April 4, 2021
De parte de Nodo50
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Un cuarto de siglo desde que se llevara a cabo una de las ekintzas m谩s significativas en la evoluci贸n revolucionaria del pueblo vasco, una que tuvo como epicentro al pantano de Itoiz.

Naiz nos comparte una semblanza hist贸rica de lo ocurrido:

La 芦Operaci贸n Betizu禄 rasga el alba en Itoitz

Fermin Munarriz

El colectivo Solidari@s con Itoitz ten铆a apenas un a帽o de vida, pero hab铆a abierto ya una nueva resistencia al proyecto del pantano de Itoitz. Los solidarios consensuaron en asamblea una decisi贸n dr谩stica: 芦cortar por lo sano禄. Y le pusieron nombre: 芦Operaci贸n Betizu禄.

Madrugada del 6 de abril de 1996, en alg煤n lugar del valle de Longida, a poco m谩s de 30 kil贸metros al este de Iru帽ea. Hace mucho fr铆o en el monte. Un grupo de voluntarios de Solidari@s con Itoitz conduce en la oscuridad a seis periodistas.

Unas horas antes, los ecologistas hab铆an aclarado la misteriosa convocatoria que nos hab铆a llevado hasta el punto de encuentro: 芦No pretendemos ocultar nada; tenemos la conciencia tranquila y queremos hacerlo p煤blicamente, asumiendo nuestra responsabilidad禄. Garantizan que no habr谩 da帽os personales. Es el momento de abandonar o seguir: 芦Vamos a paralizar las obras del pantano禄.

Tras meses de observaci贸n, la acci贸n hab铆a sido planificada a conciencia y con todas las garant铆as imaginables. Los trabajos del pantano se ejecutaban durante los siete d铆as de la semana y las 24 horas del d铆a, excepto en Navidad y Semana Santa. Eligieron por ello la madrugada del s谩bado 6 de abril, v铆spera del Domingo de Resurrecci贸n y del Aberri Eguna. No habr铆a nadie en la obra, excepto los guardas jurados que la vigilaban desde sus garitas perimetrales. Los d铆as de vacaciones hab铆an atra铆do adem谩s a decenas de personas a la acampada popular contra el pantano en Itoitz, en el fondo del valle, pero nadie imaginaba lo que estaba por ocurrir.

De la espera a la carrera. En plena noche, ocho de los solidarios se enfundan en buzos azules con una inscripci贸n manuscrita a su espalda: 芦Desconstrucciones Itoitz禄. Portan en sus manos cinco aparatosas sierras mec谩nicas, conocidas como rotaflex, que los autores de la acci贸n hab铆an alquilado premeditadamente a una empresa filial de la constructora del pantano.

El acercamiento hacia las obras por el monte de la orilla izquierda es sigiloso y en absoluto silencio. Por se帽as, indican que hay que esperar acurrucados entre los matorrales. Pasan horas. Hasta que los activistas se colocan capuchas blancas en las cabezas y una avanzadilla se acerca al per铆metro vigilado por los guardas de seguridad de la empresa Protecsa que custodian las obras con ayuda de la Guardia Civil.

Despunta el alba cuando llega desde alg煤n lugar del linde del bosque el ruido de un ligero forcejeo y voces que no podemos distinguir. Unos activistas se han adelantado hasta la garita del vigilante jurado y con artes marciales lo reducen y maniatan. Le arrebatan su pistola reglamentaria y la arrojan al tejado de la caseta.

Tras el aviso de v铆a libre, comienza la acci贸n a la carrera. Son las 7.15 y los ocho solidarios descienden hasta el contrafuerte en el que se asientan las estructuras que soportan los cables para el transporte de hormig贸n sobre la presa. Las sirgas cuelgan de lado a lado sobre el vaso del futuro embalse a modo de inmensa tirolina y soportan una tensi贸n desmesurada.

Son seis cables-gr煤a de acero en espiral de 6,25 cm. de grosor y 800 metros de longitud, y aguantan cargas de hasta 140 toneladas. Conocidos t茅cnicamente como blondines, desplazan cada d铆a 4.200 metros c煤bicos de hormig贸n en carretones. Sin ellos es imposible rellenar de cemento los 122 metros de altura de la presa. Son, en definitiva, 芦el coraz贸n禄 de la obra del embalse.

Los ocho solidarios cubren ahora sus ojos con gafas de obra para protegerse de lo que todav铆a es una inc贸gnita: c贸mo reaccionar谩n los cables ante la sierra. Encaramados en los contrafuertes y por parejas, empiezan a aplicar las rotaflex sobre las sirgas en medio de un ruido ensordecedor. En dos minutos comienzan a desplomarse los cables cercenados, que rasgan las primeras luces del d铆a con chispas y estelas de llamas por la grasa que los cubre. Llegan tambi茅n los ecos de los materiales derrumbados sobre el fondo vac铆o del pantano.

