March 6, 2021
De parte de El Miliciano
268 puntos de vista



Las mujeres hemos sido siempre despreciadas y relegadas a un segundo plano en todas las facetas de la vida. Durante esta crisis sanitaria, hemos sufrido el peso del trabajo, la limpieza y los cuidados sobre nuestros hombros, demostrando nuevamente nuestra capacidad de hacer frente a cualquier adversidad que se nos presenta, y como recompensa, el Patriarcado nos invisibiliza, estafa, infravalora y nos explota, reservando las condiciones m谩s precarias del mercado laboral para nosotras.

Decimos que las mujeres hemos sido invisibilizadas en todas las facetas de la vida: la ciencia, el arte, la literatura鈥 como tambi茅n en la participaci贸n en las luchas por la conquista de derechos sociales y laborales. Hemos sido despojadas de nuestro papel como sujeto pol铆tico e hist贸rico. Dentro del movimiento obrero, incluido el anarquismo, muchas mujeres militantes tuvieron que abrirse paso en un mundo pol铆tico masculino y reivindicar su espacio en la lucha social. Ello implic贸 que, en la mayor铆a de las ocasiones, tuvieran que confrontarse con sus compa帽eros varones que, por lo general, pensaban que la lucha de las mujeres divid铆a el movimiento obrero y que la lucha social deb铆a emprenderse en el siguiente orden: primero la emancipaci贸n de la clase trabajadora y despu茅s, la de las mujeres. Este fue el caso de numerosas agrupaciones de mujeres en todo el mundo. Podr铆amos remontarnos a la Revoluci贸n Francesa, cuando las mujeres marcharon junto a los hombres bajo el lema 鈥渋gualdad, libertad, fraternidad鈥 y m谩s tarde fueron nuevamente desplazadas de los espacios pol铆ticos y reprimidas por los hombres cuando 茅stos alcanzaron el Poder. Conviene recordar a las pioneras de lo que hoy llamamos feminismo anarquista, que ya advert铆an de estos problemas en el seno de las organizaciones masculinas desde el siglo XIX: en Francia, Louise Michel y la gran movilizaci贸n de mujeres trabajadoras y empobrecidas que defendieron La Comuna de Par铆s; en Espa帽a, Teresa Claramunt, Teresa Ma帽茅 o la agrupaci贸n Mujeres Libres en los tiempos de la guerra y la Revoluci贸n Social; en Argentina, Virginia Bolten con el peri贸dico La Voz de la Mujer, Juana Rouco Buela y otras muchas mujeres trabajadoras; en Bolivia, Petronila Infantes y el en茅rgico y fundamental movimiento de las Cholas; en Estados Unidos, mujeres como Voltairine de Cleyre y Emma Goldman (鈥渓a mujer m谩s peligrosa del mundo鈥); en Puerto Rico, Luisa Capetillo. Tantas mujeres de clase trabajadora y anarquistas organizadas en todo el mundo, en una lucha internacionalista por la emancipaci贸n no s贸lo de las mujeres, sino de toda la clase trabajadora y de todos los cuerpos en su conjunto. Luchando contra las opresiones m煤ltiples del patriarcado, el capital y el Estado.

El d铆a 8 de marzo se celebra el D铆a Internacional de la Mujer Trabajadora. El 8 de marzo de 1857, las mujeres que trabajaban en f谩bricas textiles de Nueva York organizaron una huelga exigiendo subidas de salarios y fueron represaliadas por la polic铆a, perdiendo algunas de ellas la vida durante las protestas. Fue en 1911 cuando se celebra por primera vez el D铆a Internacional de la Mujer Trabajadora con la intenci贸n de reconocerla como parte activa en las luchas por los derechos y la justicia social, no s贸lo de las mujeres, sino de toda la humanidad.

