May 20, 2022
De parte de Nodo50
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Pegasus acaba de remover las aguas pol铆ticas espa帽olas, pero la verdad es que lleva a帽os cabalgando. En 2017, por ejemplo, la mexicana Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D) public贸 un informe que demostraba c贸mo dos gobiernos mexicanos hab铆an usado el notorio software del grupo NSO para espiar a periodistas, activistas, pol铆ticos y defensores de derechos humanos al menos desde 2015. Solo en M茅xico, donde los primeros contratos de agencias gubernamentales con NSO datan de 2011, se han llegado a identificar hasta 15.000 tel茅fonos infectados.

Fundada en 2014, R3D defiende el derecho a la privacidad en la comunicaci贸n digital, el acceso universal al internet de banda ancha, la libertad de expresi贸n digital y el conocimiento libre. Luis Fernando Garc铆a, director ejecutivo de la Red desde sus inicios, es licenciado en Derecho y m谩ster en Derechos Humanos. 

Ustedes llevan mucho tiempo advirtiendo contra los peligros de programas como Pegasus. 驴Cu谩nto hay de nuevo en el informe de Citizen Lab y el reportaje del New Yorker sobre la vigilancia a independentistas catalanes y vascos que tanto revuelo ha causado en Espa帽a?

Desafortunadamente la historia es muy similar a las que conocemos no solo de M茅xico sino de otras partes del mundo, desde pa铆ses decididamente autoritarios como Arabia Saud铆 y democracias d茅biles como M茅xico a democracias con un prestigio mayor, como la espa帽ola.

驴Esa ubicuidad, qu茅 indica?

Nos habla de que tal vez el problema no sea el tipo de Estado o su organizaci贸n democr谩tica, sino el tipo de herramientas que se est谩 usando.

驴Ve diferencias entre lo que ha venido ocurriendo en Espa帽a y lo que pas贸 en M茅xico? 

Hay paralelismos y divergencias. En M茅xico, donde llevamos unos cinco a帽os desde las primeras denuncias sobre el uso de Pegasus, pr谩cticamente no ha pasado nada. No ha habido apenas un proceso de esclarecimiento. Nadie ha asumido responsabilidades. El gobierno se enroc贸 en la negaci贸n. En Espa帽a, en cambio, el Gobierno opt贸 por reconocer el espionaje y defenderlo. Eso, la verdad, me sorprendi贸. 驴C贸mo se puede defender pol铆ticamente el espionaje a diputados, que encima son aliados de tu gobierno? Adem谩s, el hecho de que el Gobierno espa帽ol defendiera que las escuchas se hicieron con autorizaci贸n judicial lleva a pensar que hay un problema con el Poder Judicial, que al parecer est谩 dispuesto a autorizar ese tipo de intervenciones. Eso s铆, a diferencia de lo ocurrido en M茅xico, en Espa帽a s铆 que ha habido al menos un cese, aunque parece que no fue por el espionaje interno, sino por el fallo a la hora de defender al Gobierno del Estado de ataques de otros gobiernos. 

Algunos han alegado que los Estados siempre esp铆an. Si antes se escond铆an micros, pinchaban tel茅fonos y abr铆an sobres, hoy los servicios secretos hurgan en los m贸viles. En otras palabras, han cambiado los m茅todos, pero el principio es el mismo.

Que no sea nuevo no lo justifica de ninguna manera. Pero adem谩s es importante entender la diferencia entre lo que se hac铆a antes y lo que ocurre hoy, dada la potencia de las herramientas que se est谩n usando y la cantidad de informaci贸n que generamos como personas en contacto con distintos dispositivos digitales. No es lo mismo una intervenci贸n de comunicaciones de los a帽os 80 que un programa como Pegasus, que da acceso no solo a llamadas, sino a mensajes, fotograf铆as, contactos, archivos, todo lo que teclees, la c谩mara, el micr贸fono, la geolocalizaci贸n, en un dispositivo que nos acompa帽a a todos lados y que abarca nuestra vida entera. Es una vigilancia mucho m谩s intensa que la de antes.

No es lo mismo una intervenci贸n de comunicaciones de los a帽os 80 que un programa como Pegasus

驴Qu茅 significa esto en t茅rminos de derechos humanos?

