November 18, 2021
De parte de Paco Salud
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85 A脩OS DE LA MUERTE DE BUENAVENTURA
DURRUTI

El 14 de julio de 1896 nac铆a en Le贸n
Buenaventura Durruti, segundo de los ocho hijos de Santiago Durruti y Anastasia
Dom铆nguez. De los ocho hermanos 鈥擲antiago, Buenaventura, Vicente, Plateo,
Benedicto, Pedro, Manuel y Rosa鈥 s贸lo tres sobrevivieron al finalizar la
guerra. En 1932, durante una huelga, mor铆a en Le贸n uno de los hermanos de
Durruti, junto a un anarquista llamado Jos茅 Mar铆a P茅rez. Otro muri贸 durante los
sucesos de Asturias de 1934. En 1936, comenzada la guerra, Manuel Durruti se
afiliaba a Falange Espa帽ola, en Le贸n, y poco despu茅s mor铆a fusilado por los
mismos falangistas al haberse negado a probar su lealtad hacia la organizaci贸n.
Pedro, antiguo afiliado a Falange, fue fusilado en zona republicana.

BUENAVENTURA Durruti asisti贸, durante
su infancia, a la escuela leonesa de Ricardo Fanjul. Parece ser que no pas贸,
como estudiante, de la mediocridad. Poco m谩s tarde, y a pesar de cierta
oposici贸n por parte de su familia, abandonaba la escuela y aprend铆a el oficio
de mec谩nico. Su maestro en esta tarea fue Melchor Mart铆nez, que ten铆a en Le贸n
una gran reputaci贸n como revolucionario. (Llamaba la atenci贸n por leer 芦El
Socialista禄 en p煤blico). De hecho, fue el primer mentor ideol贸gico que Durruti
tuvo. 芦Voy a hacer de tu hijo un buen mec谩nico, pero tambi茅n un buen
socialista禄, dec铆a Melchor Mart铆nez al padre de Durruti.

En 1912 Durruti, influenciado por su
padre de ideas socialistas y por M. Mart铆nez, se afiliaba a la 芦Uni贸n de
Metal煤rgicos禄; sin embargo, pronto comprendi贸 que el socialismo moderado de la
UGT. Uni贸n General de Trabajadores no era lo que m谩s le atra铆a. Una vez
abandonado el trabajo en el taller de Melchor Mart铆nez, Durruti trabaj贸 como
montador de lavaderos de carb贸n. Iba a ser Mata-llana, a 30 Km. de Le贸n, el
escenario de la primera dificultad que Durruti tendr铆a con las autoridades. Se
encontraba all铆 con motivo de la instalaci贸n de uno de estos lavaderos y no
tard贸 en verse involucrado en un conflicto provocado por los mineros, que
exig铆an la destituci贸n de uno de los ingenieros cuya actitud era claramente
contraria a sus intereses. Los mineros, con el apoyo de Durruti y los dem谩s
mec谩nicos, consiguieron que el ingeniero fuera despedido; sin embargo, al
llegar Durruti a Le贸n se encontr贸 con la noticia, nada agradable, de que la
Guardia Civil se hab铆a interesado por 茅l.

Poco despu茅s, 1914, su padre le
consigue un nuevo trabajo en la Compa帽铆a de Ferrocarriles del Norte, como
mec谩nico ajustador, empresa en la que el padre de Durruti trabaj贸 hasta caer
enfermo. All铆 se encontraba Durruti cuando, en 1917, estall贸 la gran huelga
revolucionaria, promovida por la UGT y secundada por la CNT Confederaci贸n
Nacional del Trabajo鈥. Buenaventura despleg贸 durante la huelga una gran
actividad, contribuyendo a la quema de locomotoras y al levantamiento del
tendido de las v铆as, lo que signific贸 su expulsi贸n de la UGT y, obviamente, el
despido de la compa帽铆a. Con su amigo 芦El Toto禄 se dirigi贸 en primer lugar hacia
Gij贸n, donde contact贸 con la CNT, y, posteriormente huy贸 a Francia, ya que
adem谩s de ser buscado por saboteador, tambi茅n lo era  por desertor.

El 1 de enero de 1919 Durruti cruz贸 la
frontera, clandestinamente, y se dirigi贸 a Asturias, donde deber铆a realizar una
misi贸n encomendada por la CNT. Una vez cumplida la misi贸n, parece ser que
estuvo en La Robla, a 25 Km. de Le贸n, implicado en un grave conflicto laboral,
dirigi茅ndose poco despu茅s a Valladolid, donde permaneci贸 unos tres meses. M谩s
tarde, y cuando se encaminaba hacia Galicia, con el fin de participar en diversas
acciones, fue detenido por la Guardia Civil y enviado a La Coru帽a. All铆 le
identificaron como desertor y le trasladaron a San Sebasti谩n, siendo sometido a
Consejo de Guerra y encarcelado. Sin embargo, permaneci贸 muy poco tiempo en la
c谩rcel, ya que, con la ayuda de varios compa帽eros, logr贸 evadirse y huy贸 a
Francia (julio de 1919) despu茅s de haber pasado alg煤n tiempo escondido en los
montes.

En 1920 regres贸 a Espa帽a, por San
Sebasti谩n, y se dirigi贸 a Barcelona. Antes de emprender la marcha hacia la ciudad
catalana, rechaz贸 un trabajo en una f谩brica de Renter铆a, que Manuel Buenacasa y
otros compa帽eros le hab铆an buscado, as铆 como un puesto en el Comit茅 de
Metal煤rgicos de la CNT en el pa铆s vasco: 芦En mi opini贸n los cargos importan
poco dec铆a Durruti. Lo importante para m铆 es la base, a fin de poder obligar a
los de arriba, desde ella, a que respeten sus compromisos, impidi茅ndoles as铆,
en la medida de lo posible, que se burocraticen禄. A su paso por Euskadi,
Durruti conoci贸 a otros anarquistas significados: Suberviola, Del Campo,
Albaldetrechu y Ruiz, con los que cre贸 el grupo llamado 芦Los Justicieros禄, cuyo
terreno de acci贸n era, simult谩neamente, Arag贸n y Guip煤zcoa. Durruti y el resto
de 芦Los Justicieros禄 decidieron actuar r谩pidamente, y su primer objetivo era
Alfonso XIII. El monarca espa帽ol deb铆a de asistir a la inauguraci贸n del Gran
Kursaal de San Sebasti谩n. La pretensi贸n de los anarquistas era acabar con la
vida del rey vali茅ndose de explosivos, pero sus intenciones se vieron
frustradas ante el masivo despliegue policial que se llev贸 a cabo en el Pa铆s
Vasco para lograr la captura de Durruti, Suberviola y Del Campo, que hab铆an
sido denunciados.

En febrero de 1921, Durruti se
encontraba en Andaluc铆a en cumplimiento de una nueva misi贸n, cuyo fin era
ampliar las bases del anarquismo en esta regi贸n. El 9 de marzo, en compa帽铆a de
Juliana L贸pez que era el otro emisario en tierras andaluzas, regres贸 a Madrid y
fue apresado por la Polic铆a. Ese d铆a todo individu贸 sospechoso era detenido en
la capital. El d铆a anterior, Eduardo Dato hab铆a sido muerto a balazos por tres
desconocidos. No obstante, Durruti, haciendo uso de una falsa personalidad,
logr贸 enga帽ar a la Polic铆a y sali贸 libre, continuando su viaje de vuelta a
Barcelona.

