May 16, 2022
De parte de Nodo50
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鈥淯na sola bala hiri贸 a todo un pueblo鈥. Sobre el asesinato de la periodista Shirin Abu Aqleh

A quienes resistieron los palos y los gases
y terminaron en el hospital o en la c谩rcel,
pero no dejaron caer el ata煤d de Shirin

Escribo estas l铆neas todav铆a impactada por las im谩genes del funeral de la periodista palestina Shirin Abu Aqleh (51), captadas por la cadena catar铆 Al Yazira (donde trabajaba desde 1997), que muestran c贸mo las fuerzas de seguridad israel铆es se aproximan a quienes cargan su f茅retro a la salida de la morgue del hospital San Jos茅, en Jerusal茅n Este, y les empiezan a agredir con porras, hasta el punto que el ata煤d casi cae al suelo. A diferencia de lo que suele suceder, el mundo entero vio la brutalidad de quienes llevan a帽os entrenados en la deshumanizaci贸n de la poblaci贸n palestina, incapaces de respetarla ni siquiera en la muerte.

Mientras ve铆a las im谩genes de ese violento ultraje pensaba que Shirin, que dedic贸 su vida profesional a mostrar al mundo el sufrimiento y la resistencia de su pueblo, sigui贸 cumpliendo su misi贸n a煤n m谩s all谩 de la muerte, que es m谩s de lo que habr铆a so帽ado. Esas im谩genes de su funeral lleno de devoci贸n popular y de palazos, arrestos, polic铆as a caballo, gas lacrim贸geno y bombas aturdidoras 鈥搇a habitual maquinaria represiva israel铆鈭 para impedir que fuera despedida en la ciudad que la adoraba, y esos brazos que a pesar de la agresi贸n no dejaron caer el ata煤d, me parecen un s铆mbolo de su pueblo resistiendo la violencia colonial.

Shirin fue asesinada el 11 de mayo por un francotirador israel铆 a la entrada del campo de refugiados de Yen铆n, en el norte de Cisjordania. Ella y sus colegas acababan de llegar para registrar una nueva incursi贸n israel铆 en ese lugar, basti贸n de la resistencia palestina (y recuerden que, seg煤n nos repiten hasta el cansancio los medios desde Ucrania, la resistencia popular a la invasi贸n extranjera es leg铆tima, incluso para la ONU). Vest铆a casco y chaleco antibalas con la identificaci贸n 鈥淧RESS鈥, y se hab铆a colocado en un lugar seguro; una reportera de la calidad de Shirin ten铆a suficiente experiencia como para no exponerse bajo el fuego. Pero la bala le entr贸 por el o铆do, y cay贸 en el acto. En los registros se puede ver a su colega Shatha Hanaysha aterrada, cubri茅ndose tras un 谩rbol mientras las balas segu铆an cayendo, hasta que un joven valiente se atrevi贸 a acercarse para poner a salvo a Shatha y retirar el cuerpo de Shirin, que lleg贸 sin vida al hospital.

Inmediatamente el r茅gimen israel铆 puso en marcha el habitual aparato de propaganda para sugerir que la bala que mat贸 a Shirin era probablemente palestina (una mentira repetida por los medios occidentales, que en cambio no recogieron el desmentido de los testigos palestinos presentes en el lugar); y como de costumbre, anunci贸 una 鈥渋nvestigaci贸n oficial鈥, de esas que siempre terminan confirmando la impunidad de los perpetradores, pues 鈥揷omo ha demostrado la organizaci贸n israel铆 B鈥橳selem, en conjunto con el Centro Palestino de DD.HH.鈭 Israel no tiene ni capacidad ni menos voluntad de realizar investigaciones independientes sobre sus propios cr铆menes. La misma B麓Tselem mostr贸 mediante un mapa y un video en el terreno que la ubicaci贸n distante de los militantes palestinos hac铆a imposible que le hubieran disparado.

