March 9, 2021
De parte de CNT
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Villaverde (Comarcal Sur) | Ilustraci贸n: El Bellotero | Extra铆do del cnt n潞 425. Secci贸n Memoria hist贸rica

El 2 de mayo de 1945 los soldados del Ej茅rcito Rojo ocuparon las ruinas de Berl铆n, capital del Tercer Reich; menos de una semana despu茅s, los ej茅rcitos del r茅gimen nacionalsocialista alem谩n se rend铆an incondicionalmente ante los aliados y se pon铆a fin a la Segunda Guerra Mundial en Europa. El colapso de los gobiernos fascistas europeos, que dejaban como secuela un continente humana y materialmente arrasado, retumb贸 con tanta fuerza que sus ecos llegaron hasta Caraba帽a, un peque帽o pueblo al sudeste de Madrid, famoso por sus aguas medicinales, que apenas sumaba dos mil habitantes. Y sin embargo, hace ahora setenta y cinco a帽os, acogi贸 un decisivo Pleno Nacional de Regionales de la CNT.

El 1 de mayo de ese mismo a帽o, y en un Par铆s liberado hac铆a nueve meses, se celebr贸 un primer Pleno de Federaciones Locales del Movimiento Libertario Espa帽ol en Francia en el que estuvieron representados 35.000 afiliados, organizados pero dispersos por todo el territorio franc茅s, que representaban a la mayor铆a del exilio confederal, cuya presencia en Londres, el norte de 脕frica o el continente americano era casi testimonial. All铆, entusiasmados por las noticias que llegaban de Berl铆n, tomaron el acuerdo de que la CNT 芦ratifique sus principios y sus t谩cticas y contin煤e su trayectoria anti-estatal y revolucionaria禄, aunque sin que eso significase 芦la inhibici贸n de todos los problemas planteados en Espa帽a y en el mundo, a cuya soluci贸n aportar谩 constantemente su intervenci贸n activa y sus soluciones genuinas禄. Y si bien consideraron que no ten铆an suficiente perspectiva para valorar el per铆odo hist贸rico m谩s reciente, estuvieron de acuerdo en 芦que las experiencias de resultado positivo son las de iniciativa e impulso populares禄, relegando a un segundo plano su participaci贸n en las instituciones republicanas durante la Guerra Civil.

Que en 1945 la CNT fuese capaz de reorganizarse con tanta fuerza en el interior y en el exilio, despu茅s de diez a帽os ininterrumpidos de guerra y opresi贸n, merece hoy el recuerdo y homenaje a toda una generaci贸n de anarcosindicalistas.

Curiosamente, el texto de esta ponencia pol铆tica presentada al Pleno parisino iba refrendado por dieciocho militantes de todas las sensibilidades que tradicionalmente conviv铆an en los sindicatos cenetistas; desde los m谩s anarquistas, como Federica Montseny y Germinal Esgleas, hasta aquellos que con los a帽os adoptaron posiciones heterodoxas, como Horacio Mart铆nez Prieto y Ram贸n 脕lvarez, pasando por otros tan prestigiosos como Juan Puig El铆as.

Pero si Par铆s en 1945, parafraseando a Ernest Hemingway, era una fiesta, en Espa帽a las noticias de la derrota de las potencias del Eje, Italia y Alemania, despertaron el entusiasmo de quienes se opon铆an al r茅gimen de terror que encabezaba el general Franco. Todos los espa帽oles, vencedores y vencidos en la Guerra Civil, esperaban, con ilusi贸n o con temor, que alcanzada la paz en Europa los pa铆ses aliados volviesen sus ojos a Espa帽a y acabasen con una dictadura que solo hab铆a podido imponerse con la complicidad de Adolf Hitler y Benito Mussolini y que hab铆a colaborado con ellos durante la Segunda Guerra Mundial, aunque fuese en las escasa medida de sus posibilidades. Como Albert Camus escrib铆a el 7 de septiembre de 1944 en Combat, 芦Ning煤n combate ser谩 justo si se hace contra el pueblo espa帽ol. Ninguna Europa, ninguna civilizaci贸n ser谩 libre si se construye sobre la esclavitud del pueblo espa帽ol. 驴Qui茅n se atrever谩 a decirme que soy libre cuando los amigos de los que estoy m谩s orgulloso est谩n todav铆a en la c谩rceles de Espa帽a?禄.

La idea de que el r茅gimen franquista ser铆a la 煤ltima ficha en caer en el tablero europeo hab铆a ido tomando forma desde 1943, tras la batalla de Stalingrado. La dictadura intent贸 maquillar su car谩cter totalitario con la puesta en libertad de miles de presos antifascistas, favoreciendo la reconstrucci贸n cenetista que, a pesar de hacerse en la m谩s estricta clandestinidad y de sufrir la m谩s cruel represi贸n, supuso una primera victoria. Se calcula que entre 1945 y 1947 la CNT ten铆a dentro del territorio espa帽ol unos 60.000 afiliados, cuando la simple posesi贸n del carn茅 confederal se traduc铆a en a帽os de c谩rcel. No solo las Federaciones Locales de Madrid y Barcelona contaban con m谩s de una veintena de sindicatos, seg煤n el profesor 脕ngel Herrer铆n, sino que la red confederal se extend铆a por todos los rincones del pa铆s; si Solidaridad Obrera repart铆a diez mil ejemplares de cada n煤mero, al Sindicato de la Madera de Cuenca cotizaban regularmente doscientos afiliados.

