November 14, 2021
De parte de Paco Salud
126 puntos de vista



43 a帽os sin Agust铆n Rueda

En la madrugada del 14 de marzo de
1978, en la c谩rcel de Carabanchel mor铆a a causa de las torturas infligidas el
joven obrero libertario Agust铆n Rueda Sierra.

Los ejecutores de esas torturas fueron
los funcionarios actuando bajo la participaci贸n y supervisi贸n directa del
director de la prisi贸n de Carabanchel Eduardo Cantos, el subdirector Antonio
Rubio.

Tres d铆as despu茅s, un juez dictaba
orden de procesamiento por presunto delito de homicidio contra el director de
la c谩rcel, Eduardo Cantos Rueda, el subdirector Antonio Rubio, el jefe de
servicios Luis Lir贸n de Robles y nueve funcionarios m谩s. Una muestra del
contexto de conductas no infrecuentes en las prisiones.

Al parecer, seg煤n dice Manolo Revuelta
en su libro 鈥淪umario 22/79 Herrera de la Mancha, una historia ejemplar鈥, el
entonces director general de instituciones penitenciarias rechaz贸 la propuesta
del director de la c谩rcel para 鈥渆char tierra al asunto鈥. Inmediatamente los
funcionarios de prisiones se movilizaron creando 鈥渃omisiones de apoyo鈥 a los
encausados y la apertura de una cuenta corriente en la cual a finales 1979 se
hab铆an ingresado m谩s de siete millones de pesetas (Sumario 22/79 herrera de la
Mancha. p谩g. 131).

Cinco d铆as m谩s tarde, el 22 de marzo
de 1978 dicho director general de prisiones fallec铆a a ra铆z de unos disparos,
una acci贸n reivindicada posteriormente por los Grupos Revolucionarios Armados
Primero de Octubre.

Al director general de instituciones
penitenciarias le fueron otorgadas a t铆tulo p贸stumo en 1978 la medalla de oro
al m茅rito penitenciario; la gran cruz del m茅rito naval con distintivo blanco y
la gran cruz de la real orden de reconocimiento civil a las v铆ctimas del
terrorismo. De este modo la Administraci贸n del Estado no tan solo negaba
cualquier responsabilidad sobre las torturas y muerte en las c谩rceles, sino que
se alentaba a futuros torturadores y homicidas a continuar con estas pr谩cticas,
lo cual ocurri贸 posteriormente en la c谩rcel de Herrera de la Mancha con varios
presos y en especial contra un testigo en Carabanchel del asesinato de Agust铆n
Rueda.

A ra铆z de las denuncias presentadas
por varios presos, el Ministerio fiscal solicit贸 el procesamiento de seis
funcionarios de la c谩rcel de Herrera de la Mancha, petici贸n a la cual se opuso
la Abogac铆a del Estado y como resultado, un AUTO dictado por el Juez de
Instrucci贸n de Manzanares el 28 de enero de 1980 en el cual 鈥淣o ha lugar a
decretar el procesamiento solicitado por el Ministerio Fiscal y la Acusaci贸n
Particular, de los Funcionarios de la prisi贸n de R茅gimen Cerrado de Herrera de
la Mancha鈥.

隆Aqu铆 no pasa nada!

El sumario de los procesados de la
c谩rcel de Carabanchel fue cerrado en 1980 pero todos hab铆an sido puestos en
libertad condicional en 1979 por orden de Rodolfo Mart铆n Villa, Ministro de
Interior en aquel momento. Ministro bajo cuyo mandato se produjeron los
asesinatos de Vitoria en 1976, Semana pro-amnist铆a en 1977, Sanfermines en
1978, Caso Scala en 1978,鈥 y una larga lista cuyos datos pueden encontrarse en
las distintas hemerotecas de estos a帽os. Y tal como 鈥渓iber贸鈥 a los torturadores
y homicidas de Carabanchel y concedi贸 la medalla de plata al m茅rito policial al
torturador Antonio Gonz谩lez Pacheco 鈥淏illy el ni帽o鈥.

Al cabo de 10 a帽os, en 1988, la
Audiencia Provincial de Madrid consider贸 que la tortura y asesinato de Agust铆n
Rueda era 鈥渦n delito de imprudencia temeraria con resultado de muerte鈥 y no un
caso de homicidio.

