May 27, 2021
De parte de Nodo50
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La bi贸loga neoyorkina Nancy Hopkins se ha destacado tanto por su investigaci贸n del pez cebra para el estudio del c谩ncer, como por su activismo de g茅nero. Ya jubilada, dice que nunca dejar谩 de investigar y ha creado con otras colegas un grupo para ayudar a las mujeres a emprender en biotecnolog铆a.

Nancy Hopkins (Nueva York, 1943) comenta en el documental Picture a Scientist que acab贸 convirti茅ndose en una 鈥activista de g茅nero radical鈥 en contra de sus deseos. Cuando entr贸 en el Instituto de Tecnolog铆a de Massachusetts (MIT) hace casi 50 a帽os, no cre铆a que el hecho de ser mujer fuera a tener un impacto negativo en su carrera.

Sin embargo,
esta catedr谩tica em茅rita de biolog铆a molecular y miembro de la Academia
Nacional de Ciencias de EE UU, enseguida comenz贸 a ver c贸mo sus colegas masculinos recib铆an mejor trato y ten铆an m谩s oportunidades. Entonces tom贸 conciencia
de que la infravaloraci贸n estaba condicionando su
carrera y la de otras mujeres investigadoras.

Aun as铆,
siempre se ha considerado una apasionada de su trabajo. Se cas贸 en segundas
nupcias a los 64 a帽os. 鈥淢e divorci茅 de mi primer marido cuando ten铆a 30 a帽os y
no ten铆a intenci贸n de volver a casarme, me ve铆a a m铆 misma como una 鈥榤onja鈥 de
la ciencia鈥, coment贸 con sorna a The
New York times
 en una bonita pieza que este diario dedic贸 a
su boda.

El MIT ha cambiado
mucho, pero mirando hacia atr谩s, veo claramente que no era la instituci贸n la
que era hostil hacia la mujer, sino la sociedad que a煤n no estaba preparada
para aceptarnos como cient铆ficas de alto nivel

Usted es catedr谩tica em茅rita de
biolog铆a en el MIT. 驴Cu谩l es el foco de su trabajo? 驴Contin煤a investigando?

Nuestra
investigaci贸n se enfoca en el uso del pez cebra en el laboratorio para estudiar
los genes esenciales para el desarrollo temprano, la longevidad y la
predisposici贸n al c谩ncer. Hemos logrado desarrollar herramientas para la
investigaci贸n del pez cebra e idear un m茅todo eficaz de mutag茅nesis de
inserci贸n a gran escala. Con esta tecnolog铆a, identificamos y clonamos el 25 %
de los genes esenciales para que un huevo de pez cebra fecundado se convierta
en una larva nadadora. Estos genes inclu铆an genes conocidos y nuevos que
predisponen a los peces al c谩ncer.

Ya no dirijo
el laboratorio porque me he jubilado, aunque creo que los cient铆ficos en
realidad nunca nos retiramos del todo. Adem谩s, sigo trabajando en cuestiones de
igualdad de g茅nero que afectan a las mujeres en el 谩mbito cient铆fico.

Entr贸 a trabajar en el MIT en 1973.
Al principio le cost贸 creer que su g茅nero pudiera tener una influencia negativa
en su carrera. 驴Era esta instituci贸n un entorno hostil para las mujeres?

El MIT ha
cambiado mucho, pero, mirando hacia atr谩s, veo claramente que no era la
instituci贸n la que era hostil hacia la mujer, sino la sociedad en general que
a煤n no estaba preparada para aceptarnos como cient铆ficas de alto nivel. Mi
generaci贸n de mujeres fue la primera que pudo conseguir trabajo en las grandes
universidades de investigaci贸n. En aquel momento, no sab铆amos que el hecho de
que nos abrieran las puertas no era todo lo que se necesitaba para crear un
entorno inclusivo.

En el documental Picture a
Scientist
 usted relata varios episodios de discriminaci贸n flagrante en su
instituci贸n, pero cuenta que al principio aguant贸 y no hizo nada.

S铆, al
principio, cuando empec茅 a sentir esa discriminaci贸n por ser mujer, estaba tan
sorprendida que no sab铆a qu茅 hacer. Los posdoctorales me ve铆an m谩s como una
t茅cnica que como un miembro de la facultad y por eso me hac铆an esperar, por
ejemplo, para usar mi propio equipo. En aquella 茅poca, las mujeres ten铆amos que
ser amables porque si no te tildaban de desagradable y dif铆cil, y te evitaban.
Cuando empec茅 a publicar art铆culos cient铆ficos en revistas, me di cuenta de que
tambi茅n ten铆a problemas para conseguir el cr茅dito por mis descubrimientos. Pero
segu铆 trabajando y me ascendieron a profesora asociada. Luego, tras conseguir la
titularidad, empec茅 a tener ya problemas muy significativos y decid铆 actuar. Ya
fui plenamente consciente de que me infravaloraban por el simple hecho de ser
mujer y que esto estaba condicionando mi carrera y la de otras mujeres
investigadoras. Lo peor es darse cuenta, es algo dif铆cil de aceptar.

