October 25, 2022
De parte de Briega
198 puntos de vista

Buenos ejemplos, pero no es un modelo consolidado

En octubre de 2013, hace exactamente 6 a帽os, una protesta contra el uso de animales en pruebas realizadas en un laboratorio del interior del estado de S茫o Paulo se convirti贸 en una de las acciones directas m谩s emblem谩ticas de ese a帽o que cambi贸 el escenario pol铆tico y los movimientos sociales en Brasil. El evento por s铆 mismo ya llama la atenci贸n por su tama帽o y eficacia, m谩s a煤n en el contexto brasile帽o, poco familiarizado con las acciones radicales de liberaci贸n animal con perspectiva anticapitalista. Creemos que es importante volver a revisar estos eventos para aprender de sus limitaciones y desarrollar sus 茅xitos en t茅rminos de diversidad de t谩cticas, coordinaci贸n de diferentes movimientos, radicalidad y contundencia de acci贸n que puedan inspirar a otros grupos y nuevas campa帽as.

La acci贸n en S茫o Roque

Tras varios d铆as encadenadas a las puertas del Real Instituto de la ciudad de S茫o Roque, denunciando el uso y asesinato de animales con t茅cnicas como la vivisecci贸n (cortar animales a煤n vivos y sin anestesia para su experimentaci贸n), las activistas atrajeron la atenci贸n de los medios de comunicaci贸n y de otras organizaciones hacia la causa. Y en la madrugada del 18 de ese mes la manifestaci贸n se convirti贸 en una acci贸n de rescate de animales que liber贸 a casi 200 perros beagle y decenas de ratas. Toda la acci贸n fue fotografiada y filmada por las participantes.

Fuera del laboratorio, se cort贸 la carretera con barricadas a primera hora de la ma帽ana. Las manifestantes quemaron un coche de la polic铆a militar y un coche de la prensa. Algunas personas menos acostumbradas a la din谩mica de la resistencia en las protestas callejeras incluso intentaron formar una barrera para proteger los coches de las cadenas de televisi贸n de la destrucci贸n, pero fue in煤til. En el interior del laboratorio, se vaciaron jaulas, se destruyeron ordenadores, documentos y material de investigaci贸n. Se pintaron s铆mbolos del Frente de Liberaci贸n Animal (ALF) en las paredes y los bloques negros tomaron las calles, levantando barricadas para impedir que la polic铆a antidisturbios llegara al laboratorio y detuviera a las manifestantes.

El coche de la emisora de televisi贸n fue atacado y el veh铆culo de la Polic铆a Militar incendiado en la carretera frente al laboratorio.

Para muchas personas all铆 presentes, fue como si por fin hubiera llegado el d铆a que toda una generaci贸n de movimientos de liberaci贸n animal, anticapitalistas y anarquistas hab铆a so帽ado y trabajado para ver. Fue el momento en el que las t谩cticas radicales se encuentran, convergen permitiendo que movimientos distintos, con t谩cticas distintas, operen juntos para una acci贸n efectiva. Se consigui贸 tanto el objetivo inmediato (rescatar a los animales e imponer consecuencias al laboratorio por utilizarlos y torturarlos) como los objetivos a medio y largo plazo (cerrar el laboratorio y educar a la opini贸n p煤blica sobre el tema). La acci贸n capt贸 la atenci贸n del p煤blico en general y fue noticia en todo el pa铆s, provocando un cambio sin precedentes en la imaginaci贸n de la gente sobre lo que es posible hacer en una acci贸n directa por los animales y educando a la gente sobre lo perverso e in煤til que son las pruebas con animales y el uso de animales para cualquier prop贸sito. Todo ello debido a una ventana de posibilidades abierta en las calles en junio de 2013 en las grandes revueltas contra la subida de las tarifas del transporte p煤blico.