El ruido, las llamaradas y la velocidad de los acontecimientos provocan una sensaci贸n de caos; sin embargo, en poco m谩s de tres minutos, los solidarios han cortado ya las seis sirgas y comparten gestos de euforia. Los periodistas se retiran hacia un talud para poner a salvo el material grabado hasta el momento y observar. Toca esperar. Todos intuyen que lo peor est谩 por venir.

El estruendo ha llegado tambi茅n abajo. Ha despertado a los acampados en Itoitz y ha activado al resto de vigilantes de la obra. Desde alg煤n lugar, otros solidarios siguen los detalles y graban las conversaciones por radio de los vigilantes:

鈥 隆Est谩n tirando cohetes desde arriba!
(…)
鈥 驴Son cohetes buenos o malos?
鈥 Ya va la PGC [Guardia Civil] para all谩.
(…)
鈥 隆Han cortado los cables arriba, macho…!
鈥 隆驴Que est谩n cortando los cables?!
(…)
鈥 隆Madre m铆a! 驴Los gordos gordos?
鈥 隆隆隆Ha ca铆do todo, todo, todo…!!!
鈥 隆La madre que me pari贸, la que han preparado! Pues eso tardan la hostia en cortarlo…
鈥 La que han preparado, macho… 隆Joder!

Paliza al amanecer. Tras cortar los cables, los ocho solidarios se deshacen de las capuchas y gafas y se disponen en hilera en el alto del contrafuerte de cemento. Esperan a cara descubierta en un lugar visible. A sus pies, las sierras todav铆a en marcha pero en punto muerto.

Inmediatamente aparece por la calzada de servicio el primer veh铆culo de los guardas jurados. Los vigilantes de uniforme negro se muestran excitados y furiosos por la humillaci贸n. Uno de ellos llega a desenfundar su pistola durante unos momentos. Desde unos metros m谩s abajo, insultan, amenazan y ordenan bajar a los solidarios, que aceleran sus m谩quinas para hacer ruido de modo disuasorio ante la violencia que se vaticina.

De su garita del monte desciende tambi茅n el vigilante que hab铆a sido neutralizado. Aparenta estar desconcertado y en uno de los vaivenes tropieza con una de las cuerdas todav铆a enredada en sus pies, cae de bruces contra el suelo y se da帽a la nariz y cara.

Al percibir la llegada de la Guardia Civil, los solidarios levantan sus brazos en se帽al de que no opondr谩n resistencia ni 谩nimo de huir. Se responsabilizan de la acci贸n y no lo ocultan ni esquivan. Mientras el primer guardia desciende de su veh铆culo con un fusil con bocacha, un jurado amenaza a gritos y con su porra a los solidarios, que acceden a la orden de descender e ir tumb谩ndose en el suelo. Los siguientes guardias civiles en llegar hacen un amago de frenar la ira de los vigilantes privados durante unos momentos. Los periodistas deciden descender a la calzada de servicio e identificarse.

Mientras los jurados ordenan tumbarse boca abajo a los solidarios, los guardias intentan hacer lo mismo con los informadores. Las explicaciones tambi茅n con las manos en alto no sirven de mucho ante el imperativo a gritos, agarrones y amenazas. Acaban tambi茅n en el suelo, boca abajo. Alcanzan a ver los primeros malos tratos a los detenidos, pero los uniformados los voltean en direcci贸n contraria para que no vean lo que ocurre. Y lo que ocurre es grave.

Son los momentos m谩s tensos de la jornada. Los ocho solidarios ya est谩n reducidos en el suelo y esposados a la espalda. Al griter铆o desaforado de jurados y guardias, se suman las llamadas de radio, los insultos y los golpes. Comenzamos a o铆r los alaridos de dolor por las patadas en la cabeza y el cuerpo, los tirones de pelo, los pisotones en los dedos, los golpes en los test铆culos, los porrazos en las espaldas… por parte de los guardas jurados ante la vista y permisividad de los guardias civiles que han accedido al lugar. A los gritos como 芦no vais a salir de aqu铆 con vida禄, les suceden los interrogatorios sobre la pistola 鈥榙esaparecida鈥; y las amenazas de muerte por lo ocurrido a su compa帽ero de la garita.

La rabia se vuelve tambi茅n hacia los periodistas. Jurados y guardias se ceban ahora con ellos y, entre amenazas y patadas a las c谩maras, ordenan entregar todo el material gr谩fico. Los insultos 芦hijoputas禄 o 芦prensa de mierda禄 se cruzan con advertencias como 芦ya caer茅is vosotros tambi茅n禄 o insinuaciones sobre 芦la ba帽era禄. La violenta confusi贸n reinante permite que uno de los carretes de fotos se despiste de la requisa y acabe oculto en una ropa interior. All铆 est谩 la 煤ltima foto tomada de los solidarios ya detenidos en el suelo.

