meses de prisi贸n. Cuando en 1973 fue liberada, trat贸 junto con otras personas de reorganizar el grupo de nuevo. En 1974 volvi贸 a ser arrestada y condenada a cinco a帽os. En 1985 decidi贸 exiliarse en Cuba donde permaneci贸 ocho a帽os y despu茅s se march贸 a Uruguay, donde vivi贸 un d茅cada. Actualmente reside en Berl铆n y va a reeditar en castellano su libro Una dura batalla por los recuerdos (el primer libro de la colecci贸n editorial de Bauma y Azadi Jin), donde cuenta sus experiencias durante los a帽os 50, 60 y 70 en Alemania hasta llegar a su encuentro con la RAF, as铆 como su estancia en prisi贸n, la experiencia del aislamiento y la participaci贸n en varias huelgas de hambre.

La primera generaci贸n de la RAF se caracteriza por un rechazo absoluto a la generaci贸n de sus padres por su colaboraci贸n con el nazismo. Pero en el Estado espa帽ol siempre se mira a Alemania como ejemplo a seguir en la lucha contra el fascismo. 驴Qu茅 tiene eso de cierto y cu谩les son los mitos?
Yo nac铆 en el a帽o 48, mis padres no eran miembros de organizaciones nazis, pero vivieron esa 茅poca sin pensar diferente y eran parte de eso. Al terminar la guerra, en 1945, se quedaron sin ninguna perspectiva de futuro. Despu茅s de esa fecha no quer铆an hablar nunca sobre su experiencia, a pesar de que mi padre hab铆a sido soldado y hab铆a estado en Stalingrado. La respuesta a mis preguntas siempre era 鈥渘o sab铆amos nada, no vimos nada鈥. Esto no suced铆a solo en mi familia, era as铆 tambi茅n en la escuela; la gran mayor铆a en Alemania era as铆. Y ni un solo juez fue acusado por su cooperaci贸n con el nazismo, muy pocos responsables fueron acusados. Los juicios de Nuremberg fueron un s铆mbolo, pero solo eso.

El problema es que la construcci贸n de Alemania despu茅s de 1945 se bas贸 en olvidar que el 90 por ciento de la poblaci贸n mir贸 hacia otro lado o se benefici贸 de los asesinatos y las expropiaciones de los jud铆os durante el nazismo. Los planes de reconstrucci贸n se hab铆an realizado en Estados Unidos antes de acabar la guerra, y despu茅s del 45 se us贸 a los antiguos funcionarios nazis para llevarlos a cabo. En los 煤ltimos 20 a帽os salieron informes oficiales que confirman que los puestos de responsabilidad esenciales siguieron siendo para los viejos nazis, que murieron en los 60 y 70. Esto hizo que mi generaci贸n, a finales de los 60, basara su lucha en contra de la continuidad del fascismo. Pero fuimos un porcentaje muy reducido de gente. La mayor铆a de la sociedad segu铆a pensando de la misma manera. Y sigue habiendo una continuidad fascista que reci茅n en los 煤ltimos a帽os se hace m谩s visible con los cr铆menes del NSU [siglas de Clandestinidad Nacionalsocialista, por su traducci贸n al castellano] o los asesinatos en Hanau, entre otros. Esto se negaba antes.

芦Ni un solo juez fue acusado por su cooperaci贸n con el nazismo, muy pocos responsables fueron acusados. Los juicios de Nuremberg fueron solo un s铆mbolo禄 锘緾lic para tuitear

