February 7, 2022
De parte de Indymedia Argentina
383 puntos de vista

Por Mauro Berengan.

En la ma帽ana del 4 de febrero de 1992 un pa铆s sumido en la crisis m谩s profunda de su historia, que apenas enterraba los centenares de muertos acribillados del Caracazo, despertaba con estruendos de guerra, confusi贸n, golpe, desgobierno y tenues anhelos de transformaci贸n que se condensar铆an como torbellino en un hombre de boina, poco m谩s de un minuto de pantalla, y dos frases que sedimentar铆an en las memorias: 鈥減or ahora los objetivos que nos planteamos no fueron logrados鈥, 鈥測o, ante el pa铆s y ante ustedes, asumo la responsabilidad de este movimiento鈥. D铆as despu茅s, ni帽os con aquella boina roja y m谩scaras de militar jugaban al carnaval en las afueras de los cuarteles, billetes con el rostro de aquel desconocido se paseaban entre manos, manifestaciones multitudinarias exig铆an liberaci贸n perd贸n y transformaci贸n, rezos y poemas corr铆an en los vac铆os de la miseria, y se dec铆a ya que en Venezuela coexist铆an dos poderes; el Pacto hab铆a estallado.

驴Qu茅 sucedi贸? 驴C贸mo explicar las razones de posibilidad y desarrollo de aquel d铆a y fundamentalmente de su 茅xito identitario? 驴Tal es el peso del individuo en la historia? Pues creemos que no, por lo que buscaremos aqu铆 recorrer brevemente algunas variables que ayuden a comprender los por qu茅 del 4F.

La alfombra de la crisis: quiebre del Pacto de Punto Fijo y neoliberalismo

El descubrimiento y posterior explotaci贸n de cuantiosas reservas petroleras desvi贸 a Venezuela del camino vecinal sudamericano de producci贸n agr铆cola, fortalecimiento de una oligarqu铆a asociada a la concentraci贸n de las tierras m谩s f茅rtiles, y un Estado represor garante de su propiedad y expansi贸n. El petr贸leo gener贸, en cambio, un aparato estatal relativamente fuerte, con mayor capacidad y recursos para sortear o administrar conflictos y para realizar obra p煤blica, forjando esa Caracas futurista (del futuro seg煤n los 60/70) de pel铆cula de ciencia ficci贸n; y una burgues铆a parasitaria asociada a la renta petrolera y la importaci贸n, con escasa capacidad productiva. As铆, hacia fines de la d茅cada del 50 y tras la ca铆da de la 煤ltima dictadura militar que conoci贸 el pa铆s caribe帽o, se forj贸 el llamado Pacto de Punto Fijo, un acuerdo de alternancia en el gobierno entre los partidos mayoritarios 鈥搇a socialdemocracia de AD y el conservadurismo de COPEI- que implic贸 la consolidaci贸n de un bloque hist贸rico de poder: la burgues铆a beneficiaria de la renta, los partidos pol铆ticos (鈥淧unto Fijo鈥 era la residencia de Rafael Caldera), el sindicalismo siempre dispuesto a colaborar de la CTV, la iglesia, el ej茅rcito y la pluma y el papel de los Estados Unidos. En la c茅lebre f贸rmula de Fernando Coronil, la ilusi贸n de un 鈥淓stado M谩gico鈥 que solucionar铆a todos los problemas y crear铆a todos los futuros, completaron el coctel.

Pero a inicios de la d茅cada del 80 el Pacto se agot贸, y lo hizo en buena medida jaqueado por las propias reformas neoliberales. En el plano material, por un lado, la renta petrolera futura fue disminuyendo por la extranjerizaci贸n v铆a deuda externa, minando las posibilidades de acci贸n estatal, mientras que por otro los paquetazos y ajustes empeoraban la forma de vida de los trabajadores y trabajadoras venezolanas, empujando a la miseria a las bases de la pir谩mide que habitaban los cerros caraque帽os, esa entidad con vida propia. En el plano discursivo, los relatos de supuesta inclusi贸n policlasista del Estado M谩gico, y la legitimidad de la democracia como forma organizativa, fueron dando lugar al individuo, la competencia, el desarrollo personal y el s谩lvate t煤, despertando viejos enfrentamientos y dualidades sedimentadas que pueden rastrearse, no sin cuidado, hasta los Caribes y los Mantuanos. As铆, el 27 de febrero de 1989 la rebeli贸n popular tom贸 la cerveza del sepulturero del Pacto que, como todo poder acorralado, dispar贸 metrallas hasta el 煤ltimo d铆a. No hay 4F sin Caracazo.

