September 14, 2021
De parte de Avispa Midia
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En portada: Cría de ganado ilegal dentro de tierras indígenas en Brasil. Foto de Amigos de la Tierra Brasil

A nivel mundial, la ganadería industrial es responsable de hasta el 21% de las emisiones contaminantes responsables por la catástrofe climática. Peor aún, acorde al informe “Atlas de la carne 2021”, se estima una tendencia en su aumento debido al creciente consumo de carne y lácteos.

Según la investigación, elaborada en conjunto por la organización Amigos de la Tierra y la Fundación Heinrich-Böll, dicha industria es una de las principales culpables de la crisis ecológica, climática y de biodiversidad en el planeta.

En el documento señalan que 20 empresas ganaderas, quienes reciben miles de millones de dólares de apoyo financiero, son responsables de emitir una mayor cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero que países como Alemania, Reino Unido o Francia.

Los datos del “Atlas de la carne 2021” indican que el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo y la Corporación Financiera Internacional han prestado 2,600 millones de dólares de dinero público a los productores de ganado industrial solo durante la última década. En cuanto a ello, Stanka Becheva, responsable de agricultura y alimentación de Amigos de la Tierra Europa, afirmó que los bancos e inversores privados deben dejar de financiar proyectos de producción intensiva de proteínas animales a gran escala.

Acorde a Amigos de la Tierra, entre los años de 2015 y 2020, las trasnacionales cárnicas y lácteas recibieron más de 478,000 millones de dólares por parte de 2,500 firmas de inversores, bancos y fondos de pensiones, la mayoría de ellos con sede en Estados Unidos o Europa.

“En el caso de los bancos de desarrollo regionales, esta tendencia es aún más pronunciada. Por ejemplo, el banco de desarrollo brasileño BNDES es el mayor accionista minoritario de JBS, que ha sido acusado de comerciar con ganaderos en tierras deforestadas ilegalmente y de desplazar a las comunidades indígenas de Brasil”, señala el informe sobre las consecuencias negativas de los subsidios a dicha industria.

Expansión

El “Atlas de la Carne” calcula que cada año se sacrifican 75,000 millones de animales para producir 325 millones de toneladas de carne.Foto: Don Emmert/AFP

De acuerdo al análisis publicado, se estima que la producción de carne podría aumentar en 40 millones de toneladas más para el año 2029, hasta alcanzar una producción de 366 millones de toneladas de carne al año. Dicho crecimiento se prevé mayormente en el sur global, pese a que los principales productores seguirán siendo China, Brasil, Estados Unidos y los miembros de la Unión Europea, quienes podrían seguir produciendo el 60% de la producción mundial de carne.

Esto impactará en el aumento de la contaminación, pues actualmente el sector de la industria alimenticia representa entre 21% y hasta 37% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, de las cuales solo la ganadería industrial es culpable de alrededor de más de la mitad de contaminantes de este sector.

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A su vez, la investigación recalca que el 75% de las tierras agrícolas a nivel mundial ya se utilizan para cultivar alimentos para la crianza de ganado y animales. Entre las zonas donde la producción de carne está causando mayor devastación se encuentra la selva maya, entre el sur de México y Guatemala, así como diversas regiones de la cuenca Amazónica que comparten los países de Brasil, Bolivia, Perú, Colombia y Venezuela. Además, existe preocupación por la expansión en Sudamérica pues sólo en Brasil, 175 millones de hectáreas se dedican a la cría de ganado, lo cual representa una superficie equivalente a toda la superficie agrícola de la Unión Europea.

“En estos términos la ganadería industrial, que incluye el cultivo de soja para piensos, es una de las principales causas de la deforestación, cuyos efectos incluyen el aumento de las emisiones, la destrucción de los medios de vida de las comunidades locales e indígenas y de las familias dedicadas a la agricultura, y el aumento de pandemias”, enfatiza la organización Amigos de la Tierra en nota de prensa.

Catástrofe

“Cada vez hay más evidencia de que la ganadería industrial está impulsando el colapso del clima y la biodiversidad y poniendo en peligro la vida de las personas en toda la cadena de suministro, tanto en el campo, como en las fábricas, hasta llegar al consumidor final”, afirma Stanka Becheva para contextualizar la publicación del “Atlas de la carne 2021”.

Como señala Amigos de la Tierra, para garantizar este modelo de producción, su crecimiento provoca la eliminación del mercado de alternativas locales y sustentables. “Las corporaciones agroindustriales dominan el mercado; operan en grandes naves que utilizan como mataderos y, a menudo, con condiciones laborales deficientes para sus trabajadores, lo que ha provocado brotes masivos de COVID-19”, denuncia la organización ambientalista.

Aunado a esto, también existe una relación entre la producción de alimentos para ganado como la soya y la deforestación. Solo en Brasil, la empresa norteamericana Cargill y la holandesa Bunge son señaladas por deforestar por lo menos 101 mil hectáreas de bosques en la Amazonia y en la región del Cerrado brasileño.

“La deforestación de los bosques tropicales o ecosistemas diversos, como la Amazonía, El Cerrado o el Gran Chaco, es parte de una larga cadena de suministro que empieza en la frontera agrícola sudamericana y finaliza en los platos europeos. La Unión Europea es el segundo mercado de exportación más importante de soja después de China. La fabricación de piensos para ganadería industrial consume el 87 % de la soja importada en la UE”, señala la campaña Los rostros de la soja, promovida por la organización Egologistas en Acción para poner freno al sector cárnico y su consumo con el fin de parar la crisis climática y de biodiversidad.




Fuente: Avispa.org