May 27, 2022
De parte de Valladolor
14 puntos de vista

47 A脩OS DE EXISTENCIA DEL COMIT脡 DE SOLIDARIDAD DE LOS TRABAJADORES

      Unidad y Solidaridad de clase frente a la represi贸n. Estas motivaciones y el auge de las luchas en FASA-RENAULT y en gran parte de la geograf铆a nacional en la d茅cada de los 70, es lo que impulsa a trabajadores de la mencionada empresa a la creaci贸n de la Caja de Solidaridad.
     Lo que aqu铆 nos proponemos es hacer una exposici贸n de las etapas m谩s importantes de su trayectoria. Somos conscientes de que dicha exposici贸n ser谩 reducida, fundamentalmente en cuanto a los datos, los m茅todos y las actividades realizadas durante toda su trayectoria.
 
     En primer lugar, porque la situaci贸n pol铆tica existente en las fechas de su creaci贸n, a finales de 1972, la estructura y actividad del Comit茅 nace en la clandestinidad. Y puesto que hoy el sistema represivo, en aspectos que a煤n nos conciernen y con m茅todos m谩s sofisticados todav铆a subsiste, se ha considerado que hay cuestiones hist贸ricas que en la clandestinidad deben quedar.
      En segundo lugar, porque actualmente y despu茅s de 44 a帽os de la muerte del dictador Franco y ya en el marco de una democracia burguesa, contin煤a siendo ilegal la constituci贸n y el funcionamiento de los Comit茅s de solidaridad y las Cajas de resistencia antirrepresivas, as铆 como la pr谩ctica y desarrollo de la solidaridad con otros trabajadores en huelga y en apoyo de sus luchas.
    En tercer lugar, porque una exposici贸n amplia de toda la intensa existencia del Comit茅 de Solidaridad durante sus 47 a帽os de historia desde su creaci贸n hasta la actualidad, necesitar铆a de un libro de gran volumen para que se reflejara con detalle y en todos sus aspectos dicha trayectoria; planteamiento que a煤n no nos hemos propuesto realizar.

1陋 ETAPA. SU CREACI脫N, OBJETIVOS Y DESARROLLO

      El comit茅 de Solidaridad nace a finales de 1972; dentro de la clandestinidad y referente a la represi贸n que la patronal ejerce sobre la clase trabajadora, no solo en Fasa-Renault, sino tambi茅n sobre todas las luchas que se realizan a nivel estatal.
       Se crea con tres objetivos fundamentales:
1.-Paliar en la medida de lo posible la represi贸n ejercida contra los trabajadores a nivel empresarial, policial y judicial.
2.-Extender la solidaridad de clase, moral, econ贸mica y activamente.
3.-Impulsar la lucha contra la explotaci贸n y dominaci贸n que el sistema capitalista ejerce sobre la clase trabajadora.
Comienza a funcionar con un planteamiento solidario y unitario de clase frente a la represi贸n.

   UNA SOLIDARIDAD entendida como la comunidad total de intereses, aspiraciones y responsabilidades, frente al sufrimiento de la clase trabajadora, originado por la represi贸n del capitalismo y su sistema de dominaci贸n.
    UNA UNIDAD entendida como la unificaci贸n de individuos con los mismos objetivos inmediatos y con un fin com煤n y 煤ltimo, que ser谩 la destrucci贸n del sistema de explotaci贸n.

