June 15, 2021
De parte de Paco Salud
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DE JUNIO EN MEMORIA DE TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE FUERON VILMENTE ASESINADAS EN 1936 POR EL
REGIMEN FASCISTA

 

              LA
MEMORIA ALCANZADA

                  

              Ocurri贸, un martes, ocho de septiembre.

El reloj
llor贸 las seis campanadas,

Y el
sentir de sus ecos me se帽ala,

El umbral
de una l煤gubre jornada.

La ma帽ana
se muestra nebulosa,

Fr铆gida y
sospechosamente extra帽a.

Arranco
caminando a la estaci贸n,

Con
simulada y temerosa calma.


 Por las
calles se cruzan negras sombras,

Que
rielan sobre las casas albeadas.

No hay
aqu茅l 隆buenos d铆as! en los saludos,

Como la
buena gente acostumbraba;

Ni
apretones de manos entre amigos

Ni
abrazos limpios entre compa帽eros

S贸lo
tristes miradas que soslayan,

Las
esquinas que al confidente ampara.

 

Frente al
and茅n espero el viejo tren,

Que habr谩
de conducirnos a la f谩brica.

Me
arrincono en un coche deplorable,

Junto a
una desvencijada ventana.

Las
palabras furtivas, humilladas,

Por
rehiletes de irracional venganza.

Las
miradas se inclinan sepultadas,

Bajo un
manto de sombras y de l谩grimas.

 

S贸lo
rostros perdidos entre nieblas,

Atisban,
sensaciones que acompa帽an;

Que a
veces se desnudan por rescoldos,

Que
iluminan los cabos de colillas.

Nos
acercamos al empalme previo,

Para el
seguro cambio de las v铆as.

El holl铆n
del carb贸n ya se acomoda,

En el
ambiente hostil que se respira.

 

A pesar
del serpenteante camino,

El
traqueteo del tren no nos impide,

Escuchar
los fusiles que disparan,

Muerte
por sus alargadas gargantas.

Veinte
rojos claveles y una rosa,

Yacen
junto a la tenebrosa zanja;

Veinte
hombres, y una madre desolada,

Arrancadas
sus vidas, y esperanzas.

 

La tapia
del cementerio te帽ida,

Con
pinceles de criminales balas;

Ornamentan
bajo el espurio cielo,

Un lienzo
de amapolas deshojadas.

El resto
del camino se amordaza,

Con
vendas de sal nuestros alaridos.

Los
tarayes que acompa帽an las v铆as:

Rojas sus
flores, sangre su roc铆o.

 

Los
golpes en tu puerta, a media noche,

Te
confirman el orden implantado;

Una nueva
familia mutilada;

Un cuerpo
que se muestra, ya sin vida.

Sudamos
el silencio de los miedos,

Del
saber: a qui茅n golpear谩n ma帽ana.

Chivatos
y asesinos siempre ocultos

Exhiben
sus orejas prolongadas.

 

Nuestro
entender se ensancha y ratifica,

La
respuesta que entonces vislumbramos:

隆En
nuestro pueblo no hubo guerra, s贸lo,

Represi贸n
y terror planificado!

 

Ocurri贸
un martes, ocho de septiembre,

De tanta
muerte el reloj fue testigo

Por eso
llora las seis campanadas:

En honor
de las flores cercenadas.

 

Pepe
G贸mez

 

              
  Puerto Real Septiembre 2005.




Fuente: Pacosalud.blogspot.com