Izquierda y lucha armada

Un segundo aspecto para comprender el golpe de 1992 y la posterior llegada de Hugo Ch谩vez al poder es el desarrollo -y las decisiones- de parte de la izquierda venezolana fundamentalmente en su estratega de poder y, all铆 dentro, de su mirada hacia las Fuerzas Armadas. Exceder铆a a esta nota realizar un 鈥渕apeo鈥 general de la izquierda de los 60, 70 y 80, pero valga mencionar algunas siglas, personalidades y estrategias en busca de las razones del 4F.

Quiz谩s los dos referentes m谩s importantes de la izquierda venezolana, hasta 1992, hayan sido Douglas Bravo y Alfredo Maneiro, y de ellos se desprenden dos de las organizaciones que creemos claves en esta historia: el PRV (Partido de la Revoluci贸n Venezolana) y la Causa R (La Causa Radical). En 1957 el Partido Comunista hab铆a creado el Frente Militar de Carreras en cuya conformaci贸n puede leerse la intencionalidad expl铆cita de establecer v铆nculos con las Fuerzas Armadas, tanto de penetraci贸n como de cooptaci贸n. Cinco a帽os despu茅s, dos alzamientos contra el gobierno puntofijista de Betancourt, los de Car煤pano y Puerto Cabello, contaron con participaci贸n de ambos sectores. M谩s adelante, el PC decidi贸 desmovilizar y suspender toda acci贸n armada, dando lugar al surgimiento de nuevas organizaciones que cuestionaron 茅stas y otras decisiones. As铆, el PRV, que se hab铆a formado apenas 3 a帽os antes bajo la direcci贸n de Bravo, aprob贸 la estrategia conocida como 鈥淰iraje T谩ctico鈥 que reconoc铆a las dificultades de la v铆a violenta, aunque se manten铆a armada, y apuntaba hacia el desarrollo de la lucha civil y los v铆nculos con el ej茅rcito bajo la denominaci贸n de 鈥渋nsurrecci贸n combinada鈥. Ad谩n Ch谩vez se incorpor贸 al PRV, mientras el joven Hugo continuaba su carrera militar ya graduado de la academia, y ya en conspiraci贸n. El 鈥淒ouglismo鈥, adem谩s de la tesis de la uni贸n c铆vico-militar, ten铆a una conformaci贸n ideol贸gica que abrevaba en el bolivarianismo, buscaba en la historia nacional ra铆ces de la insurrecci贸n, e intentaba contener visiones del mundo indigenista y del cristianismo. Finalmente, Hugo Ch谩vez formar铆a parte del directorio del PRV, en paralelo a su acci贸n interna en las FFAA, mucho antes del 4F. Aunque ciertamente la relaci贸n con Douglas Bravo ser铆a conflictiva, son evidentes las semillas de lo que vendr谩.

El di谩logo de Ch谩vez y el MBR200 con organizaciones de izquierda de cara a un alzamiento c铆vico militar incluy贸 tambi茅n a la 鈥渋zquierda ultra鈥 de Bandera Roja (que luego ser铆a acusada de infiltraci贸n) y La Liga Socialista, entre otras, pero interesa se帽alar brevemente la influencia de Maneiro sobre Ch谩vez. La Causa R tambi茅n es producto de las cr铆ticas a las 鈥渄esviaciones鈥 de los partidos prosovi茅ticos, pero su estrategia no fue igual a la de su hermano el PRV. Con la 鈥渄emocracia radical鈥 como significante aglutinador que articulaba tambi茅n con el bolivarianismo y la historia nacional, la Causa R apost贸 por la pata civil: desarrollo obrero y v铆a electoral. Maneiro muri贸 tempranamente, en 1982, por lo que la relaci贸n continu贸 principalmente con Pablo Medina y Al铆 Rodr铆guez Araque (quien fuera primero del PRV); mas no con su dirigente principal: Andr茅s Vel谩zquez. Vel谩zquez desarroll贸 un importante trabajo en la zona fabril de Guayana, logrando el apoyo de buena parte del movimiento sindical. Desde aquel lugar seguir铆a la v铆a electoral una y otra vez, pero Medina y Araque apostaron por la sublevaci贸n c铆vico militar, continuando con las negociaciones y preparativos.

