May 3, 2021
De parte de La Haine
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Si bien la ret贸rica de la OMC se basaba en el libre comercio, tres de sus acuerdos m谩s importantes ten铆an el objetivo real de crear monopolios

Todav铆a recuerdo haber asistido a la primera reuni贸n ministerial de la Organizaci贸n Mundial del Comercio (OMC) en diciembre de 1996, un a帽o despu茅s de su fundaci贸n. No sab铆a por qu茅 se hab铆a invitado a conocidos opositores de la globalizaci贸n como yo; Supongo que fue para inculcarnos la lecci贸n de que era in煤til resistir. Un aura de triunfalismo impregnaba la reuni贸n. Tanto los ministros de comercio como los ejecutivos corporativos proclamaron que la globalizaci贸n era el inevitable devenir.

Las restricciones estatales sobre el libre flujo de bienes, servicios y capital eran cosa del pasado. Dentro de lo que los observadores esc茅pticos como yo denominamos la “bendita trinidad del multilateralismo”, hab铆a una clara divisi贸n del trabajo: el Fondo Monetario Internacional (FMI) eliminar铆a las barreras a los flujos de capital, el Banco Mundial transformar铆a los pa铆ses en desarrollo en econom铆as de libre mercado, y la OMC, a la que el ex-director general Mike Moore llam贸 la 鈥渏oya de la corona del multilateralismo鈥, liderar铆a la eliminaci贸n de cualquier barrera restante al comercio internacional impulsado por las empresas.

Hace un cuarto de siglo, el sistema multilateral de gobernanza econ贸mica mundial hab铆a alcanzado su c煤spide. Hoy, la OMC, el FMI y el Banco Mundial atraviesan una profunda crisis de legitimidad. Esta erosi贸n del multilateralismo liderado por Occidente ha ido acompa帽ada de una crisis pol铆tica que ha debilitado el poder hegem贸nico que sustenta el sistema, mientras que el trascendental cambio del centro de acumulaci贸n global de capital de EEUU a China solo ha hecho que acentuarse. Estos desarrollos abren la posibilidad de un futuro mejor para el Sur Global.

El nacimiento del Nuevo Orden Internacional

El FMI y el Banco Mundial se fundaron en la hist贸rica conferencia de Bretton Woods en 1944. Se supon铆a que ser铆an seguidos en breve por la Organizaci贸n Internacional de Comercio (ITO por sus siglas en ingl茅s). Pero la Carta de La Habana de 1948 -que estableci贸 los par谩metros de la ITO- no fue sometida para su ratificaci贸n al Senado de los EEUU. La raz贸n de dicha omisi贸n fue que la administraci贸n Truman no sent铆a que ten铆a los votos para superar la oposici贸n de los republicanos aislacionistas y los intereses corporativos estadounidenses, preocupados por las “concesiones proteccionistas” a los pa铆ses en desarrollo, que hab铆an asistido a la reuni贸n de La Habana en mayor n煤mero que a la conferencia de Bretton Woods cuatro a帽os antes. Con el comercio exterior constituyendo una parte relativamente peque帽a de la econom铆a estadounidense, Washington finalmente se conform贸 con un sistema de regulaci贸n mucho m谩s d茅bil, el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT).

驴Por qu茅 EEUU cambi贸 de opini贸n unas d茅cadas despu茅s? En la d茅cada de 1980, los mercados extranjeros se hab铆an vuelto mucho m谩s importantes para las corporaciones estadounidenses y era importante romper las barreras de entrada, especialmente en los pa铆ses en desarrollo. La agroindustria estadounidense se quej贸 de c贸mo dichos pa铆ses proteg铆an sus sectores agr铆colas de las importaciones baratas subvencionadas.

Tambi茅n hab铆a preocupaci贸n en Washington por pa铆ses en el este de Asia como Corea del Sur, Taiw谩n y Malasia, que participaron en pol铆ticas de exportaci贸n agresivas mientras constru铆an industrias manufactureras protegidas por altos aranceles y cuotas de importaci贸n. Sus econom铆as estaban en camino de producir bienes que pudieran competir con los EEUU.