Tras m谩s de media hora en estas condiciones, los guardias civiles se hacen finalmente con el control de la situaci贸n y conducen detenidos a los solidarios y los periodistas hasta el cuartel de Agoitz. All谩, los solidarios permanecen esposados y de pie contra la pared en la entrada del recinto, soportando nuevas agresiones verbales de los vigilantes privados. Uno de los activistas detenidos precisa ayuda para caminar como consecuencia de la paliza recibida en la zona de la presa; otro tiene un t铆mpano reventado.

Tras confirmar la requisa de todo el material gr谩fico encontrado, los agentes devuelven los equipos da帽ados a los informadores, que quedan en libertad a las 10.00 de la ma帽ana.

芦Una cat谩strofe禄. A media ma帽ana, el eco de la acci贸n de los Solidari@s con Itoitz se ha extendido m谩s all谩 de los l铆mites del pantano. La noticia circula ya por los medios de comunicaci贸n vascos y estatales, sembrando una mezcla de conmoci贸n y euforia. Son las autoridades navarras las que muestran mayor frustraci贸n ante la perspectiva de paralizaci贸n del pantano. El presidente del gobierno aut贸nomo tripartito (PSN, CDN y EA), Javier Otano, anuncia mediante una nota de prensa que la interrupci贸n de los trabajos se prolongar谩 芦durante meses禄. Fuentes del gobierno de Madrid ya vaticinan que, en caso de reanudarse las obras, deber谩n fabricarse nuevos cables en Inglaterra y su instalaci贸n podr铆a demorarse hasta nueve meses.

El delegado del Gobierno espa帽ol en Nafarroa, C茅sar Milano, se desplaza a la zona para comprobar in situ la magnitud del sabotaje y adelanta que los perjuicios podr铆an alcanzar los 400 o 500 millones de pesetas de entonces (entre 2,5 y 3 millones de euros). Y no oculta su desolaci贸n: 芦Es una cat谩strofe禄.

Por su parte, el colectivo Solidari@s con Itoitz emite otra nota por la que denuncia la obstinaci贸n de gobiernos y empresas constructoras en proseguir con un proyecto ilegal e impopular, y asumen la decisi贸n de 芦comenzar a desmantelar las obras y plantar cara a la desfachatez, la mentira, el abuso y la insolencia禄. Y resumen la raz贸n de su acci贸n: 芦Es por algo llamado dignidad humana禄.

Ocho horas en un furg贸n. Pero la jornada no ha concluido y la tensi贸n contin煤a ahora en Agoitz. Efectivos de la Polic铆a Judicial desplazados desde Iru帽ea se hacen cargo de las diligencias abiertas contra los ocho solidarios, que son trasladados al Juzgado de Primera Instancia de Agoitz para declarar. Para entonces han trascendido ya sus identidades. Son I帽aki Garc铆a Koch, Urko Hern谩ndez, Julio Villanueva, Peio Lusarreta, I帽aki Erbiti, Txomin Yubero, I帽aki Trepiana e Ibai Ederra.

Ante la jueza, los ocho detenidos se niegan a declarar en castellano y anuncian que solo lo har谩n en euskara, pero no hay nadie disponible ese d铆a en toda Nafarroa para ejercer las tareas de traducci贸n.

Con el pretexto de los tr谩mites, la Guardia Civil mantiene a los ecologistas esposados y encerrados en las jaulas de un furg贸n met谩lico durante cerca de ocho horas, a pleno sol, sin suministrarles agua ni comida. S铆 pueden percibir, en cambio, los gritos de 谩nimo que les hacen llegar desde las cercan铆as las decenas de personas acampadas en Itoitz que se han congregado tras el abultado cord贸n policial para expresarles su solidaridad.

A las 19.00 horas, los ecologistas son trasladados a la c谩rcel de Iru帽ea, a la espera de su nueva comparecencia ante el juzgado tres d铆as m谩s tarde.

La onda expansiva de la 鈥淥peraci贸n Betizu鈥 ha extendido ya una cierta sensaci贸n de 茅xito y alivio en algunos sectores de la sociedad vasca. Se suceden celebraciones espont谩neas y muestras de apoyo y de admiraci贸n por la audacia de los solidarios, que incluso alcanzan un d铆a m谩s tarde a la celebraci贸n del Aberri Eguna en Hendaia e Irun, donde triunfan dos consignas voceadas por miles de personas en tono festivo: 芦Riau-riau, el cable se ha cortau禄 o 芦Tturrukuttukuttuku Itoitz ez ikutu, ttarrakattakattaka kableak moztu dira禄.




Fuente: Kaixo.blogspot.com