El grupo de 芦Los Justicieros禄, que m谩s
tarde cambi贸 su nombre por el de 芦Crisol禄, sigui贸 en su l铆nea de utilizaci贸n de
la violencia como respuesta a la violencia desatada por la patronal. A finales
de 1922, se constitu铆a el grupo 芦Los Solidarios禄, cuyo fin primordial era la
lucha contra las bandas armadas que subvencionaban los empresarios. Los choques
entre estos grupos llegaron a adquirir un car谩cter de verdadera guerra civil.
芦Los Solidarios禄 contaban con varios colaboradores y gente de confianza cuya
ayuda era solicitada seg煤n la naturaleza del asunto que les ocupara. Los
principales componentes del grupo eran: Buenaventura Durruti, Francisco Ascaso,
Juan Garc铆a Oliver, Eusebio Brau, Aurelio Fern谩ndez, Miguel Garc铆a Vivancos,
Alfonso Miguel, Ricardo Sanz, Gregorio Suberviola, Rafael Torres Escart铆n,
Juliana L贸pez, Ramona Berni y Antonio 芦El Toto禄.

Uno de los primeros condenados a
muerte, por el grupo, fue el cardenal-arzobispo de Zaragoza, Juan Soldevilla y
Romero (n. 1843). Sobre la ejecuci贸n de Soldevilla, es muy interesante el
fragmento de la novela de P铆o Baroja 芦El Cabo de las Tormentas禄.

 

芦El cardenal-arzobispo de Zaragoza era
un reaccionario de influencia. La ejerc铆a no s贸lo en su sede sino en Barcelona
y recomendaba a las autoridades de all铆 medidas fuertes y duras contra los
obreros y los agitadores. Los anarquistas sab铆an que el arzobispo conferenciaba
en Reus con los jefes de la Patronal de Barcelona y daba consejos para atacar a
la organizaci贸n sindicalista obrera. La banda march贸 a Zaragoza; se entendieron
los directores con una vieja anarquista catalana que viv铆a all铆 hac铆a alg煤n
tiempo, la ciudadana Teresa, y entre todos prepararon una emboscada y mataron
al arzobispo una tarde que iba a una posesi贸n suya llamada 芦El Terminillo禄. El
arzobispo fue muerto en el auto cuando entraba en su finca, donde hab铆a
establecido una escuela dirigida por monjas. Los anarquistas le hicieron veinte
disparos. El arzobispo cay贸 muerto y quedaron heridos sus familiares y el
chofer.禄 (1).

El 1 de septiembre se llevaba a cabo
una nueva y espectacular acci贸n de 芦Los Solidarios禄: el Banco de Espa帽a de
Gij贸n era objeto de un atraco a mano armada, llev谩ndose los asaltantes un bot铆n
de unas 675.000 pesetas. La ejecuci贸n del asalto no fue f谩cil. Durruti, despu茅s
de mantener un violento tiroteo con la Guardia Civil, logr贸 huir subiendo al
tejado de una casa y abandonando la ciudad al amparo de la noche. 芦La banda de
Durruti禄 comenzaba a ocupar los titulares de la Prensa burguesa. D铆as m谩s tarde
el mismo Durruti, ayudado por varios compa帽eros, consegu铆a liberar a Francisco
Ascaso, que se encontraba en prisi贸n.

Amigos, Durruti y Ascaso, deciden
emprender la marcha hacia Francia. Una vez en Par铆s, toman contacto con otros
anarquistas all铆 establecidos, y juntos dan origen a la 芦Editorial Anarquista
Internacional禄. La creaci贸n de esta editorial ten铆a como fin propagar por todo
el mundo las obras ideol贸gicas y de lucha del movimiento libertario. En Par铆s
tuvieron conocimiento de la muerte de varios de sus compa帽eros 鈥 Del Campo
abatido a balazos por la Polic铆a en Barcelona y de la detenci贸n de otros  Suberviola y Aurelio Fern谩ndez.

A finales del a帽o 1924, Durruti y
Ascaso embarcaban con rumbo a Latinoam茅rica. Fue Cuba el punto inicial de su
periplo por estas tierras y all铆 encontraron trabajo como cortadores de ca帽a.
Pronto comenzaron su labor en favor de los trabajadores de aquel pa铆s, y el
punto 谩lgido de sus acciones fue la ejecuci贸n de un empresario que manten铆a a
sus obreros en un lastimoso estado de esclavitud medieval. La activa b煤squeda
de los dos anarquistas por la Polic铆a les convenci贸 de la necesidad de
abandonar la isla, y se dirigieron a M茅xico. All铆 se encontraron con Jover y
Vivancos, y juntos continuaron su peregrinar por Uruguay, Chile, Per煤 y
Argentina bajo la denominaci贸n de 芦Los Errantes禄.

Waldo Bayer, autor de un libro sobre
el anarquista Severino Giovani  fusilado
en Argentina el 1 de febrero de 1932, narra alguna de las actividades de
Durruti y sus compa帽eros a su paso por el continente americano:

芦Si bien ya ha habido antecedentes en
nuestro pa铆s, de esta clase de anarquismo expropiador, su verdadero auge se
debe a la acci贸n emprendida por los anarquistas espa帽oles Francisco Ascaso y
Buenaventura Durruti; dos figuras verdaderamente legendarias que, necesitados
de seis millones de pesetas exigidas por un juez espa帽ol para liberar a ciento
veintis茅is de sus compa帽eros, inician una serie de asaltos a casas bancarias
que comienza en Espa帽a, con el Banco de Catalu帽a, sigue en M茅xico y luego por
los pa铆ses del Pac铆fico, asientan sus bases en Chile, donde obtuvieron un buen
bot铆n, llegan a la Argentina, donde asaltan el Banco de San Mart铆n, cruzan el
R铆o de la Plata, llegan a Montevideo donde realizan otros asaltos con 茅xito y
luego regresan a Europa en un incre铆ble periplo de coraje a toda prueba y
desenfado. Esa gente sab铆a resolver las situaciones m谩s dif铆ciles con absoluta
tranquilidad y sangre fr铆a禄 (2).

Durruti, Ascaso y Jover, buscados por
casi todas las polic铆as de Sudam茅rica, decidieron regresar a Europa. Para ello
embarcaron en un trasatl谩ntico que se dirig铆a a Inglaterra. Sin embargo, al
tener que efectuar el barco una parada de emergencia en Canarias, los tres
amigos se creyeron descubiertos y a punto de ser entregados a las autoridades
espa帽olas. Afortunadamente para ellos, no hab铆a motivo de alarma y, unas
semanas despu茅s, el barco reemprendi贸 su marcha hasta Inglaterra. Cruzaron el
Canal de la Mancha y, poco antes del primero de mayo, se encontraban en Par铆s.
All铆, Durruti trabaj贸 durante alg煤n tiempo en el sector metal煤rgico y conoci贸 a
otros anarquistas de gran prestigio: Sebasti谩n Faure, Louis Lecoin, Voline,
Pedro Archinof y N茅stor Mackno, su alma gemela.