Significa que, si ya antes la vigilancia estatal era cuestionable, hoy lo deber铆a ser mucho m谩s. Significa que nos toca repensar y replantear la legitimidad de las actividades del Estado en una democracia. Hace falta modificar radicalmente lo que consideramos aceptable. 驴D贸nde est谩n los l铆mites de la vigilancia? 驴Qu茅 mecanismos y funciones son necesarios para controlar ese poder? El tipo de vigilancia que pueden ejercer los Estados hoy no tiene nada que ver con el de antes, ni las consecuencias son las mismas.

驴Las consecuencias?

Los efectos concretos de estas pr谩cticas a lo mejor se pueden trivializar en un pa铆s como Espa帽a. Pero en otras partes son muy, muy graves. En M茅xico 鈥揹onde son asesinados m谩s periodistas que en muchos pa铆ses en guerra鈥, el espionaje ha tenido como objetivo a periodistas, a defensores de derechos humanos, a los familiares de los 43 desaparecidos en Ayotzinapa, as铆 como a sus abogados y el grupo de expertos independientes que fue invitado al pa铆s a ayudar con la investigaci贸n. 

Nos toca repensar y replantear la legitimidad de las actividades del Estado en una democracia

Ayotzinapa ha vuelto a poner el foco en la connivencia entre el Estado mexicano, sus fuerzas de seguridad y el crimen organizado.

Es verdad que en M茅xico no siempre hay una l铆nea bien definida entre Estado y delincuencia. Pero lo mismo sucede en todas partes, Espa帽a incluida: no hay Estado sin elementos corruptos. Ahora bien, ya hemos visto c贸mo se ha abusado de herramientas como Pegasus en pa铆ses autoritarios como Arabia Saud铆. Pero ser铆a un grave error aceptar o normalizar su uso en pa铆ses con una tradici贸n democr谩tica m谩s consolidada. Por m谩s s贸lidas que sean las instituciones democr谩ticas de un pa铆s, este puede acabar avasallado por el poder del dinero, del crimen o del fascismo. Recordemos lo ocurrido en Polonia o Hungr铆a. Ninguna democracia se puede permitir tener una caja negra tan poderosa que opera con tan pocos controles y que resulta tan f谩cil de abusar de maneras terribles. 

Otra diferencia con la vigilancia estatal de antes es el papel central que juegan hoy las empresas privadas, incluidas empresas con fuertes v铆nculos estatales como lo es el Grupo NSO.

Hay numerosos Estados que tienen una capacidad tecnol贸gica suficiente para desarrollar sus propias herramientas de vigilancia o que han generado y apoyado poderosas industrias. Israel no es el 煤nico, ni mucho menos. Tambi茅n hay herramientas italianas, estadounidenses, brit谩nicas, alemanas y chinas que est谩n empezando a aparecer. Adem谩s, se trata de programas cada vez m谩s avanzados. En los casos que inicialmente detectamos en M茅xico, por ejemplo, era necesario darle clic a un enlace para activar el programa. Hoy ya no es necesario que el usuario haga nada para que se infecte su dispositivo. Es dif铆cil exagerar la gravedad del asunto. No olvidemos que este tipo de tecnolog铆a depende de la explotaci贸n de vulnerabilidades en software y hardware que utilizamos miles de millones de personas en el mundo. 

Por s贸lidas que sean las instituciones democr谩ticas, pueden caer ante el poder del dinero, del crimen o del fascismo

Vulnerabilidades que las empresas tecnol贸gicas y los Estados dicen querer subsanar.

Bueno, hasta cierto punto. Por un lado, hay todo un discurso global sobre la ciberseguridad y sobre el hecho de que nuestra sociedad y econom铆a dependen cada vez m谩s de la resiliencia de los dispositivos electr贸nicos en los que est谩n basados nuestros trabajos, nuestras vidas personales, nuestras industrias, etc茅tera. Pero al mismo tiempo, esos mismos Estados, incluidas muchas democracias, est谩n incentivando lo que esencialmente es una industria de criminales inform谩ticos enfocados en identificar vulnerabilidades, no para reportarlas y que sean parcheadas, sino para explotarlas con fines de ganancia personal. 

No deja de ser una actitud hip贸crita de parte de los Estados. 

Pero adem谩s es irresponsable porque amenaza la seguridad de miles de personas. Hay un mont贸n de ejemplos de herramientas de vigilancia desarrolladas por gobiernos que terminan siendo utilizadas para fines criminales. Eso pas贸 en Estados Unidos, donde se robaron herramientas de la NSA que despu茅s fueron usadas por hackers norcoreanos y chinos 鈥揹elincuentes inform谩ticos鈥 en contra de las propias industrias estadounidenses. 