Tambi茅n describes en el libro sobre choque entre los valores que tus padres intentaron imponer sobre ti y entre lo que tu quer铆as, que ten铆as una diferente forma de ver el mundo y las ganas de vivir la vida a tu manera. 驴Es propio de un momento hist贸rico concreto?
Esto est谩 muy ligado a lo que acabo de contar. En aquel momento si quer铆as luchar contra el fascismo era esencial romper con tus padres. Como he dicho, la mayor铆a de poblaci贸n ten铆a la misma manera de pensar, autoritaria y jer谩rquica que antes de 1945. Pero desde muy peque帽a yo vi que eso no era lo que quer铆a. Esto provoc贸 contradicciones muy violentas, pero tambi茅n era una sociedad muy violenta y que hasta cierto punto sigue siendo violenta, pero a trav茅s de otros canales. En el libro describo c贸mo mi padre intentaba detenerme sexualmente; y aunque 茅l no abusaba de m铆, me puso en una c谩rcel por sus deseos sexuales. Cuando me di cuenta decid铆 salir de ella. Me marcaron violentamente, me march茅 y marqu茅 violentamente lo contrario. En esto tambi茅n jug贸 un papel clave la guerra en Vietnam y la necesidad de pararla como fuese. Hoy la cosa en Alemania es algo diferente. Sigue existiendo mucha violencia f铆sica, pero tambi茅n existe la violencia ps铆quica. Esta es mucho m谩s dif铆cil descubrirla y ver c贸mo te puedes liberar de eso. Ahora los enfrentamientos son m谩s difusos y las contradicciones menos claras. Esto provoca que sea dif铆cil orientarse. Los padres con los hijos construyen otra relaci贸n. A veces los hijos buscan la amistad con los padres, porque los padres tratan quiz谩s de dar libertad.

驴Qu茅 signific贸 la clandestinidad para ti con respecto a tus padres?
La clandestinidad no tuvo nada que ver con mis padres. Era una necesidad del momento porque estaba claro que yo era buscada por la polic铆a. Mi duda era: permito que me detengan y entro en la c谩rcel; o doy un paso m谩s, voy a la clandestinidad e intento luchar. Eso es lo que llev贸 a que el paso fuera tan r谩pido. Y yo sab铆a que en mi b煤squeda iban a participar mis padres y a colaborar con la polic铆a. La identificaci贸n de ellos con el Estado era tan fuerte que iban a tratar de hacer lo posible para que me encontrasen, porque lo que yo hice era impensable para ellos.

una mujer habla sentada en un banco de Berl铆n, y tiene las manos abiertas como en un gesto de estar hablando

Margrit Schiller, sentada en un banco de Berl铆n. / Foto: azozomox

Entrando m谩s a fondo en la RAF, 驴c贸mo era la toma de decisiones dentro de la organizaci贸n? 驴Crees que es posible crear espacios de apoyo y cuidados en estos contextos?
Los fundadores de la RAF ten铆an tras de si largas luchas y conocimientos de lo que quer铆an conseguir. No era gente que empezaba de punto cero. Algo que era nuevo para el contexto hist贸rico era que en la RAF la mitad de sus componentes eran mujeres. Eso expresa cierta equidad. En cuanto a los espacios para hablar de emociones, es una pregunta que se hace a menudo, pero tenemos que ver c贸mo pasaron las cosas y en qu茅 momento hist贸rico. En aquel tiempo se hablaba de los sentimientos, pero quiz谩s solo en la familia. Afuera, no. El grupo que fund贸 la guerrilla era gente que ten铆a amistad entre s铆, se conoc铆an desde hace m谩s tiempo. Pero despu茅s los procesos de entrada pasaron a ser muy cortos. Por ejemplo, yo no estuve ni cuatro semanas. Hab铆a una enorme represi贸n en ese momento; todo el Estado, la polic铆a y los medios de comunicaci贸n en contra de un grupo de unas 10 0 20 personas que sab铆amos las posibilidades que hab铆a de ser encarceladas o asesinadas. Los intentos de movilizar todas las fuerzas disponibles para un ataque no daban espacio para hablar sobre sentimientos y miedos. Aunque s铆 intentamos entender a las otras personas que estaban con nosotros, porque necesitas tener confianza para poder luchar. Tambi茅n era importante para evitar infiltrados, y eso lo hicimos. Pudimos evitar que la polic铆a y el Estado se infiltrasen. Pero no habl谩bamos de dolores. El concentrarte en entender a la otra persona no necesariamente significa dar espacio para hablar de tus emociones. Para que eso pase necesitas otro espacio y otras continuidades.