La invasi贸n del Instituto Royal es un ejemplo emblem谩tico, pero que tambi茅n despierta curiosidad y exige reflexi贸n. Como en las calles tomadas en la lucha contra el aumento en todo el pa铆s en junio de ese a帽o, la batalla en S茫o Roque cont贸 con una gran diversidad de personas. Diferentes edades, posiciones pol铆ticas, clases sociales y tambi茅n diferentes t谩cticas y formas de luchar y organizarse: los activistas que defienden el 芦bienestar animal禄 (o que centran su acci贸n solo en perros y gatos) estaban al lado de grupos veganos anticapitalistas. Personalidades de la televisi贸n o manifestantes de clase media que defienden la causa animal protegidos detr谩s de barricadas hechas por bloques negros anarquistas. Un mosaico de numerosas formas y contextos de lucha aliados con un objetivo com煤n. La articulaci贸n de las largas jornadas anteriores fue organizada por un peque帽o n煤mero de personas y cataliz贸 la lucha que surgi贸 de forma espont谩nea para cientos de personas que se unieron al movimiento inmediatamente despu茅s de un llamamiento abierto a la acci贸n directa. Una estrategia improvisada y repentina se convirti贸 en el arma principal contra una fuerza policial no preparada e incapaz de prever los movimientos de personas decididas a actuar.

Los animales fueron rescatados, el laboratorio se declar贸 en quiebra y el impacto en las leyes y en la opini贸n p煤blica fue mayor que el conseguido con todo el activismo estrictamente legalista u otras protestas simb贸licas contra la empresa durante los cinco a帽os anteriores: a principios de 2014, se aprobaron nuevas leyes que regulan y restringen el uso de animales en las pruebas, incluida la prohibici贸n a nivel nacional de este tipo de pruebas para los cosm茅ticos. Lo que nos demuestra que incluso cuando la gente solo quiere una reforma, nuevas leyes o el fin de una instituci贸n opresora, es mejor demostrar la fuerza popular para lograr estos cambios con nuestras propias acciones que pedirlo pac铆ficamente y esperar la buena voluntad de los poderosos. Si nos mostramos inflexibles y dispuestos a actuar, las autoridades se apresurar谩n a atendernos antes de que podamos conseguir algo por nuestra cuenta. Es en este momento cuando los movimientos deben buscar a煤n m谩s fuerza para doblegar a las autoridades.

Manifestantes rompiendo la barrera policial y activistas rescatando perros dentro de las instalaciones del Instituto Royal.

La invasi贸n del Instituto Royal sirve de ejemplo del 茅xito que se obtiene cuando la organizaci贸n a largo plazo se encuentra con la imprevisibilidad de las acciones inmediatas e innovadoras, capaces de cambiar de t谩ctica para encontrar una brecha en el sistema, antes de que la represi贸n policial sea capaz de tener una reacci贸n a la altura. Cuestionando el discurso tradicional de las luchas sociales legalistas, hemos visto que la diversidad de t谩cticas y formas de organizaci贸n, cuando se al铆an, pueden ser la clave de victorias que hacen posible lo que era incluso impensable.

Aun as铆, el episodio es un buen ejemplo y no un modelo o receta a seguir met贸dicamente. M谩s que tratar de repetir sus t谩cticas y etapas de acci贸n, es necesario comprender y asimilar las posturas que permitieron el 茅xito de la acci贸n. Aunque conflictiva y divergente para muchas personas que participaron, la acci贸n demuestra que una diversidad de t谩cticas y diferentes frentes de lucha pueden ser mucho m谩s eficaces, tanto a corto como a largo plazo. Los diferentes niveles de lucha, como la acci贸n directa y la confrontaci贸n con las fuerzas de represi贸n, los medios de comunicaci贸n independientes y aut贸nomos, las comisiones legales y las portavoc铆as, ayudan a distribuir la legitimidad de los movimientos y dificultan que el Estado intente aislar y silenciar a las 芦minor铆as infiltradas禄 o a los 芦grupos radicales禄 del resto de la lucha. Esta armon铆a y complicidad entre las diferentes formas de acci贸n result贸 muy eficaz para liberar a los animales, causar da帽os en el laboratorio y no dividir el movimiento entre 芦leg铆timo禄 e 芦ileg铆timo禄, 芦legal禄 o 芦ilegal禄, impidiendo que las autoridades encontraran divisiones f谩ciles entre las participantes que les permitieran aislar y detener a las que realizaban acciones ilegales de invasi贸n, dada la propiedad.

El 茅xito inmediato y la continuidad del debate sobre el uso de los animales como objetos y su estatus de propiedad en un sistema capitalista consigue ir m谩s all谩 del reformismo asistencialista (que solo pretende regular el uso de los animales) y desaf铆a el moralismo burgu茅s de los movimientos abolicionistas (que luchan para que ning煤n animal sea considerado propiedad) que suelen apoyarse en principios pacifistas como valores absolutos.