Desde R3D, ustedes abogan por un cambio fundamental de actitud.

El mundo tiene que tomar decisiones que no ha querido tomar. Tenemos que elegir qu茅 queremos. 驴Queremos que nuestra estructura tecnol贸gica, cada vez m谩s importante para la vida moderna y para la econom铆a y para la sociedad, sea resiliente y segura? 驴O queremos que no sea resiliente y segura para as铆 poder seguir espiando a las personas? Es un dilema de seguridad que no se ha querido afrontar. En cambio, se ha querido generar ambig眉edad para que algunos Estados exploten esas vulnerabilidades inform谩ticas. 

Son muchas las herramientas de vigilancia desarrolladas por gobiernos que terminan siendo utilizadas para fines criminales

Argumentan ustedes que la industria del espionaje tambi茅n explota las vulnerabilidades de los propios Estados. Si un programa como Pegasus se cuela por la puerta trasera de una aplicaci贸n, empresas como NSO acaban por colarse en las instituciones, corrompi茅ndolas.

La industria de la vigilancia genera problemas no solo de seguridad sino pol铆ticos, morales y jur铆dicos. En M茅xico hemos visto claramente que las compras de herramientas de espionaje son fuentes important铆simas de corrupci贸n. Como se trata de contratos secretos por razones de seguridad nacional, les rodea una opacidad y una discrecionalidad muy propicias para inflar precios, elegir proveedores, encajar mordidas indebidas鈥 隆Todo del gasto p煤blico! Sabemos, adem谩s, que pa铆ses como Israel utilizan esas ventas tambi茅n como una herramienta diplom谩tica. Lo que no sabemos es si, despu茅s, de alguna manera tienen acceso a la inteligencia que genere el uso del software de vigilancia por los clientes.. La opacidad es total.

Ustedes, en cambio, piden transparencia.

Si los Estados nos piden que aceptemos la vigilancia como un mal necesario, tienen que aceptar que sepamos mucho m谩s sobre qu茅 poder tienen y c贸mo lo utilizan. 驴Van a ser menos efectivas sus herramientas con m谩s transparencia? Puede ser. Pero en el caso contrario, el riesgo es demasiado grande, como ya hemos visto. 

Si nos piden que aceptemos la vigilancia como un mal necesario, tenemos que saber mucho m谩s sobre qu茅 poder tienen

驴Cu谩les son los agentes o agencias mejor situados para asegurar esa transparencia? 驴Qui茅n deber铆a ejercer el control que hoy falta? 驴La judicatura? 

El control judicial es importante, pero no es suficiente. El mismo caso de Espa帽a ejemplifica que el control judicial no necesariamente garantiza que estas herramientas vayan a ser utilizadas de manera adecuada. M谩s importante que el control judicial es la regulaci贸n de este tipo de herramientas: qu茅 puede adquirirse y usarse. Tenemos que asumir que no toda herramienta es leg铆tima. Algunas simplemente conllevan demasiado riesgo. Hay que comprender que una democracia simplemente no resiste que alguien dentro del Estado tenga acceso a una herramienta tan poderosa, por m谩s 煤til que pueda parecer. No todo lo que es 煤til es necesariamente compatible con una democracia. Este es el debate que tenemos pendiente.

驴Y despu茅s del debate?

Es importante generar mecanismos institucionales capaces de prevenir o evitar los abusos. Esto significa, en primer lugar, que debe ser posible detectar esos abusos. Uno de los problemas principales de este tipo de violaciones de derechos humanos es la dificultad de su detecci贸n. Las v铆ctimas muchas veces no son conscientes de serlo. Ni mucho menos se dan cuenta de las formas en que el espionaje est谩 afectando su vida. Las consecuencias pueden ser muchas y muy graves, como hemos visto en M茅xico. Van desde la extorsi贸n, el chantaje y los ataques reputacionales hasta los ataques f铆sicos y legales o incluso la muerte. Ha habido casos de periodistas espiados que acabaron asesinados. La dificultad de la detecci贸n hace que los que te esp铆an puedan joderte la vida sin que te des cuenta. 

Y aunque te acabes dando cuenta no lo puedes demostrar.