El 14 de julio de 1924 era el d铆a
se帽alado para que Alfonso XIII, acompa帽ado del dictador Primo de Rivera,
llegara a Par铆s, invitado por el Gobierno franc茅s con motivo de la Fiesta
nacional. Enterados de la visita, 芦Los Solidarios禄 dedicaron mes y medio a
preparar un plan para acabar con la vida del monarca espa帽ol. Para ello se
pertrecharon de gran cantidad de munici贸n, tres fusiles y un autom贸vil. El
atentado se llevar铆a a cabo en la estaci贸n anterior a Par铆s, donde el tren en
el que viajaba la comitiva real efectuar铆a una breve parada. El vag贸n que
ocupaban el rey y sus acompa帽antes ser铆a ametrallado y huir铆an en el autom贸vil.
Sin embargo, la Polic铆a francesa fue puesta en antecedentes y el plan de los
anarquistas qued贸 frustrado. El 25 de junio, en un modesto hotel parisiense de
la calle Leg茅ndre, Durruti, Ascaso y Jover eran detenidos y posteriormente
encarcelados. El 2 de julio aparec铆a la noticia de su detenci贸n en la Prensa.
Las demandas de extradici贸n por parte de diversos Gobiernos, entre ellos, el de
Espa帽a, no se hicieron esperar. El porvenir de los libertarios espa帽oles se
enturbiaba.

Faure y Lecoin promovieron una gran
campa帽a en favor de los detenidos para que no fuesen entregados a ninguno de
los Gobiernos peticionarios de la extradici贸n. Los anarquistas espa帽oles fueron
juzgados  la defensa corri贸 a cargo de
Lecoin y definitivamente indultados en julio de 1927. No obstante, no se les
permit铆a la residencia en territorio franc茅s. La misma Polic铆a francesa les
introdujo clandestinamente en B茅lgica. Poco despu茅s, era la Polic铆a belga quien
utilizaba el mismo m茅todo con respecto a Francia. Nuevamente descubiertos en
este pa铆s, B茅lgica les admiti贸, si bien para permanecer all铆 tuvieron que
adoptar una personalidad falsa previo acuerdo con la Polic铆a belga! A prop贸sito
de est谩 extra帽a situaci贸n, Ascaso comentaba: 芦Es lo m谩s curioso que me ha
ocurrido nunca. La legalidad sirvi茅ndose de la ilegalidad禄. Durante este
per铆odo -1927, exactamente era creada, en Valencia, la FAI 鈥擣ederaci贸n
Anarquista Ib茅rica鈥, cuyo primer secretario fue el portugu茅s Germinal da Sousa.
Su finalidad era activar el movimiento libertario y acercar la CNT hacia el ideal
puramente anarquista, en oposici贸n al colaboracionismo y moderaci贸n que
pregonaban algunos de sus miembros, Pesta帽a, Peir贸, Juan L贸pez, etc., lo que
posteriormente origin贸 una divisi贸n entre ambas tendencias. Para pertenecer a
la FAI era condici贸n indispensable ser afiliado a la CNT. No nos vamos a ocupar
aqu铆 de la estructura y funcionamiento de la FAI, pero s铆 diremos que con su
creaci贸n el anarquismo de acci贸n iba a adquirir una nueva dimensi贸n.

El 14 de abril de 1931 era proclamada
la Segunda Rep煤blica Espa帽ola. El 15 regresaba a Espa帽a Buenaventura Durruti.
Este hombre, junto con Ascaso, Oliver, Federica Montseny, Jover y dem谩s
partidarios del anarquismo pr谩ctico, iban a ser quienes dominar铆an la nueva
organizaci贸n anarquista.

El 1. 掳 de mayo la FAI lanz贸 su primer
aviso serio a la Rep煤blica. En el Palacio de Bellas Artes de Barcelona se
celebr贸 un gran mitin, en el que se elabor贸 una lista de reivindicaciones
obreras: disoluci贸n de la Guardia Civil, expropiaci贸n de las pertenencias a
贸rdenes religiosas, desaparici贸n de los monopolios, reparto de los cotos de
caza… (3). All铆, Durruti se dirigi贸 al auditorio: 芦Si fu茅ramos republicanos,
afirmar铆amos que el Gobierno provisional se va a mostrar incapaz de asegurarnos
el triunfo de aquello que el pueblo le ha proporcionado. Pero como somos
aut茅nticos trabajadores, decimos que, siguiendo por ese camino, es muy posible
que el pa铆s se encuentre cualquier d铆a de estos al borde de la guerra civil. La
Rep煤blica apenas s铆 nos interesa; la aceptamos como punto de partida de un
proceso de democratizaci贸n social…禄. Una vez finalizado el mitin, se organiz贸
una gran manifestaci贸n en cuya cabeza marchaban los inevitables Durruti, Ascaso
y Oliver. La Guardia Civil, puesta sobre aviso, hizo frente a la pac铆fica
manifestaci贸n. Los resultados del enfrentamiento fueron: dos muertos y varios
heridos por los guardias, y un muerto y quince heridos por parte de los
cenetistas y un pelot贸n de soldados de infanter铆a que, mandados por el capit谩n
Miranda, se prest贸 a defender a los trabajadores del ataque de que hab铆an sido
objeto.

La intranquilidad de la clase obrera
se hace palpable en todas partes. Los conflictos y las huelgas se suceden por
todo el pa铆s: Sabadell, L茅rida, Gij贸n, etc. En Madrid, Sevilla y M谩laga, los
conventos comienzan a arder. Mientras todo esto suced铆a, Emilianne Morin, la
compa帽era de Durruti, daba a luz a la hija de ambos: Colette. Casi al mismo
tiempo, mor铆a en Le贸n el padre de Durruti. Con tal motivo, 茅ste se dirigi贸 a su
ciudad natal para asistir al entierro que fue, a la vez que el adi贸s definitivo
a un hombre honrado, un gran homenaje a la presencia de un gran revolucionario.
Durruti fue invitado por los sindicatos de la CNT leonesa a un mitin que se
celebrar铆a unos d铆as despu茅s. Acept贸 la invitaci贸n el anarquista leon茅s y, como
consecuencia, las autoridades intentaron detenerle. Sin embargo, la amenaza de
Durruti les hizo desistir de su prop贸sito: 芦Detenedme y quiz谩 ma帽ana Le贸n y
toda y su provincia se vean envueltas en una gran huelga general禄.

El d铆a se帽alado para la celebraci贸n
del mitin, la plaza de toros se encontraba repleta de trabajadores. La reuni贸n
estaba presidida por Tejerina, secretario local de la CNT. All铆, Durruti se
dirigi贸 a sus paisanos y les habl贸 durante largo tiempo sobre el momento prerrevolucionario
que se estaba viviendo en Espa帽a. Efectivamente, Durruti no se equivocaba. El
18 de enero de 1932 se iba a reducir un gran acontecimiento en la historia del
movimiento libertario. El escenario fue la cuenca minera del Alto Llobregat.
Ese d铆a se proclamaba all铆 el comunismo libertario. Figols fue el primer pueblo
en lanzarse a la aventura revolucionaria. Tras Figols, Manresa, Berga y varios
pueblos m谩s. Inmediatamente, el Gobierno hizo uso de la Ley de Defensa de la
Rep煤blica. La r谩pida intervenci贸n del Ej茅rcito y la posterior represi贸n fueron
las medidas tomadas. Los responsables ser铆an detenidos, pero la represi贸n no
s贸lo se localiz贸 en esta comarca sino que se extendi贸 por toda Espa帽a. 芦Durruti
dijo a los mineros que la democracia burguesa hab铆a fracasado; que era
necesario realizar la revoluci贸n; que la emancipaci贸n total de la clase
trabajadora solamente pod铆a conseguirse mediante la expropiaci贸n de la riqueza
que detentaba la burgues铆a y suprimiendo el Estado. Aconsej贸 a los mineros de Figols
que se preparasen para la lucha final, y les ense帽贸 la manera de fabricar
bombas con botes de hojalata y dinamita禄 (4).