Se calcula que entre 1945 y 1947 la CNT ten铆a dentro del territorio espa帽ol unos 60.000 afiliados, cuando la simple posesi贸n del carn茅 confederal se traduc铆a en a帽os de c谩rcel.

En el verano de 1945 los cenetistas del interior consideraron llegado el momento de fijar en un comicio su posici贸n ante el inminente final del franquismo. El Pleno clandestino se abri贸 en Caraba帽a el 12 de julio de 1945 a las nueve de la ma帽ana, con la asistencia del Comit茅 Nacional y representantes directos de todas las Regionales, con excepci贸n de Asturias que no recibi贸 a tiempo el orden del d铆a. De las actas del Pleno, que se prolong贸 hasta el 16 de julio, se desprende la urgencia por preparar un futuro sin Franco, que se cre铆a muy cercano, y por 芦enmendar los extrav铆os que padecen algunos grupos confederales en el exilio, y proclamar meridianamente la posici贸n pol铆tico-social de Espa帽a禄, es decir por anteponer la voluntad de los militantes del interior a los acuerdos adoptados en Par铆s en el mes de mayo por los exiliados.

Por encima de los detalles y m谩s all谩 de la pol茅mica, los militantes del interior consideraban que las circunstancias excepcionales de la Guerra Civil no hab铆an terminado, y sosten铆an la necesidad de colaborar con UGT, con la que hab铆an firmado un pacto de unidad, y con el resto de fuerzas de oposici贸n a trav茅s de la Alianza Nacional de Fuerzas Democr谩ticas, que cre铆an embri贸n de un pr贸ximo gobierno. Aunque no renunciaban a la lucha armada, y se enorgullec铆an de controlar a la mayor铆a de los guerrilleros, confiaban que la presi贸n internacional y la unidad interior impusiesen la ca铆da del franquismo. Con esta esperanza, y a pesar de lo aprobado en Par铆s y en Caraba帽a, aceptaron que dos militantes del interior 鈥擩os茅 Exp贸sito Leiva鈥 y del exilio 鈥擧oracio Mart铆nez Prieto鈥 formasen parte del gobierno republicano que en M茅jico presid铆a Jos茅 Giral, como ministros de Agricultura y Obras P煤blicas.

Pleno del Segundo Congreso MLE-CNT celebrado en Toulouse (Francia Toulouse), en 1947. / ARCHIVO FAL

Por el contrario, los cenetistas del exilio opinaban que, terminada la Guerra Civil, se abr铆a una nueva etapa en la que CNT deb铆a de volver a sus postulados cl谩sicos de oposici贸n a toda acci贸n parlamentaria y gubernamental. Su experiencia directa del sectarismo con que republicanos, socialistas y comunistas hab铆an tratado a los exiliados y su conocimiento de lo que estaba pasando en los pa铆ses liberados, y citaban expresamente las elecciones en Francia y Reino Unido, les hac铆a desconfiar de las salidas pol铆ticas unitarias y de las soluciones tuteladas por las naciones aliadas.

El desencuentro provocado por los acuerdos contradictorios de los Plenos de Par铆s y Caraba帽a de 1945 se agudiz贸 con la participaci贸n de Leiva y Mart铆nez Prieto en el gobierno republicano 鈥攅n condiciones humillantes鈥 hasta provocar la ruptura del movimiento libertario en dos facciones antag贸nicas, con mayor respaldo en el interior y en el exilio, que no se reunificaron hasta el Congreso de Limoges de 1961.

Desde 1948 el general Franco, y los espa帽oles con 茅l, comprendieron que las potencias aliadas no iban a tomar ninguna iniciativa eficaz para forzar un cambio de r茅gimen, y que nuestro pa铆s iba a ser, con Portugal, la excepci贸n pol铆tica de la posguerra europea. Con esa tranquilidad, la dictadura impuso una brutal represi贸n sobre los principales grupos de oposici贸n. La CNT se vio forzada a replegarse y abandonar su tradicional estructura sindical para refugiarse en peque帽os grupos de afinidad y propaganda, mientras que el historiador Fernando Hern谩ndez S谩nchez confirma que 芦a finales de los a帽os 40 la organizaci贸n del PCE [qued贸] reducida a las c谩rceles, replegada en el exilio, aislada en los montes o enterrada en los cementerios禄.

Pero que en 1945 la CNT fuese capaz de reorganizarse con tanta fuerza en el interior y en el exilio, despu茅s de diez a帽os ininterrumpidos de guerra y opresi贸n, merece hoy el recuerdo y homenaje a toda una generaci贸n de anarcosindicalistas.




Fuente: Cnt.es