March 18, 2021
De parte de CGT-LKN Euskal Herria
370 puntos de vista


En tiempos normales, costar铆a imaginar que en esta colina de Montmartre, hace 150 a帽os, el pueblo de Par铆s se levant贸 en armas contra el Estado franc茅s para autogobernarse durante 72 d铆as. Abandonada por los turistas tras la pandemia de coronavirus, la bas铆lica del Sacr茅-Coeur perfila el horizonte de Par铆s con su fr铆a mole de piedra blanca. Pero a sus pies, vigilante, la plaza Louise Michel perpet煤a la memoria de la Comuna, y permite al visitante recordar que, un 18 de marzo de 1871, la esperanza de un mundo m谩s justo le gan贸 a la barbarie capitalista.          

La memoria es un campo abonado al enga帽o y al atajo. La memoria hist贸rica, por ende, es una batalla pol铆tica de primer nivel, entre el relato oficial y la voz de las despose铆das. Hace unas semanas, pocos esperaban que el pleno del Ayuntamiento de Par铆s del pasado 3 de febrero se convirtiese en una disputa sobre unos hechos ocurridos hace 150 a帽os. Se ten铆an que aprobar una serie de conmemoraciones y subvenciones y la oposici贸n de derechas se opuso a que se financiase a la asociaci贸n Les Amies et Amis de la Commune de Paris de 1871, una organizaci贸n que desde 1882 se dedica a difundir y recordar el legado y los valores de los comuneros. 

La discusi贸n entre la mayor铆a de la alcaldesa socialista de Par铆s, Anne Hidalgo, y la oposici贸n se alarg贸 durante una hora. Antoine Beauquier, concejal de la derecha, resumi贸 la posici贸n de su grupo: 鈥淒e ninguna manera se puede conmemorar un triste momento de guerra civil en el que los parisinos se mataron entre ellos鈥. Seg煤n Beauquier, la alcald铆a de Par铆s tiene una visi贸n 鈥減ol铆tica鈥 de la historia, algo de lo que la corporaci贸n local puede sentirse orgullosa, porque, como declar贸 en el pleno la concejal comunista Laurence Patrice: 鈥淟a Comuna encarn贸 valores que son los nuestros hoy en d铆a鈥.   

Como hace 150 a帽os, la mirada viva y determinada de la comunera Louise Michel volver谩 a posar sus ojos sobre los habitantes de Par铆s. El Ayuntamiento de la capital ha elegido a la m铆tica revolucionaria para ilustrar los carteles de los actos de conmemoraci贸n que decorar谩n la ciudad entre el 18 de marzo y el 28 de mayo. Conferencias, exposiciones, murales y obras de teatro al aire libre servir谩n para recordar y reflexionar sobre los 72 d铆as de vida de la Comuna.  

Pero la pol茅mica que estall贸 mes y medio antes de las celebraciones oculta, seg煤n Beauquier, otro juego pol铆tico: contentar a los partidos m谩s a la izquierda de Anne Hidalgo ante una posible candidatura de la alcaldesa a las elecciones presidenciales francesas de 2022, donde necesitar铆a el apoyo de sus socios de gobierno en Par铆s, los comunistas y los verdes. 鈥淟a pol铆tica de la capital tiene que dejar de ser el terreno para la confraternizaci贸n de las facciones de la izquierda francesa鈥, afirma el concejal conservador. 

Para Roger Martelli, historiador, copresidente de la asociaci贸n Les Amies et Amis de la Commune de Paris 1871, y antiguo dirigente del Partido Comunista Franc茅s, la reacci贸n de la derecha parisina 鈥渟e basa en la leyenda negra de los opresores de la Comuna鈥 y ser铆a el s铆ntoma de la actual influencia de la extrema derecha sobre el discurso nacional: 鈥淎lgo preocupante, porque desde principios de los a帽os 2000 se hab铆a conseguido consensuar la imagen de la Comuna鈥.    

鈥淓l poder pol铆tico del pueblo, por el pueblo y para el pueblo鈥.

