September 18, 2021
De parte de Indymedia Argentina
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13 DE AGOSTO DE 1521 (Calendario Juliano)

DESTRUCCI脫N DE TENOCHTITLAN Y CESE DE LA RESISTENCIA DE LA CONFEDERACI脫N AZTECA O MEXICA

Por Asunci贸n Ontiveros Yulquila

Primera parte:

Punto de partida. En 1492, Crist贸bal Col贸n, navegando hacia el Oeste de la pen铆nsula Ib茅rica tropez贸 con una isla del archipi茅lago, que actualmente se los significa como las Bahamas. Conjetura que hab铆a arribado a las indias, adem谩s, que estaba pronto de desembarcar en Cipango (Jap贸n), extremo Oriente. Col贸n muri贸 en 1506, creyendo que hab铆a desembarcado en las indias. Los habitantes de las islas fueron significados como indios. Las islas y tierra firmes, como las indias de Castilla. El 04 de mayo de 1493, Alejandro VI, del pontificado de Roma, emite la segunda Bula Interca茅tera, mediante la cual, establece la 鈥渓铆nea del vicario de Cristo鈥 (meridiano) que divide a nuestro planeta en dos partes. La parte oriental de la 鈥渓铆nea del vicario鈥, es donada al reino de Portugal (Indias orientales). La parte occidental es 鈥渄onada鈥 al reino de Castilla (Indias occidentales).

El poder hegem贸nico real de la Europa occidental lo ostentaba el pontificado de Roma, secundado por el poder militar del Sacro Imperio Romano Germ谩nico. El reino de Castilla y de Portugal eran arte y parte del Sacro Imperio. El mito legitimante del pontificado es 鈥渜ue la tierra y el cielo son creaciones de Dios鈥; 鈥渜ue el pont铆fice es el administrador de la tierra y del cielo鈥. Las 鈥渄onaciones de islas y tierras firmes鈥 es potestad del pont铆fice de turno.

Para Crist贸bal Col贸n, los indios, habitantes originarios de las islas La Espa帽ola (Santo Domingo y Hait铆) y de La Fernandina (Cuba), 鈥淪on la mejor gente del mundo y sobre todo la m谩s amable, no conocen el mal 鈥搉unca matan ni roban- , aman a sus vecinos como a ellos mismos y tienen la manera m谩s dulce de hablar del mundo, siempre riendo鈥 (Pigna, 2004:35). En el contexto de 1518 y 1519, los indios de las islas, resisten a los invasores cristianos esclavistas. La f贸rmula de guerra para aniquilar la resistencia es la inducci贸n del virus de la viruela letal. Las acciones de lesa humanidad son tipificadas como actos para la  鈥減acificaci贸n鈥.

A Hern谩n Cort茅s, le place significar a los pueblos, que resisten a la invasi贸n y a sus actos criminales, como indios 鈥渋nfieles鈥 o 鈥渆nemigos鈥. Los 鈥渋nfieles鈥 o 鈥渆nemigos鈥 son los que rechazan el Requerimiento inquisitorial. Los pueblos que aceptan el Requerimiento son reducidos como esclavos y herrados con la letra 鈥淕鈥 (esclavo producto de la guerra 鈥渏usta鈥), Cort茅s, los tipifica como 鈥渋ndios amigos鈥.

El  Requerimiento inquisitorial fue redactado en 1512, por  Juan L贸pez de Palacios Rubio, jurista y letrado y consejero real. Tuvo vigencia desde 1513 hasta 1542. Es una coartada para justificar las empresas de invasi贸n de los reinos de Castilla y de Arag贸n. El contenido comienza exponiendo el mito legitimante creacionista escol谩stico, primero y segundo p谩rrafo del presente. Finaliza, siendo punitivo y criminal, contra todo pueblo objeto de invasi贸n. Los principales par谩grafos del Requerimiento:

Por ende, como mejor puedo vos ruego y requiero que entend谩is bien esto que os he dicho, e tom茅is para entenderlo e deliberar sobre ello el tiempo que fuere justo, y reconozc谩is a la Iglesia por se帽ora y superiora del universo mundo, al Summo Pont铆fice, llamado Papa, en su nombre, y al Rey y a la Reina, nuestros se帽ores, en su lugar, como superiores e se帽ores e reyes de estas Islas e tierra firme, por virtud de la dicha donaci贸n e consint谩is e deis lugar que estos padres religiosos vos declaren y prediquen lo susodicho.

 

Y si as铆 lo hici茅redes, hareis bien y aquello a que sois tenidos y obligados, y Sus Altezas, y yo en su nombre, vos recibir谩n con todo amor y caridad, y vos dexar谩n vuestras mugeres, hijos y haziendas libres, sin servidumbre para que dellas y de vosotros hagais libremente todo lo que quisi茅redes e por bien tubi茅redes, y no vos compeler谩n a que vos torneis christianos, salvo si vosotros, informados de la verdad, vos quisi茅redes convertir a nuestra santa Fe cat贸lica, como lo han hecho casi todos los vecinos de las otras islas, y allende desto, Su Alteza vos dar谩 muchos privilejios y exenciones y vos har谩 muchas mercedes.

 

Y si no lo hici茅redes, o en ello maliciosamente dilaci贸n pusi茅redes, certificoos que con el ayuda de Dios, entrar茅 poderosamente contra vosotros, e vos har茅 guerra por todas  partes e maneras que pudiere, e vos sujetar茅 al yugo y obediencia de la Iglesia e de Sus Altezas, e tomar茅 vuestras personas e de vuestras mugeres e hijos e los har茅 esclavos, e como tales los vender茅 e disporn茅 dellos como Su Alteza mandare, e vos tomar茅 vuestros bienes, e vos har茅 todos los males e da帽os que pudiere, como a vasallos que no obedecen ni quieren recibir a su se帽or y le resisten e contradicen. Y protesto que las muertes y da帽os que dello se recrecieren sea a vuestra culpa e no de Sus Altezas, ni m铆a, ni destos cavalleros que conmigo vinien. Y de como lo digo y requiero, pido al presente escribano que me lo d茅 por testimonio signado, y a los presentes ruego que dello sean testigos鈥.

