October 19, 2021
De parte de Nodo50
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Por Arturo del Villar*. LQSomos.

El papa Paco se ha ganado un lugar de honor en el Libro Guinness de los Records, por ser el que m谩s beatos y m谩rtires de la Cruzada espa帽ola ha catapultado al reino de los cielos. Este 16 de octubre de 2021 ha enviado 127 m谩s de un solo empuj贸n, desde la mezquita catedral de C贸rdoba de la que se ha apropiado la desvergonzada Iglesia catolicorromana. El papa Paco clama contra los 谩rabes cuando le queman un templo de su secta, sin tener en cuenta que su secta se pas贸 diecinueve siglos afirmando que era la 煤nica religi贸n verdadera, y en consecuencia pod铆a eliminar a todas las dem谩s por ser falsas, que lo eran porque ella lo dec铆a.

Su enviado el cardenal Marcello Semeraro ha oficiado el ritual para que los 127 pasen a ser beatos de la Iglesia catolicorromana, y el obispo de C贸rdoba, Demetrio Fern谩ndez, pronunci贸 una homil铆a en la que dijo entre otras cosas por el estilo: 鈥淟os m谩rtires han producido entre nosotros un amor m谩s grande, y hoy constatamos una vez m谩s que la vida cristiana es cauce de humanizaci贸n, de conciliaci贸n y de paz para los pueblos.鈥 Lo que constatamos los espa帽oles es que la Iglesia catolicorromana contin煤a en guerra contra la Rep煤blica, como lo estuvo incluso desde antes de su proclamaci贸n, cuando desde los p煤lpitos se ordenaba votar a las candidaturas mon谩rquicas, y despu茅s continu贸 en campa帽a hasta hoy.

Declaraci贸n de guerra

Aprobada la Constituci贸n de la Rep煤blica el 9 de diciembre de 1931, los obispos divulgaron una declaraci贸n colectiva que es en realidad una declaraci贸n de guerra contra el nuevo r茅gimen. Firmada por 59 obispos y vicarios capitulares, carece de fecha, pero fue publicada el 20 de diciembre, y est谩 recogida en el volumen titulado Documentos colectivos del Episcopado espa帽ol (Madrid, Editorial Cat贸lica, Biblioteca de Autores Cristianos, 1974, p谩ginas 160 y siguientes, texto que seguimos aqu铆).

En resumen, presum铆an los obispos de 鈥渓a actitud contenida y paciente con que han obrado la Sede Apost贸lica y el Episcopado durante la primera etapa constituyente de la Rep煤blica espa帽ola鈥, pero aseguraban que ya se hab铆a acabado su paciencia, y protestaban contra lo que consideraban un menoscabo de sus privilegios seculares: 鈥淰iolaci贸n del m铆nimo de libertad religiosa; exclusi贸n de la Iglesia de la vida p煤blica; negaci贸n de su libertad interna, como cualquier otra asociaci贸n para fines l铆citos; todas las libertades, de todos, para todos, menos si se trata de cat贸licos; supresi贸n de los medios econ贸micos de sustentaci贸n de la Iglesia, a pesar de varios t铆tulos justos para mantenerla.鈥

Una sarta de mentiras, como es habitual entre los obispos catolicorromanos. El texto constitucional proclama en su tercer art铆culo que 鈥淓l Estado espa帽ol no tiene religi贸n oficial鈥, lo mismo que sucede en todas las naciones democr谩ticas. Era el fin de la coalici贸n entre el altar y el trono que hasta entonces sojuzg贸 al pueblo, imponi茅ndole la realeza como un derecho divino indiscutible.

De ninguna manera se imped铆a 鈥渆l m铆nimo de libertad religiosa鈥. El art铆culo 27 garantiza 鈥渓a libertad de conciencia y el derecho de profesar y practicar libremente cualquier religi贸n鈥. Eso resultaba intolerable para la secta catolicorromana. Las sucesivas constituciones mon谩rquicas hab铆an impuesto la confesi贸n catolicorromana como 煤nica del reino. Protestaban por perder sus privilegios seculares, porque lo que hac铆a la Constituci贸n era equiparar a todas las confesiones religiosas reconocidas.

Se sucedieron los enfrentamientos entre los jerarcas catolicorromanos y las autoridades republicanas. El caso m谩s relevante fue la expulsi贸n del cardenal primado Pedro Segura, muy amigo del exrey, conducido a la frontera de Ir煤n el 15 de junio de 1931 por la Guardia Civil, debido a su obsesiva campa帽a antirrepublicana, que continu贸 desde el Vaticano. Una d茅bil medida contra un opositor potente.

El obnubilado Isidro Gom谩

La Rep煤blica pec贸 siempre de blanda ante la continuada dureza de la oposici贸n eclesi谩stica. Toler贸 la actividad antirrepublicana del obnubilado Isidro Gom谩, desde que siendo obispo de Tarazona insert贸 una carta pastoral el 13 de mayo de 1931 en el Bolet铆n Eclesi谩stico, contra la quema de conventos, sin analizar sus causas. Desde entonces se puso en vanguardia de los ataques a la Rep煤blica, actividad recompensada por el Vaticano al nombrarle arzobispo de Toledo el 12 de abril de 1933. Con ello se sinti贸 m谩s capacitado para continuar la campa帽a antirrepublicana, destinada a protestar contra las leyes aprobadas por las Cortes. Se arrog贸 una potestad censoria que no le correspond铆a, pero que el Gobierno tuvo la debilidad de soportar. El presidente de la Rep煤blica, Niceto Alcal谩鈥擹amora, era un ferviente catolicorromano de confesi贸n y comuni贸n semanales, m谩s obediente al papa romano que a la Constituci贸n Espa帽ola.