Como principal impulsor de la Ronda de Uruguay de negociaciones comerciales -que dur贸 una d茅cada-, Washington confiaba en que un organismo internacional fuerte que impusiera estrictas reglas de libre comercio beneficiar铆a a sus corporaciones, que consideraba las m谩s competitivas del mundo. Las reglas e instituciones de la OMC promover铆an, consolidar铆an y legitimar铆an las estructuras del comercio global asegurando la hegemon铆a de los intereses estadounidenses.

La Comisi贸n Europea decidi贸 unirse al tren de un r茅gimen comercial internacional fortalecido principalmente porque, como Washington, quer铆a abrir los mercados en desarrollo a sus enormes excedentes agr铆colas.

Las industrias l铆deres en Europa y Jap贸n, incluidos los sectores del autom贸vil, la tecnolog铆a de la informaci贸n y el sector farmac茅utico, tambi茅n ten铆an inter茅s en prevenir la aparici贸n de nuevos competidores del este y sudeste asi谩tico al convertir la adquisici贸n de tecnolog铆as complejas por parte de estos 煤ltimos (“pirater铆a intelectual”) en una violaci贸n de las reglas comerciales, o impidi茅ndoles que utilizaran restricciones comerciales para desarrollar sus industrias.

Hipocres铆a y Extralimitaci贸n

Si bien la ret贸rica de la OMC se basaba en el libre comercio, tres de sus acuerdos m谩s importantes ten铆an el objetivo real de crear monopolios. El Acuerdo sobre Agricultura (AOA) institucionaliz贸 el dumping de los excedentes estadounidenses y europeos en los pa铆ses en desarrollo al obligar a estos 煤ltimos a poner fin a las cuotas de importaci贸n y reducir sus aranceles. El Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) buscaba institucionalizar el monopolio de alta tecnolog铆a de las corporaciones estadounidenses al prohibir la ingenier铆a inversa y otros m茅todos utilizados por los pa铆ses en desarrollo para establecer el acceso universal al conocimiento.

El Acuerdo sobre Medidas de Inversi贸n Relacionadas con el Comercio (TRIM) buscaba evitar que los pa铆ses imitaran el uso de la pol铆tica comercial de Jap贸n, Corea del Sur y Malasia, incluidas medidas como la reducci贸n de insumos importados en productos terminados a favor de insumos locales, para construir industrias que pudieran convertirse en competidores importantes de los gigantes farmac茅uticos, automotrices y de tecnolog铆a de la informaci贸n en los mercados regionales y globales.

El impulso agresivo de EEUU y la Uni贸n Europea para nuevas negociaciones comerciales despu茅s de la Ronda de Uruguay provoc贸 la resistencia de los gobiernos de los pa铆ses en desarrollo y las organizaciones de la sociedad civil, lo que llev贸 al colapso de la Tercera Conferencia Ministerial de la OMC en Seattle en 1999 en medio de protestas callejeras generalizadas y disturbios con la polic铆a (nunca olvidar茅 la paliza que recib铆).

Luego, en 2003, con la influencia proporcionado por India, Brasil y China (miembro de la OMC desde 2001), los pa铆ses en desarrollo pudieron evitar que EEUU y la UE intentaran desmantelar la protecci贸n gubernamental de los peque帽os agricultores. Tambi茅n frustraron los intentos de endurecer el ya restrictivo Acuerdo ADPIC e impidieron un intento de llevar la inversi贸n, la contrataci贸n p煤blica y la pol铆tica de competencia al 谩mbito de la OMC.

La retirada del multilateralismo

A medida que la resistencia de los pa铆ses en desarrollo se consolidaba bajo el liderazgo de India, Brasil y China, EEUU comenz贸 a abandonar la estrategia de liberalizaci贸n comercial multilateral a trav茅s de la OMC. Despu茅s del colapso de la Quinta Conferencia Ministerial en Canc煤n en 2003, el Representante de Comercio de EEUU de la administraci贸n Bush, Robert Zoellick, advirti贸: “Mientras los miembros de la OMC reflexionan sobre el futuro, EEUU no esperar谩: avanzaremos hacia el libre comercio con pa铆ses que pueden hacerlo”. Durante los pr贸ximos a帽os, EEUU y la UE se esforzaron en forjar acuerdos comerciales bilaterales o acuerdos multilaterales limitados, como el Acuerdo Transpac铆fico (TPP, por sus siglas en ingl茅s) favorecido por la administraci贸n Obama.