 

La hueste invasora estaba obligada, mediante un escribano, leer el Requerimiento ante las autoridades del pueblo a invadirse. En el caso de Cort茅s, 茅l mismo transmite, a trav茅s de un int茅rprete, la cosmogon铆a cristiana y la donaci贸n  que el pont铆fice Alejandro VI (1493) hab铆a hecho a los reyes de Castilla, de Arag贸n y de Portugal. Se exhortaba a los indios a someterse al monarca y convertirse al cristianismo (Herren, 1991: 37). Si no aceptaban someterse, los cristianos aplicaban la 鈥済uerra justa鈥. Hern谩n Cort茅s, en su segunda carta (30 de octubre de 1520) y tercera carta de relaci贸n (15 de mayo de 1522), parafrasea hasta el hartazgo el contenido del Requerimiento inquisitorial. El requerimiento facilitaba producir y reproducir la propaganda de guerra: que se sostiene con ficci贸n y mentiras sobre el pueblo o civilizaci贸n invadida.

Las mentiras de Hern谩n Cort茅s y sus reproductores, son abalados por las universidades pontificias, por las academias 鈥渘acionales鈥 o 鈥渞eales鈥 de M茅xico o del reino de Espa帽a, y por los hispanistas. Las narrativas mentirosas est谩n orientadas para establecer y sostener las relaciones de dominaci贸n colonial e imperial. El actual reino de Espa帽a y el pontificado de Roma (Vaticano, Estado miembro de la Uni贸n Europea) guardan silencio sobre sus atrocidades, cometidas en nuestro Continente, desde 1492.

14 DE NOVIEMBRE DE 1519: SECUESTRO DE MOCTEZUMA

Para liquidar a los pueblos se empieza por privarlos de la memoria. Destruyen tus libros, tu cultura, tu historia. Y alguien m谩s escribe otros libros, les da otra cultura, inventa otra historia; despu茅s de eso, la gente comienza a olvidar lentamente lo que son y lo que fueron. Y el mundo que te rodea se olvida a煤n m谩s r谩pido鈥.

Mil谩n Kundera (1929 鈥 )

El 14 de noviembre de 1519 (calendario juliano), Cort茅s y sus milites secuestran violentamente al Tlatoani Moctezuma. Cort茅s narrativiza al respecto: 鈥淒etermin茅 de lo prender [secuestrar] y poner en el aposento donde yo estaba, que era fuerte; y que por su prisi贸n [reh茅n] no hubiese alg煤n esc谩ndalo ni alboroto, [鈥. Y dicho esto [desnudaron a Moctezuma], vinieron [convocaron a] muchos se帽ores, y quitadas las vestiduras [de Tlatoani] y puestas por debajo de los brazos y descalzos [los invasores obligan estar sin calzados] tra铆an unas andas no muy bien enderezadas; y llorando lo tomaron en ellas con mucho silencio, y as铆 nos fuimos hasta el aposento donde estaba [Moctezuma], sin haber alboroto en la ciudad, aunque sabido por el dicho Mutezuma, envi贸 a mandar que lo hubiese鈥 (Cort茅s, 1520: 66 y 67).

Las extorsiones comenzaron el mismo 14 de noviembre. El consejo de la Confederaci贸n Azteca o Mexica, tuvo que aceptar el pago del rescate voluminoso, para lograr la libertad del Tlatoani Moctezuma. Hasta fines de abril de 1520, los invasores se inmiscuyen en los asuntos pol铆ticos, econ贸micos, sociales y culturales del poder establecido de la Confederaci贸n. Los cargamentos de oro, plata, perlas y todo otro objeto de valor fluyen hacia la ciudad de Tenochtitl谩n. Los milites y los soldados, acompa帽ados por miembros [rehenes] del poder real de Tenochtitl谩n, realizan cabalgadas y rescates (actos de rapi帽a), en las jurisdicciones territoriales de las tres ciudades. Tenochtitl谩n. Texcoco y Tacuba (Tlacopan).

Desde el 8 de noviembre de 1519 hasta fines de abril de 1520, las intercomunicaciones de Cort茅s y sus milites, eran fluidas, desde Tenochtitl谩n hacia la villa Rica de la Vera Cruz, La Fernandina (Cuba), La Espa帽ola (Santo Domingo y Hait铆), Sevilla y Valladolid (Espa帽a) y viceversa. La invasi贸n de M茅xico era prioridad para el poder estamental de la alta nobleza (eclesi谩sticos y caballeros milites) de los reinos de Castilla y de Arag贸n.

La inmensa demograf铆a y las riquezas de la Confederaci贸n trastocan el imaginario y el estilo de vida de los invasores. Esclavizan decenas de mujeres bellas para que funjan de 鈥渃riadas鈥, para los servicios de la necesidades fisiol贸gicas de los milites (eclesi谩sticos y caballeros). La propaganda de guerra contra el imaginario y las instituciones de la Confederaci贸n, que se da a conocer al poder real de Espa帽a, siguiendo del modelo inquisitorial, est谩 ensalzada de mentiras. Los invasores informan al rey, para acumular hechos que favorezcan la probanza de m茅ritos (para obtener mercedes de tierras, esclavos, t铆tulos nobiliarios, yacimientos de oro y tr谩fico mercantil).

