March 7, 2023
De parte de CNT C贸rdoba
1,175 puntos de vista

Unidas en acci贸n, tomamos las calles para reivindicar que queremos igualdad real ya. La experiencia nos ense帽a que juntas podemos. Aprendemos en las huelgas laborales, las protestas y en cada victoria sindical. El capitalismo nos quiere aisladas, silenciadas y obedientes, por ello, la uni贸n debe abarcar el plano privado tanto como el p煤blico: en los cuidados y en el trabajo remunerado. Exigimos el expreso reconocimiento de los derechos de las mujeres, en igualdad de condiciones, ya sea en el mundo laboral o en todos los 谩mbitos de la vida.

Las mujeres obreras, las que no heredamos y hemos de luchar para garantizar nuestra supervivencia y la de nuestro entorno, nos enfrentamos cotidianamente al trabajo precario y empobrecido, adem谩s de sufrir la cosificaci贸n y alienaci贸n en nuestros puestos de trabajo. Esto solo empeora si nacemos en el Sur Global y migramos al Norte en busca de alternativas. Uno de los m谩ximos exponentes de esta perversi贸n la encontramos en las condiciones del trabajo dom茅stico, donde se ocultan situaciones de aut茅ntica esclavitud, reflejo del sistema machista, racista y clasista que lo sostiene y que mantiene a estas trabajadoras fuera del marco estatutario general.

A las obreras y m谩s si eres migrante se nos convierte en objetos o se nos invisibiliza con el fin de exprimirnos hasta las 煤ltimas consecuencias. Siendo la frontera de clase un l铆mite que condiciona la vida de todas las mujeres obreras; y si eres migrante esa frontera es a煤n m谩s dura, m谩s alta y m谩s violenta.

Y si nuestro cuerpo se rebela y nuestra salud f铆sica y mental se resiente ante tanta injusticia, se nos medicaliza, obviando las causas que determinan la enfermedad. Nuestro ser se rompe bajo la opresi贸n de clase, bajo el racismo y el machismo que soportamos, pero se individualiza nuestra problem谩tica y se nos estigmatiza como locas, como fr谩giles, 鈥

Que no pase ni un d铆a sin reivindicar nuestra alianza con las mujeres de diferentes or铆genes, expresando nuestra conciencia subversiva ante las diferentes desigualdades que sufren por el mero hecho de que, en este peque帽o mundo, existan fronteras que traspasar en busca de una vida digna.

La situaci贸n de las mujeres migrantes trabajadoras es una de las peores que se experimentan en la clase obrera: violencia extrema en sus periplos, explotaci贸n econ贸mica y sexual, en muchos casos. Una vez consiguen acceder al mundo laboral, superando todas las barreras, vuelven a ser discriminadas en sus reivindicaciones, asumiendo los trabajos peores porque la patronal abusa de esta situaci贸n ya que es m谩s f谩cil explotar a una mujer migrada que a una local.

En este sentido, tendemos la mano a las compa帽eras que desde asociaciones propias luchan por sus derechos y que rara vez se sienten c贸modas en los sindicatos, porque la victoria excepcional con la firma del 189 de la OIT, fue solo un paso incompleto que las sigue dejando fuera del Estatuto de los Trabajadores, como si fueran trabajadoras de segunda y la lucha tiene que seguir. El porcentaje tan grande de mujeres migradas en este sector revela la urgencia de la lucha, ya que su aislamiento, su precariedad y muchas veces el r茅gimen de interinidad dejan a estas mujeres a la merced no solo de la explotaci贸n laboral, sino tambi茅n del acoso sexual.

Y no queda ah铆, la Ley de Extranjer铆a favoreci贸 la creaci贸n de CIEs (Centros de Internamiento de Extranjeros), aut茅nticas c谩rceles racistas, en las que se lleva a otro nivel la previa limitaci贸n de derechos humanos, arrebat谩ndoles hasta la conciencia de ser seres humanos e iguales en derechos y ante la ley. Privadas de libertad, son obligadas a realizar actividades determinadas por roles de g茅nero, sufren un incremento de la medicalizaci贸n, de la explotaci贸n laboral y del riesgo de acoso sexual estando presas. Las migrantes est谩n inseguras en los CIEs, privadas de libertad, sin recibir la protecci贸n que necesitan, tanto ellas, como sus hijos/as, en muchos casos, arrebatados/as. Estas mujeres trabajadoras deben asumir as铆 la violencia institucional que, mediante una simple irregularidad administrativa, les aboca a estas c谩rceles selectivas.

