March 30, 2021
De parte de A Las Barricadas
368 puntos de vista


Guille D. y Yeray Campos para Arainfos

Nos han pedido escribir nuestra historia del ciclo inaugurado el 15 de mayo de 2011. La experiencia que tuvimos al respecto se desarroll贸, de manera principal, en el movimiento estudiantil. Si nuestro papel en 茅l fue o no relevante, no nos toca juzgarlo a nosotros. Pero podemos afirmar que, sin duda, fuimos parte y observadores privilegiados, y quiz谩 por eso se nos ha pedido este art铆culo. Con todo, nos gustar铆a remarcar que en este camino nos acompa帽aron muchas otras compa帽eras y compa帽eros. Ha sido un placer recordar, para la preparaci贸n de este escrito, a todas aquellas personas con las que compartimos asambleas, encierros, huelgas. Momentos de encuentro, de preparaci贸n, de rabia, de lucha y combate. Ahora contamos con algo de perspectiva para ofrecer un relato de aquello que el 15M fue para nosotros.

El 15M nos pilla acabando la secundaria y, aunque ambos ten铆amos una sensibilidad de izquierdas, no ten铆amos ninguna clase de experiencia militante, demasiado j贸venes para haber participado en el movimiento anti-Bolonia. La represi贸n a una protesta de Juventud sin Futuro provoc贸 una singularidad, una de esas situaciones con potencial transformador que, por m谩s que nos empe帽emos en teorizar sobre ellas, son imposibles de predecir: acampadas se replicaban en todo el Estado y romp铆an con a帽os de desmovilizaci贸n en lo peor de la crisis econ贸mica iniciada en 2007. Aquella primera semana de acampada, la ebullici贸n de personas, grupos de trabajo, asambleas, performances鈥 Fue para nosotros una escuela intensiva de activismo que nos permiti贸 entrar en contacto tanto con los movimientos sociales activos en la ciudad y sus integrantes, como con aquellas personas que, como nosotros, se sumaban en ese momento. Es dif铆cil trasladar, a aquel que no lo haya vivido, el entusiasmo que se vivi贸 esos d铆as. Un conglomerado de ideas, informe y contradictorio, capaz de reivindicar por la ma帽ana la separaci贸n de poderes y por la tarde la revoluci贸n islandesa o la democracia digital, con mucho miedo a las etiquetas ideol贸gicas. Tanto era as铆, que a la larga nos hizo aprender una valiosa lecci贸n: un movimiento de masas que no se dote de organizaci贸n y de capacidad tanto para transformar a la sociedad como a s铆 mismo, no puede ir ideol贸gicamente mucho m谩s all谩 de la sociedad que lo conforma. Y es que no debemos idealizar la acampada: tambi茅n result贸 un ambiente que pod铆a llegar a ser hostil para cualquier posici贸n pol铆tica que rompiera con los distintos sistemas de opresi贸n, especialmente en aquellos espacios que obligaban a pasar por la aprobaci贸n de una muchedumbre que actuaba como jueza, imponiendo un pretendido 鈥渟entido com煤n鈥.

Pudimos presenciar c贸mo, resultado de los propios l铆mites de aquella 鈥渟opa鈥 cuyas decisiones m谩s relevantes pretend铆an tomarse en asambleas-espect谩culo de mil personas (m谩s espect谩culo que asamblea), tuvo lugar la descentralizaci贸n del movimiento por barrios y sectores. En ese momento, nuestra presencia fue a parar tanto al movimiento vecinal de las asambleas de barrio, como a la asamblea universitaria que, por ser final de curso, no llega a ser m谩s que una toma de contacto.