En la colina de Montmartre donde se alza hoy el Sacr茅-Coeur, un 18 de marzo de 1871 el pueblo de Par铆s se neg贸 a entregarle al gobierno los 227 ca帽ones que hab铆a pagado por suscripci贸n popular para defender la ciudad del asedio del ej茅rcito prusiano. Disuelto el imperio de Napole贸n III tras la derrota en la batalla de Sedan en la guerra franco-prusiana, proclamada la III Rep煤blica y firmada la paz en enero, la capital, que desde el 18 de septiembre de 1870 viv铆a entre el hambre y la paralizaci贸n por el bloqueo de los alemanes, se sinti贸 traicionada por su propio gobierno. Adem谩s, las elecciones legislativas del 8 de febrero hab铆an dado lugar a una Asamblea de mayor铆a mon谩rquica (un tercio de los diputados eran arist贸cratas), por lo que Par铆s, que hab铆a votado republicano, ve铆a en el gobierno una nueva amenaza. 

Respaldada por los 500.000 fusiles y 170.000 soldados de la Garde Nationale, una milicia reclutada en las ciudades, Par铆s estaba dispuesta a continuar el combate, ya fuera contra el enemigo externo o contra el reci茅n formado gobierno de Versalles. La negativa de los batallones de Par铆s a ceder sus ca帽ones al ej茅rcito regular supuso el primer evento de la Comuna. Asustado ante la determinaci贸n del pueblo parisino, el gobierno abandon贸 la capital y dej贸 el poder efectivo de la ciudad en manos de la Garde Nationale, que convoc贸 las elecciones municipales del 28 de marzo.

Karl Marx consider贸 el levantamiento como el primer ejemplo concreto de la dictadura del proletariado, 鈥渆l resultado de la lucha de los productores contra la clase de los propietarios鈥. Sombreros, encuadernadores, obreros metal煤rgicos, zapateros; pero tambi茅n abogados, periodistas, m茅dicos鈥 El Consejo de la Comuna fue una representaci贸n del pueblo trabajador de Par铆s, 鈥渆l momento de la historia de Francia donde m谩s obreros han accedido a puestos de poder鈥, seg煤n la historiadora Mathilde Larr猫re. Anarquistas, internacionalistas, jacobinos, socialistas, republicanos radicales, todas las tendencias pol铆ticas revolucionarias de aquel siglo XIX crepuscular cab铆an dentro del edificio del Ayuntamiento.

En apenas 72 d铆as, el Consejo de la Comuna, elegido por sufragio universal masculino, prohibi贸 la expulsi贸n por impago de los inquilinos, requis贸 los inmuebles vac铆os y los talleres abandonados por los patrones, donde instaur贸 la jornada laboral de 10 horas, dio la ciudadan铆a a los extranjeros, decret贸 la separaci贸n entre la Iglesia y el Estado, reconoci贸 la uni贸n libre de las parejas, facilit贸 el divorcio, permiti贸 la educaci贸n obligatoria, laica y gratuita. Fue, seg煤n el copresidente de la asociaci贸n de Amies et Amis de la Commune de Paris, el historiador Roger Martelli, 鈥渆l poder pol铆tico del pueblo, por el pueblo y para el pueblo鈥.

Para Larr猫re, las pol铆ticas de la Comuna no tienen nada de novedoso porque son 鈥渓a aplicaci贸n de ideas que ya est谩n presentes en la revoluci贸n de febrero de 1848 en Francia鈥, el programa de la llamada 鈥漴ep煤blica democr谩tica y social鈥. A帽ade, sin embargo, que 鈥渉ay que diferenciar entre las medidas que aplic贸 y el campo de posibilidades que maduraron en su seno, como la democracia directa y las ideas feministas鈥. 

Organizadas en clubes de debate y en torno a la Union des Femmes, las mujeres jugaron un papel fundamental en la  supervivencia de la Comuna. Su papel iba m谩s all谩 de curar a los heridos, organizar el avituallamiento o confeccionar los uniformes de la tropa; codo a codo en las barricadas lucharon por la igualdad efectiva de hombres y mujeres. La Comuna, sin embargo, nunca hizo efectivo el derecho al voto y a la participaci贸n pol铆tica que tantas luchadoras reclamaron.       

En la noche del 22 al 23 de mayo de 1871, un centenar de mujeres esperaba, fusil en mano y recogidas tras la barricada de la Place Blanche en Montmartre, la llegada de las tropas gubernamentales de Versalles que desde el 21 invad铆an Par铆s. En una fotograf铆a de esos d铆as, Louise Michel, vestida con el uniforme gris de los 鈥渇ederados鈥, mira de frente al enemigo, con una media sonrisa que recuerda a la de la Gioconda: 鈥淣os gustaba, la v铆spera de los combates, hablar de las luchas por la libertad鈥, cuenta Michel en su libro de recuerdos de la Comuna de Par铆s.

