October 11, 2021
De parte de CGT Transportes Madrid
305 puntos de vista


12 De Octubre, Nada Que Celebrar

La guerra cultural que lleva a cabo la ultraderecha, ha llevado a algún fascista a defender que, en el proceso que ahora conmemora el 12 de octubre, “Liberamos América, eran caníbales».

Frente a esto, es un hecho el impacto de la colonización histórica y de las nuevas colonizaciones en la sobrevivencia, dignidad y soberanía de los pueblos del territorio cuyo nombre histórico indígena es Abya Yala y que hoy conocemos como Latinoamérica.

El 12 de octubre constituye simbólicamente el inicio de una ocupación político-militar que tuvo como resultado el exterminio de más de 80 millones de personas y la esclavitud y desplazamiento forzado de otras cientos de miles, pertenecientes a pueblos originarios de América y África.

La colonización supuso para los pueblos ocupados la destrucción de su sistema político, la represión de su espiritualidad y sus sistemas culturales, que devino en la pérdida de diversidad no sólo para estos pueblos sino para el conjunto de la humanidad.

La colonización supuso la apropiación de los territorios y su instrumentalización como meros recursos naturales que fueron expoliados de manera indiscriminada, sin que los pueblos originarios obtuvieran beneficios ni pudieran disponer de mecanismos para alcanzar y mantener su bienestar.

La colonización, sumada a los sistemas patriarcales instalados ancestralmente, significó un sometimiento aún mayor de las mujeres indígenas, que sufrieron violaciones sexuales masivas como parte de la estrategia de dominación y fueron obligadas a cumplir tareas necesarias para el mantenimiento del sistema patriarcal colonial, limitando su desarrollo pleno como personas.

La colonización es una de las causas históricas más importantes del desconocimiento actual de los saberes de los pueblos originarios, del menosprecio de sus lenguas y de sus sistemas de salud y de organización social y, en definitiva, de las restricciones a su autonomía y soberanía.
La colonización instauro estructuras político-sociales profundamente racistas y discriminadoras que establecieron una supuesta superioridad de los pueblos ocupantes sobre los ocupados, que se mantienen hasta hoy en la mayoría de los países resultantes este proceso y que son la base de las principales desigualdades, conflictos armados, violaciones de derechos humanos y de la situación de vulnerabilidad de las poblaciones indígenas.

La falta de una mirada crítica de la colonización ha minimizado el impacto de los procesos descritos anteriormente, haciendo posible que se instalen discursos que la justifican como mecanismo “civilizatorio”, que ha hecho posible el “desarrollo” de los territorios ocupados. Este discurso sigue legitimando hasta el día de hoy la sistemática exclusión política, cultural y social de los pueblos indígenas por los estados en los que nacieron, así como la expropiación de los territorios habitados por los pueblos originarios sobrevivientes como estrategia de apropiación de los recursos naturales de los mismos, llegando inclusive a considerarlos terroristas cuando muestran resistencia a abandonar dichos territorios.

En el 2021 las nuevas formas de colonización, tanto en los territorios históricamente ocupados como en otros, a través de la explotación de recursos naturales y humanos, la esclavización mediante deudas ilegítimas, el acaparamiento de tierras, las intervenciones y ocupaciones militares, los regímenes de apartheid, los tratados de libre comercio…

La cooptación por parte de capitales y empresas multinacionales de los organismos y espacios institucionales que deberían estar al servicio de las poblaciones y de la democracia, derivan también en el acaparamiento o destrucción de los territorios y la esclavización y desplazamientos forzados de poblaciones, obligadas a dejar su país de origen para escapar de guerras y violencia económica sin que sea garantizado el derecho a moverse libremente en este planeta, encontrando muerte y discriminación en su camino.

Nuestros derechos fundamentales y la misma supervivencia de la tierra se encuentran cada vez más amenazados por la acción del mercantilismo sin escrúpulos de las multinacionales y corporaciones, transformando en títeres a los gobiernos.
Los pueblos originarios continúan desde el inicio de la colonización histórica, un proceso de resistencia para la defensa y preservación de sus sistemas ecológicos y culturales, en una situación de desigualdad ante los intereses privados y la limitada voluntad o capacidad de los Estados para respetar y proteger su soberanía, sus derechos y su existencia misma.