Es cierto que estos vasos comunicantes no dieron buenos frutos: tras a帽os de coordinaci贸n, las discrepancias sobre la conducci贸n del movimiento, que para Bravo deb铆a ser civil y que implicaba no solo diferencias de estrategias sino dispuestas internas de poder, alejaron al PRV. En Causa R Medina y Rodr铆guez Araque no lograron movilizar el apoyo crucial de sectores obreros a la sublevaci贸n tras el desacuerdo con Vel谩zquez, y Bandera Roja intent贸 copar la direcci贸n desplazando a Ch谩vez incluso con su muerte, relato que El铆as Jaua nos confirm贸 parcialmente en una entrevista, pues 茅l mismo (que conocer铆a a Ch谩vez despu茅s, ya en libertad) fue expulsado de dicha organizaci贸n antes del alzamiento. Pero vemos que la uni贸n c铆vico-militar como sujeto y estrategia de poder tiene un largo recorrido en la izquierda venezolana. Adem谩s, la democracia radical como significante aglutinador, y el bolivarianismo como continente de toda la formaci贸n discursiva son aspectos en los que Ch谩vez se incluir谩 de cara al 4f.

Los militares venezolanos

Pero no puede entenderse la estrategia de la izquierda hacia el mundo militar sin atender a aquellos aspectos que hac铆an plausible esta tesis en los propios militares. Resumamos aqu铆 algunos de los puntos hallados.

En primer lugar, escribiendo desde el sur del sur, valga recordar que en Venezuela no hubo Plan C贸ndor, ni dictadura en la segunda mitad del siglo XX, ni centros clandestinos de detenci贸n a cielo abierto. Claro que hubo represi贸n, persecuci贸n y proscripci贸n, pero el sistema puntofijista garantiz贸 la mediaci贸n y el dominio sin verse amenazado ni recurrir al exterminio y el shock. Adem谩s, Venezuela vivi贸 r谩pidamente su 鈥渜ue se vayan todos鈥, las encuestas reflejan el sentimiento antipartido de principio de los 90, as铆 como la desvalorizaci贸n de la democracia como ordenamiento social, pero all铆 los militares 鈥搒in extremar la tesis- no eran una opci贸n al menos tan cuestionable.

En segundo lugar, en la faz ideol贸gica, podemos pensar dos aspectos que hac铆an posible esta articulaci贸n: le bolivarianismo y la formaci贸n acad茅mica. El bolivarianismo, una 鈥渟egunda religi贸n鈥 al decir de Carrera Damas, un mito, atraviesa toda la sociedad venezolana y en particular el mundo militar. La disputa por el sentido de Sim贸n Bol铆var en tal o cual armado discursivo tiene un largo recorrido, desde gobiernos conservadores con su 鈥減anamericanismo鈥 entendido como una alianza con los pa铆ses fuertes del continente, hasta sectores de izquierda que ve铆an un latinoamericanismo antiestadounidense de raigambre popular, y hasta una adecuaci贸n local del marxismo. Desde un comienzo, Ch谩vez cit贸 a Bol铆var en cada oportunidad de patio joven militar, Bol铆var estaba en todos lados, y no era dif铆cil hacerlo correr hacia el molino propio de la segunda independencia y la Quinta Rep煤blica. Asociado a este aspecto, en su promoci贸n como estudiante se implement贸 el Plan Andr茅s Bello que buscaba 鈥減rofesionalizar鈥 las Fuerzas Armadas entre otros aspectos con titulaciones de grado y posgrado. Maestros como P茅rez Arcay no solo ense帽aban sobre Bol铆var, sino tambi茅n sobre Mao Tse Tung o Lenin, as铆 como los nacionalismos militares de Torrijos o Velasco Alvarado. Claro que los lineamientos generales no eran de izquierda ni mucho menos, pero la confianza en el puntofijismo hab铆a producido cierta independencia respecto del patrocinio del Pent谩gono y los lineamientos de la Escuela de las Am茅ricas, llevando a miradas m谩s amplias o permisivas.