A partir de septiembre esta asamblea sirvi贸 para el encuentro de aquellas personas veteranas del conflicto anti-Bolonia, que hab铆an mantenido en pie desde hac铆a dos a帽os al movimiento estudiantil en un momento de reflujo, con aquellas que nos enganch谩bamos a ra铆z del 15M. Su resistencia en 2008-2009 hab铆a sido numantina, con un encierro de meses en el Interfacultades, pero el neoliberalismo hab铆a ganado la partida. Aquella generaci贸n, que en su mayor parte dejar铆a el mundo estudiantil en ese curso, nos traslad贸 sus lecciones aprendidas. Las tendencias adanistas, tan comunes en el 15M, no pod铆an aplicarse aqu铆. Al llegar a la universidad encontramos maestras y maestros de lucha, que nos ense帽aron a realizar asambleas, carteles, manifiestos, encierros, manifestaciones o a organizar huelgas. Tuvimos la suerte de no partir de cero.

Pronto, la asamblea universitaria se descentraliz贸 en varias asambleas de facultad. Gran parte de la 鈥渟angre nueva鈥 que entramos en aquel curso fue a reforzar organizaciones estudiantiles ya existentes como CEPA o el SEI o Universidat (despu茅s SEIRA), mientras que el encuentro con afines permiti贸 que se formasen, dentro del 谩mbito libertario, primero ALE o despu茅s FES, al tiempo que aquellas organizaciones m谩s institucionalizadas, asociadas a las juventudes de los partidos de gobierno, iban siendo desplazadas. De forma paralela a estos movimientos de siglas en la universidad, hay una explosi贸n en las ense帽anzas medias con la formaci贸n de la CEEM (Coordinadora de Estudiantes de Ense帽anzas Medias), que integr贸 asambleas de m煤ltiples centros, con cientos de estudiantes dentro. Organizaron numerosas noches de encierro al final del curso 2011-2012 y nosotros, en concreto, vivimos la del IES Corona de Arag贸n, donde hubo presencia de docentes, madres, padres, alumnado y antiguos estudiantes del centro. Se respiraba un clima de solidaridad y de ganas de cambiar la situaci贸n pol铆tica y social, sin saber exactamente hacia d贸nde, pero con puntos comunes bien claros como la defensa de lo p煤blico o la democratizaci贸n. Hablamos de ese entusiasmo por que la 鈥渂ola de nieve鈥 se hiciera cada vez m谩s grande y se llevara todo aquello que hab铆amos heredado y que no nos gustaba.

Ten铆amos, sin embargo, la sensaci贸n de que en alg煤n momento estos movimientos asamblearios iban a tener que dotarse de alg煤n tipo de organizaci贸n permanente y estable que superara sus limitaciones. Tiempo despu茅s de esto le铆mos a Malatesta, y su definici贸n de la anarqu铆a como una sociedad organizada a todos los niveles, donde los trenes salen a su hora, nos marc贸 mucho. Hab铆amos visto c贸mo se funcionaba por est铆mulos, respondiendo a los movimientos que ven铆an desde las instituciones de poder, pero sin capacidad de anticiparse o de imponer un programa de cambios. Movimientos que se llenaban de gente y se desinflaban poco despu茅s, agotado el primer impulso.

Nos defin铆amos como libertarios. En el movimiento estudiantil coincidimos con otras personas que compart铆an nuestro mismo sentir pol铆tico. De este primer encuentro surgi贸, a finales de 2011, la Asamblea Libertaria de Estudiantes (ALE), nuestro primer contacto con el anarquismo, y donde hubo una gran preocupaci贸n por auto-formarnos, por darnos la formaci贸n pol铆tica de la que carec铆amos. Lamentablemente, esta experiencia acab贸 por fraccionarse debido a diferencias sobre las t谩cticas y la pol铆tica de alianzas a desarrollar con otras organizaciones. Parte de quienes pasamos por la ALE acabamos, en octubre de 2012, formando el Frente Estudiantil y Social (FES).