鈥淓n la sombra de espanto (鈥) la vida crece y se ramifica鈥

Apenas un villorrio en 1871, el distrito 18 de Par铆s que albergaba los ca帽ones y la esperanza de todo un pueblo, es hoy el barrio m谩s pobre y en el que m谩s desigualdad de rentas hay en la ciudad. Sin embargo, entre el ambiente canalla de cabarets y sex-shops de Pigalle, y las calles que abrazan por el norte el Sacr茅-Coeur, dos mundos se cruzan en los bulevares: artistas, bohemios y burgueses conviven con las tiendas de baratijas para turistas y los vendedores de tabaco falsificado de Barb猫s.    

鈥淓n la sombra de espanto que desde diciembre cubr铆a el segundo Imperio, Francia parec铆a muerta: pero en las 茅pocas en que las naciones duermen como en sepulcros, la vida en silencio crece y se ramifica鈥, escribi贸 Louise Michel. Antes del Primero de Mayo o de la revoluci贸n rusa, la leyenda de la Comuna de Par铆s fue la gran referencia dial茅ctica de todos aquellos que quer铆an subvertir el orden capitalista. Sus protagonistas, antagonistas, y sus hitos, dieron forma durante d茅cadas a la imaginaci贸n revolucionaria. 鈥淟os bolcheviques presentaban a los rusos blancos como a los versalleses y a ellos mismos como comuneros. Ante los ojos de los socialistas europeos, quer铆an que su revoluci贸n se leyera en una din谩mica m谩s occidental, no como si fueran t谩rtaros venidos de lo m谩s profundo del este鈥, destaca Larr猫re.  

De Mosc煤 al Berl铆n de Rosa Luxemburgo, del mayo del 68 franc茅s, con una parada en Shanghai, a las comunas del Rojava kurdo, el fantasma de la Comuna sigue recorriendo el mundo. Su recuerdo es m煤ltiple, tanto como el de los herederos ideol贸gicos de este levantamiento: anarquistas, socialistas e internacionalistas estuvieron en la primera hora, comunistas, mao铆stas y trotskistas bebieron m谩s tarde de su fuente: 鈥淟a Comuna es un caleidoscopio y, dependiendo de la familia pol铆tica a la que pertenezcas, te apropiar谩s de unas ideas o de otras鈥, explica Larr猫re. 

Esas semillas que anunciaba Louise Michel volvieron a germinar recientemente en toda Francia durante las protestas de 2018 de los chalecos amarillos, que obligaron al presidente, Emmanuel Macron, a mendigar ante los grandes empresarios una prima excepcional de final de a帽o para sus empobrecidos empleados. 鈥淎unque los contextos sean diferentes, las preguntas que planteaba la Comuna encuentran su eco en las reivindicaciones sociales y de democracia directa que se nos plantean hoy en d铆a鈥, afirma Larr猫re, especialista en las revoluciones francesas del siglo XIX. 

Chalecos amarillos como Philippe o Monique, del grupo de Montreuil (ciudad de la periferia de Par铆s) recuerdan la lucha de 1871. 鈥淪omos los herederos de la Comuna, democracia directa, gobierno aut贸nomo, decisiones locales鈥, explica Philippe. 鈥淣uestras reivindicaciones se funden con las suyas: igualdad de hombres y mujeres, justicia social, derechos para los extranjeros鈥, remata Monique. 

Su grupo difundi贸 un llamamiento en v铆deo para ocupar las rotondas el 18 de marzo, en conmemoraci贸n de la Comuna, como hicieron durante 2018 y 2019. 鈥淎guantaremos hasta que nos echen鈥, afirma Philippe. Una iniciativa a la que se suman colectivos de chalecos amarillos de Narbona, Rennes o Montauban, cada uno con sus propias acciones.   

鈥淟os chalecos amarillos provocaron una esperanza de insurrecci贸n en Francia, y la memoria de la Comuna responde perfectamente a esa esperanza鈥, afirma Larr猫re. Para Philippe y Monique, las celebraciones que prepara el Ayuntamiento de Par铆s por los 150 a帽os de la Comuna son muy hip贸critas: 鈥淟os avances humanistas de la Comuna fueron reprimidos por la burgues铆a que hoy en d铆a la quiere recordar鈥, dice Philippe. 

