May 7, 2021
De parte de Memoria Libertaria
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Asociaci贸n de V铆ctimas de la Transici贸n

https://www.infolibre.es/noticias/opinion/plaza_publica/2021/05/04/entre_olvido_memoria_anos_del_caso_almeria_120019_2003.html

Ya s茅 que en este pa铆s no somos muy aficionados a la memoria. Al rev茅s: creo que nos va m谩s el olvido. Cuando la dictadura franquista, estaba prohibido hablar del pasado republicano. Lleg贸 la Transici贸n y no era conveniente hablar de ese pasado. Gobern贸 el PSOE de 1982 a 1996 y hablar de ese pedazo grande de nuestra historia segu铆a siendo una inconveniencia. Pura arqueolog铆a, dijo Alfonso Guerra que era ese pasado. Como las momias de Egipto o las profundidades luminosamente oscuras de Atapuerca. La Segunda Rep煤blica, el golpe de Estado contra esa Rep煤blica, la guerra y la dictadura que sigui贸 a la victoria del fascismo y dur贸 casi cuarenta a帽os: todo enterrado en los eriales de la desmemoria para quien fue tantos a帽os vicepresidente del Gobierno y ahora va de aqu铆 para all谩 como un pat茅tico personaje de Walking dead. Tambi茅n Felipe Gonz谩lez, en el a帽o 2001, dijo sin que le temblara la voz. 鈥淣osotros decidimos no hablar del pasado鈥. Chapeau, pues, se帽or presidente. Somos el pa铆s de Nunca Recordar, como si vivi茅semos en un cuento habitado por el miedo a convertirnos en memoria. Lo dec铆a Jean Cassou, intelectual de origen vasco, luchador contra los nazis en Francia: estamos hechos de memoria. Pero aqu铆, como si oy茅ramos llover. Sordos como la tapia centenaria del cementerio de mi pueblo. 驴Hacer memoria?: para qu茅. Para reabrir heridas, dijeron siempre las derechas. Luego lleg贸 Vox y se puso a canturrear los viejos, anacr贸nicos, himnos de su patria. Claro, los de Vox y el PP no reabren esas heridas cuando hablan a todas horas de Franco y sus gobiernos ejemplares llenos de muertos durante cuarenta a帽os. Aquellos s铆 que fueron gobiernos honorables, no como el de ahora en Espa帽a: ileg铆timo, etarra, bolivariano, comunista. Digan lo que digan las derechas, no podemos reabrir heridas, sencillamente porque nunca se cerraron. 隆Ay, la Transici贸n! Tan mod茅lica, tan ejemplar, tan exportable como las naranjas de mi tierra. 隆Ay, la Transici贸n!

No s茅 si se acuerdan de esta historia. Mes de mayo de 1981. El mes de las comuniones entonces. Tambi茅n ahora. Hay cosas que no cambian. En Cantabria, tres j贸venes emprenden viaje en coche hacia Almer铆a. Se llaman Luis Cobo, Luis Montero y Juan Ma帽as. Son amigos y viajan a Pechina, un peque帽o pueblo de Almer铆a. All铆 va a tomar su primera comuni贸n el ni帽o Francisco, hermano de Juan Ma帽as. Ellos van a la fiesta de celebraci贸n. Despu茅s de muchas vicisitudes provocadas por el viejo auto en el que viajan, llegan al pueblo. Dejan los trastos en la casa de Juan. Se van a Roquetas de Mar, un pueblo pr贸ximo. All铆 los detiene la Guardia Civil. Unos d铆as antes, ETA ha atentado contra un coche donde viajaban tres militares. Mueren dos. Otro queda malherido. Los tres j贸venes son sospechosos de haber cometido el atentado. Se los llevan a un viejo cuartel abandonado. Al d铆a siguiente, 10 de mayo de 1981, aparecen sus cuerpos torturados, asesinados y calcinados en un barranco. Las declaraciones de la Guardia Civil: los llevaban en su coche (en el de los j贸venes: qu茅 raro, 驴no?) y en un momento del trayecto quisieron escapar. Los guardias saltaron, el coche fue culebreando hasta el barranco y all铆 se incendi贸. Todos los cuerpos quedaron calcinados. 脡sa es la versi贸n oficial del llamado desde entonces caso Almer铆a. 驴Se acuerdan?

Esas declaraciones no se sosten铆an. Fueron una manera de demostrar la eficacia de la Guardia Civil contra ETA. En el cuartel abandonado hab铆an torturado a los tres j贸venes hasta la muerte. Los metieron en el coche. Al llegar a un punto de la carretera, ametrallaron el coche y a los cuerpos que yac铆an en el interior. Lo rociaron todo con gasolina y le pegaron fuego. En el juicio s贸lo fueron condenados tres guardias, de los once que compon铆an el grupo. Condenas livianas 鈥攅n comparaci贸n con la monstruosidad del crimen鈥 de las que cumplieron menos de la mitad. El Estado pag贸 sus quebrantos con fondos reservados. Entonces, cuando tuvo lugar ese pago, ya gobernaba el PSOE y dijeron que ese detalle benevolente obedec铆a al argumentario de una Ley aprobada en tiempos de la UCD. Sea como sea, tengo la ligera sospecha de que siempre ganan los mismos. Y que siempre pierden tambi茅n los mismos. Antes. Ahora. Siempre. 隆Vaya gracia, 驴no?!