En el momento en el que surge FES, el movimiento estudiantil hab铆a vivido ya su ebullici贸n post-15M y comenzaba a estancarse. Se encontraba repartido en una serie de asambleas de centro o de facultad, pero sin una coordinaci贸n que resultase efectiva. Adem谩s, las organizaciones estudiantiles que operaban dentro a menudo no permit铆an que sus diferencias pol铆ticas asegurasen una colaboraci贸n en lo pr谩ctico. No podemos decir que existiera en aquel entonces un movimiento estudiantil aut贸nomo en Arag贸n. Se actuaba a remolque de las convocatorias a nivel estatal, que en su mayor parte proven铆an del oficialista Sindicato de Estudiantes (SE), organizaci贸n que ni siquiera ten铆a presencia en Arag贸n. Las amenazas eran graves: despu茅s del asalto neoliberal a las universidades que fue el plan Bolonia, ahora ven铆an la LOMCE y el 3+2.

A partir del oto帽o de 2012 vimos c贸mo el movimiento estudiantil comenz贸 a romper con ciertas inercias y a salir de esa situaci贸n de enfrentamiento entre organizaciones. Creemos que fuimos capaces de priorizar una pol铆tica de alianzas en torno a objetivos concretos y donde los debates se enfocaran a la propia praxis, dejando al margen, o para el debate interno de cada organizaci贸n, los programas m谩ximos o asuntos ideol贸gicos. No mentimos si decimos que un sentido del humor somarda y chascarrillos salidos de mon贸logos de Miguel Noguera tuvieron algo que ver en esto (si bien correlaci贸n no implica causalidad, llegamos a demostrar que cada vez que actuaba en Zaragoza hab铆a una huelga estudiantil un mes a la redonda). Afloraban las cuentas de Twitter parodiando a organizaciones estudiantiles, las cuales resultaban la excusa perfecta para tomar algo despu茅s de las eternas 鈥渋nterasambleas鈥 y especular sobre qui茅n hab铆a creado tal o cual fotomontaje. Quiz谩 sea m谩s f谩cil debatir con tu rival si antes lo has convertido en un meme y te sabes re铆r de ti mismo.

En cualquier caso, la primera consecuencia de este cambio fue que el n煤mero de convocatorias, concentraciones, manifestaciones y huelgas que afectaron al 谩mbito educativo se dispararon entre 2012 y 2015 (hasta sumar una decena de las 煤ltimas). El aumento de la conflictividad no solamente se not贸 en el incremento del n煤mero de jornadas de huelga, sino en su seguimiento, relevancia y organizaci贸n. Finalmente, 茅ramos capaces de imponer al rectorado el env铆o de correos anunciando la convocatoria a todo el personal, recomendando la no realizaci贸n de ex谩menes en tales fechas o la colaboraci贸n con los piquetes informativos. Pero fue el resultado de a帽os de choques con polic铆a y personal de seguridad, de detenciones, de multas, de desobediencia, de organizaci贸n y de muchas horas y esfuerzos invertidos. Por desgracia, a d铆a de hoy el derecho a huelga estudiantil, a nivel jur铆dico, sigue siendo una reivindicaci贸n por lograr.