Desde CGT defendemos fortalecer la soberanía de los pueblos, que se respeten las semillas ancestrales y se proteja su diversidad, considerando los modelos tradicionales de agricultura, prohibiendo la utilización de químicos que dañen la globalidad del planeta, favoreciendo aquellos modelos de vida, de producción y de cultivo que sean respetuosos, que promuevan el consumo responsable, y cuyo impacto en los ecosistemas sea mínimo, favoreciendo la utilización de energías alternativas. Que los pueblos originarios, verdaderos guardianes de la naturaleza, tengan el derecho a recuperar sus territorios ancestrales y a vivir de acuerdo con su cultura. Resistimos construyendo alternativas a pesar de la criminalización y de la represión a los movimientos sociales.

La colonización causó estragos y es también una tarea explicar la realidad, las vivencias y las agresiones imperialistas ocultadas de esta parte de la historia, apoyando la acción de la justicia y la reparación de los daños causados y, especialmente, la no repetición del daño ya sea de manera simbólica o material y trabajar para la superación del sistema económico político global que funda sus raíces en todo tipo de colonización.

El principal acto de celebración el 12 de octubre por parte del estado español es un gran desfile militar. Los ejércitos cuidan los intereses económico-energéticos de las grandes corporaciones. El presupuesto que se derrocha en gastos militares, debería invertirse en necesidades sociales.

Para la CGT es fundamental la lucha contra el racismo, la protección de las minorías étnicas y la extensión de los derechos para los inmigrantes y minorías con dificultades.
Llevamos años denunciando la sistemática discriminación y el acoso violento contra estos colectivos y colaborando con colectivos de apoyo a la reafirmación de la diferencia de las culturas marginadas.

La mundialización de la economía aumenta el expolio sobre el Tercer Mundo y sus secuelas de deterioro y guerras internas; una de sus consecuencias es que crecientes sectores de la humanidad son condenados a la barbarie y a la miseria, y, por ello, obligadas a escapar atravesando las fronteras a otros países simplemente para sobrevivir.

El último ejemplo es el proceso de la pandemia, donde en el primer mundo ya se ha vacunado la mayor parte de la población y la sanidad se ha adaptado a esta pandemia. A los emigrantes en sus nuevas residencias, la explotación por parte del capital no cesa, sino que se redobla por su condición de inmigrantes: se les utiliza cuando se les necesita, y se les persigue, criminaliza, expulsa o mata cuando ya no son necesarios.

Hace décadas que se busca por el capital la libre circulación de las mercancías y, por el contrario, se le da a la inmigración un tratamiento policial (es la criminalización de la pobreza). Las legislaciones de los países de la UE están endureciendo constantemente la entrada de los nuevos inmigrantes, y se introducen limitaciones a los derechos del refugiado y asilado y a la reagrupación familiar, que entran en contradicciones con la Convención de Ginebra sobre Estatutos de Refugiados.

Esta situación va acompañada de una discriminación en el trabajo, la vivienda, la escuela, las prestaciones sanitarias, etc. Todo esto provoca una inseguridad jurídica que se transforma en inseguridad personal de la gran mayoría de las personas trabajadoras extranjeras.

Aun así, se demuestra que, aunque se intensifiquen las detenciones, se construyan muros de la vergüenza, las personas trabajadoras seguirán saliendo. Mientras en sus países de origen haya miseria y hambre, la represión no lo podrá impedir.

Por todo lo dicho aquí, consideramos que mantener cualquier acto de celebración del 12 de octubre resulta inaceptable, más aún cuando estas son realizadas por Estados que se consideran democráticos o por un gobierno que se define como progresista.
No es posible dar vuelta a lo sucedido hace más de 500 años y eliminar los estragos causados por la colonización. Sin embargo, sí que es posible ayudar a visibilizar lo que supuso esta parte negra de la historia y desde el Sindicato de Transportes de CGT en Madrid, rechazamos la fiesta, y mañana 12 de octubre, no tenemos nada que celebrar.




Fuente: Cgt-transportesmadrid.org