January 16, 2023
De parte de La Peste
176 puntos de vista

El 8 de enero de 2023, partidarios de extrema derecha del derrotado ex presidente brasile帽o Jair Bolsonaro asaltaron edificios gubernamentales en Brasilia, aparentemente en una grotesca imitaci贸n del fiasco en el que los partidarios de Donald Trump hicieron lo mismo en Washington, DC el 6 de enero de 2021. En el siguiente informe, nuestros camaradas en Brasil detallan la trayectoria que condujo a estos acontecimientos y discuten los enigmas que los opositores al fascismo enfrentan en Brasil como consecuencia.

La incursi贸n de la extrema derecha de ayer plantea cuestiones que los anarquistas y otros antifascistas deben afrontar en todo el mundo.

驴Qui茅n est谩 impulsando los esfuerzos de la extrema derecha para intensificar el conflicto civil y transformar las instituciones del Estado en un campo de batalla? Mientras que muchos en los Estados Unidos han sugerido la participaci贸n de Steve Bannon, Brasil y Am茅rica Latina en general tienen una larga historia de golpes de Estado dirigidos por fuerzas militares y de derecha locales y apoyados por centristas, as铆 como por conservadores dentro del gobierno de los Estados Unidos. A diferencia de Trump, el propio Bolsonaro estaba ausente de Brasil durante el asalto a los edificios, habiendo huido antes de que terminara su mandato presidencial. Probablemente sea un error reducir estos acontecimientos a las maquinaciones de unos pocos aut贸cratas.

Quienquiera que estuviera detr谩s de la incursi贸n, 驴por qu茅 la debacle del 6 de enero de 2021 se consider贸 lo suficientemente exitosa como para merecer repetirse? 驴Era el objetivo de los participantes tomar el poder, ejercer presi贸n sobre la administraci贸n entrante o provocarla para que reaccionara de forma exagerada, legitimar t谩cticas extralegales como un paso hacia la construcci贸n de un movimiento fascista? 驴O no hay aqu铆 ning煤n objetivo racional, sino s贸lo los efectos secundarios de las estrategias de campa帽a de los demagogos de extrema derecha, la creciente polarizaci贸n de una sociedad fragmentada y la irresistible atracci贸n de las t谩cticas mem茅ticas?

驴C贸mo pueden las poblaciones marginadas que son objetivo de los movimientos fascistas movilizarse para defenderse sin legitimar las mismas instituciones del Estado que tanto fascistas como centristas emplean contra ellas? 驴C贸mo pueden los anarquistas y otras personas comprometidas con un cambio social profundo evitar que los 鈥渞ebeldes鈥 de extrema derecha monopolicen la forma en que el p煤blico en general ve las t谩cticas que nosotros tambi茅n tendremos que utilizar, aunque sea en pos de la liberaci贸n?

Esperamos que la siguiente contribuci贸n ayude a nuestras y nuestros camaradas a reflexionar sobre estas cuestiones.

Por CrimethInc


Las elecciones no detienen al fascismo

Desde la derrota de Jair Bolsonaro y la victoria de Lu铆s In谩cio Lula da Silva por un margen de menos del 2% en las elecciones presidenciales brasile帽as del 30 de octubre de 2022, las movilizaciones de la extrema derecha han ido escalando tanto en tama帽o como en violencia. Poco despu茅s del anuncio de la victoria de Lula, los manifestantes acamparon alrededor de cuarteles del ej茅rcito y bloquearon carreteras, impugnando los resultados electorales y pidiendo la intervenci贸n militar. Muchos de estos campamentos estaban equipados con ba帽os qu铆micos, tiendas de campa帽a y cocinas; estaban financiados por empresarios y pol铆ticos afines al bolsonarismo y a la extrema derecha. En noviembre, el Tribunal Superior Federal orden贸 que se bloquearan las cuentas de algunos de los financiadores, firmando 贸rdenes de registro y embargo.