Shirin no fue la 煤nica reportera asesinada en acci贸n: solo desde 2000, 55 periodistas palestinos fueron asesinados por Israel. Muchos otros, centenares, han sido heridos, golpeadas, arrestadas, hostigados, y sus equipos destruidos o confiscados. No olvidemos que durante el bombardeo a Gaza en mayo de 2021, Israel redujo a escombros la torre que albergaba las oficinas de Associated Press, Al Jazira y Middle East Eye. No son errores involuntarios, sino acciones deliberadas para impedir lo que Shirin hab铆a convertido en la raz贸n de su vida: mostrar al mundo las atrocidades que sufre su pueblo bajo la ocupaci贸n y el apartheid. Porque que se conozca la verdad es un lujo que la propaganda israel铆 no puede darse. Y personas como ella son las que prueban, como est谩 de moda decir, que 鈥榙ato mata relato鈥.

Tal vez la muerte de Shirin Abu Aqleh trascendi贸 no solo porque era una periodista famosa, sino tambi茅n porque era mujer, cristiana y ten铆a ciudadan铆a estadounidense. El periodista franc茅s Jacques-Marie Bourquet (que hace 20 a帽os casi cae muerto por una bala israel铆) expres贸, al escribir sobre Shirin, que quer铆a 芦pedir perd贸n a esos palestinos 鈥榓n贸nimos鈥 que, casi cada d铆a, caen bajo el fuego israel铆. La prensa occidental habla poco de ellos y rara vez aparecen en las pantallas. No son m谩s que un n煤mero que se suma a las muertes que se cuentan cada mes, cada a帽o鈥 Y al mundo, con los ojos cerrados, no le importa esta procesi贸n. Con su muerte, Shirin tambi茅n resucita la memoria de todas esas v铆ctimas que cayeron sin hacer ruido.禄 De hecho, un mes antes la estudiante Hanan Khadour (19) regresaba a su casa en bus desde Yenin cuando cay贸 abatida por una bala israel铆. Y el mismo 11 de mayo mataron a Thaer Yazuri (16) en Al Bireh; la 煤ltima semana de febrero hab铆an asesinado a dos adolescentes en Bel茅n: Muhammad Salah (13) y Ammar Abu Afifah (18); en marzo, mataron a Yamen Nafez Mahmoud Khanafseh (15) en Abu Dis, a Nader Rayan (16) en Nablus y a Sanad Mohammad Khalil Abu Atiya (16) en Yen铆n, y all铆 en abril a Mohammad Hussein Qassim (16) y a Shawkat Kamal Abed (17); y la lista sigue, interminable. Ninguno fue noticia para los medios occidentales.

El funeral de Shirin fue el m谩s largo y multitudinario que se recuerde en Palestina en muchas d茅cadas. Su pueblo la arrop贸 y acompa帽贸 en una masiva manifestaci贸n de amor, de dolor y de ira, en los 75 km que recorri贸 desde Yen铆n hasta Ramala y de all铆 a Jerusal茅n. Hay que poner en contexto las im谩genes conmovedoras que recibimos de ese funeral: Jerusal茅n Este es una ciudad ocupada y anexada por Israel (que la declar贸 su capital, ilegalmente seg煤n el derecho internacional), donde la poblaci贸n palestina nativa est谩 siendo limpiada 茅tnicamente ante los ojos impasibles del mundo, donde vive sin ciudadan铆a ni derechos b谩sicos, sin libertad de expresi贸n ni de reuni贸n, y es brutalmente reprimida por portar la bandera palestina o hacer una simple protesta. Por eso el hecho de que esa inmensa multitud doliente, despu茅s de rezar en la calle seg煤n los ritos musulm谩n y cristiano, recorriera el trayecto que rodea la Ciudad Vieja, desde la iglesia de la Anunciaci贸n hasta el cementerio protestante en el monte Zion, cargando el ata煤d, ondeando miles de banderas palestinas y gritando consignas nacionales, refleja el amor de un pueblo hacia quien se consideraba una orgullosa hija de Jerusal茅n. Y en Cisjordania y Gaza, donde la poblaci贸n palestina a帽ora Jerusal茅n pero tiene prohibido entrar en ella, tambi茅n se realizaron ceremonias de luto.