CUMPLIMIENTO DEL PAGO DEL RESCATE y LA SUPUESTA ACEPTACI脫N DEL REQUERIMIENTO INQUISITORIAL

A fines de abril de 1520, la Confederaci贸n cumple con el pago del rescate, voluminoso en oro, plata y perlas. El consejo de la Confederaci贸n espera la libertad de Tlatoani Moctezuma. Cort茅s narrativiza que: [鈥 el dicho Mutizuma hizo llamamiento y congregaci贸n de todos los se帽ores de las ciudades y tierras all铆 comarcanas, y juntos, me envi贸 a decir que subiese all铆 donde 茅l estaba con ellos y llegado yo les habl贸 de esta manera [Cort茅s haca hablar a Moctezuma, teniendo como marco de referencia el contenido del Requerimiento]:

鈥淗ermanos y amigos m铆os, ya sab茅is de mucho tiempo ac谩 vosotros y nuestro padres y abuelos hab茅is sido y sois s煤bditos y vasallos de mis antecesores y m铆os, y siempre de ellos y de mi hab茅is sido muy bien tratados y honrados, y vosotros asimismo hecho lo que buenos lo que buenos y leales vasallos son obligados a sus naturales se帽ores; y tambi茅n creo que de vuestros antecesores ten茅is memoria c贸mo nosotros no somos naturales de esta tierra [mito de las tribus israelitas] , y que vinieron a ella de muy lejos tierra, y los trajo un se帽or [Dios del pontificado de Roma] que en ella los dej贸, cuyos vasallos todos eran鈥.

鈥淵 bien sab茅is que siempre los hemos esperado, y seg煤n las cosas que el capit谩n nos ha dicho de aquel rey y se帽or  que le env铆o [Dios, el pont铆fice y Carlos V] ac谩, y seg煤n la parte donde 茅l dice que viene, tengo por cierto, y as铆 lo deb茅is vosotros tener, que aqueste es el se帽or que esper谩bamos, en especial que nos dice que all谩 ten铆a noticia de nosotros, y pues nuestros predecesores no hicieron a lo a que su se帽or eran obligados, hag谩moslo nosotros, y demos gracias a nuestro dioses porque en nuestros tiempos vino lo que tanto aquellos esperaban鈥.

鈥淵 mucho os ruego, pues a todos es notorio todo esto, que as铆 como hasta  aqu铆 m铆 me hab茅is tenido y obedecido por se帽or nuestro, de aqu铆 adelante teng谩is y obedezc谩is a este gran rey, pues 茅l es nuestro natural se帽or, y en su lugar teng谩is a este su capit谩n; y todos los tributos y servicios que hasta aqu铆 me hac铆ades, los haced y dada a 茅l, porque y asimismo tengo de contribuir y servir con todo lo que me mandare; y dem谩s de hacer lo que deb茅is y sois obligados, a m铆 me har茅is en ello mucho placer鈥. Cort茅s narrativiza que Moctezuma lo dijo llorando con las mayores l谩grimas y suspiros. Que los se帽ores que escuchaban, tambi茅n lloraban y no dec铆an nada. Cort茅s concluye la ficci贸n, en el papel: 鈥淵 certifico a vuestra sacra majestad, que no hab铆a tal de los espa帽oles que oyese el razonamiento, que no hubiese mucha compasi贸n鈥 (Cort茅s, 1520: 73 y 74).

Cort茅s no menciona que la Confederaci贸n pag贸 un voluminoso rescate, con oro, plata y perlas, para obtener la libertad del Tlatoani Moctezuma. Construye la siguiente mentira, y miente a Carlos V: 鈥淧asado este auto y ofrecimiento que estos se帽ores hicieron al real servicio de vuestra majestad, habl茅 un d铆a al dicho Mutezuma, y le dije que vuestra alteza ten铆a necesidad de oro para ciertas obras que mandaba hacer, y le rogaba que enviase algunas personas de los suyos, y que yo enviaba asimismo algunos espa帽oles por las tierras y casas de aquellos se帽ores que all铆 se hab铆an ofrecido, a les rogar que de lo que ellos ten铆an  [el bot铆n del pago del rescate] sirviesen a vuestra majestad con alguna parte, porque dem谩s de la necesidad que vuestra alteza ten铆a, parecer铆a que ellos comenzaban a servir y vuestra alteza  tendr铆a m谩s concepto de las voluntades que a su servicio mostraban, y que 茅l mism铆simo me diese lo que ten铆a, porque lo quer铆a enviar, como el oro y como las otras cosas que hab铆a enviado a vuestra majestad con los pasajeros [Francisco de Montejo y Alonso Hern谩ndez de Portocarrero: viajaron hacia Castilla el 26 de julio de 1519, llevando oro, plata y perlas. Estos env铆os fueron producto de cabalgadas y rescates de oro: rapi帽a realizada en la costa del Golfo de M茅xico] (Cort茅s, 1520: 75).

A fines de abril de 1520, primavera, la Confederaci贸n Azteca cumple con el pago del Rescate voluminoso, con oro, plata, perlas, obras de arte como el penacho de Moctezuma. Se funde los metales preciosos con tecnolog铆a azteca, para convertirlos en lingotes. Se separa el quinto (20 por ciento) para el rey Carlos I de Espa帽a. Acto seguido, Cort茅s y una parte de su hueste, salen de Tenochtitl谩n para dirigirse a la Villa de la Vera Cruz. Llevan, para el rey lingotes de oro y de plata, obras de arte y el penacho de Moctezuma. Tambi茅n, lleva oro, para comprar la expedici贸n completa de P谩nfilo de Narv谩ez, pertrechos y la muestra de infectados con viruela, para la guerra biol贸gica.