Como documentamos, camioneros organizados por grupos patronales bloquearon cientos de carreteras en todo el pa铆s, benefici谩ndose de la indulgencia de la Polic铆a Federal de Carreteras (PRF). Cuando estos bloqueos fueron derrotados, el impulso pas贸 a los movimientos bolsonaristas urbanos, especialmente los campamentos frente a los cuarteles militares. Los campamentos que hab铆an comenzado con un car谩cter m谩s diverso, incluyendo ancianos y ni帽os, se convirtieron en predominantemente masculinos, con los participantes m谩s dispuestos a utilizar la fuerza. Los linchamientos de personas que intentaban cruzar los bloqueos, secuestros e incluso torturas de quienes discrepaban de sus t谩cticas o puntos de vista se convirtieron en algo habitual.

Una ocupaci贸n pro-Bolsonaro. Los intereses de clase de los participantes son bastante claros.

En la noche del 12 de diciembre, durante el reconocimiento formal del presidente Lula y su vicepresidente Geraldo Alckmin como ganadores de las elecciones, la base callejera radicalizada del bolsonarismo avanz贸 un paso m谩s en un ensayo general para los acontecimientos del 8 de enero. Grupos acampados en Brasilia atacaron una comisar铆a y la sede de la Polic铆a Federal. Los partidarios de Bolsonaro incendiaron cinco autobuses y tres coches en respuesta a la detenci贸n de un ind铆gena llamado Serere Xavante, pastor evang茅lico y bolsonarista. Xavante fue acusado de organizarse para dar un golpe de Estado, proferir amenazas y promover atentados contra el Estado democr谩tico de derecho; el ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, orden贸 su detenci贸n.

El Supremo Tribunal Federal orden贸 la detenci贸n de decenas de personas implicadas en las manifestaciones pro-Bolsonaro y en la financiaci贸n de los campamentos. La izquierda continu贸 apostando a que la represi贸n institucional bastar铆a para frenar a los bolsonaristas. Contar con leyes e instituciones que no hab铆an hecho nada para disminuir el 铆mpetu de la extrema derecha dej贸 las calles abiertas a la organizaci贸n fascista. En general, a pesar de las detenciones mencionadas, la polic铆a y otras autoridades siguieron tratando con permisividad al movimiento bolsonarista.

La imagen de un autob煤s en llamas -anteriormente un s铆mbolo de la lucha contra la represi贸n estatal y la explotaci贸n capitalista, visto en las protestas contra la subida del billete de autob煤s en 2013, la Copa Mundial de la FIFA en 2014, y la violencia policial en la periferia urbana- se asocia ahora con el 鈥渢errorismo de derechas鈥. La izquierda legalista e institucional, representada por el gobierno entrante, adopta el papel de 鈥渄efensora de la ley y el orden.鈥

Incapaz de soportar la derrota electoral, Bolsonaro dej贸 que sus partidarios lucharan solos por su sue帽o golpista. El 30 de diciembre, parti贸 hacia Orlando, Florida, en el avi贸n presidencial con su s茅quito y familiares; el dinero p煤blico lo pag贸 todo. Su vicepresidente, el general Hamilton Mour茫o, se convirti贸 en presidente interino, haciendo una declaraci贸n elogiando 鈥渓a alternancia de poder en una democracia鈥.

La extrema derecha ve ahora tanto a Bolsonaro como a Mour茫o como traidores. Pero sin Bolsonaro, los Bolsonaristas s贸lo se volvieron m谩s enfurecidos e impredecibles.