Su pretensi贸n ni fue ni ser谩 nunca la de suplantar a los trabajadores en la gesti贸n y direcci贸n de sus luchas, ni de sus 贸rganos representativos. De hecho, el Comit茅 como tal nunca particip贸 en procesos electoralistas institucionalizados. Simplemente se identifica y se constituye como herramienta v谩lida para la lucha de clases y contra la represi贸n ejercida por el sistema establecido. El Comit茅 considera que es el conjunto de los trabajadores quienes deben defender sus intereses de clase y dirigir su propia lucha, sin intermediarios, en un marco de acci贸n directa, participativa y asamblearia.
Estos conceptos de solidaridad y unidad, as铆 entendidos, propician que el Comit茅 comience su funcionamiento con un planteamiento de autonom铆a  e independencia en relaci贸n con otras organizaciones y las ideolog铆as de los militantes de 茅stas que participan en sus tareas, d谩ndole as铆 un car谩cter generalizado y unitario de clase y para la propia clase trabajadora. Con este planteamiento solidario y unitario frente a la represi贸n, participan militantes de todas las organizaciones de izquierda presentes en Fasa-Renault e incluso trabajadores no organizados, pues todos somos y a su vez nos sentimos represaliados por el r茅gimen empresarial y pol铆tico-social existente, as铆 como por el sistema policial y judicial que lo protege.

En un primer periodo de su trayectoria, el Comit茅 adquiere un auge de elevada magnitud y desarrollo en sus cometidos. La evoluci贸n ascendente de las luchas obreras; la actitud represiva del empresariado con cientos de sancionados y despedidos; y a su vez el impulso solidario y antirrepresivo propugnado por el Comit茅, propicia que su actividad se dispare y con ello la participaci贸n y colaboraci贸n con 茅ste de miles de trabajadores en la empresa.
Como datos significativos del auge que toma el Comit茅 de Solidaridad durante el periodo comprendido entre 1975 y 1980, es importante rese帽ar, que en Fasa se ayud贸 econ贸micamente a m谩s de 200 trabajadores sancionados y despedidos y a sus familias, se pagaron abogados para la defensa jur铆dica y se depositaron fianzas para todos aquellos que durante las luchas fueron detenidos. Merece una menci贸n especial el apoyo econ贸mico que se recibi贸 de otras cajas de resistencia creadas por trabajadores en empresas de otras localidades.
Esta actitud solidaria dio origen a la creaci贸n de una red de contactos directos con m谩s de 30 cajas de resistencia, algunas de las cuales tambi茅n recibieron la ayuda del Comit茅 cuando lo necesitaron. Entre ellas, en VALLADOLID, se ayud贸 a las cajas de resistencia con trabajadores en lucha de: Michelin, Olid Costura, Nicas, Gonz谩lez y Maillo, construcci贸n; en el estado espa帽ol, a gasolineras (Barcelona), Est谩ndar el茅ctrica (Madrid), Michelin (Aranda de Duero), Hutchinson (Madrid), Metal (Zamora), Motor ib茅rica (Barcelona), construcci贸n (Palencia), Ford (Valencia), Papeleras reunidas (Salamanca), Olarra (Bilbao); incluso hasta a nivel internacional se ayud贸, al por entonces iniciado proceso revolucionario popular en Nicaragua, con una cantidad recaudada durante una campa帽a espec铆fica para este fin, cantidad que le fue entregada a su ministro de educaci贸n, Orlando Guerrero Mayorga, por entonces presente en Valladolid. Todas las ayudas realizadas iban acompa帽adas de campa帽as informativas y siempre que se puede, con participaci贸n activa y directa en alguna de sus luchas, asambleas, manifestaciones, etc…; realizadas en sus localidades. Entendemos que en esto consiste la solidaridad de clase, en la ayuda mutua de los trabajadores entre s铆 all铆 donde estos sufran la represi贸n y por encima de distancias y fronteras.