Los invasores deben liberar al Tlatoani Moctezuma. No cumplen con el pacto. Cort茅s decide llevar parte del oro y plata a Cempoal, donde esperaba P谩nfilo de Narv谩ez. Las transacciones comerciales, entre Cort茅s y Narv谩ez, fueron mediadas por cuatro 鈥渟abios鈥, es decir, por cuatro frailes, dos por ambos lados. Deja a Moctezuma, encadenado o herrado (reh茅n), bajo custodia de Pedro de Alvarado, a quien Cort茅s lo significa como 鈥渁lcalde鈥. No liberar a Moctezuma significa profundizar la guerra de invasi贸n. La Confederaci贸n es demasiado rica para Cort茅s y su hueste, para el gobierno de indias con sede en La Espa帽ola, para la nobleza eclesi谩stica, para la Secretaria de Indias, para la corte de Carlos V,  el Sacro Imperio Romano y para el pontificado de Roma.

SUPUESTA BATALLA CON P脕NFILO DE NARV脕EZ                 TRANSACCIONES CON NARV脕EZ: TODOS CONTENTOS Y FELICES

鈥淐on ser aquel hecho tan atrevido y bravo plugo a Dios nuestro se帽or que no muri贸 ninguno, y as铆 fue preso el capit谩n Narv谩ez, y le echaron unos grillos y lo pusieron a recaudo. Y luego algunos de a caballo que se hab铆an retirado y todos los m谩s nobles del ej茅rcito de Narv谩ez se rindieron al capit谩n Hernando Cort茅s, el cual los recibi贸 con mucha alegr铆a y placer, y todos nos holgamos porque nos conoc铆amos, a los cuales el capit谩n dio noticia de la gran ciudad de M茅xico y sus ciudades鈥.

Francisco de Aguilar, en Relaci贸n breve de la conquista de Nueva Espa帽a, 1559. Sexta jornada, p谩g. 30. En Cuadernos M茅xico N掳 6. Edici贸n Enero 鈥 Junio 2014

Las narrativas de las cr贸nicas y/o cartas de relaci贸n, como las de Cort茅s, contienen un solo enfoque, una sola versi贸n, la del invasor o invasores. Las narrativas de Cort茅s respetan los c贸digos secretos de la empresa invasora, que no deben ser violados. El poder real f谩ctico avala las mentiras, que son arte y parte de la propaganda de guerra contra los 鈥渋nfieles. Los pueblos invadidos, los secuestrados y herrados no hablan. M茅xico 鈥渘o tiene escritura鈥, se 鈥渞elaciona con el diablo鈥, 鈥渟acrifica a los enemigos鈥, 鈥渆s gente b谩rbara鈥. La ideolog铆a que prevalece en los milites (caballeros y eclesi谩sticos) est谩 ensalzada del mito legitimante del Santo Oficio, la inquisici贸n espa帽ola. Capitanes, soldados o peones, frailes, y hasta los perros devora indios, matando indios 鈥渟alvan almas鈥. El manual de los inquisidores establece que, mentir en nombre de 鈥淒ios鈥 para la expansi贸n del cristianismo, es obra de la providencia divina, en aras del dominio universal del dogma cat贸lico.

A fines de 1519, P谩nfilo de Narv谩ez arriba a La Fernandina (Cuba) procedente de Castilla. La viruela hab铆a aniquilado a sus ciento cincuenta y nueve indios encomendados. Diego Vel谩zquez encomienda a Narv谩ez la formaci贸n de un ej茅rcito, para obligar a Hern谩n Cort茅s a respetar la ley y las c茅dulas reales de los reinos de Castilla y de Arag贸n. El 5 de marzo de 1520, comienza la expedici贸n de P谩nfilo de Narv谩ez hacia la costa Este de M茅xico. Despegan desde La Fernandina (Cuba) once naos y siete bergantines, con novecientos cristianos a bordo. Adem谩s llevan como cautivos, indios esclavizados y esclavos africanos, perros y una muestra de infectados del virus de la viruela.

La mayor铆a de los tripulantes cristianos eran encomenderos y se帽ores de indios, en las islas La Fernandina (Cuba) y La Espa帽ola (Santo Domingo y Hait铆). La viruela inducida, aniquilando indios, que carecen de inmunidad protectora, estaba destrozando el presente y el futuro del sistema de encomiendas. Invadir M茅xico era la salvaci贸n, para comerciantes, traficantes de esclavos, como tambi茅n para los se帽ores de indios, y para el poder clerical relacionado umbilicalmente con la cima del Sacro Imperio Romano Germ谩nico (Carlos V) y del pontificado de Roma.

Los pueblos invadidos no respond铆an a los objetivos ni intereses lingotistas (oro y plata) del pontificado de Roma y de los reinos de Castilla y de Arag贸n. Adem谩s, los pueblos invadidos eran tipificados como 鈥渋nfieles鈥 o 鈥済entiles鈥; categor铆as que permiten a los reinos cat贸licos y al pontificado de Roma ejecutar guerras 鈥渏ustas鈥, para destruir y someter a los sobrevivientes a la esclavitud. Juan Rodrigo de Fonseca, Diego Vel谩zquez de Cuellar, Hern谩n Cort茅s y P谩nfilo de Narv谩ez, son vasallos del pontificado de Roma. Por lo tanto, ejecutar el plan para introducir la viruela en la soberan铆a de la Confederaci贸n  Azteca, era un objetivo fundamental para entrar y ganar la tierra.