Se conden贸 a 10 a帽os de c谩rcel a
Eduardo Cantos, director de Carabanchel cuando se produjeron los hechos, al
subdirector Antonio Rubio y a cinco funcionarios m谩s. Otros tres encausados
fueron condenados a ocho, siete y seis a帽os, respectivamente. Y a dos a帽os de
c谩rcel los m茅dicos que ocultaron el grave estado de Agust铆n Rueda tras las
torturas. De todos ellos, ninguno lleg贸 a permanecer m谩s de ocho meses en
prisi贸n.

Chicho
S谩nchez Ferlosio fue el primero que dedic贸 un poema en homenaje a Agust铆n
Rueda:

Amigo Lu铆s Llorente, que fuiste preso ayer;

esc煤chame Felipe; Santiago, ent茅rate:

bajad de esos esca帽os forrados de papel,

que Agust铆n Rueda Sierra muri贸 en Carabanchel.

 

驴Hay libertad?; 隆Qu茅 libertad!

Si cuatro de uniforme te empiezan a pegar.

驴Hay libertad?; 隆Qu茅 libertad!

Tendido est谩 en el suelo y no contesta ya.

 

Bonita democracia de porra y de penal;

con leyes en la mano te pueden liquidar.

Y a aqu茅l que no lo alcanza de muerte un tribunal,

lo cogen entre cuatro y a palos se la dan.

 

驴Hay libertad?; 隆Qu茅 libertad!

Lo sacan de la c谩rcel para ir al hospital.

驴Hay libertad?; 隆Qu茅 libertad!

Agust铆n por buscarla, miradlo como est谩.

 

En 1988, a los diez a帽os del
asesinato, el grupo de rock Barricada, dedic贸 un tema a la muerte de Agust铆n
Rueda Sierra. El tema se llam贸 鈥淓l 煤ltimo vag贸n鈥 en el disco llamado Rojo. Otro
grupo de rock que le ha dedicado una canci贸n es el grupo 鈥淪in Dios鈥, que en
2002, en su CD 鈥淥dio al imperio鈥, cantan un tema llamado 鈥淎gust铆n Rueda鈥.

Tambi茅n, a los diez a帽os del
asesinato, en un momento en que alg煤n periodista se atrev铆a a abrir la boca
sobre algo que no fuera dictado, Rosa Montero escrib铆a el 16 de Enero de 1988
en El Pa铆s: 鈥溾 As铆, con la perspectiva pudridora del tiempo transcurrido, el
tormento de Rueda se ha convertido en un espejo horripilante de este pa铆s, con
directores que no dirigen, m茅dicos que no medican y funcionarios que no
funcionan. Y todos ellos aplicando su poco de muerte al cuerpo lacerado de
Agust铆n.

鈥 Eduardo Cantos, el ex director de la
c谩rcel, declar贸 haber estado presente aquel d铆a en el interrogatorio de dos de
los reclusos. De dos de los apaleados como Rueda. Y explic贸 que no se entero de
que les estuvieran pegando porque se encontraba de espaldas y hablando por
tel茅fono. Eso dijo Eduardo Cantos con toda impavidez y sin que le temblara la
grasienta papada. Qu茅 apasionante llamada deb铆a de estar realizando, qu茅
espaldas tan impenetrables y gran铆ticas, para que all铆, en el morrillo de su
corpach贸n, se estrellaran y perdieran los quejidos, los insultos, los alaridos,
el redoble seco de los golpes. As铆 est谩n todos, sordos y ciegos. Y a su paso
van dejando un reguero de sangre.

鈥 Durante una largu铆sima d茅cada todos
nosotros nos hemos convertido en Eduardo Cantos. Magistrados que no magistran,
pol铆ticos que no ejercen su labor pol铆tica, ciudadanos que no exigimos lo que
debemos exigir, toda una sociedad de sordomudos. A qu茅 tel茅fonos habremos
estado llamando mientras Agust铆n Rueda mor铆a una y otra vez en el olvido鈥.

Los cr铆menes de Estado suficientemente
demostrados anteriores a 1977 quedaron impunes mediante la 鈥淟ey de amnist铆a鈥, y
los posteriores mediante unas lecturas interesadas del c贸digo penal por parte
de los magistrados, y cuando el esc谩ndalo ha sido lo suficientemente grande
como en el caso de Agust铆n Rueda, la mano salvadora del ministro de turno ha
cubierto con un tupido velo les cr铆menes y sin pudor ha recurrido a los
indultos o cualquier otro artilugio para acurrucar a sus pupilos. Pupilos de
extrema derecha claro.

Los peligrosos y puestos en el punto
de mira son aquellos que no se someten ni se arrodillan ante tanta
desverg眉enza.

https://mpr21.info/43-anos-sin-agustin-rueda/




Fuente: Pacosalud.blogspot.com