El 17 de mayo de 1933 se public贸 una 鈥淒eclaraci贸n del Episcopado con motivo de la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas鈥, aprobada por las Cortes, con el desagrado episcopal, que en su escrito nada menos que 鈥渞eclama la nulidad y la carencia de valor legal de todo lo estatuido en oposici贸n a los derechos integrales de la Iglesia鈥. De modo que se atrev铆an ellos a anular los acuerdos adoptados por las Cortes soberanas, y lo peor es que el Gobierno transig铆a con tales declaraciones subversivas.

Ante la ineficacia del Gobierno, el dictador del Vaticano, P铆o XI, jefe de un Estado extranjero, tuvo la desverg眉enza intolerable en la diplomacia internacional de hacer p煤blica el 3 de junio siguiente la carta enc铆clica Dilectissima nobis, en contra de esa ley. Un Gobierno digno de tal nombre hubiera roto las relaciones diplom谩ticas inmediatamente con el supuesto Estado Vaticano de opereta bufa. No se atrevi贸 a hacerlo el republicano.

Y as铆 el poder de Isidro Gom谩 sigui贸 ascendiendo, hasta que el 16 de diciembre de 1935 fue designado cardenal. Su mando sobre la clerigalla catolicorromana ya era absoluto, como cardenal primado de las Espa帽as, y continuaba en correspondencia constante con el Vaticano, informando a su modo sobre la Rep煤blica. Tambi茅n estaba en contacto con militares espa帽oles ultraconservadores, con vistas a una acci贸n subversiva.

Actividad b茅lica

Por eso la rebeli贸n militar del 17 de julio de 1936 no le sorprendi贸. Consigui贸 que P铆o XI publicara el 19 de marzo de 1937 la enc铆clica Divini redemptoris, en defensa de los militares mon谩rquicos sublevados 鈥減ara combatir al comunismo ateo鈥. Una nueva injerencia del jefe de un Estado extranjero en los asuntos propios de Espa帽a, aunque ya a esas alturas las naciones democr谩ticas se desentend铆an de la aislada Rep煤blica Espa帽ola.

El mayor triunfo de Gom谩 en defensa de sus intereses fue la , firmada el 1 de julio de 1937 por dos cardenales, seis arzobispos, 35 obispos y 5 vicarios capitulares, en apoyo decidido a los militares mon谩rquicos sublevados contra la Rep煤blica. En su opini贸n muy parcial combat铆an dos tendencias pol铆ticas enfrentadas en la guerra espa帽ola, criterio basado en una interpretaci贸n maniquea de la historia, pese a estar condenado por la misma Iglesia el manique铆smo como doctrina her茅tica, excepto si conven铆a utilizarlo a su favor. Las dos tendencias eran:

la espiritual, del lado de los sublevados, que sali贸 a la defensa del orden, la paz social, la civilizaci贸n tradicional y la patria, y muy ostensiblemente, en un gran sector, para la defensa de la religi贸n; y de la otra parte, la materialista, ll谩mese marxista, comunista o anarquista, que quiso sustituir la vieja civilizaci贸n de Espa帽a, con todos sus factores, por la nov铆sima 鈥渃ivilizaci贸n鈥 de los soviets rusos.

Adem谩s de interpretaci贸n maniquea es est煤pida por falsa. M谩s adelante a帽aden que el pronunciamiento militar tuvo un 鈥渟entido religioso, que lo consider贸 como la fuerza que deb铆a reducir a la impotencia a los enemigos de Dios, y como la garant铆a de la continuidad de su fe y de la pr谩ctica de su religi贸n鈥. Es decir, que era una cruzada de los p铆os cristianos contra los infieles, en el mismo sentido que las medievales bendecidas por los papas.

Aunque en todo momento la Iglesia catolicorromana demostr贸 su oposici贸n m谩s firme a la Rep煤blica Espa帽ola, con esta carta se hizo beligerante, intervino en la guerra activamente, defendi贸 a los rebeldes desde todos sus p煤lpitos extendidos por todo el mundo, y recaud贸 en ellos limosnas para entreg谩rselas a los militares rebeldes, con el fin de que compraran armas para matar a los enemigos de su fe en nombre de su dios vengativo.

Triunfaron los militares mon谩rquicos y se impuso el nazionalcatolicismo en la triste Espa帽a derrotada. Los jerarcas religiosos hac铆an el saludo fascista junto a los militares, el dictador铆simo era introducido bajo palio en las catedrales, lo mismo que la hostia consagrada, y por fin el papa P铆o XII le concedi贸 el 21 de diciembre de 1953 la cruz de la Suprema Orden Ecuestre de la Milicia de Nuestro Se帽or Jesucristo, m谩xima distinci贸n vaticana para premiar las virtudes de un pol铆tico, en este caso m谩xima canallada papal contra los espa帽oles esclavizados por el fascismo.

La Iglesia catolicorromana fue beligerante contra la Rep煤blica, y ahora contin煤a si茅ndolo, con las beatificaciones y canonizaciones de los llamados m谩rtires de la Cruzada. La Iglesia se mantiene en guerra contra los republicanos herederos de las ideas triunfantes en 1931 por voluntad mayoritaria del pueblo espa帽ol. Teng谩moslo en cuenta, y no lo olvidemos nunca.

* Presidente del Colectivo Republicano Tercer Milenio
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Fuente: Loquesomos.org