March 9, 2021
De parte de Rojo Y Negro
348 puntos de vista


No yerra. Ni escampa. La gesti贸n del 8M ha seguido la misma t贸nica torticera, mendaz y oportunista que durante la pandemia. Todos para uno pero nunca uno para todos. Si con la crisis del coronavirus pasamos de la autocracia en el fondo y el despotismo en las formas a la cogobernanza de si me conviene a m铆, la posici贸n de las autoridades respecto a los actos para conmemorar el D铆a Internacional de la Mujer ha mantenido id茅ntico clich茅. Con la misma vara de medir 17 pol铆ticas sanitarias distintas, y en ocasiones distantes, respecto al control del dichoso <<bicho>>, se han tasado las celebraciones del 8M (aparte de esas puertas giratorias que se cierran si el que se desplaza es oriundo, aunque est茅 vacunado y/o tenga una PCR negativa, y se abren de par en par para el forastero-turista por tierra, mar y aire). Como los pimientos de Padr贸n, unas picas y otras no. En el esperanto administrativo eso significa: stop en Madrid a las manifestaciones y concentraciones anunciadas (es un derecho fundamental que no precisa autorizaci贸n del poder de turno) y v铆a libre para las del resto del pa铆s.

Parece fruto del capricho de los mandamases, pero dicho y hecho. Las mismas, casi calcadas, comunicaciones de las organizaciones convocantes (con sus respectivos controles de distancia social, aforo, mascarillas y dem谩s) que no recib铆an reparo alguno de los delegados del Gobierno de las restantes autonom铆as, cosechaban en la capital un sorprendente <<no procede>>. Ni a los grupos feministas ni a los sindicatos (con todo su aparato y parafernalia) se les permit铆a salir a la calle para expresar su adhesi贸n al 8M. Cosa ins贸lita, porque el Estado de Alarma no habilita a prohibir el derecho de reuni贸n, expresi贸n o manifestaci贸n, y s铆 tan solo a limitarlo (art.7 de la Ley Org谩nica reguladora), previa fundamentaci贸n razonada de esa constricci贸n. Y por ese atajo fueron los miembros del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (sobredimensionando la Ley de Sanidad), que con rara unanimidad desestimaron los recursos presentados contra la decisi贸n de Jos茅 Manuel Franco, esqueje del Ejecutivo en la CAM y a la vez secretario general de los socialistas madrile帽os.

Una extravagancia porque la medida de Franco, decisionismo puro y duro, fue en realidad fruto de una rectificaci贸n inexplicable por inexplicada, dado que d铆as antes hab铆a dado el nihil obstat a esas movilizaciones con la sola condici贸n de que su aforo no superara las 500 personas. Donde dije digo digo Diego, por ser yo quien soy. Porque ni que decir tiene que cuando emiti贸 esa primera providencia lo hizo considerando todos los expedientes aportados por las partes interesadas (informes sanitarios de la CAM y de las organizaciones feministas). Y aqu铆 hay un hecho ins贸lito, digno de la sociedad del trabuco. Haciendo honor a su apellido, el delegado del Gobierno en la Villa y Corte, al desmentirse, pudo haber ido en contra de sus propios actos (鈥渧enire contra proprium factum nulli conceditur鈥, desde el derecho romano). A simple vista, un ox铆moron. Salvo error u omisi贸n, y a falta de conocer en detalle la doctrina oficial de ese bumer谩n, lo dictado por Franco cabr铆a en un <<il铆cito legal>>. Un potencial abuso de derecho contemplado en el C贸digo Civil, que ni el Supremo (REC.2577/2099) ni el Constitucional (STC 73/1988) han dejado de reiterar.

Supondr铆a un autogol a la seguridad jur铆dica y la tutela judicial efectiva, franquista por m谩s se帽as, con los datos hoy disponibles, porque el margen para justificar tama帽a <<enmienda>> es muy estrecho y excepcional. En cualquier caso, de lo que no cabe dura es del car谩cter partidista de lo actuado. Pero en esta ocasi贸n en versi贸n concurrencia de debilidades entre opuestos. El cerrojazo al 8M en Madrid ha sido perpetrado en discreto t谩ndem por el PSOE y el PP, como demuestra el caluroso aplauso de la presidenta de la comunidad D铆az Ayuso al delegado del Gobierno por su actitud negacionista. Seguramente debido a que en el territorio morado ambos partidos, aunque por motivos distintos, tienen un mismo adversario. El PSOE porque quiere impedir que UP se active liderando el feminismo militante (por algo se denomina Unidas Podemos, con el g茅nero por bandera), con el caudal de votos que eso conlleva, y del lado de los <<cayetanos>> por ver en ello una influencia perturbadora del vetusto tradicionalismo que defienden.

No tiene raz贸n, sin embargo, Irene Montero, al acusar unilateralmente a la derecha de lo ocurrido en Madrid, y mucho menos en decir que la prohibici贸n <<criminaliza>> a las mujeres, otorg谩ndose una representaci贸n universal que no tiene. La decisi贸n de Franco, en contra de lo admitido en el resto de las comunidades, prejuzga e infantiliza al movimiento feminista madrile帽o como gente irresponsable, incapaz de asegurar las medidas para evitar el contagio durante las celebraciones del 8M. Moncloa, v铆a Franco, impidi贸 que el activismo feminista se visualizara, una vez m谩s, como un poderoso arsenal pol铆tico en manos de UP. Por si quedara alguna duda de esa estrategia abrasiva, ah铆 queda la sorpresiva irrupci贸n de Pedro S谩nchez en el ministerio de Igualdad el mismo 8M. Que sirvi贸 al presidente para chupar c谩mara en todas las televisiones y de paso postergar a la anfitriona de la casa, Irene Montero, arrincon谩ndola en el papel de advenediza telonera.

Rafael Cid




Fuente: Rojoynegro.info