Finalmente, la composici贸n de clases del mundo militar pose铆a un fuerte peso de los sectores populares que ve铆an depreciar su materialidad y la de sus allegados ante cada paquetazo, a la vez que los v茅rtices de la pir谩mide pol铆tica de la que depend铆an ro铆an la aun opulente vida de las 茅lites decadentes: 鈥渁qu铆 la oligarqu铆a siente animadversi贸n hacia lo militar. Es una repugnancia hist贸rica; las clases ricas ven un cuartel como cosa del populacho鈥 dec铆a Ch谩vez a Ramonet mucho despu茅s. Animadversi贸n que se reproduc铆a en las Fuerzas Armadas desde las c煤pulas hacia las bases o mandos medios, aspecto que los documentos del MBR, incluso los preparados por Kl茅ber Ram铆rez para el alzamiento, denunciaban.

As铆, la conspiraci贸n militar fue en verdad una constante para los a帽os 80. El grupo ARMA de William Izarra, expulsado de las fuerzas por 鈥渃onspiraci贸n marxista鈥 y de cuyo reciente fallecimiento hablamos en otro escrito, no era el 煤nico antecedente del MBR; por el contrario los trabajos de Irwin y Micett demuestran una importante cantidad de grupos actuando bajo distintas siglas y direcciones (Ch谩vez, Izarra, Arias C谩rdenas, Acosta Carles, Visconti, Castro Soteldo, Blanco de la Cruz y otros) que van entrecruz谩ndose a lo largo de pocos a帽os.

Ch谩vez y el MBR, m谩s hijos que padres del 4F

Una crisis profunda que afectaba materialmente a la mayor铆a de los trabajadores y habitantes de las barriadas populares en creciente movilizaci贸n, pero tambi茅n a los resortes estatales de la renta petrolera; crisis que lleva al agotamiento del pacto de alternancia y su formaci贸n discursiva, y a la impugnaci贸n de la democracia en s铆 junto a los partidos pol铆ticos como apartados de mediaci贸n. Una apuesta de parte de las izquierdas, con historia, dirigentes, siglas y acciones, que se sustentaba en la alianza c铆vico militar como estrategia de poder. Una composici贸n militar que, en su bolivarianismo, su origen popular en crisis con las c煤pulas y su utilizaci贸n, su formaci贸n de grado abarcativa y su historia de grupos en conspiraci贸n, pose铆a sectores receptivos a la alianza transformadora en constante conspiraci贸n. La mesa de 1992 estaba servida.

El coctel que llev贸 al 4F no tiene a Hugo Ch谩vez como creador y prestidigitador de una novedosa o exitosa estrategia de poder, por el contrario se incluye en una serie de cauces que lo vuelven no solo posible en el radar de quienes la emprenden si no, como se comprob贸 d铆as despu茅s, viable para buena parte de la poblaci贸n. La contrahegemon铆a nace ah铆, no con la crisis de la hegemon铆a anterior, si no cuando una alternativa es vista como real y factible por las mayor铆as populares, cuando conf铆an en ella. Sobre este cauce aparece s铆 Hugo Ch谩vez y su capacidad aglutinadora, su singularidad resultante de fuerzas que act煤an en la sociedad, su responsabilidad ante los hechos y su por ahora de esperanza. Y claro, su capacidad de comprender y desarrollar, con los sentidos sedimentados de su tierra, con sus im谩genes fuerza, una estrategia de poder. Conectar con los mitos movilizadores que impugnan la hegemon铆a sea quiz谩s una de las grandes falencias de nuestro tiempo en el sur, y mucho puede aprenderse de Venezuela. Sea ese, tal vez, el 鈥渞ol鈥 del individuo en la historia.

De aquellas fuerzas tomar谩 la estrategia c铆vico-militar ahora sustentada en el creciente ciclo de protesta posterior al Caracazo, pero tambi茅n el bolivarianismo, la democracia radical, la historia nacional y toda la argamasa con la que derrotar谩, ya por las urnas, a un sistema putrefacto pero unido en su contra. El 4 de febrero de 30 a帽os atr谩s representa entonces la simiente del chavismo y, con 茅l, de una alternativa en la disputa hegem贸nica; pero surgida de otros 谩rboles, como todas las semillas.

https://contrahegemoniaweb.com.ar/2022/02/04/30-anos-de-contrahegemonia-en-venezuela-razones-historicas-del-4f/




Fuente: Argentina.indymedia.org