En la ma帽ana del d铆a 21, Durruti y los
hermanos Ascaso eran detenidos. Al amanecer del 10 de febrero, un destartalado
y viejo trasatl谩ntico sal铆a del puerto de Barcelona llevando a bordo 125
detenidos como consecuencia de los sucesos del Alto Llobregat. Su destino era
Guinea. Sin embargo, el Gobernador de Villa-Cisneros se neg贸 a admitir en su
jurisdicci贸n a Buenaventura Durruti, al que consideraba asesino de su padre,
Fernando Gonz谩lez Regueral, ex-gobernador de Bilbao, cuya ejecuci贸n hab铆a
tenido lugar varios a帽os antes en Le贸n. Durruti no hab铆a tenido nada que ver en
la ejecuci贸n material del acto, ya que los autores de este atentado fueron
Suberviola y 芦El Toto禄. El hecho, en definitiva, fue que Durruti y algunos
compa帽eros detenidos fueron trasladados a Fuerteventura (5).

Una vez que Ascaso y Durruti
recobraron la libertad 鈥攆ueron los 煤ltimos en abandonar el destierro junto con
Cano Ruiz鈥, sus esfuerzos se encaminaron hacia la preparaci贸n de la sublevaci贸n
que tendr铆a lugar en enero del 33. Durruti, Ascaso y Garc铆a Oliver eran los
encargados de coordinar el alzamiento en Barcelona. El fracaso de esta
sublevaci贸n es conocido; sin embargo, los anarquistas lucharon a fondo en
diversos puntos del pa铆s. En Andaluc铆a, la represi贸n llevada a cabo fue de
dimensiones tr谩gicas. Suficientemente conocido es el episodio protagonizado por
el mism铆simo Aza帽a: 芦 隆Ni heridos, ni prisioneros! 隆Tirar al vientre! 禄.

Poco despu茅s, Durruti hac铆a un
an谩lisis sobre el fracaso de la insurrecci贸n: 芦Es cierto que las condiciones no
estaban maduras. Si hubiera sido as铆 no estar铆an muchos de nosotros en prisi贸n.
Pero tambi茅n es cierto que estamos atravesando un per铆odo prerrevolucionario y
que no podemos permitir a la burgues铆a que domine la situaci贸n haci茅ndose
fuerte en el poder del Estado. Es bajo esta perspectiva como debe interpretarse
la tentativa revolucionaria del 8 de enero, puesto que jam谩s ha pasado por
nuestra cabeza la idea de que el 茅xito de la Revoluci贸n consiste en la toma del
poder por una minor铆a que despu茅s impondr谩 su dictadura al pueblo. Nuestra
conciencia revolucionaria es opuesta a esta t谩ctica. Nosotros queremos una
revoluci贸n por y para el pueblo. Fuera de esta concepci贸n no hay revoluci贸n
posible.  Por todo ello, lo que nadie
podr谩 discutirnos es que nuestra intentona no haya cumplido con el objetivo de
constituirse en un ataque pensado y dirigido contra el mismo coraz贸n del
sistema capitalista y estatal, herido de muerte tras el levantamiento de los
mineros del Alto Llobregat禄.

En abril, Durruti y Ascaso eran
detenidos, despu茅s de haber asistido a una reuni贸n, cuando se dirig铆an a sus
casas. El jefe de la Polic铆a de Barcelona, Miguel Bad铆a, y el consejero de
Orden P煤blico, el fascista Jos茅 Denc谩s, hicieron declaraciones en el sentido de
que, con la detenci贸n de Ascaso y Durruti, 芦la FAI hab铆a quedado completamente
desarticulada禄. Los dos amigos estuvieron en la c谩rcel de Barcelona hasta julio,
en que fueron trasladados al penal de Santa Mar铆a (C谩diz). Ascaso permaneci贸
all铆 hasta octubre y Durruti fue liberado unos d铆as antes, despu茅s de haber
sido juzgado como 芦vagabundo禄, una de tantas f贸rmulas jur铆dicas que los
Gobiernos idean como justificaci贸n de sus arbitrarias detenciones. 芦 隆Aplicarme
a m铆 la ley de vagabundos! 隆A m铆, que me he pasado la vida trabajando! 鈥攄ec铆a
Durruti encolerizado鈥. Acepto que se me acuse de disparar contra la fuerza
p煤blica, o de tratar de transformar esta sociedad que desapruebo y execro,
pero… 隆acusarme de vagabundo!… 隆No hay ning煤n juez que tenga el derecho de
juzgar al obrero Durruti como a un vagabundo! 隆Dec铆dselo as铆 a vuestros
superiores!禄.

En noviembre del 33 las derechas ganan
las elecciones, pasando a gobernar Lerroux y sus radicales que ser铆an
posteriormente apoyados por el reaccionario Gil-Robles y su organizaci贸n de
Derechas Aut贸nomas. Una de las primeras medidas del nuevo Gobierno fue declarar
el Estado de Emergencia por temor a que los trabajadores se levantaran contra
el derechismo gubernamental. En efecto, el 8 de diciembre, varios puntos de la
pen铆nsula se encontraban en huelga general: Barcelona, Valencia, Granada,
C贸rdoba, Badajoz, Huesca… En las dem谩s capitales reinaba una gran confusi贸n.
Arag贸n era el principal centro de la insurrecci贸n. En Barbastro, Calanda,
Alcampiel, Valderrobles, Alcoriza y otros pueblos hubo numerosos
enfrentamientos con las fuerzas gubernamentales. En casi todos ellos se lleg贸 a
proclamar el comunismo libertario. Como consecuencia de la represi贸n llevada a
cabo, hubo m谩s de ochenta muertos y las c谩rceles se vieron de nuevo repletas.
All铆 fueron a parar Durruti, Cipriano Mera e Isaac Puente, componentes del
Comit茅 Nacional Revolucionario cuya misi贸n era coordinar el alzamiento.

La mayor铆a de los detenidos fueron,
sin embargo, liberados muy pronto merced a la imaginaci贸n de Durruti, que
arguy贸 un audaz plan que sus compa帽eros no detenidos se encargaron de llevar a
la pr谩ctica. 芦La Voz de Arag贸n禄 daba as铆 la noticia: 芦Ayer tuvo lugar un suceso
de una audacia incre铆ble. Un grupo de siete individuos, armados con pistolas,
penetraron en las dependencias del Tribunal de Urgencia de Zaragoza, donde se
instruye la causa por los recientes acontecimientos revolucionarios: los
asaltantes sorprendieron a los jueces y sus secretarios cuando se encontraban
m谩s atareados, oblig谩ndoles a permanecer inm贸viles, tras lo cual se apoderaron
de la totalidad del sumario concerniente al movimiento de diciembre 煤ltimo.
Despu茅s de esto, los siete hombres desaparecieron a toda prisa禄 (6).