La guerra comercial de Trump con China no inici贸 el movimiento hacia el unilateralismo; simplemente llev贸 la retirada del multilateralismo -que ya hab铆a comenzado en 2003- a su cl铆max. Incluso el controvertido bloqueo de jueces de su administraci贸n a la corte de apelaciones de la OMC fue una extensi贸n de pr谩cticas anteriores. En 2016, la administraci贸n Obama, supuestamente multilateralista, destituy贸 a un miembro del 脫rgano de Apelaci贸n de Corea porque no estaba de acuerdo con las sentencias de este 煤ltimo en cuatro disputas comerciales que involucraban a EEUU.

Incapaz de superar el obstruccionismo estadounidense, el director general de la OMC Roberto Azev锚do renunci贸 en 2020, un a帽o antes de que supuestamente terminara su mandato. El diplom谩tico nigeriano Ngozi Okonjo-Iweala fue favorecido por la mayor铆a de los miembros como reemplazo, pero Washington retras贸 el proceso mientras esperaba a otro candidato que se consideraba m谩s comprensivo con los intereses de EEUU.

Los miembros de la OMC han buscado una mayor cooperaci贸n de Washington bajo la administraci贸n Biden. El primer movimiento de su equipo pareci贸 alentador: dej贸 de bloquear a Okonjo-Iweala, que ahora es la primera mujer en encabezar la OMC. Pero dados los dieciocho a帽os de unilateralismo bajo las administraciones republicana y dem贸crata, pocos miembros de la organizaci贸n est谩n a la espera de cambios m谩s significativos en el comportamiento de Washington.

Los t茅rminos y condiciones del FMI

Si bien la posici贸n del FMI ni la del Banco Mundial est谩 tan perjudicada como la de la OMC, su situaci贸n sigue siendo grave. Bajo la exdirectora gerente Christine Lagarde, el FMI hab铆a servido como miembro de la llamada Troika, junto con la Comisi贸n Europea y el Banco Central Europeo, que impuso salvajes programas de austeridad en Irlanda y Grecia tras la crisis financiera mundial de 2008. El papel del FMI en salvar a los bancos europeos presionando a los pueblos irland茅s y griego demostr贸 que no se hab铆a desviado del enfoque que adopt贸 tras la crisis financiera asi谩tica de 1997-1998: recortar los presupuestos gubernamentales, despedir a la gente y canalizar los ahorros de este proceso draconiano hacia pagar a los acreedores del sector privado. Estas medidas “proc铆clicas” deb铆an adoptarse incluso si imped铆an un retorno temprano al crecimiento y causaban un dolor generalizado.

El COVID-19 pareci贸 ser un bal贸n de ox铆geno para las relaciones p煤blicas del FMI. La actual directora gerente, Kristalina Georgieva, se jact贸 de un cofre de guerra de 1 bill贸n de d贸lares que el fondo estaba dispuesto a desembolsar para enfrentar el desaf铆o de lo que la misma directora calific贸 de una “pandemia 煤nica en la vida”. Solo hab铆a un problema: muchos miembros del FMI que necesitaban con urgencia el efectivo no estaban mordiendo el anzuelo. Un programa de “alivio de la deuda” de 20.000 millones de d贸lares para unos veinticinco pa铆ses africanos encontr贸 pocos interesados; solo Camer煤n, C么te d鈥橧voire, Etiop铆a y Senegal solicitaron fondos.

Los otros pa铆ses estaban preocupados no solo porque hab铆an presenciado c贸mo el FMI pasaba por el rodillo a Grecia, Irlanda y otros pa铆ses europeos, sino porque hab铆an le铆do la letra peque帽a. Descubrieron que el FMI estaba ofreciendo pr茅stamos, no donaciones; que la iniciativa no era la cancelaci贸n de la deuda, sino una reestructuraci贸n de los pr茅stamos adeudados a los gobiernos de los pa铆ses ricos por los pa铆ses deudores para que pudieran hacer sus pagos de deuda posteriormente; y que aceptar un pr茅stamo someter铆a a un pa铆s al mismo r茅gimen de condicionalidades y vigilancia temidas que acompa帽aba a los pr茅stamos habituales del FMI.