Mar铆a Alba Pastor Llaneza, de la Facultad de Filosof铆a y Letras de la UNAM, en su trabajo de investigaci贸n 鈥淓n torno a la colectivizaci贸n del relato de la Conquista de M茅xico鈥 (2020), describe y explica c贸mo las compa帽铆as invasoras, caso de Diego Vel谩zquez y de Hern谩n Cort茅s reproducen el 鈥渆sp铆ritu de cuerpo鈥 que prevalece en la sociedad estamental del reino de Castilla. El reino y la iglesia estaban organizados corporativamente en 贸rdenes de caballer铆a, 贸rdenes religiosas, hermandades, colegios, cabildos, cofrad铆as y gremios de marineros, pescadores, navieros, pilotos y otros (Sobrequ茅s, 1988, citado por Pastor Llaneza, 2020). En la compa帽铆a de Hern谩n Cort茅s exist铆an v铆nculos de sangre (azul de los milites caballeros) y corporativos para alcanzar altos cargos y fondos p煤blicos, y para orientar los informes (c贸digos de corporaci贸n) a favor de la compa帽铆a; censurando, ocultando y violando los documentos o relaciones que fueran desfavorables a la compa帽铆a, al reino y al pontificado de Roma.

En Cempoala (Vera Cruz),  el 29 de mayo de 1520, se sella el pacto y las transacciones, entre Cort茅s y Narv谩ez. Cort茅s, no solamente compra pertrechos para la guerra de invasi贸n, sino  tambi茅n, soldados, caballos, perros, esclavos y la muestra de infectados del virus de la viruela. La transacci贸n fue organizada por el poder real eclesi谩stico, desde el Sacro Imperio Romanos Germ谩nico hacia abajo. [鈥 todos no holgamos porque no conoc铆amos, a los cuales el capit谩n [Cort茅s] dio noticia de la gran ciudad de M茅xico y sus ciudades鈥 (1560: 30) relata Francisco de Aguilar, fraile de la orden de los predicadores (dominicos). Aguilar fue soldado invasor. Destruida Tenochtitl谩n, compr贸 con oro una 鈥渂ula de cruzada鈥 para 鈥渧iajar al cielo鈥 sin pasar por el 鈥減urgatorio鈥. Se hizo rico, tuvo indios esclavos y criados, y,  a los cincuenta a帽os, decidi贸 ser fraile en la orden de los dominicos, para asegurar su 鈥渧iaje al para铆so鈥.

A fines de mayo de 1520, Cort茅s y su ej茅rcito amplificado, m谩s la muestra de infectados de viruela, emprenden la expedici贸n (desde Cempoala) para someter Tenochtitl谩n y la Confederaci贸n. La colectivizaci贸n de la narrativa de los invasores cristianos, instala el relato que en Tenochtitl谩n, entre el 20 al 22 de mayo, Pedro de Alvarado y los ciento cincuenta soldados cristianos, provocaron la 鈥渕atanza del Templo mayor鈥, o 鈥渓a matanza de Alvarado鈥, en circunstancias en que la 鈥渘obleza del imperio Azteca鈥 o 鈥渓os arist贸cratas鈥 (Hugh, 2004) celebraban la fiesta de 鈥淭贸xcatl鈥.

驴Qu茅 pas贸 en Tenochtitl谩n mientras Cort茅s negociaba con Narv谩ez, en Cempoala? La Confederaci贸n, a fines de abril de 1520, hab铆a cumplido con creces el pago del voluminoso rescate, con oro, plata y perlas. Cort茅s y sus milites no proceden liberar al Tlatoani Moctezuma, quien estaba en situaci贸n de reh茅n, engrillado. Era prisionero de Cort茅s, desde el 14 de noviembre de 1519. La supuesta fiesta de 鈥淭贸xcatl鈥 es un invento de los frailes, 鈥渟abios鈥, eruditos en producir mitos de apariciones y desapariciones. El poder real de la Confederaci贸n Azteca exige y presiona por la libertad del Tlatoani Moctezuma. Pedro de Alvarado, los ciento cincuenta soldados y los perros (devora indios), reaccionaron a mansalva, provocando una masacre. Es el punto de partida para la guerra sin retorno de la Confederaci贸n contra los invasores cristianos.

Francisco de Aguilar (1579 鈥 1571), ex soldado invasor, convertido en dominico a los 50 a帽os, en 1559 relata sobre la resistencia de la Confederaci贸n a los invasores: 鈥淰isto por Motecsuma, se帽or y rey de la tierra, la repentina partida del capit谩n Hernando Cort茅s para el puerto, dicen que mand贸 dar guerra a don Pedro de Alvarado, el cual quedaba por capit谩n con ciento y cincuenta hombres. Estando como estaba detenido [Moctezuma como reh茅n], y lo ten铆a a cargo don Pedro de Alvarado, dec铆a algunos que 茅l [Moctezuma] no lo mand贸 sino que los suyos le quisieron sacar de la prisi贸n; y el combate que tuvo don Pedro de Alvarado fue muy grande, porque como hab铆a vaticinado Botello [a Cort茅s] le entraban ya con las escalas [escalera de asalto]鈥 (1560: 30). Cort茅s, en Cempoala, recibe mensajes de Alvarado sobre sus acciones b茅licas y, sobre el sitio o guerra de desgaste a que eran objetos 茅l y sus soldados.

Cort茅s con la hueste y pertrechos amplificados retornan a Tenochtitl谩n. La muestra de infectados de virus de la viruela marcha en la retaguardia, provocando cat谩strofes humanitarias en aldeas y ciudades, por donde marchaba hacia Tenochtitl谩n. La muestra de infectados es hecha prisionera en territorio jurisdiccional de Texcoco. Por la letalidad de la peste que portaba, fue aniquilada por la resistencia de la Confederaci贸n.