En cuanto a otras actividades, el Comit茅 de Solidaridad elabora y difunde una hoja mensual en la que informa del desarrollo y trayectoria de los conflictos, a la vez que da cuentas continuada y puntualmente de las recaudaciones y de los compa帽eros represaliados que son ayudados econ贸micamente, con sus respectivas cantidades individualizadas y con el estado actualizado del total del fondo. Se pone en marcha la elaboraci贸n y publicaci贸n peri贸dica de un bolet铆n denominado UNIDAD OBRERA, en el que se insertan art铆culos de an谩lisis; llamamientos a la extensi贸n y pr谩ctica de la solidaridad obrera; historiales econ贸micos pormenorizados del Comit茅 con sus valoraciones, etc. Se elaboran documentos de car谩cter interno y externo, estos 煤ltimos para su difusi贸n amplia. Y se elaboran tambi茅n los Estatutos para el funcionamiento org谩nico y permanente del Comit茅 de Solidaridad que, tras ser debatidos en asambleas amplias de miembros activos y colaboradores, son aprobados por 茅stas. Se mantiene contacto permanente con varios despachos de abogados y se crean grupos de trabajo espec铆ficos de propaganda y de relaciones exteriores con otros comit茅s y cajas de resistencia.
Pero nada de esto es un camino de rosas. Recordamos que todo ello se desarrolla en la clandestinidad, bajo la persecuci贸n constante de la empresa y las fuerzas policiales. Que tanta actividad supone cientos de peligrosas reuniones y gran cantidad de asambleas; recaudaciones voluntarias individuales y colectivas espec铆ficas; valoraciones y entregas de ayuda; elaboraci贸n y distribuci贸n de propaganda; traslados para contactar con otras cajas a pedir o dar apoyo; participaci贸n en luchas para ayudar a trabajadores represaliados en otras empresas; etc. Y todo ello realizado por compa帽eros que no solo aportan su dinero, tiempo y trabajo desinteresadamente si no que al funcionar en la clandestinidad (pues todo esto estaba prohibido) arriesgaron tambi茅n su puesto de trabajo y se expon铆an a represalias, detenciones y encarcelamientos por el r茅gimen pol铆tico existente, y a los ataque violentos de los grupos de extrema derecha que funcionaban con total impunidad y con la cobertura de la propia instituci贸n policial.

Durante este periodo, la investigaci贸n policial, la persecuci贸n y la detenci贸n de algunos colaboradores del Comit茅 de Solidaridad durante el desarrollo de las luchas, puso en peligro sus estructuras, lo que oblig贸 a la destrucci贸n de datos de dos a帽os de funcionamiento, de 1973 a 1974, de los que se carece y de los que por tanto no podemos dar cuenta.
Los ataques de la extrema derecha contra el Comit茅 fueron principalmente violentos y dirigidos contra compa帽eros de los que, equivocadamente, pensaban ser los depositarios del fondo econ贸mico, d谩ndose incluso el intento de secuestro de un compa帽ero, intento que fue frustrado gracias a la intervenci贸n de los vecinos del barrio en el mismo momento del hecho.
Pese a tantas dificultades, el Comit茅 de Solidaridad alcanz贸 su momento 谩lgido en su desarrollo durante la imposici贸n en Fasa-Renault de los consejos obreros de f谩brica, cuando las asambleas de trabajadores de ambos turnos de montaje deciden que los activos miembros del Comit茅 de Solidaridad pasen a formar parte del consejo obrero de su factor铆a, dando con ello un paso muy importante en la actividad y participaci贸n colectiva, una decisi贸n que por diversos motivos, fundamentalmente de seguridad, no fue adoptada en el resto del complejo de Fasa.
Esta primera fase en la trayectoria del Comit茅 demostr贸 sobre la pr谩ctica su efectividad como 贸rgano unitario, solidario y antirrepresivo, as铆 como su capacidad impulsora en el mantenimiento de las luchas y su extensi贸n para conseguir las reivindicaciones planteadas por las bases trabajadoras en sus asambleas.

2潞 ETAPA: PRIMEROS ATAQUES EN EL PERIODO DE LA TRANSICI脫N. FASE DE SUPERVIVENCIA.