En resumen, los pa铆ses en desarrollo consideraron que los programas del FMI para combatir los efectos del COVID-19 eran m谩s de lo mismo: pr茅stamos que los colocar铆an en lo que Cheryl Payer ha llamado acertadamente la “trampa de la deuda”. Un desincentivo adicional fue el temor a ser incluido en la lista de vigilancia de los bancos privados que ve铆an la solicitud de ayuda del FMI como un indicador de no ser solvente. Cuando se le pregunt贸 por qu茅 el FMI no cancel贸 simplemente la enorme deuda de los pa铆ses en desarrollo a la luz del catastr贸fico impacto econ贸mico de COVID-19, Georgieva ofreci贸 la excusa poco convincente de que sus estatutos no lo permit铆an.

Problemas de credibilidad en el Banco Mundial

La raz贸n de ser oficial del Banco Mundial es poner fin a la pobreza. Pero la pobreza estaba en aumento incluso antes de COVID-19. Se hab铆a vuelto especialmente grave en 脕frica, debido en parte a las condiciones creadas por los pr茅stamos neoliberales para el ajuste estructural del Banco Mundial y los de una instituci贸n hermana, el FMI.

Este no es el 煤nico problema de reputaci贸n al que debe hacer frente el Banco Mundial. Si bien un estudio encargado por el Banco hizo sonar la alarma sobre los efectos de un aumento de temperatura promedio de 4掳C para el cambio de siglo, la agencia ha sido vulnerable a acusaciones de hipocres铆a por continuar promoviendo la inversi贸n en multitud de plantas de carb贸n en todo el mundo, unas de las grandes fuentes de emisiones de carbono.

Tambi茅n est谩 profundamente involucrado en el embrollo en torno al Programa de las Naciones Unidas para la Reducci贸n de Emisiones por Deforestaci贸n y Degradaci贸n de los Bosques, o REDD+, muchos de cuyos proyectos financia. Los pueblos ind铆genas de todo el mundo llaman al programa una receta para la desposesi贸n de aquellas comunidades que dependen de los bosques.

Estos problemas son indicativos de una crisis de legitimidad todav铆a m谩s profunda: el colapso de la l贸gica detr谩s del neoliberalismo, la liberalizaci贸n comercial y la globalizaci贸n frente a la creciente pobreza y desigualdad, el cambio clim谩tico y el estancamiento econ贸mico global. El Banco Mundial sigue apoyando la liberalizaci贸n del comercio, pero su defensa se ha vuelto cada vez m谩s silenciosa.

De hecho, algunas figuras prominentemente identificadas con el neoliberalismo respaldado por el Banco Mundial se han retractado. En su libro de 2018 The Future of Capitalism, el gur煤 de la econom铆a de Oxford Paul Collier, quien se desempe帽贸 como director del Grupo de Investigaci贸n sobre el Desarrollo del Banco de 1998 a 2003, critica a toda la profesi贸n de la econom铆a por su defensa de la globalizaci贸n y el libre comercio:

鈥淟a profesi贸n ha sido poco profesional, temerosa de que cualquier cr铆tica fortaleciera el populismo, por lo que se ha trabajado poco en las desventajas de estos diferentes procesos. Sin embargo, los inconvenientes eran evidentes para los ciudadanos comunes, y el aparente rechazo de los economistas a dichos inconvenientes ha resultado en una negativa generalizada de la gente a escuchar a los ‘expertos’. Para que mi profesi贸n restablezca su credibilidad, debemos proporcionar un an谩lisis m谩s equilibrado, en el que se reconozcan y eval煤en adecuadamente las desventajas con miras a dise帽ar pol铆ticas que las aborden. La profesi贸n saldr谩 m谩s reforzada entonando el mea culpa que con m谩s defensas indignadas de la globalizaci贸n”.