Cort茅s, en la expedici贸n de retorno a Tenochtitl谩n, el 23 de junio hace escala en Texcoco, desde donde percibe el ambiente de indiferencia de los habitantes hacia los cristianos. El 24 de junio, luego de escuchar misa marcha hacia Tenochtitl谩n, donde arriban al medio d铆a. La Confederaci贸n los recibe con abundante comida y obediencia, porque el Tlatoani Moctezuma, en situaci贸n de prisionero (reh茅n) deb铆a ser dejado en libertad. Cort茅s y sus milites no cumplen. Deciden liberar al Cuitl谩huac, Tlatoani de Iztapalapa. La guerra para la expulsi贸n de los invasores cristianos se reinicia. Cort茅s y sus milites no cumplieron con liberar a Moctezuma. El pago del rescate se cumpli贸 con creces a fines de abril de 1520.

30 DE JUNIO DE 1520: EXPULSI脫N DEL INVASOR CORT脡S Y SU HUESTE

鈥淣OCHE TRISTE鈥 PARA LA NARRATIVA COLONIAL

La muestra infectada de viruela provoca estragos en el sistema de salud de la Confederaci贸n Azteca. La muerte masiva, lesa humanidad, que provoca la viruela inducida (crimen de guerra), obliga a la resistencia mexica hacer prisionera a la muestra y ejecutarla.  A este respecto, las narrativas oficiales coloniales, y sus reproductores, acostumbran mencionar a un esclavo africano llamado Francisco de Eguia, como portador 鈥渋nocente鈥 de la viruela; que est茅 esclavo fue hospedado en una vivienda familiar de Cempoala. Entre 1518 y 1519 la viruela mata a miles de indios en La Espa帽ola (Santo Domingo y Hait铆) y en La Fernandina (Cuba). Cort茅s, Vel谩zquez y Narv谩ez son conscientes del poder letal de la viruela, para eliminar masivamente al enemigo del cristianismo.

El 23 de junio de 1520, Cort茅s y su hueste, reforzada con la compra de pertrechos y gente de guerra, a P谩nfilo Narv谩ez, realiza una escala en la ciudad de Texcoco. La retaguardia compuesta por la muestra infectada de viruela ejecuta su guerra mort铆fera a paso lento, en la ruta de Zempoala y Tlaxcala. El 24 de junio, Cort茅s arriba a Tenochtitl谩n, no percibe gente en las calles de la ciudad. La Confederaci贸n lo recibe solemnemente y les abastece de abundante comida durante dos d铆as. Se aplica la ley de la hospitalidad en forma amplificada. La estrategia de la resistencia se cumple a cabalidad. Comida en abundancia, regalos de oro, de mujeres y declaraciones (simulacros) de vasallaje al rey y al Dios de los invasores. El 26 de junio comienza a sentirse la guerra de desgaste: el bloqueo de agua dulce y el cerco para que los invasores no salgan vivos del epicentro de Tenochtitl谩n.

La guerra entre la Confederaci贸n Azteca (imperio para Cort茅s y para el reino de Espa帽a) y los cristianos capitaneados por Hern谩n Cort茅s, es sin retorno, Desde el pacto secreto entre Cort茅s y Narv谩ez (compra de pertrechos y de mercenarios para la guerra), mayo 1520, la invasi贸n de M茅xico est谩 validada por el reino de Carlos I de Espa帽a y por el pontificado de Roma, a trav茅s del Regio Patronato de Indias, instituido en 1508 (Guerrero Cano, 2003: 78 y 79). La quinta parte del volumen del pago del rescate (oro, plata, perlas) para la liberar al reh茅n Moctezuma, que estaba en el aposento de Cort茅s, en Tenochtitl谩n, constitu铆a el sello para invadir el 鈥渋mperio de Moctezuma鈥, declarado 鈥渆nemigo鈥 de la cristiandad.

驴Con qu茅 armas asegurar la invasi贸n? En la isla La Espa帽ola (Santo Domingo) y La Fernandina (Cuba) la viruela demostr贸 potencialmente su poder destructor de los indiosinfieles鈥 que resisten la invasi贸n de sus territorios. La Confederaci贸n Azteca, en 1519, posee una demograf铆a superior a Espa帽a. La cultura hegem贸nica de la Confederaci贸n, el imaginario y sus instituciones son diferentes a las del mundo cristiano cat贸lico de Espa帽a, que a煤n no hab铆a salido de la obscuridad medieval: totalitarismo clerical teocr谩tico. En la teor铆a y en la pr谩ctica, para el poder estamental clerical la viruela es el arma predilecta para 鈥済anar la tierra del emperador infiel Moctezuma鈥.

Magdalena Guerrero Cano en su obra 鈥淓l Patronato de Granada y 茅l de Indias: Algunos de sus aspectos鈥 infiere que 鈥淒urante la Edad Media se hab铆a considerado al Papa como la c煤spide de la jerarqu铆a piramidal y a la Iglesia con poder directo sobre el Estado; por lo tanto estaba claro, sobre una base jur铆dica, el poder papal sobre el Universo, incluyendo a los infieles. Teor铆a discutida por estudiosos, desde el mismo planteamiento, en el siglo XIII, hasta fechas m谩s avanzadas en que se segu铆a planteando la cuesti贸n, el siglo XVI鈥.

鈥淧or una parte los canonistas defend铆an la ideolog铆a del 鈥楧ominus orbis鈥, por el contrario los te贸logos cre铆an en el desdoblamiento de poderes: el espiritual y el temporal, aunque si coincid铆an en la subyugaci贸n de los paganos por la fuerza de las armas, eran distintas ideolog铆as que se iban imponiendo en sucesivas oleadas, hasta que el siglo XV se hacen necesarias las Bulas de Patronato鈥 (2003: 69).