Los nuevos interrogatorios s贸lo
pudieron probar la 芦culpabilidad禄 de los responsables m谩s significados, entre
ellos los tres componentes del Comit茅 Revolucionario. Durruti, Mera y Puente
fueron conducidos al penal de Burgos, donde permanecieron hasta recobrar la
libertad en el mes de mayo.

Por lo que a la pol铆tica del gobierno
se refiere, parece que la crisis estaba cerca. Los reaccionarios se estaban aproximando
de un modo alarmante a las esferas del poder. 芦La Solidaridad禄 as铆 lo hac铆a
notar: 芦Nuestra consigna suprema es: 芦Frente a todo intento fascista; frente a
no importa qu茅 tipo de dictadura; frente a toda revoluci贸n pol铆tica, la
revoluci贸n social de los trabajadores ib茅ricos. Frente a toda transmisi贸n de
poderes, la consigna revolucionaria de los trabajadores: destrucci贸n del
Estado, neg谩ndoles la obediencia que lo sostiene. Ocupaci贸n de las f谩bricas, de
los talleres, de todos los lugares de trabajo. Socializaci贸n de las tierras,
incautaci贸n de los municipios por las fuerzas populares. Proclamaci贸n de la
comuna libre禄. 隆Obreros! ; Trabajadores todos de Espa帽a, milit茅is donde sea, os
adjetiv茅is comunistas, socialistas, sindicalistas o anarquistas!… 隆Por la
Revoluci贸n, por la Libertad, por la Justicia, por la Anarqu铆a!…禄 (7).

Mientras, en Barcelona contin煤a la
huelga de tranv铆as. En Madrid, el ramo de la construcci贸n acuerda el paro. En
Tarragona, Valls, Manresa, etc茅tera, las huelgas se intensifican. En Zaragoza,
abril comienza con el preludio de una gran huelga general que habr铆a de durar
treinta y seis d铆as. Hubo despidos, detenciones…; sin embargo, los
trabajadores no desanimaron. Fue en Zaragoza donde se iba a manifestar de un
modo grandioso esa solidaridad que los militantes libertarios pregonaban. Una
gran caravana de camiones fue organizada para recoger a los hijos de los
huelguistas y llevarlos a las casas de las familias obreras que, por toda
Espa帽a 鈥攑rincipalmente Catalu帽a鈥, se hab铆an ofrecido para acoger a los ni帽os
zaragozanos mientras la huelga durase. All铆, en el centro vital de la
operaci贸n, se encontraba una vez m谩s Buenaventura Durruti, a cuyo esfuerzo se
debi贸 en gran parte que un pu帽ado de hombres, los desheredados, dieran una de
las m谩s grandes e impresionantes demostraciones de solidaridad humana.

El 芦bienio negro禄, 1934-1936, sigui贸
transcurriendo entre huelgas, detenciones arbitrarias, tiroteos, asesinatos de
obreros… Triste balance provocado por la ascensi贸n al poder de la CEDA
(Confederaci贸n Espa帽ola de Derechas Aut贸nomas), comandada por aqu茅l al que la
gran mayor铆a del pa铆s ve铆a como el m谩s fidedigno representante del advenimiento
del fascismo: Gil-Robles. No andaban, en absoluto, desencaminados quienes as铆
pensaban. La revoluci贸n asturiana del 34 y su posterior represi贸n es un ejemplo
fiel, a la vez que estremecedor, de lo que los Gobiernos pueden hacer con unos
hombres indefensos y desesperados que se hab铆an lanzado a la lucha, sin
importarles lo m谩s m铆nimo lo 煤nico que todav铆a les quedaba por perder: la vida.
Eran el ministro de la Guerra, Diego Hidalgo, y el general Franco quienes
dirig铆an, desde Madrid, las operaciones militares que aplastaron el movimiento
insurreccional asturiano. Por estas fechas, 5 de octubre, Durruti es
encarcelado de nuevo. Mientras el proceso de desintegraci贸n del r茅gimen del
芦bienio negro禄 se acelera hasta alcanzar su punto culminante el 9 de diciembre
de 1935. Lerroux se ve obligado a abandonar el cargo y es sustituido por
Portela Valladares, nombrado por el presidente Alcal谩 Zamora. De esta forma
quedaron frustradas las esperanzas de Gil-Robles, que so帽aba con el poder
absoluto. Portela disolvi贸 el Parlamento y se fijaron elecciones para el 16 de
febrero. Durante los dos primeros meses de 1936, se suceden los m铆tines
organizados por la CNT v la FAI en contra del fascismo y abogando por la unidad
revolucionaria. Ante la proximidad de las elecciones, los libertarios m谩s
prestigiosos ya no pregonaban el absentismo dando total libertad a la afiliaci贸n,
ya que de no ser as铆, se corr铆a el riesgo de que las derechas volvieran a ganar
en los comicios y eso era un riesgo demasiado peligroso. Fue por esta decisi贸n
y por el apoyo de los Anarquistas lo que permiti贸 ganar las elecciones.

Triunfante en las elecciones el Frente
Popular, las reformas se van haciendo necesarias. As铆 lo hace ver Durruti el 4
de marzo, en el transcurso de un mitin celebrado en el Price de Barcelona.
Aludiendo a la restauraci贸n de la Generalidad y de Companys, Durruti dec铆a: 芦No
venimos aqu铆 a celebrar festejos por la llegada de unos se帽ores. Venimos a
decir a los hombres de izquierda que fuimos nosotros los que determinarnos su
triunfo, y que somos nosotros los que mantenemos los conflictos que deben ser
solucionados inmediatamente. Nuestra generosidad determinar谩 la reconquista del
14 de abril禄 (8).

En mayo, del 1 al 12, se celebraba en
Zaragoza el IV Congreso de la CNT, que se auguraba como de gran importancia. El
primer hecho que sorprendi贸 fue el elevado n煤mero de asistentes: 649 delegados
en representaci贸n de 982 sindicatos y 550.595 afiliados. (Por aquellas fechas,
el contingente de trabajadores encuadrados en la CNT se aproximaba al mill贸n y
medio.) En este Congreso se convoc贸 a los sindicatos disidentes los treintistas
que se mostraron dispuestos a su reintegraci贸n en el seno de Confederaci贸n. El
triunfo de la FAI era inapelable. Durante las sesiones del Congreso, se pas贸
revista a los problemas m谩s acuciantes de la clase trabajadora y se teoriz贸
sobre su soluci贸n inmediata: paro forzoso, disminuci贸n de horas en la jornada
laboral sin que el sueldo disminuyera, reforma agraria, oposici贸n al lock-out
patronal, retiro, etc. Tambi茅n se trat贸 la situaci贸n pol铆tico-militar del pa铆s,
se clarificaron los conceptos sobre el comunismo libertario y se plante贸 la
cuesti贸n de la alianza revolucionaria.