Bloque negro formando un cord贸n defensivo para bloquear el avance de la polic铆a en direcci贸n al laboratorio.

Es necesario repensar siempre las t谩cticas, ser capaz de innovar y ser siempre autocr铆tico. No hay ning煤n problema en radicalizar las acciones antiautoritarias y de liberaci贸n. El problema no es atacar ferozmente el sistema, sino no seguir atac谩ndolo. Solo la radicalizaci贸n combinada con el debate sobre una diversidad de t谩cticas y discursos puede evitar que la legitimidad de las luchas sea determinada por los medios de comunicaci贸n, el Estado o los activistas privilegiados (empresarios, presentadores de televisi贸n y pol铆ticos) que buscan secuestrar las luchas sociales organizadas por personas an贸nimas o invisibles como una forma de acumular a煤n m谩s poder y privilegios.

Para entender un poco m谩s la lucha tras las barricadas y bajo las capuchas, publicamos aqu铆 dos relatos escritos por personas que estuvieron en la invasi贸n del laboratorio. Cuentan c贸mo fueron esos momentos de lucha y describen su importancia para las acciones futuras. Necesitamos m谩s debates y, sobre todo, m谩s acciones que desaf铆en las leyes y las 鈥渞ecetas鈥 revolucionarias.

隆Por una lucha de liberaci贸n animal y humana total, radical y anticapitalista!

Primer relato

En medio del inestable panorama pol铆tico que se produjo tras las protestas de junio de 2013, las activistas por los derechos de los animales iniciaron una campa帽a para cerrar el Instituto Royal, un laboratorio situado en el interior del estado de S茫o Paulo conocido por las pr谩cticas de experimentaci贸n y vivisecci贸n de animales.

Tras unos d铆as de llamar la atenci贸n sobre el tema y sobre este centro en particular, lleg贸 la noche que cambiar铆a la forma en que los medios de comunicaci贸n, el p煤blico e incluso los legisladores ven la vivisecci贸n. Y su historia se escribir铆a a trav茅s de la acci贸n directa. Esa noche en particular, la gente se reuni贸 frente a la puerta del laboratorio, atra铆da por las noticias que circulaban en las redes sociales. Cuando llegu茅 a esa zona rural cortada por caminos de tierra y unas pocas casas, la polic铆a estaba vigilando las puertas y pod铆amos ver a los empleados y a los guardias de seguridad privados paseando por el interior del edificio. Los camiones iban y ven铆an, aparentemente cargando documentos y animales por temor a un robo. Pero esto no fue una acci贸n del Frente de Liberaci贸n Animal (ALF). Hab铆a gente de todo tipo. Algunos solo se preocupaban por los beagles, otros solo por los perros y gatos en general, otros eran activistas por los derechos de los animales. La gente del bloque negro tambi茅n estaba all铆 e incluso llegaron presentadores de televisi贸n que apoyan las causas de los animales, cuando los medios de comunicaci贸n empezaron a informar de que estaba a punto de producirse una invasi贸n. Eso que hizo que aparecieran los medios de comunicaci贸n burgueses y tambi茅n m谩s gente en general.

La polic铆a pronto se vio superada en n煤mero y claramente incapaz de hacer frente al fen贸meno que all铆 se estaba produciendo. Es importante recordar que S茫o Roque est谩 a una hora de cualquier ciudad importante. En pocas horas 茅ramos muchas las que est谩bamos paradas en esa carretera sin salida rodeados de arbustos. El camino termina en una puerta con una anchura en la que caben 15 personas alineadas. De repente, ya no parec铆a una barrera y la polic铆a ya demostraba que no estaba preparada para la situaci贸n. Lo que podr铆a significar que podr铆an reaccionar de forma desproporcionada, pero como no se trataba del batall贸n de antidisturbios, era m谩s probable que simplemente se retiraran. Especialmente dada la diversidad de la multitud, compuesta por se帽oras de cincuenta o sesenta a帽os junto con estudiantes y gente encapuchada vestida de negro.