Exacto. Mira, no estoy diciendo que el espionaje digital sea una violaci贸n de derechos humanos m谩s grave o importante que otras violaciones, como la tortura o el asesinato. Pero al menos, cuando te torturan, sabes que est谩s siendo torturado. Se genera evidencia en tu cuerpo. Es una violaci贸n que las herramientas tradicionales de defensa de derechos humanos est谩n m谩s capacitadas para documentar. En el caso de Pegasus y programas similares estamos tratando de documentar lo invisible, lo secreto, lo dif铆cil o imposible de detectar. Esa misma invisibilidad tambi茅n hace que a la sociedad le cueste asumir la seriedad del asunto. Por eso las organizaciones alrededor del mundo que nos dedicamos a este tema tenemos como principal objetivo tratar de sacar a la luz cosas que est谩n escondidas y evidenciar las grav铆simas consecuencias de estas violaciones de derechos humanos. En M茅xico y en muchas partes del mundo, vigilar ilegalmente es un delito muy grave. 驴Pero de qu茅 sirve que se penalice con muchos a帽os de c谩rcel si no tengo manera de saber qui茅n esp铆a a qui茅n? Por eso, precisamente, hay que crear mecanismos no solo para evitar o prevenir que los abusos sucedan, sino para que, si suceden los abusos, se puedan detectar. 

Esta lucha por la transparencia exigir谩 un cambio importante en la cultura pol铆tica. 

En parte estamos enfrent谩ndonos a un c铆rculo vicioso. En M茅xico, particularmente, la vigilancia ha sido una herramienta fundamental para mantener los pactos de impunidad entre las clases pol铆ticas y econ贸micas, pero tambi茅n entre 茅stas y el crimen organizado. El espionaje mutuo fomenta las complicidades y la extorsi贸n. Esto a su vez genera acuerdos para mantener todo bajo el agua, lo que solo hace que se puedan perpetuar este tipo de abusos sin que nadie le ponga un freno.

En fin, los obst谩culos son muchos.

Definitivamente. Para empezar, hay una asimetr铆a de poder muy importante. Pero creo que lo que se ha logrado en los 煤ltimos a帽os, en lo que hemos sacado a la luz este tipo de casos, ha generado oportunidades 煤nicas, hist贸ricas, que tampoco van a ser para siempre. Hay que aprovecharlas ya. No hay tiempo que perder. La tecnolog铆a va a seguir avanzando, va a ser cada vez m谩s poderosa y menos detectable. Quienes tienen acceso a este gran poder van a seguir encumbr谩ndose en el poder pol铆tico y econ贸mico, minando las luchas democr谩ticas. 

A pesar de todo, le detecto cierto optimismo.

El trabajo que hemos hecho est谩 surtiendo efecto. Ha detonado, por ejemplo, que compa帽铆as como Facebook, WhatsApp o Apple demanden a NSO. Y eso sin duda ayuda a la correlaci贸n de fuerzas. Por otra parte, sigue habiendo relaciones de complicidad entre Estados e industrias 鈥搃ncluidas, desde luego, las grandes empresas tecnol贸gicas como Facebook y Apple, cuya colecci贸n y uso de datos personales tambi茅n se tiene que controlar m谩s鈥 que hay que empezar a romper. Por otra parte, hay cada vez m谩s conciencia de que las herramientas de vigilancia de origen chino, israel铆, estadounidense, etc茅tera pueden representar una amenaza a la seguridad nacional de los pa铆ses que las compren. Creo que cada vez m谩s pa铆ses se preguntar谩n si quieren depender de determinadas herramientas 鈥損or m谩s poderosas, 煤tiles o atractivas que puedan parecer鈥 sin saber a qui茅nes benefician realmente. 

Entonces, s铆, yo creo que ha habido muchos avances. Los organismos internacionales de derechos humanos han empezado a involucrarse m谩s. Se habla de moratorias a la industria de la vigilancia. Y se han abierto debates sobre los marcos jur铆dicos para la utilizaci贸n de estas herramientas y la rendici贸n de cuentas. Pero como dec铆a, no s茅 cu谩nto va a durar esta oportunidad. Hay que actuar ya. Tenemos que seguir visibilizando los efectos de estas invasiones de la privacidad y demostrar c贸mo pueden minar las libertades democr谩ticas y ser utilizadas para fines de opresi贸n pol铆tica. Tenemos que movilizarnos. En el fondo, esta es una disputa pol铆tica, jur铆dica, econ贸mica y cultural. Los abusos est谩n pasando, no hay duda. Pero no son inevitables. Es necesario 鈥搚 posible鈥 desarrollar soluciones pr谩cticas y reales.




Fuente: Ctxt.es