El d铆a de la clausura se celebr贸 en la
plaza de toros de Zaragoza un espectacular mitin, al que acudieron varios miles
de trabajadores procedentes de toda Espa帽a. La ciudad estaba pr谩cticamente
芦tomada禄 por los anarco-sindicalistas. El 茅xito del Congreso al que Durruti
asisti贸 como representante del Sindicato 脷nico Fabril y Textil de
Barcelona  quiz谩 fuera una de las causas
primordiales que aceler贸, si no contribuy贸 de manera decisiva, los sucesos
venideros. El 18 de julio de 1936 se iniciaba la sublevaci贸n militar. Muchos de
los m谩s prestigiosos hombres de izquierda fueron casi sorprendidos. Las dudas y
la falta de decisi贸n de las primeras horas constituyeron una de las razones
fundamentales de la derrota republicana. No era 茅ste el caso de CNT-FAI. Los
militantes barceloneses ya trataban, d铆as antes, de conseguir armas con el fin
de impedir que los militares de Barcelona se alzaran. La negativa de Companys a
armar al pueblo exasper贸 los 谩nimos de los anarquistas. Ellos fueron los
primeros en lanzarse a la calle con el prop贸sito de frenar la intentona
militar. A las pocas horas de producirse el intento militar, se luchaba
tenazmente en los centros neur谩lgicos de la ciudad. Al frente de las fuerzas
populares se encontraban Durruti, Ascaso, Jover, Garc铆a Oliver, Aurelio
Fern谩ndez y otros significados anarcosindicalistas de la regi贸n. De momento,
parec铆a que la sublevaci贸n hab铆a sido controlada. El mismo general Goded, jefe
de los sublevados en aquella zona, era detenido. Durruti parec铆a mostrarse
satisfecho de los resultados conseguidos. Sin embargo, el lunes d铆a 20, el
anarquista leon茅s sufr铆a un duro golpe: frente al cuartel de Atarazanas  lugar donde los anarquistas encontraron la
m谩s dura resistencia mor铆a de un balazo en plena frente Francisco Ascaso. El
suceso encorajin贸 de tal modo a Durruti que 茅l mismo se dirigi贸 al lugar donde
se libraba la batalla y se lanz贸 contra las puertas del cuartel. Sus
compa帽eros, animados por el ejemplo, no tardaron en imitarle y poco despu茅s la
bandera blanca ondeaba en el reducto de los militares. Los anarquistas hab铆an
acabado con el movimiento faccioso de Barcelona en cuesti贸n de treinta y dos
horas.

El 21 de julio se constitu铆a un Comit茅
Central de Milicias Antifascistas, que qued贸 estructurado del siguiente modo:
tres representantes de la UGT, Jos茅 del Barrio, Salvador Gonz谩lez y Antonio
L贸pez; tres de la Esquerra, Juan Pons, Jaime Miravitlles y Artemio Ayguad茅; uno
de Acci贸n Catalana, Tom谩s F谩bregas; uno de la Uni贸n de Rabassaires, Jos茅
Torrents Rosell; uno del POUM, Jos茅 Rovira; uno del PSOE, Jos茅 Miret; dos de la
FAI, Aurelio Fern谩ndez y Diego Abad de Santill谩n; y tres de la CNT, Juan Garc铆a
Oliver, Jos茅 Arens y Buenaventura Durruti. Una vez formado el Comit茅, public贸
un bando cuya finalidad abarcaba un doble objetivo: reclutar hombres y crear
las suficientes medidas de seguridad en la retaguardia. El texto del bando
pecaba en cierto modo de dirigismo, por lo que no satisfizo en absoluto a
Durruti. En alg煤n momento se lleg贸 a temer un enfrentamiento entre 茅l y el
Comit茅. Pero no lleg贸 a producirse, ya que Durruti consigui贸 formar su columna
de milicianos muy pronto con el fin de dirigirse a Zaragoza, cuya conquista era
vital para el posterior desarrollo de la contienda, y as铆 poder llevar a cabo
su propia lucha revolucionaria, fuera de los cauces de la pol铆tica al uso. El
24 de julio, la legendaria 芦Columna Durruti禄 sal铆a de Barcelona con destino a
Arag贸n. El comandante P茅rez-Farr谩s formaba parte de la columna como delegado y
t茅cnico militar. Durruti y P茅rez-Farr谩s no llegaron casi nunca a estar de
acuerdo en las decisiones que hab铆a que tomar, conceb铆an un ej茅rcito  donde la autoridad y la disciplina f茅rrea
estuvieran ausentes. Parece ser que Farr谩s se volvi贸 m谩s tarde a Barcelona,
sustituy茅ndole como t茅cnico militar el sargento Manzana, quien se iba a
convertir en un eficac铆simo colaborador de Durruti. Manzana era un hombre
allegado a la ideolog铆a cenetista, y, por tanto, totalmente antimilitarista.
Momentos antes de partir hacia el frente, el periodista canadiense Von Passen
mantuvo una entrevista con Durruti, que fue publicada en el 芦Toronto Star禄 y
que por su inter茅s creo oportuno transcribir:

DURRUTI. El pueblo espa帽ol quiere la
Revoluci贸n y est谩 en trances de hacerla, a lo cual se oponen los fascistas.
Este es el planteamiento general. En tales condiciones, no hay m谩s que dos
caminos: la victoria de los trabajadores, es decir, la libertad, o el triunfo
de los facciosos, que significa la tiran铆a. Ambos contendientes saben muy bien
lo que les espera si son vencidos. Por esta raz贸n yo creo que la lucha ser谩
dura. Para nosotros se trata de destruir la reacci贸n fascista de tal forma que
no levante ya nunca m谩s la cabeza en Espa帽a. De hecho estamos dispuestos a acabar
con el fascismo de una vez por todas, incluso a pesar del gobierno republicano.

VON PASSEN. 驴Por qu茅 a pesar del
gobierno republicano? 驴Es que acaso el gobierno republicano no lucha tambi茅n
contra la rebeli贸n fascista?

Durruti. No hay gobierno en el mundo
que luche contra el fascismo para destruirlo. Cuando la burgues铆a ve que el
poder se les escapa de las manos, recurre al fascismo para mantener sus
privilegios. Es lo que ha ocurrido en Espa帽a. Si el gobierno republicano
hubiera deseado de verdad poner fuera de combate a los fascistas, hace ya
tiempo que lo habr铆a podido hacer. En lugar de combatirlos a fondo, no ha hecho
m谩s que buscar compromisos y acuerdos. Incluso en este momento, hay miembros
del gobierno que hablan de adoptar medidas m谩s bien moderadas contra los
fascistas.

Von Passen. P.Largo Caballero e
Indalecio Prieto han afirmado que la misi贸n del Frente Popular era la de salvar
la Rep煤blica y restaurar el orden burgu茅s, mientras que t煤, Durruti, me dices
que el pueblo quiere llevar la Revoluci贸n mucho m谩s lejos. 驴C贸mo interpretar
esta contradicci贸n?

Durruti. El antagonismo es evidente.
Esos se帽ores, como dem贸cratas burgueses que son, no pueden tener otras ideas
que las que profesan. Pero el pueblo, la clase obrera, no se enga帽a. Los
trabajadores saben lo que quieren. Nosotros luchamos no por el pueblo, sino con
el pueblo, es decir, por la Revoluci贸n. Somos conscientes de que en esta lucha
estamos solos y que no podemos contar m谩s que con nosotros mismos. Desde un
principio sabemos ya cu谩l ser谩 la actitud de Rusia. Para la Uni贸n Sovi茅tica,
despu茅s de haber hecho su revoluci贸n peque帽o burguesa, lo que cuenta es su
tranquilidad. Por esta tranquilidad, Stalin ha sacrificado a luti trabajadores
alemanes, cosa que ya hizo anteriormente con los chinos. Por eso nosotros
queremos hacer nuestra propia raz贸n por lo que creemos que hoy mejor que para
ma帽ana: si es posible antes de que estalle la pr贸xima guerra europea. De este
modo nuestra actitud servir谩 de ejemplo a los obreros italianos y alemanes, los
cuales podr谩n apreciar c贸mo se lucha contra el fascismo. Es por esta raz贸n por
la que creemos que nadie nos ayudar谩. Hitler y Mussolini, lo mismo que los
dem贸cratas ingleses y franceses, temen el contagio revolucionario, que es lo
que, en otro sentido, le ocurre tambi茅n a Stalin.