La c谩rcel era otra cosa. Est谩bamos, en principio, solas y cada una en una c谩rcel diferente. La comunicaci贸n entre nosotras era muy reducida. Sin embargo, hubo el intento de continuar siendo sujeto pol铆tico y tratar de sobrevivir. Es muy dif铆cil llegar a entender c贸mo se siente una otra persona en este contexto. Lo 煤nico que tienes es la imaginaci贸n, una carta o lo que te llegaba del abogado. Y puedes equivocarte. En mi caso, yo s茅 que cuando escribo un mensaje se recibe de una forma y cuando hablo, de otra, porque existe la comunicaci贸n no verbal. Sin embargo, despu茅s de a帽os en aislamiento el Estado arm贸 en dos o tres c谩rceles grupos peque帽os de unas cuatro presas. All铆 hubo otras posibilidades, m谩s convivencia. Y estos grupos siguen manteniendo v铆nculos m谩s estrechos hasta hoy porque tuvieron la misma experiencia juntas.

芦Durante el aislamiento total estuve luchando diariamente contra la locura禄 锘緾lic para tuitear

En el libro tambi茅n cuentas tu experiencia en prisi贸n y c贸mo te afect贸 el aislamiento 驴Sigues sufriendo las consecuencias?
Yo viv铆 un a帽o y medio en el aislamiento m谩s fuerte que existe, en un 谩ngulo muerto de la c谩rcel. Esa experiencia puedo describirla m谩s claramente. Durante el aislamiento total estuve luchando diariamente contra la locura, cada ma帽ana me despertaba y no sab铆a si iba a sobrevivir sin volverme loca. Cuando sal铆 no pod铆a articular una frase completa, y se demor贸 bastante tiempo hasta que pude hablar realmente de nuevo. Es muy dif铆cil ver las consecuencias de tal cosa a largo plazo. Pero te puedo decir que siempre tengo pesadillas. Me di cuenta de que era algo com煤n entre nosotras cuando estaba en Uruguay. Hablando con una amiga, que era expresa y en ese momento ten铆a un hijo desparecido, me cont贸 que ten铆a pesadillas. Todas tenemos pesadillas, vivimos con eso. Pero, por supuesto no es solamente el aislamiento, no solo es la c谩rcel. Tambi茅n son los muertos, las rupturas, tantas rupturas, tantos enfrentamientos鈥

La segunda generaci贸n de la RAF bas贸 su lucha en reclamar la libertad de las presas. 驴Cu谩l es tu opini贸n sobre este cambio de objetivos?
Lo de decir primera o segunda generaci贸n es un cuento de los medios de comunicaci贸n porque hubo gente que estuvo desde el inicio a pesar de no ser fundadora, como yo. Otras personas pasaron por la c谩rcel y al salir se juntaron de nuevo. Lo que est谩 claro es que hubo un grupo en el que se encontraban los fundadores, que fueron encarcelados muy temprano, en 1972. Despu茅s hubo periodos donde se pudieron juntar por un tiempo reducido grupos para seguir, pero no ten铆an la experiencia pol铆tica de los fundadores. En 1973, cuando intentamos hacer un grupo con el objetivo de liberar a los presos, nos faltaba experiencia. Y no solo era un problema t茅cnico. Nos faltaba en todo. No pod铆amos continuar el enfrentamiento que el grupo de los fundadores manten铆a con el Estado. Tampoco quer铆amos empezar de cero y no quer铆amos dejar que el Estado acabase con los presos. Eso hizo que nuestros esfuerzos se centrasen en liberarlos.

Suscr铆bete a Pikara Magazine

Dentro de la c谩rcel se realizaron varias huelgas de hambre para mejorar las condiciones de las presas pol铆ticas de la RAF. 驴Qu茅 significado tuvieron para ti?
Me gustar铆a reformular un poco esta pregunta por la reciente huelga de Dimitris Koufontinas [preso en Grecia de la organizaci贸n 17 de Noviembre]. La huelga de hambre es la medida de defenderte cuando no existe otra posibilidad. Puede tambi茅n ser un ataque pol铆tico al mismo tiempo. Pero luchas con lo 煤ltimo que te queda, tu cuerpo. Existe en todos los lados del mundo gente que no ve otra posibilidad dentro y fuera de la c谩rcel. No puedes nunca quitar ese derecho a alguien, porque es lo 煤ltimo que tiene una persona y en ella siempre est谩 la posibilidad de morirse. En cuanto a mi experiencia personal pas茅 por muchas y fueron distintas. Hubo huelgas de hambre donde me sent铆a insegura, sobre todo en la primera donde no sab铆a qu茅 y c贸mo era. Despu茅s hice huelgas de hambre donde me sent铆a bien con el colectivo y pude aguantar hasta el final. En algunas ocasiones no sent铆 la fuerza personal necesaria para continuar. Sobre todo, cuando me sent铆a absolutamente sola, no pod铆a comunicarme con los dem谩s, ni imaginarlos.