Para la subyugaci贸n de los paganos 鈥渋nfieles鈥 del universo, el pontificado de Roma, mediante Bulas, otorga el derecho de Patronato al reino de Espa帽a, que en la pen铆nsula tiene antecedentes. En 1486, por la guerra que los reinos de Castilla y de Arag贸n sosten铆an contra el islam de Granada, el pontificado de Roma otorga el derecho de Patronato, para construir iglesias, instituir ministros. Adem谩s otorga indulgencia plenaria para los que participen en la guerra, como tambi茅n, autoriza rescates de oro, cruzada y asignaciones pecuniarias (diezmos y otras) en el reino de Granada. Este derecho hizo posible que la campa帽a de reconquista de Granada fuera una cruzada. Esta instituci贸n es el principal aparato log铆stico e ideol贸gico para la guerra contra los infieles que encara Espa帽a, en el contexto de 1519 y 1521 (Guerrero Cano, 2003: 78 y 79).

Por ello, Cort茅s, en su segunda carta de Relaci贸n se esmera en reproducir las palabras 鈥渕ezquita鈥, 鈥溍璬olos鈥, 鈥渂ultos鈥, 鈥渇iguras de 铆dolos鈥, 鈥淪evilla鈥, 鈥淐贸rdoba鈥, 鈥渢orres鈥, 鈥渕onstruos鈥. Cort茅s, acatando al contenido del Regio Patronato Indiano, tumba, destruye 鈥溍璬olos鈥 y descalifica los s铆mbolos habidos en la ciudad de Tenochtitl谩n con conjeturas, como ser, que algunos 鈥溍璬olos鈥 鈥渟on labrados con masa de todas las semillas y legumbres que ellos comen, molidas y mezcladas una con otras, y am谩sanlas con sangre de corazones de cuerpos humanos, los cuales abren por los pechos, vivos, y les sacan el coraz贸n, y de aquella sangre  que sale de 茅l, amasan aquella harina, y as铆 hacen tanta cantidad cuanta basta para hacer aquellas estatuas grandes鈥 (Cort茅s, 1520: 81).

Los caballeros capitanes, milites, desde Cort茅s hasta los peones soldados, ten铆an indulgencias plenarias, para viajar en forma directa al 鈥減ara铆so鈥, sin escalar en el 鈥減urgatorio鈥. Por lo tanto, matar, quemar vivos a los enemigos de los cristianos, incendiar poblados y ciudades no gobernadas por un pr铆ncipe cristiano eran consideradas 鈥渃ausas justas鈥. Mentir en nombre de Dios es v谩lido si el enemigo es infiel. Cort茅s miente alevosamente para destruir al 鈥渋mperio de Moctezuma鈥 con el apoyo incondicional de su majestad (Carlos I de Espa帽a, Carlos V del Sacro Imperio Romano Germ谩nico) y de la indulgencia plenaria del pontificado de Roma. Introducir la viruela mediante esclavos, mujeres y ni帽os (portadores) al territorio de la Confederaci贸n es un 鈥渕ilagro de Dios鈥 para los invasores. Sin embargo, es una acci贸n de lesa humanidad: genocidio planificado en nombre del Dios con representaci贸n en Roma.

TESTIMONIOS SOBRE LA EXPULSI脫N: 30 DE JUNIO DE 1520

Juan Cano, en mayo de 1520, era miembro de la expedici贸n capitaneada por P谩nfilo de Narv谩ez. Luego de las transacciones o negociaciones (mediadas por el poder clerical) entre Cort茅s y Narv谩ez, Cano pasa a formar parte del ej茅rcito invasor de Cort茅s. En 1544 (24 a帽os despu茅s de la 鈥渘oche triste鈥 para los invasores), Juan Cano, 42 a帽os,  estaba casado con Isabel Moctezuma (35 a帽os), hija del asesinado (magnicidio)  Tlatoani Moctezuma. En 1531, Juan Cano est谩 casado con Isabel Moctezuma por determinaci贸n del poder establecido colonial, en el que Cort茅s, a煤n reten铆a su influencia como cristiano 鈥渧iejo y conquistador鈥. El 25 de setiembre de 1544, Juan Cano es entrevistado por el cronista mayor del Real y Supremo Consejo de Indias, Gonzalo Fern谩ndez de Oviedo, en la ciudad de Santo Domingo, de la isla La Espa帽ola. Gonzalo Fern谩ndez de Oviedo fung铆a de alcalde de la ciudad de Santo Domingo.

[Alcalde] 鈥淪iempre o铆 decir que es buena la templanza e someter la piedad e abominable la soberbia. Dicen que fue grand铆simo el tesoro que Hernando Cort茅s reparti贸 entre sus milites [capitanes profesionales], cuando determin贸 de dejar la cibdad e irse fuera de ella por consejo de un [soldado Blas] Botello que se preciaba de pronosticar lo que est谩 por venir鈥.

[Juan Cano] 鈥淏ien s茅 qui茅n era ese [Blas Botello], y es verdad que 茅l fue de parecer que Cort茅s  e los cristianos se salieran [de Tenochtitl谩n], e al tiempo de efectuarlo no lo hizo saber a todos, antes no lo supieron sino los que con 茅l se hallaron en esa pl谩tica [los milites] , e los dem谩s que estaban en sus aposentos e cuarteles, se quedaron, que eran como doscientos e septenta [270] hombres, los cuales se defendieron ciertos d铆as peleando, hasta que de hambre se dieron a los indios; e guard谩ronles la palabra de la manera que [Pedro de] Alvarado la guard贸 a lo que es dicho [mentir]. E as铆 los doscientos septenta cristianos, e los que dellos no hab铆an sido muertos peleando, todos cuando se rindieron fueron cruelmente sacrificados. Pero hab茅is, se帽or, de saber, que de esa liberalidad que Hernando Cort茅s us贸, como dec铆s, entre sus milites, los que m谩s parte alcanzaron della e m谩s cargaron de oro y joyas, m谩s presto [r谩pido] los mataron; porque por salvar el alborda, muri贸 el asno que m谩s pesada la tom贸, e los que no la quisieron, sino sus espadas e armas, pasaron con menos ocupaci贸n, haci茅ndose el camino con la espada鈥 (citado por Mart铆nez, 1986: 137 y 138).