El sistema penitenciario invisibiliza a las mujeres, nos hace m谩s vulnerables ante las condenas y nos estigmatiza a nivel social de manera m谩s cruel que a los hombres. La pr谩ctica del sindicalismo combativo y solidario de nuestras compa帽eras de CNT Xix贸n, las enfrenta a penas de tres a帽os y medio de prisi贸n y una indemnizaci贸n de 150.428 euros por un conflicto marcado principalmente por el g茅nero. Porque hacer sindicalismo no es delito, ni tampoco el apoyo a las mujeres trabajadoras que sufren acoso laboral, volvemos a gritar alto y claro ABSOLUCI脫N PARA LAS COMPA脩ERAS DEL CASO 鈥楲A SUIZA鈥.

Denunciamos que hay muchos sectores y puestos de trabajo en los que solo se contratan mujeres, y lo hacen como reclamo para vender m谩s: se nos impone c贸mo ir maquilladas o vestidas para desarrollar ciertas profesiones. Las azafatas, camareras de piso, terapeutas de spa, 鈥 libramos una batalla para ser tratadas con igualdad: como trabajadoras y no como un objeto de venta. Las compa帽eras no debemos transigir con estas exigencias por parte de las empresas, ni permitir que este problema quede camuflado dentro de los engranajes de la patronal, destapando este acoso silencioso.

Conscientes de que la violencia contra la mujer trabajadora es transversal y heredada de un sistema caduco heteropatriarcal, no podemos olvidarnos de la situaci贸n de represi贸n y abusos que sufrimos las compa帽eras trans. La violencia del patriarcado ya es visible en la infancia, d贸nde la divisi贸n binaria deja atr谩s a todas aquellas personas que no se sienten identificadas con su g茅nero. Si para todas las trabajadoras se aplica una represi贸n paternalista social y estatal, para las mujeres trans se concreta en pura vejaci贸n.

Aquellas personas que deciden transicionar pasan por un calvario que comienza con la catalogaci贸n como 鈥渄isforia de g茅nero鈥. Una vez transicionadas, si es que decidimos hacerlo; recibimos una estigmatizaci贸n conducente a la precariedad laboral trufada de excusas como la de no saber c贸mo lidiar administrativamente con nuestra situaci贸n de identidad legal.

Para las compa帽eras que ejercen prostituci贸n, el riesgo de sufrir trato cruel y denigrante, no solo parte de 鈥渃lientes鈥, sino de las propias 鈥渇uerzas de seguridad鈥, traduce la consideraci贸n de mero cuerpo contra el que atentar impunemente, pues ni siquiera hay datos oficiales actualizados.

Mientras los medios cultos babean con las acciones 鈥渇ilantr贸picas鈥 de la familia Ortega, Inditex -que registra beneficios r茅cord este a帽o de 8.000 millones, un 41% m谩s que el anterior- no encuentra calderilla para pagar decentemente a sus 鈥渘i帽as禄, como denomina la propia empresa a las trabajadoras de tienda. Con lo que ingresan los principales accionistas en un d铆a, tendr铆an para pagar la subida de sus 165.000 trabajadores y trabajadoras globales. En sus huelgas y protestas piden una subida de 500 euros al mes, que s贸lo significar铆an 250 millones anuales a la empresa, aunque se aplicara a las 46.000 empleadas en Espa帽a. En lugar de eso, el empresario 鈥渕odelo鈥 no reparte dividendos con las trabajadoras que est谩n generando esa riqueza. A las compa帽eras dependientas, a las que el salario les da para malvivir 15 d铆as, se les niegan tambi茅n las ayudas que recibe el resto de la plantilla. La brutal brecha salarial en Inditex, emblem谩tica de los sectores feminizados, adem谩s incumple la equiparaci贸n salarial en la misma categor铆a fuera de A Coru帽a, donde ganaron el conflicto.

Teniendo el gobierno m谩s progresista de la historia:

Una de cada dos mujeres trabajadoras en nuestro pa铆s cobramos solo el salario m铆nimo.

Se nos quita el derecho a una pensi贸n p煤blica mediante una combinaci贸n de Ley Escriv谩 con pseudonegociaci贸n colectiva.

Se nos quita dinero de nuestra subida por convenio para planes privados de pensiones.

No se nos garantiza el derecho a la interrupci贸n voluntaria del embarazo en nuestro centro p煤blico de referencia.

Mientras crecen los beneficios de las empresas y sus dividendos, los salarios de las trabajadoras retroceden.

Cada vez tenemos que dedicar m谩s parte de nuestro sueldo a farmacia, sanidad, vivienda, educaci贸n, alimentos y energ铆a.

Cuando se vulnera nuestro derecho a la libertad sindical y a la defensa frente al acoso, el poder ejecutivo mira para  otro lado y el judicial nos castiga

Ante sus violencias, Uni贸n y Acci贸n.
Organ铆zate en CNT, feminismo de clase y combativo.




Fuente: Cordoba.cnt.es