En este libro no hablas sobre el exilio. Tambi茅n has publicado Exilio, exilio y desexilio donde explicas tu experiencia en Uruguay y Cuba, 驴Podr铆as introducir este episodio de tu vida?
Escrib铆 estos libros por la necesidad de encontrar una forma de di谩logo. Cuando estaba en Cuba no pod铆a hablar de mi experiencia antes y durante la c谩rcel, pero lo necesitaba; y cuando volv铆 del exilio vi que aqu铆 la gente no sent铆a ning煤n inter茅s con respecto a la experiencia en el exilio. Sin embargo, aunque esta es una lucha muy dura por preservar tu identidad, tu orgullo y tu dignidad, no creo que sea una experiencia menos profunda que la c谩rcel. Me sorprendi贸 que aqu铆 no hab铆a inter茅s, a pesar de que aqu铆 hay mucha gente exiliada de todo el mundo. Esto hizo que empezara a desesperarme con las personas que me rodeaban. Y no me qued贸 otra posibilidad que escribir un libro sobre mi exilio para liberarme de esa enorme presi贸n. Es una experiencia que se trabaja muy poco, pero que hace falta hacerlo para entender con quien vivimos y compartimos. Hist贸ricamente, gran parte del mundo, y tambi茅n las sociedades europeas, est谩 revuelta por exilio, sea quien sea y venga de donde venga.

芦En los 煤ltimos 10 a帽os mi relaci贸n b谩sica es con refugiadas y migrantes, sobre todo con mujeres禄 锘緾lic para tuitear

Actualmente, 驴despu茅s de esta experiencia has continuado con la actividad pol铆tica?
S铆, la cosa es que los primeros tres a帽os cuando vine para ac谩 con hijos, que ten铆an 14 a帽os y no sab铆an alem谩n, me met铆 b谩sicamente para y con ellos. Fue cuando mis hijos se despidieron de m铆 empec茅 a centrarme en c贸mo me sent铆a yo aqu铆 y lo que podr铆a hacer. Pero, cuando iba a un lugar, la gente me conoc铆a y me preguntaba si hab铆a le铆do sus libros o hab铆a escuchado sus discusiones. No lo hab铆a hecho, y reaccionaban pensando que me hab铆a despolitizado. Sin embargo, yo hab铆a estado en otro mundo y ese otro mundo no les interesaba. Lo 煤nico que val铆a era lo de aqu铆. Por eso empec茅 a escribir mi segundo libro, e intent茅 escribir para crear un di谩logo sobre mi experiencia. Cuando termin茅 el libro decid铆 volver a empezar de nuevo en el activismo pol铆tico, pero decid铆 hacerlo con gente que no fuera alemana. Me empec茅 a juntar con refugiadas y migrantes; y en los 煤ltimos 10 a帽os mi relaci贸n b谩sica es esta, sobre todo con mujeres, me siento mucho m谩s en casa con ellas. Despu茅s de un tiempo he empezado a desarrollar relaciones con alemanes, pero en principio estas relaciones funcionan si hay otros v铆nculos. Por ejemplo, parte de las mejores amigas que tengo hoy viv铆an en mi casa en Montevideo.


No te vayas, que hay m谩s:

C谩rcel de Ventas: las presas que no cantaban solas

Internacional reaccionaria: antifeminismo y racismo para agitar consensos

Antes era antifa鈥 ahora soy antirracista

Adi贸s a Liebig34, espacio de politizaci贸n y resistencia en Berl铆n

鈥淟a construcci贸n de Alemania tras 1945 se bas贸 en olvidar que el 90% de la poblaci贸n mir贸 hacia otro lado鈥




Fuente: Pikaramagazine.com