February 21, 2023
De parte de CNT
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DOSIER Esto est├í que arde | Fotograf├şa de JCHR-FLICKR / de Emezetaeme | Extra├şdo del cnt n┬║ 433

Se me ha ocurrido empezar con esta canci├│n tan popular de Carlos Gardel que dice que veinte a├▒os no es nada. Es por ponerle algo de m├║sica y de humor a las pr├│ximas l├şneas.

Hace muy poco habl├íbamos del colapso como algo lejano en el tiempo, sin embargo, a d├şa de hoy, creo no equivocarme si afirmo que el colapso ya ha comenzado. Le tenemos en frente de nuestros propios ojos, quiz├ís no lo imaginamos as├ş, pero la realidad se antoja tozuda, no sirve de nada que sigamos mirando para otro lado como si nada estuviese pasando.

┬źNo es un suceso, sino un proceso. No hay un momento catacl├şsmico que marque el segundo exacto en el que se abre el abismo bajo nuestros pies, si no que una combinaci├│n de factores act├║an durante un per├şodo m├ís o menos prolongado de tiempo y se refuerzan entre s├ş. M├ís bien, la cuesti├│n acuciante es si seremos capaces de navegar este proceso para arribar a costas de mayor libertad y solidaridad o si la anomia, la descomposici├│n social, abrir├í las puertas a una nueva era de oscuridad, ignorancia, tiran├şa y genocidio┬╗, como apunta Miguel ├üngel P├ęrez en su libro Nuevo sindicalismo.

Cuando nos hablan de progreso, de desarrollo sostenible, de tecnolog├şa, de la ciencia como f├│rmula m├ígica, nos ocultan la grave crisis eco-social que se nos viene encima. Una subida de precios disparada, unos servicios p├║blicos cada vez m├ís mermados, todo apunta a una crispaci├│n social en aumento y un estado incapaz de dar soluci├│n a los conflictos sociales.

Cient├şficos y ecologistas alertan de la desaparici├│n de la huerta murciana, valenciana y almeriense, que seg├║n sus pron├│sticos se anegar├í en un horizonte no muy lejano por la subida del nivel del mar.

Barcelona, La Coru├▒a, Vigo, Gij├│n, Avil├ęs, la costa gaditana, la costa del levante, la costa de Huelva, y la costa almeriense, quedar├ín en gran parte inundadas. Algunos acontecimientos ya apuntan en ese sentido. La costa mediterr├ínea ser├í una de las zonas m├ís castigadas.

A finales del mes de Marzo, desaparec├şa la arena de las playas de Tavernes dejando los cimientos de los edificios de primera l├şnea al descubierto. Pocos meses despu├ęs, las playas de Barcelona, y este pasado mes de agosto un revent├│n t├ęrmico se llevaba la vida de un joven en el Medusa Festival de Cullera. Pero estos acontecimientos de danas y fen├│menos atmosf├ęricos adversos son frecuentes en esta zona de la costa mediterr├ínea y la previsi├│n es que vayan a m├ís.

Dentro de nuestro territorio, la pen├şnsula ib├ęrica, tan s├│lo algunas zonas interiores del norte de Portugal, la zona cant├íbrica y algunas zonas del Pirineo y del Prepirineo, tendr├ín condiciones para la vida, seg├║n alertan los expertos. Habr├í dificultades para sembrar y cosechar alimentos por estar sometidos a temperaturas extremas, fen├│menos meteorol├│gicos adversos, subida del nivel del mar, incendios y falta de agua dulce.

En apenas dos d├ęcadas, la tierra en la que habitamos se volver├í m├ís inh├│spita, m├ís inestable, m├ís dif├şcil. Pero tambi├ęn ser├í el ├║nico refugio para la vida y para la supervivencia de nuestra especie.

Este pasado mes de febrero, el informe del Grupo Intergubernamental de Expertos de Cambio Clim├ítico de la ONU (IPCC, por sus siglas en ingl├ęs), era contundente en sus conclusiones: ┬źLos efectos del cambio clim├ítico son intolerables e irreversibles. Al ritmo actual de reducci├│n de las emisiones, el incremento t├ęrmico provocar├í amenazas a la producci├│n de alimentos, el suministro de agua, la salud humana, los asentamientos costeros, las econom├şas nacionales y la supervivencia de gran parte del mundo natural┬╗. Y ser├ín intolerables, porque afectar├ín a la poblaci├│n m├ís vulnerable, que es, adem├ís, la menos responsable de este desastre.

Las migraciones ser├ín todav├şa m├ís protagonistas, porque el derecho a un medio ambiente sano es una quimera. Seg├║n datos de ACNUR, desde 2008, m├ís de 20 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares por causas relacionadas con el clima.

Volviendo al informe del IPCC, las pol├şticas y los compromisos de los pa├şses m├ís contaminantes, vaticinan que el calentamiento global durante las pr├│ximas dos d├ęcadas se alejar├í mucho del objetivo de no sobrepasar un grado y medio. Podr├şa alcanzar entre 2,3┬║C y 2,7┬║C. Una bomba de relojer├şa.

