March 7, 2021
De parte de Nodo50
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La Women鈥檚 March (2017), el Me Too (2017), la Huelga Feminista Mundial (2018), son movilizaciones que han recorrido el mundo cambiando la conciencia de las mujeres. Los 4.500 a帽os de patriarcado pueden empezar a poner sus barbas a remojar. Las mujeres hemos empezado a no aceptar el sometimiento a los hombres, los poderes pol铆ticos, la moral y la costumbre.

Esta nueva situaci贸n y fuerza de las mujeres se puede observar en los informes de ONU Mujeres, OMS, OIT, UNICEF, UNESCO, pero tambi茅n en los de la OCDE, por supuesto en los sindicatos, que asumen la denominaci贸n de feministas.

Criminalizaci贸n y misoginia

La pandemia se ha cebado con sa帽a contra las mujeres. No es casual. Las mujeres somos la mitad de la poblaci贸n en la que hay m谩s precariedad y pobreza. Se da la circunstancia que estamos m谩s dedicadas a las labores de los cuidados, as铆 como a las profesiones que hemos visto y calificado de esenciales; es decir, las mujeres somos el grueso de quienes est谩n en primera l铆nea de contacto con el coronavirus (entre el 70% y 80% seg煤n la profesi贸n). Somos vitales y esenciales pero, sin embargo, las mujeres somos las que m谩s sufrimos las penurias: enfermedad, precariedad, pobreza y miseria, despidos en las tareas del hogar y de las empresas. Mujeres son las que no cumplen los requisitos, protocolos y formularios, para acogerse a los ERTE o recibir el ingreso m铆nimo vital (IMV). Las mujeres trabajadoras ganan bastante menos que los hombres, mientras se ven vetadas en los puestos m谩s cualificados y de responsabilidad.

En el confinamiento las agresiones machistas se han incrementado. La cercan铆a con el agresor, el teletrabajo y el aislamiento social son factores de riesgo.

Este v铆a crucis femenino se ve agravado por la criminalizaci贸n institucional y de los representantes m谩s reaccionarios del estamento pol铆tico. Se empez贸 el confinamiento condenando la movilizaci贸n del 8M de 2020, con varias causas en los juzgados. Pretend铆an culpar de la expansi贸n de la pandemia a la importante movilizaci贸n feminista por los derechos y la vida de las mujeres. Este a帽o 2021 el gobierno del PP en Madrid impide el elemental derecho de expresi贸n y manifestaci贸n de las mujeres mientras permite otras. Este atropello muestra como se adopta la misoginia propagada sin tapujos por VOX para impedir la lucha de la mitad de la poblaci贸n.

A las mujeres se las tutela, se decide por ellas, se habla por ellas, se les otorga el color y la sumisi贸n desde su m谩s tierna infancia. Unas mujeres con derechos formales, pero sin el derecho a decidir sobre el propio cuerpo, sobre su talento, trabajo y criaturas.

No queda muy lejos el estigma de brujas y su quema en la hoguera. Los aplausos a las enfermeras y personal sanitario de la primavera pasada son el reverso de la moneda de los despidos y bajos salarios.

Un a帽o pand茅mico

La contaminaci贸n de la COVID-19 ha frenado en seco la econom铆a mundial. Los efectos del coronavirus han agravado la situaci贸n de las mujeres. El movimiento feminista ha encajado el confinamiento sin ceder. Y si es bien cierto que la movilizaci贸n masiva presencial no se ha podido sostener, es patente que la lucha ha proseguido sin tregua.

Las organizaciones de mujeres, las entidades sociales y feministas han reaccionado desde el primer momento del confinamiento. Se ha buscado y encontrado maneras de continuar dando apoyo a cada mujer, escuela o entidad, con la idea de aligerar y resolver las dificultades que agravan el aislamiento en que se encuentran.

El debate y la reflexi贸n han ocupado, en parte desde las pantallas, el lugar de las calles. Es un reflejo de millones de mujeres que no se han visto derrotadas, sino que desde cada parcela social o intima han mantenido la llama de su conciencia.