Alrededor de la medianoche los coches del laboratorio ya no pod铆an salir por la puerta y los ladridos de los perros nos recordaron que la gente de fuera no era la 煤nica preocupada. Las redes sociales funcionaron potenciando a los cientos de personas que est谩bamos all铆. A las 2 de la madrugada del 18 de octubre, era evidente que iba a haber una invasi贸n. Bast贸 que alguien tomara la iniciativa y empezara a golpear la cerradura de la puerta con una piedra para que todos vieran que era el momento. El port贸n ya estaba siendo derribado mientras la gente cortaba las vallas y la multitud presionaba en todas las entradas posibles.

隆Estamos dentro! Un peque帽o camino conduce al edificio principal, con m谩s puertas que ser铆an destrozadas y pateadas. La polic铆a solo pod铆a mirar y los medios de comunicaci贸n tambi茅n estaban dentro con sus c谩maras encendidas. La mayor铆a de las personas no iban encapuchadas, como en un rescate abierto. Algunas de nosotras, que tem铆amos lo que pod铆a ocurrir despu茅s, tuvimos cuidado de cubrirnos la cara.

Uno a uno, los casi 200 beagles fueron llevados en brazos por la colina hasta donde, hace unos minutos, hab铆a una puerta donde otros activistas esperaban con sus coches. Pr谩cticamente todos llegaron en coche porque no hab铆a otro medio de transporte al lugar a esa hora de la noche. Los que liberaron a los perros de sus jaulas no sab铆an a d贸nde los llevaban. Lo que importaba era que se liberaban de la explotaci贸n. Esto fue 煤til cuando los activistas que estaban dentro bajo el foco de las c谩maras empezaron a ser identificados y a enfrentarse a cargos por robar 芦propiedad privada禄. Como hemos argumentado, las llamadas 芦propiedades禄 nunca fueron tomadas como posesi贸n de las personas que las sacaron.

Se form贸 un grupo de abogadas voluntarias para defender a las identificadas y una red clandestina de veterinarias se propuso retirar los chips que pod铆an identificar a los animales adoptados. Curiosamente, un diputado que trabaja en el 谩mbito del bienestar animal tambi茅n estuvo presente durante el rescate, atra铆do por la presencia de los medios de comunicaci贸n y la multitud de activistas. Adopt贸 dos beagles que se instalaron en su casa y unos d铆as despu茅s los medios de comunicaci贸n estaban all铆 para filmar a los perros y contar su historia. A su favor, la ley brasile帽a dice que un diputado no puede ser acusado de este tipo de delito mientras ejerce su mandato. Las personas menos privilegiadas podr铆amos simplemente tener la compa帽铆a de algunos beagles que han sufrido abusos, con signos de mutilaci贸n y traumas psicol贸gicos que a veces son dif铆ciles de notar.

La invasi贸n fue realmente una escena ca贸tica, sin planificaci贸n previa, sin direcci贸n y probablemente no sea un modelo a repetir. Su espontaneidad fue la magia que lo hizo posible. Su diversidad fue un factor que hizo posible el n煤mero de participantes e imposible la represi贸n. La compasi贸n de todos los presentes fue la fuerza que extendi贸 su significado m谩s all谩 de los individuos salvados.

Unas semanas despu茅s, tras una amplia y persistente cobertura medi谩tica del tema, se empezaron a proponer leyes en la ciudad, el estado y el pa铆s. El gobierno de la ciudad hizo cerrar el laboratorio y los manifestantes mantuvieron la presi贸n hasta que el Instituto Royal anunci贸 su cierre definitivo el 6 de noviembre. Aun as铆, se negaron a liberar a los animales que segu铆an all铆 desde el primer rescate. Entonces, una nueva y leg铆tima acci贸n del ALF, llevada a cabo el 13 de noviembre por una peque帽a c茅lula, rescat贸 a las 300 ratas que a煤n quedaban all铆 y no hubo animales que presenciaran los 煤ltimos momentos del Instituto Royal.

V铆deo de la segunda invasi贸n del Instituto Royal para rescatar a las ratas que segu铆an presas.

芦En vista de las elevadas e irreparables p茅rdidas y da帽os sufridos como consecuencia del asalto que tuvo lugar el pasado d铆a 18 -con la p茅rdida de casi todos los animales y de aproximadamente una d茅cada de investigaci贸n-, as铆 como de la persistente inestabilidad y crisis de seguridad que ponen en riesgo permanente la integridad f铆sica y moral de sus colaboradores, los asociados concluyeron que la capacidad del Real Instituto para seguir realizando investigaciones y ensayos cient铆ficos con animales est谩 irremediablemente comprometida. Por este motivo, el Instituto ha decidido cerrar sus actividades en S茫o Roque禄.