El reinado del Norte Global

Las instituciones de Bretton Woods no solo est谩n sufriendo crisis pol铆ticas y un paradigma intelectual destrozado, sino tambi茅n una disputa debilitante y prolongada sobre la reforma de la gobernanza. A pesar de unos cincuenta a帽os de intentos, los pa铆ses del Sur Global no han logrado que los poderes dominantes en ambas instituciones acepten ni siquiera una m铆nima reforma.

En el FMI, EEUU tiene m谩s del 16% del poder de voto, lo que le otorga un veto efectivo sobre cualquier cambio en los estatutos o pol铆ticas importantes. Europa es el siguiente bloque m谩s poderoso del FMI. Los cuatro BRICS m谩s grandes (Brasil, Rusia, India y China) son responsables de m谩s del 24% del PIB mundial, en comparaci贸n con el 13% de las cuatro econom铆as europeas m谩s grandes (Alemania, Francia, Reino Unido e Italia). Sin embargo, los primeros tienen una participaci贸n combinada de votos del FMI de solo el 10%, en comparaci贸n con el casi 18% de las cuatro naciones europeas. Los cambios de poder de voto prometidos desde hace mucho tiempo de los pa铆ses desarrollados a los pa铆ses en desarrollo han representado un cambio marginal del 2,6%, seg煤n los analistas Robert H. Wade y Jakob Vestergaard. Mientras tanto, Europa sigue sin estar dispuesta a renunciar a su “derecho” a nombrar al director/a gerente del fondo.

Problemas similares afectan al Banco Mundial. EEUU ejerce casi el 16% del poder de voto y puede contar con su influencia en los pa铆ses europeos. En una “realineaci贸n” de las acciones con derecho a voto en el Banco Mundial hace unos a帽os, seg煤n el Proyecto Bretton Woods, la proporci贸n de votos en 脕frica aument贸 en menos del 0,2%. Los pa铆ses de ingresos altos contin煤an aferr谩ndose a casi el 61% de los votos, mientras que los pa铆ses de ingresos medios tienen menos del 35% y los pa铆ses de bajos ingresos menos del 5%. Adem谩s, EEUU ha mantenido el privilegio de nombrar al director del Banco Mundial.

Transici贸n hegem贸nica

La crisis del sistema multilateral dominado por Occidente solo puede profundizarse con la fatal conjunci贸n en los EEUU de una pandemia fuera de control junto con la erosi贸n de las instituciones pol铆ticas y el desmoronamiento de la econom铆a.

El poder estadounidense ha apuntalado el sistema, pero la reputaci贸n internacional del pa铆s se encuentra en su punto m谩s bajo en d茅cadas. Mientras tanto, un gran n煤mero de estadounidenses ha dado prioridad a abordar los problemas internos del pa铆s y ha alimentado un nuevo estado de 谩nimo aislacionista, que Trump ya encarn贸 y que resultar谩 dif铆cil de revertir por Biden.

Debido a la transferencia de gran parte de la base industrial estadounidense a China por parte de las corporaciones transnacionales estadounidenses y a sus propios r谩pidos avances tecnol贸gicos, China se ha convertido en el nuevo centro de acumulaci贸n de capital global.

En los 煤ltimos a帽os, Pek铆n se ha movido al espacio ideol贸gico que ha dejado vacante unos EEUU desanimados. Antes del coronavirus, China articul贸 una visi贸n de la “conectividad” como la pr贸xima fase de la globalizaci贸n, acompa帽谩ndola con la iniciativa de 1 bill贸n de d贸lares para la Nueva Ruta de la Seda, que tiene como objetivo integrar la masa continental euroasi谩tica a trav茅s de proyectos de infraestructura, ferrocarriles y generaci贸n de energ铆a.

Pek铆n tambi茅n ha liderado la creaci贸n de la Asociaci贸n Econ贸mica Integral Regional (RCEP por sus siglas en ingl茅s), un acuerdo de libre comercio firmado recientemente que re煤ne a quince pa铆ses de Asia y el Pac铆fico. Muchos observadores ven un incipiente sistema multilateral emergiendo en una serie de iniciativas en las que Pek铆n ha tomado la delantera en su promoci贸n: el Banco Asi谩tico de Inversi贸n en Infraestructura, el Nuevo Banco de Desarrollo y el Acuerdo de Reservas de Contingencia.