En la Nochebuena de 2022, el conductor de un cami贸n de combustible encontr贸 un artefacto explosivo en el veh铆culo y alert贸 a la polic铆a. El autor del intento de atentado, George Washington de Sousa, fue detenido y confes贸 que pretend铆a hacer estallar el veh铆culo cerca del aeropuerto de Brasilia antes de la investidura de Lula, con la esperanza de obligar al todav铆a presidente Bolsonaro a establecer el estado de sitio. Las autoridades descubrieron un considerable stock de armas en el apartamento de Washington de Sousa; 茅l afirm贸 haberlas adquirido a lo largo de los a帽os, motivado por los discursos de Bolsonaro. Esto llam贸 la atenci贸n de las autoridades, incluido el gobierno entrante de Lula, sobre las formas en que las ocupaciones bolsonaristas estaban reclutando y radicalizando a la extrema derecha.

El 1 de enero de 2023, Lula jur贸 el cargo bajo fuertes medidas de seguridad. Esto le convirti贸 en el 煤nico presidente elegido tres veces por votaci贸n democr谩tica en Brasil, y a Bolsonaro en el primer presidente que no logra ser reelegido, as铆 como en el primer presidente de la era democr谩tica que se niega a pasar la banda presidencial en una ceremonia de investidura. Las im谩genes de representantes de los pueblos ind铆genas, de los trabajadores, de los negros, de los discapacitados y de los excluidos pasando la bandera a Lula circularon por todo el mundo, significando optimismo, aunque las medidas paliativas para una sociedad capitalista en evidente declive probablemente no ofrecer谩n mucho m谩s que una breve mejora superficial antes del colapso.

En cualquier caso, la sensaci贸n de calma tras la 鈥渄errota del fascismo en las urnas鈥 no dur贸 ni una semana.

8 de enero de 2023, Brasilia.

La revuelta de los escoltados por la polic铆a

Aunque la participaci贸n disminuy贸 despu茅s de que Lula asumiera el poder, las protestas y acampadas de extrema derecha continuaron. En los primeros d铆as de enero, los partidarios de Bolsonaro convocaron una manifestaci贸n para el domingo 8 de enero. Aproximadamente 4000 personas que hab铆an estado protestando a las puertas de los cuarteles en varias ciudades de Brasil tomaron autobuses fletados hasta la capital, Brasilia, uniendo fuerzas para una manifestaci贸n masiva de repudio a la toma de posesi贸n de Lula como presidente. La multitud inclu铆a un gran n煤mero de funcionarios, empleados de representantes parlamentarios e incluso tenientes de alcalde de ciudades m谩s peque帽as. Afirmaban que las elecciones estaban ama帽adas y que Lula era el jefe de una banda criminal que pretend铆a malversar el dinero de Brasil para financiar el 鈥渃omunismo鈥.

Cuando llegaron los autobuses a la capital, los fascistas vestidos con las camisetas de la selecci贸n brasile帽a de f煤tbol marcharon a primera hora de la tarde, sin sufrir interferencias ni acoso policial en un lugar que suele estar fuertemente vigilado y ser de dif铆cil acceso. Se acercaron a los edificios del Congreso Nacional, el Supremo Tribunal Federal y el Pal谩cio do Planalto (el palacio presidencial). Estas son las sedes de los tres poderes federales de Brasil: legislativo, judicial y ejecutivo. Los manifestantes asaltaron los edificios, destruyeron ventanas, equipos y mobiliario y da帽aron y robaron objetos hist贸ricos y obras de arte raras de Candido Portinari, Emiliano Di Cavalcanti y Victor Brecheret valoradas en millones de d贸lares. Robaron documentos y armas de la Oficina de Seguridad Institucional, situada en la planta baja del Palacio del Planalto, lo que sugiere la posibilidad de que algunos de ellos tuvieran acceso previo a informaci贸n sobre la ubicaci贸n de las mismas.

Al igual que en los sucesos ocurridos en el Capitolio estadounidense el 6 de enero de 2021, los manifestantes filmaron ellos mismos todo lo que hicieron, mostrando sus rostros y publicando las im谩genes en directo en las redes sociales sin preocuparse por el riesgo. Ir贸nicamente, llevaron a cabo una acci贸n desafiando a los mismos poderes que mucha gente hab铆a confiado en que bastar铆an para librar a la sociedad del fascismo tras la elecci贸n de un gobierno progresista de izquierdas.