┬┐Alguien espera alg├║n resultado, alguna pol├ştica efectiva por parte de gobiernos y organismos internacionales que a estas alturas remedien este desastre que se nos viene encima? Ni la Agenda 2030, ni las cumbres clim├íticas COP, ni los gobiernos, ni por supuesto las multinacionales, van a hacer nada m├ís all├í de vendernos un capitalismo verde tejido de m├ís brecha social y m├ís estados fortaleza. El negocio es el negocio.

Pongamos un ejemplo: el coche el├ęctrico. Nada nos dicen sobre el proceso de fabricaci├│n, altamente contaminante, ni de sus bater├şas, que lo son m├ís a├║n, adem├ís de incentivar las pol├şticas extractivas neocoloniales y acentuar las desigualdades. Proyectos como el Plan Estrat├ęgico para la Recuperaci├│n y Transformaci├│n Econ├│mica (PERTE) para impulsar este mercado ┬źverde┬╗ del coche el├ęctrico, financiado con fondos p├║blicos, esconde un suculento negocio. No en vano el sector automovil├şstico en nuestro pa├şs supone el 11% del PIB y es el segundo productor de coches de la UE.

La gesti├│n de nuestros bosques, en manos de empresas privadas. Bomberos forestales trabajando hasta 22 horas seguidas, con salarios m├şnimos, sin el material adecuado, sin formaci├│n, jug├índose la vida por apagar los incendios que los arrasan y cuando la cosa se pone fea llamamos a los militares de la UME.

Es el tiempo del anarquismo. Apremia crear comunidades libres, aut├│nomas, construir soberan├şa alimentaria, cooperativas, comunidades energ├ęticas, mucho apoyo mutuo y colectivizar el trabajo. Abolirlo, dir├şa yo, para ocuparnos de lo que de verdad importa: la vida.

Nada se invierte en prevenci├│n. El abandono rural, la implantaci├│n de macro-granjas, todo va en contra de proteger las especies de flora y fauna que habitan el territorio, ni de prevenir las inundaciones, los incendios y evitar el avance de la desertizaci├│n. Capitalismo depredador y dominador.

Podr├şamos poner muchos ejemplos m├ís, pero no cabe duda que fondos y recursos se destinan siempre en favor de intereses privados en lugar de fortalecer medios colectivos m├ís all├í del puro mercadeo. En Sanidad, en educaci├│n, en transporte, en vivienda, en alimentaci├│n, en el cuidado a nuestro medio ambiente, en el acceso al agua, en derechos b├ísicos.

Sin embargo, poco han tardado nuestros gobernantes en ponerse de acuerdo para subir los presupuestos de defensa incrementando el gasto militar hasta el 2% del PIB en la pasada cumbre de la OTAN en Madrid. Uno de los sectores m├ís lucrativos y m├ís contaminantes del mundo, eso sin tener en cuenta lo que llaman da├▒os colaterales, el asesinato de v├şctimas civiles.

Los recursos del planeta son finitos y la guerra de Ucrania, aunque arroje m├ís incertidumbre, no deja de ser una m├ís. Son diez los pa├şses que actualmente siguen en conflicto en el mundo.

Ante este panorama acelerado, conviene pasar a la acci├│n antes de estar al borde del abismo, pues entonces todo ser├í m├ís dif├şcil.

Es el tiempo del anarquismo. Apremia crear comunidades libres, aut├│nomas, construir soberan├şa alimentaria, cooperativas, comunidades energ├ęticas, mucho apoyo mutuo y colectivizar el trabajo. Abolirlo, dir├şa yo, para ocuparnos de lo que de verdad importa: la vida.

Son nuestras herramientas y nuestros principios los que mejor se adaptan a una situaci├│n como la que nos plantea un futuro no muy lejano.

Cuando nos hablan de progreso, de desarrollo sostenible, de tecnolog├şa, de la ciencia como f├│rmula m├ígica, nos ocultan la grave crisis eco-social que se nos viene encima. Una subida de precios disparada, unos servicios p├║blicos cada vez m├ís mermados, todo apunta a una crispaci├│n social en aumento y un estado incapaz de dar soluci├│n a los conflictos sociales.

Es el momento de que nos atrevamos a soñar, en colectivo y con determinación. No somos los únicos. Surgen proyectos e iniciativas de ecoaldeas, comunidades alternativas, viviendas colaborativas, cohausing, etc, que dan el salto para construir un proyecto de vida diferente, más o menos alejado del capitalismo.

Sin embargo, y citando a Vandana Shiva, ┬źel primer paso para el cambio se produce en nuestra cabeza. Mientras nuestra mente est├í ocupada con estructuras dominadoras y colonizadoras, estamos dando nuestro consentimiento silencioso y no estamos contribuyendo a construir alternativas. Si no cambiamos nuestra forma de pensar en nuestras acciones cotidianas, sostenemos el sistema┬╗.




Fuente: Cnt.es