Las principales herramientas para organizar este movimiento fueron, por un lado, la realizaci贸n de encuentros estudiantiles a nivel Arag贸n, el primero de los cuales fue especialmente logr贸 juntar a representantes de todas las organizaciones, asambleas de facultad y coordinadoras de medias del territorio. Y, por otro lado, la formaci贸n de un comit茅 de huelga universitario de car谩cter semi-permanente, que integraba de manera equilibrada tanto a representantes de las asambleas de facultad como de organizaciones estudiantiles. Esto marc贸 un punto de inflexi贸n, a nuestro parecer, en la manera en que se percib铆an las huelgas desde el alumnado: a trav茅s de la comisi贸n de comunicaci贸n unitaria, se consensuaba el discurso ante los medios, cortando de cuajo la tendencia de ciertos peri贸dicos y radios de llamar al liberado de turno, y oblig谩ndoles a plasmar las demandas del movimiento estudiantil como conjunto. Hac铆a tiempo que hab铆amos superado el 鈥渕iedo a las banderas鈥 del 15M y est谩bamos logrando llevar el asamblearismo al siguiente nivel de organizaci贸n, mediante mecanismos federalistas. Finalmente, el punto culminante fue el desarrollo de la 鈥渕arca鈥 #HuelgaEstudiantilArag贸n, que se帽ala la configuraci贸n del movimiento estudiantil aragon茅s como un movimiento aut贸nomo y capaz de desarrollar un programa propio. Nuestra intenci贸n fue tratar de generar, en todo momento, instituciones propias de contrapoder enfrentadas a las oficiales que 鈥渘o nos representaban鈥, capaces de convertirse en verdaderas interlocutoras de aquellos movimientos que se estaban desarrollando. Pensamos que estuvimos muy cerca de alcanzar este objetivo, que otros movimientos, como el de vivienda, s铆 alcanzaron. Esto acab贸 siendo fundamental, ya que la p茅rdida de impulso de los movimientos sociales, la inexistencia de organizaciones permanentes que 鈥渞ecogieran los restos鈥 y mantuvieran unidas a las personas que militaban en estos movimientos, hab铆a provocado que organizaciones pol铆ticas de aspiraci贸n electoralista acabaran por cumplir este papel.

Desde FES, tambi茅n nos preocupamos por generar un referente a nivel estatal que nos permitiera quebrar la situaci贸n hegem贸nica del Sindicato de Estudiantes. En 2013 iniciamos un proceso de confluencia con otros n煤cleos locales estudiantiles de car谩cter libertario, y en verano de 2014, producto de un encuentro en Chinch贸n (Madrid), se form贸 la Federaci贸n Estudiantil Libertaria: pasamos a ser FEL Zaragoza. Hubo tambi茅n una FEL Teruel. No fuimos los 煤nicos, esta es la 茅poca de crecimiento de coordinadoras como Estudiantes en Movimiento (ligada en cierto modo a la UJCE), la coordinadora 11X12 (de sindicatos estudiantiles soberanistas, principalmente) o Estudiantes por lo P煤blico (ligada a CJC). Hay que recordar que el fascismo tambi茅n se organiz贸. Tuvimos que enfrentar c贸mo Liga Joven, organizaci贸n vinculada al MSR, pasaba cada jueves por la universidad a arrancar los carteles del movimiento estudiantil, a tratar de amedrentarnos o a provocar en manifestaciones educativas. En todo momento, la actitud del movimiento estudiantil fue de unidad sin fisuras ante estas agresiones.

En este periodo es cuando surge tambi茅n Feminismo Unizar (posteriormente Enjambre Feminista) como organizaci贸n estudiantil espec铆ficamente feminista, que tuvo el potencial de contagiar a buena parte del resto de organizaciones. Por primera vez, y es triste tener que decirlo, el debate feminista se abr铆a paso entre quienes nunca lo hab铆amos tenido en cuenta. Es de agradecer que, por suerte, parece que esto ha sido irreversible. Si vuelve a levantarse un movimiento estudiantil, no ser谩 ya un movimiento estudiantil sin feminismo.

En resumen, entre 2012 y 2015 pasamos a tener un movimiento estudiantil capaz de llevar a cabo convocatorias aut贸nomas sin depender de 鈥渓a iniciativa de Madrid鈥, con una coordinaci贸n eficaz, una pol铆tica de alianzas entre sus organizaciones verdaderamente fruct铆fera y con referentes a nivel estatal que, en lugar de limitarnos, nos potenciaban. Un movimiento estudiantil que rebasaba sus propios m谩rgenes, que se implicaba en la contestaci贸n antirrepresiva o buscaba alianzas con otros sectores en lucha. Hab铆amos obtenido ya algunas victorias parciales, como la cancelaci贸n del acto de inauguraci贸n del curso 2013-2014 en el que iban a participar el ministro Wert y los pr铆ncipes, hoy reyes, o la victoria en el refer茅ndum con m谩s participaci贸n de la historia de la Universidad de Zaragoza (53,51%), en el que hicimos que el rectorado torciera el brazo en su pretensi贸n de eliminar la evaluaci贸n de septiembre del calendario.