Von Passen. 驴Entonces t煤, Durruti, no
crees que Francia e Inglaterra puedan ayudaros, una vez que se concrete el
apoyo de Hitler y Mussolini a vuestros enemigos?

Durruti. No hay gobierno alguno que
desee ayudar a una revoluci贸n proletaria. Sin embargo, es posible que las
rivalidades que existen entre los distintos imperialismos puedan influir en
nuestra lucha. Franco, por ejemplo, es indudable que har谩 lo que pueda para
poner a Alemania contra nosotros. Pero esto, al fin de cuentas, no es lo m谩s
importante, como ya he dicho antes, no esperamos ayuda de nadie, ni siquiera de
nuestro gobierno禄 (9).

La toma de Caspe fue el primer
enfrentamiento serio que la 芦Columna Durruti禄 hubo de librar. Una vez
conquistada la plaza, los milicianos abrieron su radio de acci贸n y todos los
pueblos inmediatos fueron conquistados: Pe帽alba, Osera, Monegrillo, Fortlete,
Bujaraloz, Candasnos, Valfarta, Pina del Ebro, …

Durruti estableci贸 el puesto de mando
cerca de Bujaraloz. All铆 recib铆a a periodistas y amigos, Faure y Simone Weill
entre estos 煤ltimos, y preparaba los planes de la guerra y de la revoluci贸n.
Durruti, al igual que el ucraniano Mack no, pensaba que la guerra y la
revoluci贸n social eran dos cosas poco menos que inseparables. Las
colectividades agr铆colas comenzaban a funcionar apenas la columna realizaba una
conquista. La colectivizaci贸n aragonesa lleg贸 a abarcar m谩s del 70 por 100 de
la poblaci贸n de aquella regi贸n. El n煤mero de colectividades era de 450 y la
adhesi贸n a este tipo de explotaci贸n comunal de la tierra era totalmente
voluntaria.

Fue as铆 como, unidos los intereses de
los campesinos, se formaba en una asamblea, y por decisi贸n de la mayor铆a el
Consejo de Arag贸n, que vio la luz en Bujaraloz y era el encargado de coordinar
el proceso colectivizador. El Consejo, promovido por Durruti, se lleg贸 a formar
a pesar de la oposici贸n de algunos compa帽eros del leon茅s, como Antonio Ortiz y
Gregorio Jover, y de la tenaz resistencia opuesta por los comunistas. Durante
el desarrollo de la lucha en Arag贸n, los grandes propietarios hu铆an
despavoridos ante el demoledor avance de la 芦Columna Durruti禄, que aplastaba
todo foco de resistencia que encontrara a su paso. Respecto a las ruinas que
ocasionaban los ataques de los milicianos anarquistas, dec铆a Durruti al
corresponsal del 芦Montreal Star禄: 芦Hemos vivido siempre en m铆seros barrios, y
si destruimos, tambi茅n somos capaces de construir. Fuimos nosotros quienes
construimos en Espa帽a, en Am茅rica y en todas partes, palacios y ciudades.
Nosotros los trabajadores podemos construir ciudades mejores todav铆a; no nos
asustan las ruinas. Vamos a convertirnos en los herederos de la tierra. La
burgues铆a puede hacer saltar por los aires y arruinar su mundo antes de
abandonar el escenario .de la Historia. Pero nosotros llevamos un mundo nuevo
en nuestros corazones禄 (10).

Por otra parte, la escasez de armas
era la principal obsesi贸n de Durruti. Esta escasez, seg煤n testimonio a Gerorge
Orwell, era terrible. El mismo Orwell se extra帽aba de que no se produjeran
deserciones en masa: 芦No hab铆a nada que les stljetara en el frente, salvo la
lealtad de clase (11).

Para tratar de solucionar este
problema, Durruti se traslad贸 a Madrid, con el fin de entrevistarse con Largo
Caballero, que ocupaba la Presidencia y el ministerio de la Guerra. Largo
tampoco proporcion贸 armas a Durruti. Pidi贸 a 茅ste que regresara al frente de
Arag贸n y prometi贸 enviarle dinero para la adquisici贸n de armamento. Durruti
regres贸 a Arag贸n, pero el dinero no lleg贸 nunca. El boicot incomprensible desde
cualquier punto de vista propugnado por los estamentos gubernamentales contra
Durruti y los anarquistas, era manifiesto. Pierre Besnard, secretario general
de la AIT (Asociaci贸n Internacional de Trabajadores), realiz贸 una visita a la
Espa帽a republicana en 1936. Su objetivo era internacionalizar el conflicto, de
modo que Inglaterra y Francia intervinieran en favor de los republicanos. No se
vio favorecido por el 茅xito. En su informe sobre su visita dec铆a: 芦…La
revoluci贸n espa帽ola est谩 retrocediendo, pero no tiene la culpa el pueblo, que
lucha con entusiasmo incomparable, sino sus dirigentes, que van a remolque de
los acontecimientos, demostrando que han perdido la iniciativa revolucionaria y
que est谩n dispuestos a aceptar las situaciones m谩s humillantes, como la que tuve
que soportar yo mismo frente a Largo Caballero 
Si el anarquismo comete la estupidez de colaborar con Largo Caballero,
aunque s贸lo sea apoy谩ndole, la Revoluci贸n estar谩 irremediablemente perdida. El
煤nico medio que existe para salir de este c铆rculo infernal es la prueba de la
fuerza. Pero yo me pregunto si los dirigentes de la CNT son los mismos hombres
que se lanzaron a la calle el 19 de julio…

Dir铆ase que solamente hay uno que
escape a esta regla: Durruti, un revolucionario nato y original, que en muchos
aspectos recuerda a N茅stor Mackno. Al igual que el guerrillero ucraniano,
Durruti tampoco se separa del pueblo, contrariamente a lo que hacen otros
dirigentes. Por lo dem谩s, Durruti es superior a Mackno en algunos puntos, sobre
todo en lo que se refiere al dominio que el espa帽ol ejerce sobre s铆 mismo禄
(12).

El hecho claro es que Durruti se
encontraba pr谩cticamente solo. Incluso muchos de sus camaradas m谩s antiguos,
como Garc铆a Oliver, se hab铆an dejado arrastrar hacia la politizaci贸n. Otros,
como Abad de Santill谩n, se mov铆an en una especie de ambivalencia, que resultaba
totalmente desconcertante. En octubre del 36, Madrid se encontraba en peligro.
Largo Caballero se dirigi贸 a todas las organizaciones para tratar de aunar
esfuerzos. Se form贸, como primera medida, un nuevo Gobierno y cuatro
representantes de la CNT entraron a formar parte de 茅l: Juan L贸pez, Juan Peir贸,
Federica Montseny y Juan Garc铆a Oliver. Inmediatamente despu茅s de formado el
Gobierno, sus componentes se trasladaron a Valencia, y en Madrid quedaba
constituida una Junta de Defensa presidida por el general Miaja. Se pidi贸 la
colaboraci贸n de los anarquistas para la defensa de Madrid. Horacio M. Prieto,
secretario general de la CNT, se dirigi贸 r谩pidamente a Arag贸n. El motivo del
viaje no era otro sino entrevistarse con Durruti. Su colaboraci贸n en la defensa
de Madrid era considerada vital. 芦 隆No hay nada que hablar! 隆Yo no pienso
moverme de Arag贸n!禄, fue la respuesta de Durruti. Prieto arguy贸 razones de tipo
disciplinario y de responsabilidad. Durruti le contest贸: 芦 隆Yo no conozco otra
disciplina que la Revoluci贸n. En cuanto a los dem谩s, aprendeos esto de una vez:
隆Yo me cago en vuestras responsabilidades de bur贸cratas!禄 (13).