La apropiaci贸n de las nuevas tecnolog铆as y el uso de las redes sociales ha tenido un efecto amplificador. En este 2020 tan aciago, la dieciseisava sesi贸n del Foro contra las violencias de g茅nero, que realizamos anualmente en Catalu帽a, ha conseguido el r茅cord de inscripciones hasta el momento. El IV Congreso para la erradicaci贸n de las violencias machistas desde los servicios sociales y sanitarios, que se realiza en el Hospital Cl铆nic de Barcelona, revalid贸 su participaci贸n. Por supuesto las entidades de mujeres han reconvertido completamente las actividades presenciales en virtuales. Las plataformas on-line se han te帽ido de un gran contenido violeta.

Enseguida que la pandemia lo ha permitido se ha vuelto a combinar la intensiva actividad desde las pantallas con la presencial simb贸lica. Excepto en tres ocasiones, la concentraci贸n de homenaje a las mujeres asesinadas, del tercer lunes de cada mes en la plaza del Ayuntamiento de Barcelona, organizada por la Plataforma unit脿ria contra les viol猫ncies de g猫nere, se ha desarrollado presencial, adem谩s se ha ampliado la audiencia por medio del estreaming e Instagram. Numerosas organizaciones en todo el estado han seguido esta pauta, entre ellas la Coordinadora de Mujeres para la Participaci贸n y la Igualdad (COMPI), que tambi茅n efectu贸 una Jornadas en Jerez de La Frontera, con todas las medidas sanitarias, que cont贸 con la participaci贸n de organizaciones de todo el Estado. Tengo conocimiento de jornadas diversas en Euskadi, actividad intensa de Lunes Lilas en Navarra. Tambi茅n el II Congreso contra las violencias machistas, del Instituto catal谩n de las mujeres (ICD), ampli贸 su audiencia con la metodolog铆a telem谩tica.

Hemos tenido la satisfacci贸n de compartir con Silvia Federicci en varias ocasiones durante este a帽o. Todo un signo del tiempo de superaci贸n del patriarcado, en clave de liberaci贸n de la mujer, cr铆tica implacable al sistema econ贸mico y el orden de valores en el capitalismo globalizado. Las lecciones de Federicci nos conducen a un 鈥渙tro mundo es posible鈥 en la reproducci贸n, trabajo, cuidados y talento de las mujeres.

En cambio, el aniversario Beijing+25 por parte de Naciones Unidas tuvo que ser suspendido. Lo peor es que tampoco fue sustituido por sesiones telem谩ticas ni aplazado para mejor ocasi贸n. Tengo que constatar que esta organizaci贸n mundial ha realizado muy buenos informes desde ONU Mujeres y desde la Secretar铆a, pero ha sucumbido a la par谩lisis provocada por el virus. Es una actitud distinta y contraria a la enorme actividad realizada desde las organizaciones de mujeres. Es grave que se haya perdido este c贸nclave de mujeres. Muchos estados y gobiernos deben haber respirado aliviados de que no hayan tenido que rendir cuentas de lo acordado, y no cumplido, desde hace 25 a帽os, con los 12 puntos de la IV Conferencia Mundial de Mujeres de Beijing.

Este a帽o, el Sexag茅simo quinto per铆odo de sesiones de la Comisi贸n de la Condici贸n Jur铆dica y Social de la Mujer, del 15 al 26 de marzo de 2021, ya se reconvierte en virtual. Se obvia el necesario balance de Beijing para centrar las sesiones en 鈥淟a participaci贸n de las mujeres y la adopci贸n de decisiones por ellas de forma plena y efectiva en la vida p煤blica, as铆 como la eliminaci贸n de la violencia, para lograr la igualdad entre los g茅neros y el empoderamiento de todas las mujeres y las ni帽as鈥 con relaci贸n a los Objetivos de Desarrollo Sostenible acordados hace cinco a帽os. Unos objetivos (ODS) que se帽alo con pesar que reducen el alcance de los 12 puntos de Beijing.

La ebullici贸n en las redes sociales, las movilizaciones de apoyo al derecho de aborto en Argentina y Polonia, las acciones para cambiar las restricciones de la ley del aborto espa帽ola, junto a movilizaciones importantes y exitosas, como la de las alumnas del Instituto del teatro de Catalu帽a contra la agresi贸n psicol贸gica y sexual de profesores a las j贸venes, precedida por la lucha en el mismo sentido en Lleida, configuran un contexto de elevada presi贸n. Nuevas generaciones renuevan la lucha y rejuvenecen la combatividad. Estos indicios tan saludables hacen pensar en un probable nuevo salto del movimiento feminista en cuando se superen los condicionantes sanitarios.