El 23 de junio de 1520, 鈥渧铆spera de San Juan Bautista鈥, escribe Cort茅s, emprende su expedici贸n desde Texcoco hacia Tenochtitl谩n. Cort茅s percibe que nadie sale a recibirlo, 鈥渘unca me sali贸 a recibir ninguna persona del dicho Mutezuma鈥. Mientras Moctezuma estaba como reh茅n (secuestrado), la Confederaci贸n no opon铆a resistencia alguna porque cumpl铆a con el pago del RESCATE. A fines de abril de 1520, se cumple con creces el pago del rescate. No fue liberado Moctezuma. Por lo tanto, el pacto entre los invasores y la Confederaci贸n estaba roto o quebrado. La guerra de resistencia hab铆a dado comienzo. El 24 de junio de 1520, al medio d铆a, Cort茅s y su hueste amplificada, ingresa a Tenochtitl谩n.

鈥淐on esto me fui a la fortaleza, en la cual y en aquella mezquita mayor que estaba junto a ella, se aposent贸 toda la gente que conmigo  ven铆a; y los que estaban en la fortaleza nos recibieron con tanta alegr铆a como si nuevamente les di茅ramos las vidas, que ya ellos estimaban perdidas, y con mucho placer estuvimos aquel d铆a [24 de junio] y noche creyendo que ya todo estaba pac铆fico鈥 (Cort茅s, 1520:97).

El 24 y 25 de junio de 1520, la hospitalidad de la Confederaci贸n se puso de manifiesto a plenitud. Convidaron comida y bebida en abundancia a los invasores y a sus perros e  indios 鈥渁migos鈥. El bot铆n voluminoso del rescate pagado (oro, plata y perlas) por la Confederaci贸n estaba herm茅ticamente conservado en poder de los invasores. Moctezuma contin煤a como reh茅n. Cuitl谩huac, hermano de Moctezuma, quien tambi茅n estaba como reh茅n fue liberado el 24 de junio, para bajar la tensi贸n entre invadidos e invasores.

Desde el 25 de junio, Cuitl谩huac comanda la resistencia que se puso de manifiesto con el bloqueo y la guerra de desgaste contra los invasores, atrincherados en el epicentro de Tenochtitl谩n.  La cultura de guerra de la Confederaci贸n no acostumbra combatir de noche, como tampoco en tiempos de siembra y de cosecha de productos alimentarios. La muerte de un Tlatoani conlleva a realizar, durante cuatro jornadas o d铆as, ceremonias funerarias; al final el cuerpo es incinerado.

El proceso de las ceremonias funerarias era conocido por la hueste invasora. Los cuerpos de Moctezuma y de otros principales ser谩n usados como escudos, para la salida sigilosa de los invasores. El 30 de junio, al atardecer, se ejecuta el magnicidio de Moctezuma y de otros principales. Francisco de Aguilar, quien el 30 de junio de 1520 era protagonista  soldado y vigilante, en 1560,  narrativiza al respecto:

[30 de junio de 1520] 鈥淢otecsuma, herido en la cabeza, dio el alma a cuya era, lo cual ser铆a a hora de v铆speras [18:00 de la tarde], y en el aposento donde 茅l estaba hab铆a otros muy grandes se帽ores detenidos [rehenes] con 茅l a los cuales el dicho Cort茅s, con parecer de los capitanes [milites], mand贸 matar sin dejar ninguno, a los cuales ya tarde [antes del anochecer] sacaron y echaron en los portales [p贸rticos] donde est谩n ahora las tiendas, los cuales llevaron ciertos indios que hab铆an quedado que no mataron, y llevados sucedi贸 la noche, la cual venida all谩 a las diez [22:00] vinieron tanta multitud de mujeres con hachas encendidas y braseros y lumbres que pon铆a espanto. Aquellas ven铆an a buscar a sus maridos y parientes que en los portales estaban muertos, y al dicho Motecsuma tambi茅n, y as铆 como las mujeres conoc铆an a sus deudos y parientes (lo cual ve铆amos lo que vel谩bamos [vigil谩bamos] en la azotea con la mucha claridad), se echaba encima con muy gran l谩stima y dolor y comenzaban una grita y llanto tan grade que pon铆a espanto y temor; [鈥 (Aguilar, 1559).

[30 de junio de 1520] Los invasores tiraron el cuerpo de Moctezuma y de otros, en los portales de un extremo del epicentro de la ciudad, para huir por el otro extremo. Alrededor de la media noche o al final del 30 de junio, Cort茅s y sus milites abandonan sigilosamente la ciudad. La resistencia de Tenochtitl谩n estaba ocupada en la atenci贸n de los muertos para las ceremonias funerarias. Adem谩s del desconcierto de la resistencia por el magnicidio de Moctezuma y de otros principales de la Confederaci贸n, Cort茅s y sus milites abandonaron, a prop贸sito, doscientos setenta cristianos (que estaban en sus aposentos) para que cubran la espalda de la huida. El 24 de setiembre de 1544, Juan Cano, casado con Isabel Moctezuma, testimonia que los 270 cristianos que quedaron en Tenochtitl谩n, en la media noche del 30 de junio de 1520, fueron aniquilados por la resistencia.

Continuar谩 y concluir谩 con la segunda parte. Se adjuntar谩 la bibliograf铆a.




Fuente: Argentina.indymedia.org