Shirin Abu Aqleh era la periodista m谩s popular y querida en Palestina, porque estaba en todas partes 鈥搃ncluso donde nadie m谩s estaba鈭 para mostrar la violencia del r茅gimen israel铆: una redada en un campo de refugiados, un ataque de colonos y soldados israel铆es a una comunidad campesina, una demolici贸n de viviendas o expulsi贸n forzada, ya fuera en un barrio de Jerusal茅n Este (como los castigados Sheij Yarrah y Silwan) o en una aldea pastoril remota en el sur de Cisjordania. Desde que se integr贸 a la cadena Al Yazira hace 25 a帽os, la gente se acostumbr贸 a ver a Shirin a diario en la televisi贸n y sent铆a que la conoc铆an en persona, porque estaba en la mesa de todos los hogares y en todos los rincones del territorio ocupado.

Fue la primera mujer palestina (y quiz谩s la primera 谩rabe) que, con apenas veinte y pocos a帽os, empez贸 a hacer reportajes en vivo desde el lugar de los hechos. Su popularidad trascend铆a el territorio palestino y se extend铆a a todo el mundo 谩rabe, donde la cadena Al Yazira tiene una enorme audiencia. Periodistas j贸venes expresaron estos d铆as que Shirin era su modelo, y que todas estudiaban y trabajaban deseando parecerse a ella. Muchas ni帽as palestinas, esgrimiendo un cepillo de pelo a modo de micr贸fono, la imitaban ante el espejo repitiendo su conocido remate de transmisi贸n: 芦Shirin Abu Aqleh, Al Yazira禄 y el nombre del lugar desde donde reportaba.

Su figura creci贸 notablemente durante la segunda intifada (2000-2005), pues demostr贸 un valor poco com煤n al reportar en vivo desde los lugares y momentos m谩s peligrosos, incluyendo la invasi贸n de las principales ciudades palestinas, y en particular la destrucci贸n devastadora que el ej茅rcito israel铆 llev贸 a cabo durante diez d铆as en el campo de refugiados de Yen铆n. Sus colegas y el p煤blico elogiaban su aplomo y el sereno profesionalismo con que transmit铆a la noticia, aun en las circunstancias m谩s extremas.

En las entrevistas difundidas estos d铆as para recordarla, ante la pregunta sobre si no ten铆a miedo, Shirin respond铆a que por supuesto tem铆a caer bajo una bala o una granada de gas lacrim贸geno de las fuerzas israel铆es, pero sent铆a que su deber era dar a conocer el sufrimiento de su pueblo: 芦Eleg铆 el periodismo para estar cerca de la gente. No es f谩cil cambiar la realidad, pero al menos quiero trasmitir el mensaje y la voz de la gente.禄 Siendo una periodista veterana y reconocida, podr铆a haber elegido un puesto m谩s c贸modo y seguro en las oficinas de Al Yazira en Ramala; pero prefer铆a estar directamente en el terreno: 芦Siento que ese es mi lugar: tengo que estar fuera de la oficina, junto a la gente, en donde est谩n ocurriendo los hechos禄, afirmaba. Pero adem谩s de profesional y valiente, Shirin era una compa帽era sencilla y generosa, siempre dispuesta a compartir su experiencia. Eso tambi茅n se refleja en las im谩genes que vimos de sus colegas 鈥揹esde las m谩s j贸venes hasta los m谩s veteranos, desde su camar贸grafo hasta su jefe en Ramala鈭 abraz谩ndose deshechos en l谩grimas.