Los invasores contaron con el apoyo t谩cito de la Polic铆a Militar del Distrito Federal, comandada por el gobernador Ibaneis Rocha; no sufrieron oposici贸n ni represi贸n policial durante al menos tres horas. La polic铆a les permiti贸 entrar en los edificios. S贸lo a las 18h la polic铆a consigui贸 tomar la iniciativa y rodear los edificios. Varios v铆deos muestran a agentes de polic铆a tom谩ndose selfies y ri茅ndose mientras los manifestantes invad铆an el Congreso; otros muestran a agentes de polic铆a confraternizando con los Bolsonaristas dentro de los edificios invadidos.

8 de enero de 2023, Brasilia.

S贸lo despu茅s de las 8 de la tarde la polic铆a, incluida la Fuerza Nacional -que suele estar tan ansiosa por atacar a profesores, estudiantes, e ind铆genas鈥 consigui贸 鈥渃ontener鈥 pac铆ficamente la protesta, deteniendo a unas 200 personas. En los v铆deos vemos a la polic铆a desalojando pac铆ficamente a los Bolsonaristas, sin heridos ni muertos, a pesar de que la polic铆a brasile帽a es posiblemente la m谩s letal del mundo.

Esta reacci贸n institucional s贸lo comenz贸 cuando Lula, que se encontraba en una ciudad del interior de S茫o Paulo, emiti贸 un decreto de Intervenci贸n Federal en la Seguridad P煤blica del Distrito Federal, nombrando al Secretario de Seguridad P煤blica del Ministerio de Justicia, Ricardo Cappelli, como interventor hasta el 31 de enero de 2023. En la pr谩ctica, esto significa retirar a la polic铆a del gobierno del caso (la Polic铆a Militar y la Polic铆a Civil) y entregar el caso a la polic铆a del gobierno federal (la Fuerza de Seguridad Nacional y la Polic铆a Federal). En la noche del 8 de enero, el ministro de Justicia y Seguridad P煤blica hizo una declaraci贸n en la que afirmaba que se hab铆an abierto investigaciones, se hab铆a identificado a los financiadores de los autobuses y se hab铆a detenido a unas 200 personas.

Tambi茅n habl贸 el ministro de Justicia, Fl谩vio Dino, ex juez y ex gobernador del estado de Maranh茫o, con un discurso mesurado en el que trat贸 de salvaguardar la legitimidad de las instituciones de gobierno, describiendo a los participantes en las manifestaciones pro-Bolsonaro como radicales aislados que ser铆an tratados como criminales, vaciando as铆 el evento de contenido pol铆tico al tiempo que lo describ铆a como un intento de golpe de Estado. El ministro de la Corte Suprema, Alexandre de Moraes, activo durante todo el gobierno de Bolsonaro como 鈥済uardi谩n del orden institucional democr谩tico鈥, tambi茅n orden贸 la destituci贸n del gobernador del Distrito Federal, conocido partidario del bolsonarismo.

Hoy, un d铆a despu茅s de los hechos, la situaci贸n sigue siendo desconcertante para la prensa y las autoridades, a pesar de que la manifestaci贸n estaba anunciada desde hac铆a meses en las redes bolsonaristas.

Una manifestaci贸n local de una ola fascista global

Hay muchas similitudes entre los acontecimientos del 8 de enero de 2023 en Brasil y los acontecimientos del 6 de enero de 2021 en Washington, DC. Pero tambi茅n hay diferencias significativas, empezando por el liderazgo pol铆tico de los fascistas.

