March 8, 2021
De parte de Lobo Suelto
346 puntos de vista


Un acontecimiento es aquello que permite a un inexistente ponerse de pie, escribi贸 Badiou. Feminismo es lo que descubrimos a veces cuando estamos a punto de explotar, cuando ya no aguantamos m谩s. Puede ser tambi茅n lo que nos ocurre cuando tomamos la palabra, la voz p煤blica, la cita que nos incluye, la palabra que nos nombra y que no nos amordaza u oculta u omite en un gen茅rico que no nos nombra, y que revela que nos faltan pronombres y palabras. El feminismo nos sucede cuando nos reubicamos, cuando nos corremos, cuando queremos elegir nosotras las reglas de juego, cuando tomamos las riendas, cuando se nos revela como propia nuestra potencia. Cuando nos negamos a la sumisi贸n, cuando revisamos idealizaciones, cuando protestamos y hasta nos enfurecemos tambi茅n. Cuando nos damos cuenta que nos hab铆amos acostumbrado a la condici贸n de invisibles y matables. Suele suceder con otras, suele armar red.
La conciencia feminista implica ocuparnos de las grandes violencias pero tambi茅n de las violencias sutiles, enmascaradas, microsc贸picas, de lo cotidiano. Lo que tantas veces es naturalizado. El feminismo tambi茅n es (leyendo a Sara Ahmed en Vivir una vida feminista), el conocimiento que construimos en la mesa familiar, en el chat grupal, en las escuelas, en los trabajos, en la calle, en los espacios, v铆nculos e instituciones que nos damos y de las que somos parte. Ese conocimiento importa. E importa much铆simo. Es parte del movimiento que construye vidas y cultura feminista.
La conciencia feminista es permanente trabajo. Desarma el patriarcado como territorio del don. De lo que nos dan o nos quitan, lo que nos pone en el lugar de la gratitud dependiente y sumisa de la que recibe beneficencia. Es obra nuestra tirarlo abajo. Lo ha sido y lo seguir谩 siendo.
Sarah Ahmed dice que las feministas somos aguafiestas tantas veces, le devuelve a ello su valor personal y pol铆tico, le sacude su mala prensa. No s贸lo no vamos a disculparnos por eso sino que lo celebramos. Lo abrazamos. La figura de las aguafiestas permite nombrar lo que sentimos y nos abre a la esperanza. Se opone al ideal edulcorado y normativizante de la 鈥渇elicidad鈥 como proclama, mandato y exigencia neoliberal, slogan y foto que nos objetaliza en superficies e im谩genes. Las feministas somos aguafiestas porque desarmamos y desactivamos esa exigencia que invisibiliza nuestras incomodidades, sufrimientos, furias, rabias, angustias, as铆 como nuestras m谩s genuinas alegr铆as. Incluso es capaz de transformar a los mismos slogans feministas en objetos de consumo y engranajes de los dispositivos y sistemas patriarcales y hegem贸nicos. Sara Ahmed nos lo advierte, y tambi茅n nos se帽ala una otra figura, que forma parte del dise帽o que nos encorseta en la representaci贸n de mujer que nos asigna y entrega a la precariedad, la dependencia, la docilidad y la infantilizaci贸n. La figura del 鈥渆xtra帽o peligroso鈥. El extra帽o peligroso es un gui贸n que nos disciplina a fuerza de ubicarnos en el miedo al afuera. Cuando en verdad, la mayor铆a de las violencias son 鈥渄om茅sticas鈥 (y vaya que nos domestican) las sufrimos adentro de las propias casas. El extra帽o peligroso es el caldo de cultivo en el que se cocinan las afectividades de Derecha, e incluso el lugar en el que los feminismos pierden, el poder se lleva toda el agua para su molino, y la recicla all铆, pulverizando la potencia de nuestras luchas. La representaci贸n de peligro y amenaza que nos fija a depender de hombres salvadores y protectores tambi茅n es parte del problema.
Cuestionar, revisar ciertos slogans, por un lado, e insistir en la responsabilidad del Estado frente a las violencias y los feminicidios, por el otro, me parece decisivo siempre y en particular hoy, en un nuevo 8M. 鈥淟as mejoras cosm茅ticas que no generan transformaciones estructurales no son solo in煤tiles, sino que incluso pueden ser contraproducentes. Un reglamento que no se aplica, un buz贸n de denuncias que nadie controla o una oficina de g茅nero que no tiene ninguna atribuci贸n no son inofensivas, porque algo producen: producen, de hecho, la impresi贸n de que se est谩 haciendo algo, de que no hace falta seguir insistiendo con esto del feminismo, porque ya lo tienen todo, ah铆 tienen su oficina, ah铆 tienen su protocolo antiviolencia, quiz谩s ya es hora de que dejen de hablar de esto鈥︹ escribe Tamara Tenembaum en el pr贸logo al libro ya citado de Ahmed.
La cuesti贸n en la que insistir es en esa trampa que logra que las luchas se diluyan en dispositivos que le permiten al jefe de turno autofelicitarse y congraciarse, o incluso hacer un chiste y anunciar que el patriarcado se ha terminado, hace que el feminismo se transforme en un reclamo anticuado porque ya hay oficinas de g茅nero y diversidad por todas partes鈥 Los chistes no son poca cosa, sobretodo algunos, y vestirse de feminista puede ser una manera elegante de construir iatrogenia estatal. El supuesto remedio es lo que facilita y avala que nos sigan matando, y hasta (驴por qu茅 no?) es condici贸n de posibilidad del chiste.
Yo pienso que ese chiste es un muy mal destino de aquel lapsus maravilloso y esperanzador de hace a帽o y pico atr谩s, y una pandemia o un siglo antes, aquel que nos llev贸 a la cima de la alegr铆a en ese in茅dito 鈥淰olvimos para ser mujeres鈥. Puede ser un muy mal chiste para el feminismo, suponer que el punto de partida y la promesa que encarna, bastan. No bastan esos gestos conscientes e inconscientes, y hay chistes muy poco felices que as铆 lo demuestran. No necesitamos anuncios ni oficinas ni departamentos o agencias nuevas. Necesitamos decisi贸n pol铆tica. Entonces seremos mujeres, las nosotras todas. Ni una menos, ni una sola menos, m谩s.
Devenir aguafiestas es en s铆 mismo una salida a los guiones que el poder nos asigna. Es rebeli贸n ante el mundo que tolera y reproduce cada d铆a la ley de la desigualdad y la injusticia. No sonre铆mos frente a los horrores que ocurren, no somos d贸ciles ni serviciales ni complacientes. No lo somos. Hemos transformado el 8M en parte de una lucha, por cierto as铆 naci贸. No es fiesta, no es celebraci贸n, no es la ratificaci贸n condescendiente de un estereotipo, ni la asignaci贸n de nuestras posibilidades y nuestros l铆mites.
No se nace mujer, as铆 como no se nace libre. Llegaremos a serlo. Mujer es la experiencia de una asunci贸n y un devenir, y es nuestra.




Fuente: Lobosuelto.com