Pek铆n ha impulsado estas iniciativas con mucha cautela, al igual que lo ha hecho al promover el renminbi como una posible moneda de reserva. Seg煤n el discurso de China, estas instituciones no buscan suplantar, sino coexistir con el FMI, el Banco Mundial y la OMC. De hecho, China ha contado con el asesoramiento y la cooperaci贸n del FMI y el Banco Mundial para su creaci贸n. Los l铆deres chinos obviamente est谩n tratando de suavizar las expectativas sobre estas instituciones, aparentemente preocupados por la carga de responsabilidad que se espera de una gran potencia.

En lugar de ser desplazadas o asumidas por los chinos, es probable que las instituciones de Bretton Woods sigan avanzando a medias, proporcionando cierta competencia ideol贸gica a los chinos al promover un desarrollo dirigido por las empresas en lugar de uno dirigido por el estado, pero incapaces de competir con ellos en cuanto a recursos. Cuando se trata de pedir dinero prestado o buscar ayuda para el desarrollo, cada vez m谩s pa铆ses del Sur Global se abrir谩n camino hacia Pek铆n en lugar de hacia la sede del FMI y el Banco Mundial en Washington.

Igualmente, el sistema de comercio mundial se est谩 desplazando hacia una mezcla de instituciones, incluida una OMC muy debilitada, acuerdos regionales como el RCEP, bloques comerciales de pa铆ses en desarrollo como Mercosur en Am茅rica del Sur, tratados bilaterales como el Tratado de Libre Comercio entre EEUU y Corea, as铆 como acuerdos de libre comercio no institucionalizados e iniciativas bilaterales y unilaterales.

Esta situaci贸n guarda cierto parecido con la era anterior a la OMC. Para muchos pa铆ses en desarrollo, el per铆odo comprendido entre 1948 y 1995 bajo el d茅bil r茅gimen comercial del GATT fue una 茅poca con mayor margen de desarrollo, debido a la falta de presi贸n para abrir los sectores agr铆cola y manufacturero, los d茅biles mecanismos de disputas comerciales y la ausencia de medidas de perjudiciales para el desarrollo como el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio. En ausencia de un multilateralismo genuino, no distorsionado por el poder de un l铆der hegem贸nico asertivo, el r茅gimen comercial actual bien puede ser el mejor sistema para el Sur Global que sea realmente posible.

El fin de una era

El libre flujo de capitales y bienes que las instituciones multilaterales promovieron durante la larga era de Bretton Woods ha sido una bendici贸n para las corporaciones occidentales, particularmente las estadounidenses, y un importante contribuyente al aumento de la desigualdad global. La desindustrializaci贸n y el estancamiento de los salarios provocados por la liberalizaci贸n del comercio y el capital ha sido el destino de la clase trabajadora en la 煤ltima parte de este per铆odo. En el Sur Global, la reducci贸n radical de los aranceles, la eliminaci贸n de las cuotas de importaci贸n, la imposici贸n de acuerdos monopol铆sticos en beneficio del Norte Global, los programas de ajuste estructural y los ciclos de deuda promovidos por el FMI, el Banco Mundial y la OMC han implicado la miseria para cientos de millones de personas.

Hubo pa铆ses en desarrollo en Asia oriental que prosperaron bajo este sistema. Pero esto fue solo porque despreciaron alegremente las prescripciones neoliberales incluso cuando prometieron cumplir con estos “principios”. La m谩s notable entre estas excepciones fue China, cuyo poderoso gobierno posrevolucionario permiti贸 a las corporaciones del Norte obtener superbeneficios mediante la explotaci贸n de la mano de obra china, mientras utilizaba sus inversiones para desarrollar sectores clave de la econom铆a y forzar la transferencia de tecnolog铆a, un proceso que eventualmente acabar铆a con la presencia de dichas corporaciones.

Estas “excepciones” est谩n cambiando el centro de la acumulaci贸n de capital global y, no solo presentan un modelo de desarrollo alternativo, sino que son una fuerza contraria a las instituciones econ贸micas multilaterales y de EEUU que le fallaron al Sur Global.

europe-solidaire.org. Traducci贸n: Miquel Caum Julio para Sinpermiso




Fuente: Lahaine.org