-Declaraci贸n del Real Instituto el 06/11/2013 sobre su cierre.

Segundo relato

El segundo d铆a de la manifestaci贸n, fuimos desde S茫o Paulo hasta S茫o Roque tres personas. Las activistas que retiraron a los perros se quedaron all铆 toda la noche y al d铆a siguiente retiraban los roedores que quedaban. Llegu茅 a S茫o Paulo por la ma帽ana y llegamos al instituto a primera hora de la tarde, la carretera Raposo Tavares ya estaba bloqueada por la Polic铆a Militar desde mucho antes. Cuando llegamos hab铆a mucho tumulto y una divisi贸n muy clara: por un lado, activistas pacifistas por los perros con pancartas y lemas cristianos, neg谩ndose a cubrirse la cara y manteni茅ndose al margen del conflicto con los antidisturbios. Por otro lado, personas encapuchadas corr铆an contra la l铆nea policial. La polic铆a parec铆a evitar el conflicto y centrarse en la puerta del instituto, que ya estaba fuertemente protegida por la polic铆a militar para evitar una segunda entrada de los militantes. Un coche fue incendiado y poco despu茅s otro coche de una cadena de televisi贸n tambi茅n se incendi贸. La polic铆a intervino fuertemente despu茅s para tratar de dispersar la manifestaci贸n y me un铆 a un grupo que se hab铆a formado para tratar de entrar en el instituto a trav茅s de los bosques circundantes. Saltamos una valla e intentamos dar la vuelta para entrar por la parte de atr谩s, donde no hab铆a polic铆a, pero hab铆a helic贸pteros sobrevolando el lugar y nos encontramos en una casa abandonada. Desde all铆 llegamos cerca de los l铆mites del instituto para encontrarnos con un guardia de seguridad privado, que iba sin identificaci贸n y llevaba armas de fuego.

La Polic铆a Militar percibi贸 el intento de entrar por detr谩s y comenz贸 a perseguir a algunos manifestantes hacia el bosque. El grupo inicial se hab铆a dividido en varios por no ponerse de acuerdo en la forma de entrar en el instituto. Tambi茅n hubo activistas que se negaron a cubrirse la cara por insistir en que el rescate de animales no era un delito. Y esa fue la sensaci贸n que persisti贸 de principio a fin.

Teniendo en cuenta que los organizadores de la manifestaci贸n inicial son pacifistas y cristianos, hubo mucha desorganizaci贸n debido a esta divisi贸n ideol贸gica. Los pacifistas pusieron en gran riesgo la identidad y la seguridad de quienes estaban dispuestos a entrar en el instituto y enfrentarse a la polic铆a.

Finalmente, acorraladas, salimos del bosque lejos del instituto y fuimos rodeadas por gas lacrim贸geno. La manifestaci贸n se dispers贸 a 煤ltima hora de la tarde y solo nos qued贸 el plan de volver en otra ocasi贸n.

Hab铆a gente de varias partes del pa铆s. Todos los carteles, vallas, coches y estructuras del per铆metro del instituto fueron destruidos. En comparaci贸n con junio de 2013, hab铆a mucha m谩s organizaci贸n, voluntad de asumir riesgos y unidad. Todas las presentes en las acciones radicales sab铆an claramente cu谩l era el objetivo y que dicho objetivo era extremadamente leg铆timo. Motivadas de forma casi emocional, la gente vio claramente que esto era solo el principio y que la polic铆a militar no era capaz de frustrar nuestros intentos, tal era la presencia y la voluntad de muchas personas dispuestas a liberar a esos animales por cualquier medio. Este acontecimiento inspir贸 el rescate de las chinchillas en Itapecirica y otras acciones. Y al margen de las divisiones ideol贸gicas, fue posible conciliar la voluntad de los bloques negros de asumir riesgos con la fuerza legalista de cerrar definitivamente el Instituto Royal y proteger a las personas que ten铆an sus identidades expuestas.

Un acontecimiento sin precedentes en Brasil y una semilla que, creo, germinar谩 en forma de un Frente de Liberaci贸n Animal concreto.

 




Fuente: Briega.org