Hace tres a帽os supe de un colectivo de Santander que se llama Desmemoriados. Curiosa paradoja ese nombre: no han parado de hacer memoria de aquel acontecimiento deleznable. Y de otros muchos. Los conoc铆 y estuve con ellos y con mucha otra gente en la librer铆a La Vor谩gine, hablando de libros, haciendo memoria, echando pestes del olvido. All铆 conoc铆 a Javier, sobrino de Luis Montero, y a Lola, sobrina igualmente de Luis Cobo. Poco tiempo despu茅s tambi茅n tuve la enorme satisfacci贸n de conocer en Valencia al ni帽o que tom贸 aquellos d铆as, en Pechina, su primera comuni贸n. Me contaba Francisco que vivi贸 muchos a帽os pensando que Juan y sus amigos hab铆an muerto por su culpa. Y que el cura le pregunt贸 que qu茅 quer铆a que hiciera Dios por 茅l y que 茅l le dijo que lo que quer铆a era que volviera su hermano. No s茅 si Dios puede conseguir algo, pero desde luego Juan Ma帽as no pudo estar en la primera comuni贸n del peque帽o Francisco. 隆Ay, eso tan raro de los milagros, 驴no?! 隆Ay, los milagros!

En 1983 Pedro Costa hizo una pel铆cula sobre aquellos hechos. Su t铆tulo: El caso Almer铆a. Sal铆an Antonio Banderas, I帽aki Miram贸n y Juan Echanove interpretando a los j贸venes asesinados. Un cine de Granada donde se estren贸 la pel铆cula sufri贸 un incendio (隆qu茅 coincidencia, 驴no?!) y las familias de los j贸venes y sus abogados recibieron amenazas de muerte. Las cartas y las balas amenazadoras de ahora tienen sus antecedentes. Unos meses antes del crimen tuvimos el 23-F. Un golpe de Estado que no sali贸 triunfante (nos salv贸 el rey, no s茅 si lo sab铆an), pero que tampoco fracas贸. Mucho de lo que ven铆a del franquismo se qued贸 a vivir en la nueva democracia. Los m谩s crueles torturadores, por ejemplo. Y ah铆 siguen esos restos, cada vez con m谩s protagonismo. Una democracia plena, dicen sus aduladores. Igual me he perdido algo y no me he dado cuenta de que vivimos en una democracia tan fuerte, tan entera, tan a salvo de esos energ煤menos que cada vez dan muestras m谩s contundentes de su ideario fascista. O neofascista. O como se llame eso que ahora representan Vox y D铆az-Ayuso con sus desplantes a la democracia y sus violentas verborreas. Y ah铆 Pablo Casado, incapaz de condenar sin a帽adidos esa violencia escrita con balas. No puede condenar esa violencia. Viene de ah铆, de los suyos de antes, de esa historia violenta que nunca expl铆citamente ha condenado. Del cultivo y la pr茅dica de esa violencia antigua vino, ya en democracia, el terrible crimen del caso Almer铆a.

Hace unos a帽os, los tres j贸venes recibieron el reconocimiento del Ayuntamiento de Santander y del Parlamento c谩ntabro. En el barranco de G茅rgal, donde fueron encontrados los cuerpos calcinados, hay un monolito recordando los asesinatos. Hasta hoy no les ha sido reconocido por el Estado su condici贸n evidente de v铆ctimas del terrorismo. Aqu铆 parece que las 煤nicas v铆ctimas con solvencia para recibir honores institucionales son las de ETA. A las dem谩s, ni agua para hacer justicia y refrescar nuestra memoria.

Han pasado cuarenta a帽os desde aquellos d铆as de mayo de 1981. El crimen conocido como caso Almer铆a casi ha desaparecido de nuestra memoria. O sin el casi. Hay m谩s cr铆menes que ustedes pueden a帽adir al que acab贸 con las vidas de Luis Montero, Juan Ma帽as y Luis Cobo aquel d铆a fat铆dico de primavera en un s贸rdido cuartel abandonado. Los guardias civiles que los detuvieron sab铆an que no pertenec铆an a ETA. Lo sab铆an desde el primer momento. Pero les import贸 un pito la verdad. Lo importante era llenar una buena hoja de servicios en la lucha antiterrorista. Cuando hablaban de lucha antiterrorista se refer铆an s贸lo a ETA, no a los asesinos de tantos hombres y tantas mujeres que cayeron impunemente bajo las balas de la polic铆a y de la extrema derecha en los a帽os setenta y ochenta del pasado siglo. Si quieren, vayan escribiendo aqu铆 los nombres de esos hombres y esas mujeres. Igual no hay bastante espacio en infoLibre para una lista tan larga. Ojal谩 que todos esos nombres, y los de Luis Montero, Luis Cobo y Juan Ma帽as no se vayan nunca de nuestra memoria. Ojal谩 que no. Ojal谩.

Alfons Cervera es escritor. Su 煤ltimo libro es Algo personal (Piel de Zapa, 2021)




Fuente: Memorialibertaria.org