A pesar de todo esto, La ONU declar贸 en 1975 el 8M como d铆a Internacional De la Mujer, suprimiendo el adjetivo de 鈥渢rabajadora鈥. Pero es en estos 煤ltimos a帽os cuando se est谩 haciendo m谩s evidente la intenci贸n de eliminar el discurso de clase obrera, de este d铆a conmemorativo por parte de organizaciones como: CCOO, UGT, Intersindical, USO, Escola Valenciana, PSOE… A lo que se suman muchas organizaciones de mujeres y plataformas feministas ligadas a las instituciones del Estado, de raza blanca y de clase media alta, que prefieren celebrar simplemente el 鈥淒铆a de la Mujer鈥 ocultando y dando la espalda a reivindicaciones y luchas sociales propias de mujeres pobres de clase trabajadora, limitando las reivindicaciones a discriminaciones de car谩cter interclasista y que, en el mejor de los casos, luchan por romper los techos de cristal que les impide alcanzar importantes puestos ejecutivos, mientras necesitan explotar a otras mujeres precarizadas para que realicen por ellas las tareas de cuidados y del hogar.

Todo ello desvirt煤a y distorsiona el motivo principal por el cual se celebra el 8 de Marzo.

A nuestro juicio, sobran motivos para continuar reivindicando este d铆a como el de la mujer trabajadora, as铆 lo demuestra la lucha de las Kellys, las aparadoras del calzado, las trabajadoras de los almacenes de fruta, las temporeras del campo, las de enfermer铆a, las trabajadoras del hogar y de los cuidados鈥odos estos trabajos recaen mayoritariamente en mujeres y se desarrollan en condiciones miserables. Muchas veces sin contrato, expuestas a la precariedad de manera constante. No debemos olvidar tampoco, que las mujeres nos vemos atravesadas no s贸lo por las jerarqu铆as clasistas, sino tambi茅n por las raciales y coloniales. As铆, vemos c贸mo en Espa帽a las mujeres migrantes y racializadas, tras exiliarse de sus tierras, son las que desempe帽an los trabajos m谩s precarios, y se ocupan de los trabajos dom茅sticos y de cuidados de las mujeres blancas para que 茅stas puedan ocuparse de su emancipaci贸n; se enfrentan a los peligros de la deportaci贸n, del CIE, de la separaci贸n forzosa de sus familias, sus hijxs y sus vidas; se enfrentan a los chantajes y a los abusos sexuales por parte del patr贸n, como hemos podido ver recientemente. Ellas son las que llevan sobre sus espaldas una enorme parte del peso de esta sociedad configurada sobre los cimientos de la jerarqu铆a.

A todo esto, queremos a帽adir que la condici贸n de clase consiste en pertenecer a una clase social y no estrictamente en desarrollar un trabajo remunerado. Por tanto, de clase obrera somos igualmente las trabajadoras en activo como las paradas, estudiantes, jubiladas, pensionistas, etc. Con lo cual, existen razones de peso para que el 8M sea el altavoz de todas estas protestas y no un d铆a para felicitar a la mujer por el simple hecho de serlo, o por haber alcanzado un importante puesto ejecutivo en una gran multinacional explotadora. El 鈥済esto鈥 de eliminar el adjetivo 鈥渢rabajadora鈥 del 8 de marzo es mucho m谩s importante y significativo de lo que parece, pues no es sino una estrategia m谩s por parte de los Estados de Bienestar y las socialdemocracias, por absorber nuestras luchas emancipadoras hist贸ricas y vaciarlas de contenido. No es sino el intento de despojarnos de nuestra memoria de lucha contra el Poder; de aterciopelar las cadenas que, como anta帽o, nos asfixian hoy de una manera m谩s sofisticada; de que perdamos el horizonte por el que luchamos y nos sentemos en el banquete de los poderosos y consideremos como compa帽eras a nuestras explotadoras y tiranas.

No buscamos alcanzar el Poder, no buscamos vernos representadas en los Parlamentos ni en los cuerpos de Seguridad del Estado ni en la presidencia de una empresa explotadora. No buscamos dar una nueva capa de pintura a la vieja y oxidada estructura jer谩rquica sobre la que hist贸ricamente se asienta nuestra sociedad. Del Poder no esperamos m谩s que su abolici贸n.

8 de Marzo: d铆a de la Mujer Trabajadora.

Ni amas ni esclavas: Anarcofeministas siempre




Fuente: Elmilicianocnt-aitchiclana.blogspot.com