Jair Bolsonaro siempre se ha posicionado como partidario de Donald Trump, aline谩ndose con movimientos globales de extrema derecha, como los de Polonia y Hungr铆a. Bolsonaro tiene conexiones con Steve Bannon, de quien fue mentor a los hijos de Jair Bolsonaro para la campa帽a presidencial de 2018 y en 2022 afirm贸 que la elecci贸n de Jair Bolsonaro era la segunda m谩s importante para su movimiento. Tras la derrota, Bannon y Trump aconsejaron a Bolsonaro impugnar el resultado electoral. Aun as铆, no se puede afirmar que haya una injerencia directa de Bannon o de la extrema derecha internacional.

La motivaci贸n de las dos invasiones de edificios gubernamentales tambi茅n es similar en el contenido de la supuesta conspiraci贸n: los partidarios de Bolsonaro alegan que las elecciones fueron ama帽adas a favor de una 茅lite globalista simpatizante del comunismo y China, con el objetivo de desestabilizar a los gobiernos nacionalistas para difundir lo que llaman 鈥ideolog铆a de g茅nero鈥, fomentar el consumo de drogas y promover los intereses de los c谩rteles criminales internacionales. Siguiendo el ejemplo de la alt-right (izquierda alternativa) en otras partes del mundo, se declaran liberales en su programa econ贸mico y conservadores en su programa cultural. As铆, afirman defender la familia cristiana tradicional como medio para difundir la supremac铆a blanca, el odio a las personas LGBTQI+ y la ansiedad por una supuesta amenaza comunista.

Tanto el 6 de enero de 2021 como el 8 de enero de 2023, una turba fascista que dice ser la verdadera representante del pueblo y se niega a reconocer la legitimidad del proceso electoral que derrot贸 a su candidato invadi贸 las sedes f铆sicas de los poderes constituidos para generar el caos con la esperanza de suspender el resultado de las elecciones.

Despu茅s de d茅cadas de gesti贸n democr谩tica, durante las cuales pr谩cticamente todos los partidos aceptaron que era la 煤nica forma posible de hacer pol铆tica en la era de la globalizaci贸n capitalista, la extrema derecha ha vuelto a situar la pol铆tica en el terreno de la disputa y el enfrentamiento. Cada vez est谩 m谩s claro que el consenso construido en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial en torno a la f贸rmula capitalismo + democracia liberal + derechos humanos, que ignoraba las contradicciones y desigualdades inherentes al sistema capitalista y estatal, se ha roto. Significativamente, es la derecha la que apuesta por esta ruptura, avalando expl铆citamente la guerra civil, mientras que la mayor parte de la izquierda sigue aferrada a las instituciones democr谩ticas y a la gesti贸n de una paz cada vez m谩s precaria.

Los acontecimientos en Brasil difieren de los de Estados Unidos en que los bolsonaristas se cohesionaron en torno a algo m谩s antiguo que el culto a Trump, algo espec铆fico de la historia pol铆tica brasile帽a: la nostalgia de la dictadura instaurada por un golpe c铆vico-militar con la ayuda de Estados Unidos en 1964 y la lealtad a todos los aspectos de la dictadura que persisten en la sociedad brasile帽a.

En la formulaci贸n del psicoanalista Tales Ab鈥橲谩ber: 鈥溌縌u茅 queda de la dictadura en Brasil? Todo, excepto la dictadura鈥.

Partidarios de Bolsonaro aprovechando la indulgencia de la polic铆a para presentarse como rebeldes.

A diferencia de lo ocurrido en Estados Unidos tras la elecci贸n de Biden, las Fuerzas Armadas brasile帽as -compuestas por oficiales formados en escuelas militares impregnadas por el discurso anticomunista del contexto de la Guerra Fr铆a y por el revisionismo hist贸rico que denomina al golpe civil militar 鈥淩evoluci贸n del 64鈥- son parte fundamental de los movimientos golpistas. El bolsonarismo social y electoral involucra a numerosos oficiales de reserva del ej茅rcito, la marina y la fuerza a茅rea. Los oficiales en servicio activo apenas disimulan su apoyo a los manifestantes pro-Bolsonaro; desde 2014, han hecho declaraciones p煤blicas expresando su oposici贸n a los partidos y candidatos de izquierda. La prueba m谩s evidente del apoyo de las Fuerzas Armadas a los movimientos golpistas es su tolerancia con las acampadas frente a sus cuarteles, que sin duda no habr铆an sido aceptadas si el contenido de las manifestaciones hubiera sido diferente.