Al principio soport茅
cosas como que los posdoctorales me hicieran esperar para usar mi propio equipo
o tener dificultades para que mis colegas varones me acreditaran por mis
descubrimientos en los estudios 

驴Cu谩l fue la gota que colm贸 el vaso?

Creo que fue
alrededor de 1990. Iba establecer mi investigaci贸n con peces cebra y necesitaba
conseguir 200 pies cuadrados [18 metros cuadrados] de espacio en mi laboratorio
para instalar las peceras. As铆 que fui a administraci贸n y les dije que era
profesora de investigaci贸n senior y que ten铆a menos espacio que algunos
investigadores junior. El hombre me dijo: 鈥淓so no es cierto鈥. As铆 que cog铆 una
cinta m茅trica, recorr铆 el edificio cuando estaba vac铆o, med铆 los laboratorios y
anot茅 y colore茅 los espacios que ten铆a cada persona para saber cu谩nto espacio
ten铆an. Hice tambi茅n una tabla con todas las sumas, as铆 que me llev贸 bastante
tiempo.

Pens茅 que
as铆 podr铆a demostrar con datos que ten铆a menos sitio que los investigadores
varones. Pero cuando obtuve las mediciones y se las ense帽茅 a la persona encargada
de distribuir el espacio, se neg贸 a mirarlas. Y fue entonces cuando me convert铆
en una 鈥榓ctivista radical鈥, supongo que en contra de mis deseos, como cuento en
el documental.

Y desde entonces ha estado
involucrada en la defensa del avance de las mujeres en la ciencia.

S铆, durante
los noventa un grupo de mujeres del MIT empezamos a organizar debates y
establecer comit茅s para analizar y combatir la desigualdad. Yo presid铆 el
primer comit茅 entre el 1995 y 1997. En 1999, escribimos un informe, que publicamos en el bolet铆n del
MIT. No imaginamos la repercusi贸n que iba a tener. A煤n pens谩bamos que nuestro
problema era el de unas pocas mujeres de 茅lite en instituciones punteras que
quer铆an hacer ciencia de muy alto nivel. Por supuesto, result贸 ser un problema
universal. Aquello caus贸 una gran conmoci贸n comenzaron a pedirnos declaraciones
a los medios de comunicaci贸n y muchas mujeres nos escribieron desde todo el
mundo con problemas similares, lo cual ha seguido sucediendo hasta el presente.

Me di cuenta de que las
investigadoras senior ten铆amos menos espacio que los varones junior, as铆 que
med铆 todos los laboratorios cuando no hab铆a nadie y lo demostr茅 con datos.
Fue entonces cuando me convert铆 en una 鈥榓ctivista radical鈥, en contra de
mis deseos 

En 2018 usted y otras colegas del
MIT crearon el Boston Biotech Working Group. 驴En qu茅 consiste y cu谩l es el
objetivo?

El grupo lo
creamos tres mujeres del MIT, yo misma, Susan Hockfield, expresidenta del MIT e
investigadora de neurociencia, y Sangeeta Bhatia, investigadora de ingenier铆a
biom茅dica, que adem谩s ha cofundado y forma parte del consejo asesor de varias
firmas de biotecnolog铆a. Entre los 39 miembros del grupo, est谩n los principales
grupos de capital riesgo, ejecutivos de la escena biotecnol贸gica de Boston,
investigadores del MIT, responsables pol铆ticos y administradores acad茅micos.

Estamos
trabajando para aumentar el n煤mero de mujeres que formen parte de los consejos
de administraci贸n de las empresas de biotecnolog铆a y abrir m谩s v铆as para que
las investigadoras funden sus propias compa帽铆as.

Este grupo ha publicado un estudio que demuestra con datos la poca representaci贸n de las investigadoras
del MIT en el sector de la biotecnolog铆a.

Nuestro
estudio indica que entre 2000 y 2018, las investigadoras del MIT solo
participaron en el 9 % de los eventos del MIT relacionados con biotecnolog铆a y
otras industrias y que si las mujeres emprendedoras hubieran fundado empresas al
mismo ritmo que los hombres, habr铆an lanzado 40 empresas m谩s fuera del MIT en
el mismo periodo de tiempo. As铆 que hab铆a que hacer algo para que las cosas
comenzaran a cambiar.