El 21 de mayo, las tropas versallescas invadieron Par铆s desencadenando contra la Comuna siete d铆as de represi贸n, la conocida como 鈥淪emana sangrienta鈥. Los combates se libraron barrio a barrio, barricada por barricada. Frente a los comuneros y al pueblo de Par铆s, 130.000 soldados conscriptos, reclutados por un periodo de siete a帽os, sembraron el terror en nombre del gobierno. 鈥淗ay que imaginarse un cad谩ver en cada calle de Par铆s鈥, afirm贸 la historiadora de los movimientos sociales Ludivine Bantigny, en una reciente entrevista publicada por el semanario franc茅s Le 1. La 煤ltima barricada fue tomada el 28 de mayo, las 煤ltimas refriegas importantes tuvieron lugar la v铆spera en el cementerio del P猫re Lachaise: las balas silbaban entre los panteones, los soldados se acuchillaban entre las tumbas. Contra la tapia del cementerio, los regulares fusilaron a 147 comuneros.  

鈥淢iles de cuerpos sin identificar dorm铆an en los cementerios parisinos, la represi贸n armada dej贸 entre 10.000 y 20.000 muertos. M谩s de 40.000 personas fueron detenidas por los versalleses, varios miles, entre ellos Louise Michel, acabaron deportados a las posesiones de Nueva Caledonia, en el Pac铆fico sur. Otros muchos consiguieron huir de Francia y unos pocos acabar铆an llegando a Espa帽a donde, como revela la investigadora Jeanne Moisand, que ha estudiado los alzamientos cantonalistas del siglo XIX, influyeron en el movimiento social de aquellos a帽os. 鈥淒e hecho, el andaluz Antonio de la Calle, que lleg贸 a ser capit谩n de la Garde nationale durante la Comuna, fue miembro de la Junta de Salud P煤blica (cuyo nombre se inspira en el Comit茅 de Salut Public de Par铆s) durante el cant贸n de Cartagena en 1873, y dirigi贸 la Comisi贸n de servicios p煤blicos que organiz贸 la vida dentro de Cartagena鈥. 

 鈥淒e hecho, Antonio de la Calle, que lleg贸 a ser capit谩n de la Garde Nationale durante la Comuna, dirigi贸 durante el cant贸n de Cartagena en 1873, la Junta de Salud P煤blica (cuyo nombre se inspira en el Comit茅 de Salut Public de Paris) que organiza la vida dentro de Cartagena. Hab铆a vivido de primera mano el papel que tuvieron las mujeres en la Comuna y eso puede explicar que dejase en manos de mujeres labores como el racionamiento o la fabricaci贸n de sacos de p贸lvora鈥, explica Moisand. 

La memoria hist贸rica de la Comuna se construy贸 muy r谩pido a pesar de la represi贸n. Solo nueve a帽os despu茅s de su fin, y dos meses antes de que el parlamento de la III Rep煤blica francesa aprobase la amnist铆a general de los comuneros, el 23 de mayo de 1880 tuvo lugar la primera subida al 鈥淢uro de los federados鈥 del P猫re Lachaise donde fueron fusilados 147 comuneros. Convertido desde entonces en el acto principal de recuerdo de la Comuna, esta marcha ha sido durante d茅cadas el espejo del movimiento obrero franc茅s. Si en 1880, reuni贸 a 25.000 personas, en 1936, un pocos meses despu茅s de la victoria electoral del Frente Popular de izquierdas (que estableci贸 las vacaciones pagadas y la semana laboral de 40 horas), 600.000 manifestantes hicieron suya la lucha por la utop铆a. 

En noviembre de 2016, el Parlamento franc茅s aprob贸 rehabilitar a los comuneros v铆ctimas de la represi贸n versallesca y reivindic贸 los valores republicanos que la insurrecci贸n de los hombres y mujeres de la Comuna de Par铆s llevaban en su seno, elev谩ndolos a la categor铆a de 鈥渓uchadores de la libertad鈥. 

https://ctxt.es/es/20210301/Politica/35378/Comuna-Paris-150-aniversario-revolucion-Louise-Michel-chalecos-amarillo.htm

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Fuente: Cgt-lkn.org