March 1, 2021
De parte de SAS Madrid
316 puntos de vista


A pesar del descenso de contagios, las oleadas desatadas tras el verano y la Navidad aconsejan prudencia y por ahora nadie quiere precipitarse y tomar decisiones sobre la Semana Santa. Las comunidades autónomas dicen que todavía es pronto para levantar las restricciones de movimiento, los hosteleros presionan para no echar a perder la primavera, y algunos expertos avisan de “desastres” si las medidas se relajan.

Pero a quienes no habíamos escuchado hablar hasta ahora eran a los propios ciudadanos. En el Barómetro sociopolítico que GAD3 ha realizado para NIUS, éstos se han pronunciado muy claramente: solo un 3 por ciento de los encuestados tiene voluntad o intención de salir de vacaciones durante la Semana Santa. De hecho, aunque las autoridades lo permitieran, ocho de cada diez españoles tienen claro que se quedarían en casa. Luego hay otro 15 por ciento sí les gustaría salir fuera de sus localidades, aunque confiesan que no saben si se lo podrán permitir.

Quizá influya en esta opinión tan contundente el que perviva cierto temor a los contagios, o incluso que la llamada fatiga pandémica no haya hecho tanta mella como se dice y perviva un alto grado de sensibilización. O que la mayoría de los encuestados desconfíe en una vacunación rápida, según pone de manifiesto el barómetro de GAD3. Solo el 3,7 por ciento de los encuestados cree que el grueso de la población estará vacunado antes de verano. Tampoco confían mucho en las previsiones del Gobierno de obtener una inmunización general para después de otoño (sólo un 24,8 por ciento opina que esto será posible). De hecho, más de la mitad de los encuestados (el 54,4 %) opina que la vacunación general llegará hasta el próximo año.

A estas alturas, y a pesar de los beneficios demostrados de la vacuna, uno de cada diez españoles no quiere recibir ni un pinchazo: no tiene ninguna intención de vacunarse. Frente a ellos, 8 de cada 10 tienen claro que sí lo van a hacer, y el resto o no sabe o no contesta o ya se ha vacunado.

Sea como sea, en general somos pesimistas en cuanto a una posible vuelta a la normalidad, que fiamos al largo plazo. El 40 por ciento cree que hasta el año que viene no volveremos a hacer vida normal, y otro 36 por ciento no aspira ni siquiera a eso: opinan que hasta dentro de dos años (o más) las aguas no volverán a su cauce. Entre los optimistas, más minoritarios, casi un 6 por ciento espera que para el verano ya podamos retomar a nuestras rutinas anteriores a la pandemia y unos pocos más (un 7,7%) lo retrasan al otoño.

Asumimos por tanto que el uso de la mascarilla todavía se prolongará muchos meses. La encuesta de GAD3 también ha querido sondear sobre este particular, en especial sobre si la utilizamos correctamente. Casi el 80 por ciento de los encuestados afirma que suele cambiar de mascarilla con la frecuencia indicada (cada 8 horas en el caso de FFP2 y después de cada uso en las quirúrgicas/higiénicas). Hay un 14,4 por ciento que reconoce que esto solo lo cumple a veces, y otro 5,5 que confiesa que nunca o casi nunca.

Enlace relacionado NiusDiario.es (28/02/2021).




Fuente: Sasmadrid.org