Estaba sentada en el
peque帽o laboratorio en el que trabajaba [ten铆a 19 a帽os], entr贸 Crick, me toc贸
los pechos y me pregunt贸 como si nada: 鈥溌縀n qu茅 est谩s trabajando?鈥. Me qued茅
tan estupefacta y avergonzada que no supe qu茅 decir o hacer

Volviendo al documental Picture
a Scientist
. Algo que me dejo impactada es el comportamiento de Francis
Crick con usted cuando era una joven investigadora en pr谩cticas en el
laboratorio de James Watson [Watson y Crick ganaron el
Premio Nobel de Fisiolog铆a o Medicina por la estructura del ADN en
1962].

Si, bueno,
lo que ocurri贸 fue que Francis Crick vino de visita al laboratorio para dar una
charla. Yo ten铆a 19 a帽os y estaba emocionada porque cre铆a que tanto Watson como
茅l eran genios. Estaba sentada en el peque帽o laboratorio en el que trabajaba,
entr贸 Crick, me toc贸 los pechos y a continuaci贸n me pregunt贸 como si
nada: 鈥溌縀n qu茅 est谩s trabajando?鈥. Me qued茅 tan estupefacta y avergonzada
que no supe qu茅 decir o hacer.

En ese
momento, solo me preocupaba que Jim Watson lo viera y que pudiera afectar a mi
relaci贸n de estudiante-mentor con 茅l 鈥攏o lo vio, por cierto鈥. Yo admiraba mucho
a Watson y me habr铆a mortificado si lo hubiera visto. Tampoco quer铆a avergonzar
a Crick. Quer铆a estar segura de poder interactuar con 茅l cient铆fica y
socialmente m谩s adelante, sin que quedara ning煤n residuo de verg眉enza. As铆 que
hice como si no hubiera pasado nada.

Adem谩s, 驴a
qui茅n se lo iba a decir y qu茅 iba a decir?, era una 茅poca diferente. El t茅rmino
鈥榓coso sexual鈥 no exist铆a. Ni siquiera yo sab铆a lo que era.

Un comportamiento as铆 hoy ser铆a
inadmisible. Algo se ha mejorado, 驴no?

隆S铆! Ahora
es muy diferente. Las mujeres pueden hacer cualquier cosa. Aunque sigue siendo
m谩s dif铆cil para nosotras debido a las mayores responsabilidades familiares y a
algunos prejuicios de g茅nero que a煤n existen, pero todo es mucho mejor ahora.

Mi generaci贸n
鈥攖al y como describ铆amos en nuestro informe de 1999鈥 descubri贸 c贸mo el sesgo
inconsciente da lugar a la exclusi贸n, la marginaci贸n y la infravaloraci贸n de
las cient铆ficas, y c贸mo esto conduce a desigualdades en la distribuci贸n de los
recursos y la compensaci贸n para las mujeres. En aquel momento, pedimos al MIT
que solucionara estos problemas mediante un seguimiento y una medici贸n
constantes, y que luego se ajustara para garantizar la equidad.

Mi generaci贸n descubri贸
c贸mo el sesgo inconsciente da lugar a la exclusi贸n, la marginaci贸n y la
infravaloraci贸n de las cient铆ficas, y c贸mo esto conduce a desigualdades en la
distribuci贸n de los recursos y la compensaci贸n para las mujeres

驴Cree que las nuevas generaciones de
cient铆ficas son m谩s exigentes?

隆Claro! Hoy
las j贸venes investigadoras piden mucho m谩s. Esperan que la instituci贸n ofrezca
una cultura inclusiva. No quieren tener que pedir que se les trate de forma
equitativa, ni hacer el duro trabajo de se帽alar constantemente las
desigualdades. Quieren cambiar la propia cultura, recompensando a las personas
que son grandes cient铆ficas y que adem谩s saben c贸mo crear entornos de trabajo
inclusivos.

Sin embargo,
una de las cosas importantes que hay todav铆a que cambiar es la equiparaci贸n de
las responsabilidades familiares entre las mujeres y los hombres que trabajan.
Tambi茅n en este caso se trata de una cuesti贸n social amplia y profunda en la
que todav铆a se necesitan muchos cambios.

驴Qu茅 consejo le dar铆a a una joven
que quiera dedicarse a la investigaci贸n?

隆Hazlo! 隆No
lo dudes! Ser cient铆fica ha sido el mayor privilegio de mi vida. Es la
profesi贸n m谩s apasionante que conozco. Cualquiera que consiga ser cient铆fica es
una persona afortunada.

Fuente: https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Lo-peor-es-cuando-te-das-cuenta-de-que-te-infravaloran-como-cientifica-por-ser-mujer#top




Fuente: Rebelion.org