Con la legalizaci贸n de partidos y sindicatos se abre una nueva fase que va a afectar negativa y gravemente a la existencia de las cajas de resistencia a nivel nacional, al desarrollo de la solidaridad de clase y a la unidad obrera. Pues dicha legalizaci贸n se concreta en pactos y acuerdos realizados al margen de los trabajadores entre gobierno, partidos y sindicatos, y en los que estas organizaciones se comprometen a la aceptaci贸n del sistema capitalista de explotaci贸n y su econom铆a de mercado como 煤nico modelo a defender. Se comprometen a controlar al movimiento obrero, a la eliminaci贸n de su capacidad combativa y a la imposici贸n de un modelo pol铆tico y sindical basado en la delegaci贸n de poderes, mediante el cual se arrebata a los trabajadores su capacidad activa y representativa directa, as铆 como su capacidad de direcci贸n de sus propias luchas.
Todo ello a cambio del apoyo pol铆tico y la financiaci贸n econ贸mica del Estado para los partidos y los sindicatos colaboracionistas, cuya actividad a partir de entonces experimenta un cambio radical. Realizan una actividad orientada a la eliminaci贸n del proceso asambleario concebido como 贸rgano de poder obrero y de contra poder frente al capitalismo. Se dedican a la destrucci贸n de las cajas de resistencia y de los Comit茅s de Solidaridad de clase y apoyo mutuo, as铆 como a fomentar la divisi贸n y el individualismo entre la clase trabajadora e incluso entre sus propias organizaciones.
Respecto a la actuaci贸n contra las Cajas de resistencia (que es lo que nos ocupa aqu铆), los sindicatos comienzan sus proceso de destrucci贸n eliminando todas aquellas de las que ten铆an el control e incluso apropi谩ndose de sus fondos  que pasan a poder de sus sindicatos. Y en las que no pod铆an eliminar directamente por estar bajo el control de los propios trabajadores, como es el caso del Comit茅 de Solidaridad de Fasa-Renault, intentaron llevar adelante propuestas de disoluci贸n que fueron rechazadas por la asamblea de base. Realizaron intentos de eliminaci贸n de su car谩cter de clase, proponiendo que las ayudas solo fueran para los trabajadores que aportaban, abandonando con ello al resto de compa帽eros represaliados, as铆 como a otras cajas de resistencia, algunas de las cuales nos ayudaron cuando nosotros lo necesitamos. Propuesta que tambi茅n fue rechazada.
A partir de estos rechazos, los sindicalistas participantes en el Comit茅 abandonan su actividad en 茅ste y plantean la creaci贸n de otros fondos paralelos fuera del control de los trabajadores con el fin de crear confusi贸n a la vez que ejercer el control sindical sobre dichos fondos, planteamiento que les result贸 un rotundo fracaso. Hicieron falsa promesas de ayudas y coberturas econ贸micas de las centrales sindicales a sus afiliados en el caso de ser represaliados o durante el desarrollo de huelgas, promesas que nunca fueron cumplidas, pues ni en sus estatutos ni en su pr谩ctica sindical se contemplan tales ayudas.  Al mismo tiempo desplegaron una inmensa actividad para conseguir desde el propio Comit茅, se hicieran p煤blicos los nombres de las personas comprometidas con 茅sta, as铆 como la localizaci贸n del fondo y su metodolog铆a de custodia, lo que hubiera supuesto poner en manos policiales una estructura e infraestructura considerada ilegal y el incremento de una acci贸n represiva y selectiva mayor, a nivel empresarial. Una vez constatados todos sus fracasos para eliminar al Comit茅, realizan un exhaustivo trabajo de desprestigio mediante falsas y nunca demostradas acusaciones, dirigidas contra sus actividades e incluso contra trabajadores que voluntariamente y solidariamente las realizaban.
En la actividad pol铆tica y legislativa los partidos con el apoyo de los sindicatos pactistas, mantuvieron en vigor las franquistas leyes que consideraban ilegales a las Cajas de resistencia y Comit茅s de Solidaridad que apoyan a los represaliados y a sus familias, as铆 como las que proh铆ben la recaudaci贸n de fondos y colectas en cualquier modalidad siempre que estas se realicen para el mencionado fin o est茅n dirigidas al mantenimiento extensi贸n de las luchas sobre las que los sindicatos no ejerzan su total control.
