July 26, 2021
De parte de La Haine
191 puntos de vista


Por siglos enteros, la conquista, la servidumbre, el etnocidio, el racismo, los despojos territoriales, los bombardeos y desembarcos punitivos, la extracci贸n de recursos y materias primas y la explotaci贸n que caracterizan a las dominaciones colonial, imperialista y neocolonial, hab铆an marcado la experiencia hist贸rica de nuestros pueblos. A la resistencia heroica y la permanente rebeld铆a de generaciones enteras, se hab铆an impuesto las violencias sin l铆mites de los grupos dominantes y el imperialismo.

La derrota, las traiciones y la represi贸n hab铆an sido la pauta de nuestras vivencias de resistencia, en las que destellos como el del general Sandino, con su victoriosa gesta contra los invasores yanquis, se ve铆an apagados por la noche ignominiosa de dictaduras y fosas comunes. Por los dominios del destino manifiesto, el sol alumbraba los enclaves, los ingenios, las haciendas, los obrajes, los bancos y las corporaciones del despojo, protegidos por los adalides de la democracia, sus ca帽oneras y la habilidad de sus proc贸nsules y embajadores para comprar conciencias y doblegar voluntades. Era la 茅poca en que, salvo el peligro del lejano ejemplo de los s贸viets, todo el continente auguraba un futuro promisorio para los imperialistas y sus aliados locales.

El 26 de julio de 1953, con el asalto al Cuartel Moncada, se inicia la 茅poca que dar铆a un giro trascendente a esta historia. La derrota victoriosa del Moncada sembrar铆a en tierra f茅rtil, el 1潞 de enero de 1959, la semilla de la revoluci贸n social, estableci茅ndose en la fruta apetecida del Caribe, que ambicionaron los padres fundadores de Estados Unidos, el primer basti贸n del socialismo en Am茅rica.

El triunfo de la revoluci贸n inspirada en Mart铆, autor intelectual del ataque al Cuartel Moncada, puso de manifiesto que el patriotismo, el amor a la causa del pueblo y la consecuencia revolucionaria no se demuestran con palabras: es necesaria la acci贸n y el ataque frontal a los aparatos del Estado, cuando todas las v铆as para solucionar los ingentes problemas sociales, econ贸micos y pol铆ticos est谩n cerradas. El Moncada abre un cauce revolucionario que barre de golpe los esquemas reformistas, cargados de ret贸rica y cuadraturas teorizantes.

El 26 de julio representa la continuidad y ruptura de un nutrido movimiento nacional y de lucha social. Continuidad porque recoge la vivencia de los independentistas, los combatientes contra la dictadura de Machado, las vertientes comunistas, sindicales y estudiantiles, las escaramuzas electorales. Ruptura porque los objetivos que se planteaban los herederos de Mart铆, los llevar铆an a transitar por los caminos in茅ditos, en nuestra Am茅rica, de la transformaci贸n radical de las estructuras econ贸micas, sociales, ideol贸gicas y pol铆ticas de la naci贸n.

Por primera vez en el continente, una revoluci贸n se planteaba un proyecto nacional en beneficio del propio pueblo combatiente. No era una revoluci贸n a la mexicana, en la que el pueblo puso los muertos y la burgues铆a recogi贸 los frutos, modernizando la explotaci贸n y entregando el pa铆s a capitalistas e imperialistas. La dirigencia del 26 de julio estaba plenamente identificada con el pueblo, y su revoluci贸n; hasta hoy, no ha dejado de ser popular, anticapitalista y antimperialista.

A partir de 1959, Cuba se convirti贸 en parteaguas de nuestra historia. 隆Cu谩nta dignidad recobrada! 隆Cu谩nto orgullo de los pueblos de nuestra Am茅rica! La joven revoluci贸n victoriosa se transform贸 en un faro de esperanza y de futuro. Su voz se dej贸 escuchar por todo el 谩mbito planetario, conmoviendo con su verdad y radicalismo a los humildes y explotados. Se hab铆a terminado el tiempo del imperio y un nuevo mundo se abr铆a ante nuestros ojos.

Quienes nos reclamamos la generaci贸n de la revoluci贸n cubana, que vivimos paso a paso las agresiones del imperialismo y las certeras respuestas del pueblo hecho gobierno, amamos profundamente esta revoluci贸n. De ella aprendimos las primeras letras de la pol铆tica; en su defensa sufrimos gases y toletes de la polic铆a. Cuba, con sus reformas agraria y urbana, su campa帽a de alfabetizaci贸n, su pueblo siempre en pie de lucha, en zafarrancho de combate contra el imperialismo, se convirti贸 en una escuela para los movimientos sociales del continente.

En ella aprendimos el significado de la democracia del pueblo armado y organizado; de la soberan铆a recobrada y defendida por un pueblo concientizado; de la destrucci贸n del aparato represivo de la dominaci贸n del Estado burgu茅s. Aprendimos del significado del internacionalismo de esa revoluci贸n que ha derramado la sangre de sus hijos cumpliendo misiones solidarias en Angola, Etiop铆a, Nicaragua, Granada, y realizando tareas que en silencio han tenido que ser, en el coraz贸n mismo del imperio. Cuba ha sido nuestro peque帽o David, que con su honda revolucionaria ha hecho morder el polvo al Goliat imperialista, ayer y hoy.

Nuestro apoyo y solidaridad con Cuba socialista.

La Jornada




Fuente: Lahaine.org