Pese a todo, debemos entender la limitaci贸n que el movimiento estudiantil tiene, y que deriva de su r谩pido y constante relevo generacional en ciclos de pocos a帽os. Esto es, dej谩bamos de ser exclusivamente estudiantes justo en el momento en el que la organizaci贸n estaba alcanzando un estado de suficiente madurez y, m谩s a煤n, con la salida de nuestra generaci贸n, quienes hab铆amos entrado en 2011-2012, vino la descomposici贸n. El primer s铆ntoma hab铆a sido la penetraci贸n de din谩micas electoralistas a la lucha estudiantil. Algunas asambleas de facultad se convirtieron en 鈥渃andidaturas unitarias a las juntas鈥 y terminaron por disolverse en el desgaste institucional y las responsabilidades derivadas de este.

Tratamos de hacer algo por frenar esa descomposici贸n, o, al menos, por navegar en ella. Una alianza entre FEL y Seira, Estudiants Combativas, logr贸 mantener un movimiento estudiantil activo a lo largo de 2015 mientras el resto de movimientos sociales iban muriendo, fagocitados por el nuevo ciclo electoralista, o agotados. Fue el canto del cisne. Se puso sobre la mesa el proyecto de una organizaci贸n estudiantil unitaria, Estudiants, que fuera capaz de agrupar diferentes sensibilidades y de 鈥渃errar filas鈥. Pero se qued贸 en eso, en un proyecto que quiz谩, o quiz谩 no, habr铆a logrado mantener a flote el movimiento estudiantil, hoy pr谩cticamente desaparecido.

Una vez que dejamos el movimiento estudiantil, tratamos de trasladar las din谩micas aprendidas a la formaci贸n de un movimiento pol铆tico, un 鈥淧odemos de lo libertario鈥. Pero nuestras aspiraciones de 鈥渞eformar鈥 el anarquismo no llegaron a dar frutos. Quiz谩s no nos supimos hacer entender o no hubiese sido la situaci贸n propicia. Hab铆a, sin duda, mucha frustraci贸n de ver c贸mo los movimientos sociales, levantados al calor del 15M, y que hab铆an sido capaces de movilizar a cientos de miles en las Marcha de la Dignidad de un a帽o antes, se iban desintegrando. Lejos quedaban los tiempos en los que cada d铆a hab铆a una manifestaci贸n en alg煤n lugar de nuestra ciudad. Se buscaba una f贸rmula capaz de salvar o de recuperar aquello, quiz谩 demasiado tarde y desde demasiadas formas de entenderlo diferentes. Al final, tuvimos que contentarnos con un papel de bufones, que se帽alaban los l铆mites de la pol铆tica electoralista o exageraban, deliberadamente, sus muy dudosos 茅xitos. Comuna de Zaragoza fue, para quienes llevamos aquella cuenta de Facebook, una manera de ejercer una oposici贸n de izquierdas a trav茅s del humor. Porque ya solo nos quedaba el humor.

De nuestra participaci贸n en el movimiento estudiantil nos hemos llevado saberes y destrezas que nos han sido muy 煤tiles en militancias posteriores. Mientras escribimos estas l铆neas, parece que el ciclo electoral, ese v谩stago ileg铆timo del 15M, ya se encuentra amortizado. Mientras escribimos estas l铆neas, cientos vuelven a poner sus cuerpos como verdadero escudo social contra los desahucios, los despidos, las privatizaciones o en defensa de la libertad de expresi贸n. Cientos vuelven a salir, so帽ando con que la bola de nieve vuelva a rodar y acabe por arrastrar todo lo que el 15M no pudo llevarse por delante. Nuestros sue帽os no caben en sus urnas. No nos representan. Omnia sunt communia. 




Fuente: Alasbarricadas.org