En el 谩mbito policial y ya en estrecha colaboraci贸n de partido y sindicatos con la polic铆a, estos ejercen de delatores y chivatos, (en especial alguno de sus dirigentes) con lo cual se recrudece la represi贸n. Se bloquean fondos, se expropian y neutralizan recaudaciones puntuales, se efect煤an interrogatorios y registros, seguimientos a algunos trabajadores que realizan pr谩cticas de solidaridad de clase y apoyo mutuo. Todas estas pol铆ticas regresivas y actuaciones de partidos y sindicatos afines al sistema, origin贸 que la gran mayor铆a de las cajas de resistencia existentes en el movimiento obrero a nivel estatal fueran eliminadas, desapareciendo al mismo tiempo una pr谩ctica unitaria y solidaria de clase, vital para los trabajadores en el desarrollo de sus luchas y para la consecuci贸n de sus reivindicaciones. Comienza as铆 una segunda fase dirigida a la supervivencia de las cajas en el 谩mbito nacional y con ella la del Comit茅 de Solidaridad, que debe hacer frente no solo a los ataques represivos empresariales y policiales si no tambi茅n al de partidos y sindicatos pactistas y colaboracionistas con el sistema de explotaci贸n.
No obstante pese a las dificultades y debido al car谩cter aut贸nomo, asambleario y unitario de su constituci贸n y a pesar del abandono  de la actividad militante de los sindicalistas que fueron presionados y amenazados por sus propios dirigentes, el Comit茅 de Solidaridad logra sobrevivir, pues a煤n con una reducci贸n de miembros activos, se mantuvo un bloque sustancial de trabajadores que continuaron apoyando econ贸micamente. Un bloque en el que se encontraban tambi茅n trabajadores que aunque afiliados a sindicatos, deso铆an a sus 贸rganos directivos, pues comprend铆an e identificaban al Comit茅 como el 贸rgano unitario que ejerc铆a una defensa real de los intereses de los trabajadores y un desinteresado apoyo solidario frente a patronal y polic铆a.
El Comit茅 de solidaridad se encuentra por entonces mermado en la cantidad de militantes, que tuvieron que multiplicar individualmente sus actividades, ante un todav铆a respetable numero de colaboradores econ贸micos que exig铆an una responsabilidad igual e incluso mayor que cuando se funcionaba con mas trabajadores comprometidos con sus tareas. Pero incluso en tan adversas circunstancias, con el empuje de las bases obreras y la entrega y trabajo de los escasos militantes activos, se puso en pr谩ctica la realizaci贸n de un planteamiento impulsivo que contemplaba: la recomposici贸n de sus 贸rganos internos y su reforzamiento; la creaci贸n de nuevas cajas de resistencia de funcionamiento permanente, y la refundaci贸n de otras que debido a los ataques mencionados hab铆an sido aniquiladas. Para ello se mantuvieron incontables contactos.
De nueva creaci贸n y de car谩cter permanente fueron: La Caja Obrera de Resistencia (Madrid); La Caja Obrera de Solidaridad Antirrepresiva (Valladolid) esta mantiene integrados a colaboradores de Madrid sur y Segovia; La refundaci贸n del Fondo Unitario de Solidaridad Obrera (Asturies). Se mantuvo contacto con cajas de resistencia creadas durante procesos de lucha, a las cuales se ayud贸 econ贸mica y activamente durante esta segunda fase, tales como a la E.M.T. de Madrid; FUSOA (Gij贸n); Unosa (Asturies); Construcci贸n (Valladolid); Naval (Gij贸n); Pe帽ascal (Euskalherria):  Duro Felguera (Gij贸n);  Caja Obrera Antirrepresiva (Valladolid).
A nivel internacional, se ayud贸 a la caja de represaliados antiglobalizaci贸n de Grecia y a la creada para pagar los tr谩mites de acusaci贸n contra criminales y torturadores de la dictadura de Videla en Argentina. A su vez se realizaron campa帽as informativas y participaciones presenciales en luchas de las ya mencionadas y de otras empresas. Se realizaron contactos personalizados. Se proyectaron videos de luchas en vigor y se dieron charlas, conferencias y debates sobre la necesidad y viabilidad de la creaci贸n de cajas y comit茅s de resistencia y solidaridad. Se establecieron contactos permanentes con algunas cajas e incluso con otras organizaciones de base, ampliando y extendiendo la intervenci贸n del Comit茅 de Solidaridad a otros sectores en lucha fuera del marco laboral. Se constituy贸 una coordinadora de Cajas de resistencia y Comit茅s de Solidaridad a nivel estatal que hoy continua su trayectoria, dando paso con ello al permanente contacto org谩nico y al transvase de ayudas, informaci贸n y experiencias, as铆 como a la elaboraci贸n de la revista SOLIDARIDAD DE CLASE. Con todo ello, se consigui贸 mantener vivo y activo en amplios sectores el funcionamiento permanente de ayuda mutua dentro del concepto de unidad y solidaridad de clase.
    

