May 20, 2021
De parte de CNT Nosotras
205 puntos de vista


Dice la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo[1] que hay cinco elementos que afectan de manera diferencial y sesgada gen茅ricamente en materia de salud laboral:

  • 鈥淟as mujeres trabajan en sectores espec铆ficos y en tipos de trabajos espec铆ficos鈥
  • 鈥淟as mujeres equilibran dobles responsabilidades en el trabajo y en el hogar鈥
  • 鈥淟as mujeres cuentan con poca representaci贸n a escala de supervisi贸n y direcci贸n鈥
  • 鈥淟as mujeres son f铆sicamente distintas a los hombres, aunque existen m谩s variaciones entre mujeres que entre hombres y mujeres (鈥)鈥
  • 鈥淟as mujeres realizan trabajos que se presumen err贸neamente como seguros y f谩ciles鈥

Si reparamos en cada uno de los ep铆grafes, podemos a帽adir adem谩s:

La investigaci贸n en materia de salud laboral es deficiente tanto en los sectores feminizados, como en los que la presencia femenina no es significativa. Este aspecto contradice la exhaustiva medicalizaci贸n del cuerpo de las mujeres en materia de reproducci贸n asistida, por ejemplo.

La doble presencia, cuyo alcance es dif铆cilmente imaginable y cuantificable, produce excesos en la carga mental y en la carga de trabajo cuyos costes y repercusiones nos duelen y afectan cotidianamente, que nadie quiere ni ver ni considerar.

Techos de cristal y suelos pegajosos, adem谩s de ser eufemismos que minimizan la ausencia de las mujeres en los espacios de toma de decisiones que nos afectan, tienen consecuencias graves en nuestra salud y en nuestro bienestar. Desde la consideraci贸n del riesgo de manera androc茅ntrica hasta la minimizaci贸n de los efectos de ciertos trabajos en nuestra salud f铆sica y mental, que estemos sometidas a normativas, m谩s o menos expl铆citas, que no hemos elegido, que nos pesa y que nos resta bienestar, capacidades y libertades.

En relaci贸n a los asuntos que solo nos afectan a nosotras y a nuestros cuerpos, como pueden ser la menstruaci贸n, el embarazo y la lactancia y la menopausia, el patriarcado despliega conceptos estereotipados que restan importancia al alcance de los mismos en tanto que procesos biol贸gicos, o ampl铆an su impacto tergivers谩ndolos y convirti茅ndolos en justificaci贸n y legitimaci贸n de m煤ltiples discriminaciones con costes no solo econ贸micos para nosotras sino para lo que concierne a nuestra salud. Se ha construido todo un imaginario androc茅ntrico que no solo alimenta sino que a su vez produce precariedad laboral, discriminaci贸n salarial, y sectorializaci贸n. De la delicadeza que se precisa para la recogida de p茅talos a la sonrisa amable y paciente requerida en la atenci贸n a clientes y pacientes, nos exponen impunemente a productos qu铆micos, a disociaciones m煤ltiples, al acoso sexual, y al despido f谩cil,con tan solo cuestionar el sistema ante un 鈥渏efe de servicio鈥 que ser谩 hombre, preferentemente.

En todo este escenario, la pertenencia de clase impregna nuestra condici贸n de g茅nero agravando el estado de nuestra salud y traduci茅ndola en desequilibrios de poder por partida triple: frente a otras mujeres cuya subsistencia no depende del trabajo y que cuentan con mejor y mayor acceso al cuidado de la salud; frente a los hombres; y, frente a la patronal y a toda organizaci贸n estatal, que act煤an en connivencia ignorando nuestros derechos. Clase y g茅nero se articulan en favor del reduccionismo psicol贸gico y del reduccionismo reproductivo que no hemos elegido, que se nos impone, que nos maltrata y que propicia grandes beneficios al capital y a quienes los acumulan.

S贸lo la organizaci贸n sindical combativa puede ayudarnos en esta necesaria e impostergable lucha contra la feminizaci贸n de la pobreza, la precariedad de la salud y la pobreza de tiempo que padecemos las mujeres en detrimento de nuestro bienestar y de nuestras vidas.

隆SALUD PARA TODAS!


[1] https://osha.europa.eu/







Fuente: Nosotras.cnt.es