Con la esperanza de lograr un acercamiento dentro de las instituciones, la coalici贸n liderada por la izquierda institucional que gan贸 las elecciones de octubre nombr贸 a Jos茅 M煤cio para el Ministerio de Defensa, un pol铆tico de derechas amigo de los militares, cuyo partido (el Partido Trabalhista Brasileiro) utilizaba el lema 鈥淒ios, Familia, Patria y Libertad鈥. En su declaraci贸n sobre las manifestaciones, Lula admiti贸 que el ministro de Defensa no hab铆a actuado para desalojar las ocupaciones en torno a los cuarteles.

Anarquistas y otros antifascistas marchan el 9 de enero de 2023 en Belo Horizonte contra la amenaza del fascismo en Brasil.

Lo que est谩 ocurriendo hoy en Brasil muestra la fuerza que la extrema derecha ha adquirido en la 煤ltima d茅cada, capitalizando un difuso fascismo social que siempre ha existido en la sociedad brasile帽a. Las instituciones democr谩ticas que se introdujeron con la Constituci贸n brasile帽a de 1988 no supieron defenderse de ello, o no quisieron hacerlo. Podemos ver esto desde el principio, en la participaci贸n de los militares en el proceso de reintroducci贸n de las elecciones democr谩ticas en la d茅cada de 1980 y el 鈥減apel constitucional鈥 de los militares como garantes del poder del Estado.

La mayor verg眉enza para la izquierda en su conjunto -y especialmente para aquellos que se consideran radicales- es que el gobierno de Jair Bolsonaro y sus milicias ha reorganizado toda la estructura del Estado, desmantelando la salud p煤blica, la educaci贸n y las protecciones medioambientales, al tiempo que ha atacado a las personas negras e ind铆genas, a las mujeres y a las personas LGBTQI+, todo ello en medio de una pandemia global que mat贸 a m谩s personas en Brasil que la media per c谩pita mundial. Sin embargo, no fuimos capaces de responder a esos acontecimientos, ni con una huelga general, ni cerrando ciudades y carreteras, ni invadiendo el palacio presidencial.

Ahora todas esas acciones, que deber铆amos haber emprendido para defendernos de la extrema derecha, se asocian a la extrema derecha. Esto contribuye a un discurso que nos paralizar谩, haciendo imposible ejercer la influencia que necesitamos contra los fascistas tanto fuera como dentro de las instituciones del Estado, por no hablar de los otros partidos que tambi茅n utilizar谩n las instituciones del gobierno para seguir imponi茅ndonos los peores efectos del capitalismo.

Necesitamos fomentar una revuelta popular que incluya a todos los sectores de la sociedad privados de derechos, a todos los que son objetivo de los fascistas, a todos los que sufren bajo el capitalismo incluso cuando lo gestiona un gobierno progresista. No debemos deslegitimar la insurrecci贸n cuando el aparato del Estado est谩 en manos del centro-izquierda mientras las calles siguen en manos de los fascistas y las fuerzas de seguridad. Debemos encontrar formas de resistir, rechazando el chantaje de quienes afirman que lo m谩s importante es mantener el orden, con su eterno moralismo en defensa de la propiedad privada y el poder del Estado.

Marcha del 9 de enero de 2023 en Belo Horizonte contra la amenaza del fascismo en Brasil. Los participantes corean 鈥溌tr谩s fascistas, el poder popular est谩 en las calles!鈥




Fuente: Lapeste.org