April 30, 2022
De parte de Paco Salud
884 puntos de vista

1潞 DE MAYO

El camino de la emancipaci贸n obrera est谩 lleno de sangre, de
sudor, de tortura y prisi贸n, de l谩grimas y de muerte. Ni un solo logro y
derecho consolidado por los trabajadores le ha sido regalado nunca por nadie a
la clase obrera. El lema fundamental de la Asociaci贸n Internacional de los
Trabajadores (A. I. T.), desde el momento mismo de su fundaci贸n en 1864, ha
sido: 鈥淟a emancipaci贸n de los trabajadores ha de ser obra de los trabajadores
mismos, o no habr谩 tal emancipaci贸n鈥. Quien renuncie a comprometerse con esa
liberaci贸n est谩 forjando sus propias cadenas, y tambi茅n las que encadenar谩n a
sus hijos y a los hijos de sus hijos.

El Congreso Obrero de Canad谩 y Estados Unidos de 1885
acuerda la fecha de 1潞. de Mayo de 1886 como d铆a de huelga general para
enarbolar las justas reivindicaciones anuales, que, entonces eran las de 鈥渓as
tres Gracias鈥, ocho horas de trabajo, ocho de descanso y ocho de ocio y
cultura. Los internacionalistas Parsons, Fielden y Schwab dan un mitin ante
25.000 obreros, otro m谩s el d铆a 3, donde Spies explica las razones de la
huelga. Se abuchea a algunos obreros esquiroles a la salida del trabajo.
Interviene la fuerza p煤blica. Terror y hu铆das. Aquella noche, se hicieron
asambleas en el Lehr- und- Wehr -Verein (Centro para la Ense帽anza y la Defensa)
para analizar la situaci贸n y se editaron 20.000 ejemplares del manifiesto
隆Trabajadores, manifest谩os con toda vuestra fuerza! El d铆a 4, los m铆tines se
suced铆an uno tras otro.

El gran acto se celebraba en Haymarket. Hablaron Spies, Parsons
y Fielden. Estaba terminando este 煤ltimo, cuando 200 guardias avanzan con las
armas dispuestas. Estalla un petardo, caen varios agentes, descargas cerradas,
las calles cruzadas por las balas… Se detuvo a los ciudadanos a voleo, se
forz贸 la entrada en domicilios, los oradores fueron a parar a prisi贸n. La
Prensa, siempre del poder, se despacha a gusto: En The New Tribune, se lee: 鈥淎
gente que pide m谩s jornal y menos jornada hay que recibirla con bombas de
mano鈥. El New York Herald manifiesta: 鈥淟os trabajadores deber谩n contentarse con
jornales m谩s bajos y jornadas m谩s altas. Deben resignarse a la suerte que Dios
les reserva鈥. Escribe el Chicago Tribune: 鈥淧ara un vago harapiento, la mejor
comida es una carga de plomo en el est贸mago鈥. Los testigos de cargo, en el
juicio contra los detenidos, son malhechores comprados para que depongan en
contra de los acusados, y por fin el 20 de agosto de 1887 se dicta veredicto:
condena a muerte para Spies, Fischer, Engel, Parsons y Lingg. Fielden y Schwab
fueron condenados a cadena perpetua, y Neebe a 15 a帽os de prisi贸n. Lingg se
suicid贸 en la prisi贸n la antev铆spera de la ejecuci贸n, que se produjo por
ahorcamiento en la persona de los otros cuatro, el 11 de noviembre de 1887.

Seis a帽os m谩s tarde, en 1893, el nuevo gobernador de
Illinois, Algelot, convencido de la inocencia de los ajusticiados, rehabilit贸
su memoria y liber贸 al resto de los encausados. Oficialmente, se har铆a la
declaraci贸n de que hab铆an muerto 鈥渧铆ctimas de una odiosa maquinaci贸n, juzgados
por un tribunal ilegal que no pudo demostrar ninguna culpabilidad鈥. Pero ellos,
dignos y enteros, fueron al encuentro de la muerte con toda serenidad.
Recitaban a coro el poema que el poeta Heine hab铆a dedicado al levantamiento de
los tejedores de Silesia.

Silenciosos, no brilla el llanto de ellos.

 Con los ojos secos, crujen
en sus dientes f煤nebres canciones

Les prohibieron entonar la Marsellesa. (鈥淟a Internacional鈥
no exist铆a, entonces todav铆a, pues no ser铆a interpretada, por primera vez,
hasta 1888). En el patio, al pie del pat铆bulo, nadie pudo amordazarles.
Entonces, entonaron 鈥淟os bateleros del Rhin鈥, 鈥淟os remeros del Volga鈥, y por
fin, all铆 s铆, 鈥淟a Marsellesa鈥. Eran las 11 de la ma帽ana, el eco de los c谩nticos
retumbaba en los muros, los paredones, por las calles de Chicago. En el 煤ltimo
escal贸n y cuando ya el verdugo los cog铆a del brazo, Spies grit贸: 鈥溌alud, oh
tiempos en que nuestro silencio ser谩 m谩s elocuente que nuestras voces!鈥.
Fischer lanz贸 la exclamaci贸n: 鈥 Hoch die Anarchie!鈥, 鈥溌iva la Anarqu铆a!鈥. Parsons
prorrumpi贸: 鈥溌ejad que se oiga la voz del pueblo!鈥. Engel exclam贸: 鈥溌urra por
la Anarqu铆a!鈥濃

El 11 de noviembre, un cortejo de 20.000 personas los
acompa帽贸 hasta la tumba. Se les hab铆a prohibido llevar cintas o claveles rojos
en el pelo, en la solapa o en el pecho. Cantaban la balada de Laurie:

Los amados dioses nos favorecen,

pero no os fi茅is en el propio Dios.

Somos hijos de la Naturaleza

y vivimos en abierta guerra

con las clases de arriba

Se les dio sepultura en el cementerio de Waldheim. Son
tumbas donde, a煤n hoy, no pasa un solo d铆a en que no haya flores frescas sobre
ellas. En la oraci贸n de muerte, dijo el letrado Black: 鈥淓stos hombres no han
muerto de muerte deshonrosa. Amaban la paz y la justicia. No estamos aqu铆 para
llorarlos. Han muerto porque eran anarquistas. Amaban la anarqu铆a filos贸fica,
cient铆fica, revolucionaria, humana鈥. Y, all铆, el poeta Teitzel manifest贸: 鈥淎nte
estos cad谩veres, todos los corazones han de jurar solemnemente: 鈥渜ueremos lo
que estos hombres quer铆an. Cuando, en el porvenir, suene el nombre de estos
m谩rtires, temblar谩 el sistema que los ha sacrificado. Nunca consigui贸 el hacha
cercenar el derecho. Jam谩s se ha podido agarrotar la verdad en la horca. No
habr谩 l铆mites para el pensamiento. No tenemos motivos para llorar a estos
asesinados. Han muerto la muerte de los h茅roes.鈥 Y tambi茅n entonces sonaron las
estrofas de Herweg:

Bastante hemos amado,

Ahora es tiempo de odiar

As铆 es la historia primera del primer Primero de Mayo.

Recreado del Memorial Chicago de Tom谩s Cano Ruiz y publicado,
originariamente, en CNT n潞 267, portada y p谩g. 4. Mayo 2001.

Extra铆do del libro
Reflexiones para la Acci贸n (III) de Jose Luis Garc铆a R煤a




Fuente: Pacosalud.blogspot.com