Un lugar donde sin duda Shirin ser谩 llorada y echada de menos es la zona de Masafer Yatta (en las Colinas al Sur Hebr贸n, Cisjordania), donde la poblaci贸n de ocho comunidades pastoriles est谩 a punto de ser expulsada de sus tierras por segunda vez (la primera fue en 1999). Tras 20 a帽os de una est茅ril batalla legal, la Suprema Corte de Israel dictamin贸 que sus m谩s de 1300 habitantes deben ser desalojados porque sus tierras han sido designadas 鈥渮ona de entrenamiento militar鈥 (una vieja estratagema del Estado israel铆 para arrebatar tierras palestinas y poco despu茅s construir en ellas colonias para uso exclusivo de la poblaci贸n jud铆a). El Presidente de la Corte es 茅l mismo un colono ilegal que vive como ocupante en Cisjordania (al igual que el 10% de la poblaci贸n israel铆), y el fallo demuestra una vez m谩s que los colonizados no pueden obtener justicia en los tribunales del colonizador.

Esas comunidades que viven en carpas o en cuevas ancestrales, que no tienen agua corriente ni electricidad, que sufren constantes demoliciones de sus modestas viviendas y ataques de los colonos ocupantes 鈥搎ue viven a pocos kil贸metros en barrios privados de primer mundo, construidos en tierras palestinas robadas鈭, junto con sus tierras perder谩n sus medios de vida, que son las ovejas y cabras que cr铆an. Seguramente Shirin hubiera estado presente en Masafer Yatta, denunciando las demoliciones que ya empezaron esta semana. Awdah Hathalin, uno de los activistas de la zona, resumi贸 as铆 el dolor colectivo: 芦Una sola bala hiri贸 a todo un pueblo.禄

Este domingo 15 de mayo se cumplieron 74 a帽os del comienzo de la limpieza 茅tnica de Palestina 鈥la Nakba, o cat谩strofe鈭, que signific贸 la expulsi贸n de 800.000 personas y la destrucci贸n de 550 poblados palestinos. Sobre sus ruinas se implant贸 el Estado de Israel, que desde entonces ha continuado su proyecto colonial de apropiaci贸n de toda la tierra de Palestina y expulsi贸n de su poblaci贸n 谩rabe nativa. 芦Nunca terminamos el trabajo de 1948禄, dijo un l铆der sionista. Y aunque se est谩n esforzando desde hace 74 a帽os, el hecho de que no hayan podido ganar la guerra demogr谩fica contra el pueblo palestino, que contin煤a resistiendo en su tierra, desde el campo de refugiados de Yen铆n hasta Masafer Yatta, es la prueba de que han fracasado.

Quiero terminar con estas palabras que Shirin escribi贸 el a帽o pasado, cuando despu茅s de varios a帽os volvi贸 a Yen铆n para informar sobre la fuga de seis presos palestinos oriundos de esa ciudad, que un a帽o despu茅s se convirti贸 en el lugar de su martirio:

En Yen铆n conocimos a personas que nunca han perdido la esperanza, no han permitido que el miedo se infiltre en sus corazones y no se han dejado doblegar por las fuerzas de ocupaci贸n israel铆es. Probablemente no es una coincidencia que los seis prisioneros que lograron escapar sean todos de los alrededores de Yen铆n y del campo de refugiados.

Para m铆, Yen铆n no es una historia ef铆mera en mi carrera o incluso en mi vida personal. Es la ciudad que puede levantarme la moral y ayudarme a volar. Encarna el esp铆ritu palestino que a veces tiembla y cae pero, m谩s all谩 de todas las expectativas, se levanta para perseguir sus vuelos y sus sue帽os.

Y esta ha sido mi experiencia como periodista: en el momento en que estoy f铆sicamente y mentalmente agotada, me encuentro con una nueva y sorprendente leyenda. Puede surgir de una peque帽a abertura, o de un t煤nel excavado bajo la tierra.

Mar铆a Landi

Periodista y activista. Compa帽era de las luchas en Palestina.




Fuente: Desinformemonos.org