3陋 ETAPA. SE INCREMENTA LA ACTIVIDAD REPRESIVA. ELCOMITE DE SOLIDARIDAD CONTINUA SU ANDADURA.

Durante todo este proceso y hasta hoy, el capitalismo y sus colaboradores pol铆ticos y sindicales han continuado sus ataques, increment谩ndolos con nuevas t谩cticas, de acuerdo con sus planes de perpetuar el sistema de explotaci贸n, eliminar la combatividad contra 茅sta y contra el r茅gimen establecido que lo ampara, desplegando tambi茅n para ello actividades fundamentalmente centrada en el 谩mbito ideol贸gico.
Han desarrollado un modelo h铆brido que se aleja totalmente de la solidaridad entre la propia clase trabajadora, impulsando la solidaridad entre clases antag贸nicas, como los explotados con los explotadores, los represaliados con los represores, los dominados con los dominadores. As铆 vemos como los sindicatos propician huelgas de trabajadores que reivindican ayudas para la patronal que nos explota, rescates para la banca que nos roba usurera y descaradamente.
Partidos y sindicatos oficialistas de acuerdo con la patronal y en contra de la clase obrera, legalizan las llamadas causas “objetivas” para el despido y eliminan la opci贸n que ten铆a el trabajador a la readmisi贸n en todos aquellos despidos declarados improcedentes, con lo que dan mano abierta a la patronal para despedir indiscriminada y selectivamente, al tiempo que reducen las indemnizaciones y las ayudas a los parados.
Han legalizado el trabajo a tiempo parcial y el temporal con m谩s de 100 modalidades de contrataci贸n, con lo cual al trabajador lo echan, pero ideol贸gica y jur铆dicamente ya no se lo considera un despido si no la finalizaci贸n y extinci贸n legal del contrato, aunque ese mismo puesto de trabajo sea suplido de inmediato. 隆Todo es legal! Los sindicatos oficialistas y algunos m谩s, se permiten hoy ya, la barbaridad de pactar abiertamente con la patronal y en beneficio de 茅sta los despidos masivos de trabajadores, la eliminaci贸n de puestos de trabajo, y el cierre de empresas que no obstante siguen desarrollando su actividad con otra raz贸n social, otro nombre, otra ubicaci贸n geogr谩fica, etc., tras haberse deshecho de sus plantillas de trabajadores y haber contratado a otros en inferiores condiciones econ贸micas y con un mayor nivel de explotaci贸n. Estos sindicatos colaboracionistas pactan sin ning煤n rubor la reducci贸n de salarios. Pero claro est谩 todo esto a cambio de privilegios y cantidades econ贸micas para el propio sindicato pactista, cantidades que nunca hacen p煤blicas, lo que no impide que en muchos casos se conozcan (y algunos de los cuales el comit茅 de solidaridad ya ha denunciado p煤blicamente).
Pero su actuaci贸n no queda s贸lo en lo ya dicho. En el 谩mbito policial los sindicatos han comenzado a intentar que consideremos a estos 贸rganos represivos que nos apalean cu谩ndo reivindicamos libertad, trabajo, etc. como 贸rganos guardianes del orden. Lo que no nos dicen es, que lo que guardan y protegen siempre es el desorden del sistema y los intereses de los capitalistas, y nunca el inter茅s de los obreros.
A nivel legislativo, no se han conformado conseguir manteniendo las leyes franquistas que ilegalizan las Cajas de Resistencia, si no, que han legislado la prohibici贸n de realizaci贸n de huelgas en solidaridad con otros trabajadores en lucha.
Con todo lo expuesto, y aun m谩s pr谩cticas reaccionarias est谩n tratando de conseguir que la clase trabajadora no sea totalmente consciente de la realidad represiva existente. Tratan de impedir que los trabajadores con sus 贸rganos unitarios y solidarios de clase puedan resistir en sus luchas y defenderse de la represi贸n.
Ni que decir tiene, que todas estas pr谩cticas represivas (legalizadas) han impulsado ideol贸gicamente una desconfianza entre los propios trabajadores y entre estos y las organizaciones obreras de todos tipo, desembocando en un nefasto individualismo e indefensi贸n colectiva que no deja ver claro el car谩cter represivo del capitalismo como tal, instal谩ndose el concepto de “s谩lvese quien pueda” y del que ning煤n trabajador por si solo puede salvarse, imperando con ello siempre la voluntad de la empresa y sus intereses.
A pesar de todos los ataques y algunos m谩s no descritos, el Comit茅 de Solidaridad de los trabajadores contin煤a su trayectoria y alcanza ya los 47 a帽os de existencia. Son 47 a帽os durante los cuales y permanentemente est谩 demostrando que incluso en unas condiciones tan adversas, su actividad unitaria y solidaria de clase sigue siendo vital y efectiva como herramienta para la defensa de los trabajadores y contra la represi贸n que 茅stos sufren en el neoliberal sistema que el capitalismo y sus colaboradores pol铆ticos y sindicales pactistas han impuesto, defienden y pretenden perpetuar.
Hoy como siempre, el Comit茅 con sus nunca abandonados principios de unidad y solidaridad de clase, sigue luchando contra la represi贸n y trabajando en le creaci贸n y extensi贸n de cajas y comit茅s con dichos principios. Contin煤a con sus labores de ayuda y apoyo mutuo a los trabajadores represaliados y a sus luchas contra el sistema de explotaci贸n capitalista. Contin煤a desarrollando la solidaridad de clase y para la clase trabajadora, y todo ello desinteresadamente, pues no precisa ni pretende votos, ni sillones, ni cargos, ni liberados asalariados y vividores.