Poco despu茅s, eran Abad de Santill谩n y
Federica Montseny quienes trataban de convencer a Durruti. Por fin, ante la
cantidad de presiones, Durruti, con un contingente de 1.800 milicianos, parte
hacia Madrid. El sargento Manzana le acompa帽aba como t茅cnico militar, y como
secretario iba Mora. Al mando de las agrupaciones que formaban la columna, iban
Bonilla, Jos茅 Mira y Liberto Roig. Miguel Yoldi, Ricardo Rionda y el propio
Durruti formaban el Comit茅 de Guerra. El 15 de noviembre, los hombres de
Durruti ya se encontraban en la Ciudad Universitaria de Madrid haciendo frente
a las tropas fascistas. El lugar de destino de los anarquistas, el m谩s
comprometido y peligroso, hizo que las bajas alcanzaran en muy poco tiempo un
elevado n煤mero. El d铆a 18, la 芦Columna Durruti禄 solamente contaba con 700
hombres de los 1.800 que se hab铆an desplazado a la capital. El d铆a 19, los
milicianos de Durruti se prepararon para asaltar el Hospital Cl铆nico, defendido
por tropas moras y Guardia Civil. Las indicaciones d茅: Durruti no fueron
seguidas con exactitud y, como consecuencia, s贸lo se pudieron tomar parte de
las plantas del Cl铆nico, quedando en la parte superior tropas nacionales. Poco
despu茅s, le llegan noticias a Durruti de que sus hombres quer铆an abandonar el
Cl铆nico. Durruti, acompa帽ado por Julio Grave (chofer) y por Bonilla y Miguel
Yoldi (parece ser que tambi茅n iba Manzana), se dirigi贸 hacia el Hospital.
Durante el trayecto, poco antes de llegar al punto de destino, Durruti y sus
acompa帽antes se encontraron con un peque帽o grupo de milicianos, que daban la
sensaci贸n de ser descontentos que abandonaban su puesto de combate. Durruti
habl贸 con ellos y les convenci贸 para que volvieran a sus puestos. Una vez
diluido el confusionismo creado por esta situaci贸n, Durruti se acerc贸 al coche.
En  este momento son贸 un fogonazo, y el
anarquista leon茅s se desplomaba al suelo con una bala incrustada en su pecho.
En el Ritz, convertido en hospital, los doctores Bastos, Monje, Fraile y
Santamar铆a firmaban en la madrugada del d铆a 20 de noviembre de 1936 el
diagn贸stico final de Buenaventura Durruti: 芦Muerte causada por una hemorragia
pleural禄, El proyectil se encontraba alojado en la regi贸n del coraz贸n (14).

La desmoralizaci贸n hizo presa entre
los combatientes anarquistas. La muerte de su compa帽ero, acaecida en
circunstancias extra帽as, les afect贸 en gran manera. La mayor铆a de los
milicianos libertarios abandonaron Madrid y regresaron a Arag贸n. Mart铆nez
Bande, historiador y militar, comenta acerca de Durruti:…芦Buenaventura
Durruti hab铆a aparecido desde los momentos iniciales de la guerra como el
芦l铆der禄 anarquista m谩s interesante, el m谩s arrojado en un mundo de arrojados, y
el que seguramente tambi茅n comprendi贸 primero qu茅 es lo que hab铆a pasado en
Espa帽a tras el 18 de julio. Esto es, el que mejor supo adaptarse a las
circunstancias de la guerra. El potenci贸 a sus hombres, a quienes muchos
calibraron, seguramente, casi como peque帽os dioses, a la sombra de un dios
m谩ximo. Por esto cuando 茅ste cae en combate, el Olimpo anarquista de la Ciudad
Universitaria se desploma禄 (15).

Exactamente treinta y nueve a帽os antes
que su gran enemigo, el general Franco, mor铆a en la madrugada del 20 de
noviembre de 1936 la 煤ltima gran esperanza del anarquismo: Buenaventura
Durruti. En la tarde del domingo 22 de noviembre, una gran masa de trabajadores
(alrededor de medio mill贸n) daba su 煤ltimo adi贸s a Durruti en Barcelona. El
cortejo f煤nebre, que atraves贸 varias calles de la ciudad (entre ellas, la V铆a
Layetana: Avenida de Buenaventura Durruti hasta el final de la guerra) con
destino al Cementerio Nuevo, fue un impresionante espect谩culo, en el que
millares de hombres acudieron a rendir el postrer homenaje a su compa帽ero.
Quiz谩 haya sido 茅sta al igual que ocurri贸 en Rusia en el entierro de Kropotkin
la 煤ltima gran manifestaci贸n libertaria de un pa铆s donde el anarquismo tuvo una
acogida y difusi贸n

como en ning煤n otro del mundo.

* Sobre la muerte de Durruti, Antonio
Bonilla, hoy d铆a residente en Zaragoza, mantiene una tesis nunca argumentada
hasta ahora. En el n煤mero 80 del semanario 芦Posible禄, el antiguo compa帽ero de
Durruti confiesa a Pedro Costa Muste: 芦No cabe duda de que la bala que mat贸 a
Durruti sali贸 del naranjero que portaba Manzana. Pudo ser casual o
intencionadamente. Hoy, a la vista de lo que ocurri贸 despu茅s, opto por creer
que fue intencionado el disparo禄. Lo que ocurri贸 despu茅s, seg煤n Bonilla, es  que Manzana desapareci贸 sin dejar  rastro. Manzana se ha mantenido ilocalizable,
desde entonces, en alg煤n lugar de M茅xico, ignor谩ndose si a煤n vive.

Como con Zamora, el Che o Zapata, su
muerte tiene estigmas de traici贸n y el principal sospechoso, el PCE
estalinista, desatar谩 pocos meses mas tarde una brutal persecuci贸n contra
anarquistas y dem谩s radicales que no solo liquid贸 la Revoluci贸n amenazante,
sino que fue el comienzo del fin de la propia Rep煤blica que dec铆an
salvaguardar.

40 a帽os de existencia intensa tuvo
este hombre que lucho por sus ideales sin treguas ni fanatismos; que nunca dej贸
de vivir de su trabajo; que actuaba tanto como le铆a y pensaba; que am贸, so帽贸 y
tuvo amigos entra帽ables. En fin, Buenaventura Durruti fue lo que fue, y tambi茅n
lo que de mejor queda en nosotros cuando compartimos su trayectoria luminosa.

 QUE LA TIERRA TE SEA LEVE

CNT-AIT  PUERTO REAL 
NOVIEMBRE 2021

Extra铆do de www.camiloberneri.org




Fuente: Pacosalud.blogspot.com