LLAMAMIENTO:

    -Ante tanta represi贸n hoy camuflada tras leyes tan injustas.
    -Ante una clase pol铆tica tan corrupta y plegada a los intereses capitalistas.
    -Ante la actividad de los sindicatos colaboracionistas y su pr谩ctica reaccionaria y anti obrera.
    -Ante una brutalidad policial tan impunemente practicada.

 

El Comit茅 de Solidaridad de los Trabajadores fundamentado en sus 47 a帽os de positiva experiencia considera, que hoy m谩s que nunca es necesario y vital para la clase obrera le existencia de comit茅s de solidaridad y cajas de resistencia antirrepresivas. La potenciaci贸n y colaboraci贸n con las ya existentes, y con su coordinadora como red de 谩mbito nacional. Y la creaci贸n de otras nuevas de actividad continuada.

COMITE DE SOLIDARIDAD DE LOS TRABAJADORES
[texto aparecido en la revista SOLIDARIDAD DE CLASE, n潞 5, oto帽o 2019] 

SOBRE EL COMIT脡 DE SOLIDARIDAD:

> Qu茅 es el Comit茅 de Solidaridad de los Trabajadores: http://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2022/05/50-aniversario-del-comite-de.html

> De las cajas de resistencia y fondos de solidaridad: http://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2022/05/50-aniversario-del-comite-de_18.html

> Or铆genes de las Cajas de Resistencia: http://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2022/05/origenes-de-las-cajas-de-resistencia.html




Fuente: Valladolorentodaspartes.blogspot.com