Diversidad y unidad en las voces de las mujeres

Dentro de la explosi贸n creativa de manifiestos, que demuestra la fuerza y vitalidad del movimiento en cada poblaci贸n y estamento social, vale la pena resaltar los elementos que les otorgan unidad dando el tono a este feminismo confinado que no se resigna. Muy al contrario, el movimiento de las mujeres crece, se extiende y abarca todas las causas de injusticias y desigualdades que provienen del patriarcado y del capitalismo.

He examinado con mayor detalle, como representativos del conjunto, en clave unitaria, los manifiestos y lemas de la Comisi贸n 8M de Madrid, la Asamblea Vaga Feminista de Catalunya, el manifiesto conjunto de los sindicatos CCOO y UGT.

鈥淎nte la emergencia social, el feminismo es esencial.鈥 Es el lema de la Comisi贸n 8M de Madrid, mientras mantienen en su web el manifiesto 2020 completamente vigente.

La Asamblea catalana ha confeccionado un prolijo manifiesto-argumentario. Los lemas: 鈥溌untas, diversas y rebeldes somos imparables! 隆Siempre feministas! 隆Semi-confinadas pero nunca calladas! 隆Herederas de las huelgas feministas que nos han llevado a so帽ar un mundo nuevo! 隆Feministas antipatriarcales, anticapitalistas y anticoloniales!鈥

CCOO y UGT proponen para este 8 de marzo, D铆a Internacional de la Mujer: 鈥渘uestro compromiso por la consecuci贸n de la igualdad real entre mujeres y hombres y la eliminaci贸n de todas las formas de discriminaci贸n y violencia hacia las mujeres, y muy especialmente en nuestro principal 谩mbito de actuaci贸n como es el 谩mbito laboral鈥(鈥) 鈥淎vanzar en la eliminaci贸n de las violencias machistas, garantizando la financiaci贸n necesaria y el estricto cumplimiento de las medidas acordadas en el Pacto de Estado contra la violencia de g茅nero y de los compromisos adquiridos con la firma del Convenio de Estambul鈥(鈥) 鈥淩atificar el Convenio 189 de la OIT sobre trabajo digno de las trabajadoras del hogar y el Convenio 190 de la OIT sobre la eliminaci贸n de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo.鈥

En los tres 谩mbitos observamos un esfuerzo concienzudo por detallar las reivindicaciones, derechos y defensa de las necesidades de todos los sectores sociales, de todas las minor铆as discriminadas y agraviadas por un c煤mulo de injusticias, derivadas del orden establecido por el poder dominante.

Desde la brecha salarial con la desigualdad real de las mujeres en el trabajo, en las empresas, en las casas y fuera de ellas, es com煤n se帽alar que la precariedad, la pobreza y la miseria tienen rostro de mujer. El trabajo de los cuidados, como las profesiones m谩s en contacto con la pandemia, recaen sobre las mujeres, han de situarse en el centro de la vida. Las violencias de g茅nero, las agresiones sexuales y violaciones ocupan otro triste lugar de honor en los documentos. Los derechos LGTBI y Trans, los de las migrantes y refugiadas, se visibilizan en sentido inverso a la criminalizaci贸n que reciben.

Otro concepto que recorre el movimiento es sobre su fuerza y la necesidad de su unidad. Las mujeres se esfuerzan en recuperar a sus propias precursoras para avanzar tambi茅n a 鈥渉ombros de gigantas鈥 (siguiendo la genealog铆a de 鈥淟a Creaci贸n de la conciencia feminista鈥 de Gerda Lerner), o a sus ancestros brujas, quemadas en la hoguera (鈥淏rujas, caza de brujas y mujeres鈥, Silvia Federicci).

Aflora la convicci贸n de que las mujeres estamos engendrando los valores y realidades de un mundo nuevo sin opresi贸n ni violencia, con libertad y amor. Un mundo en que prevalezcan los cuidados, la reproducci贸n de la vida y la naturaleza.

Las voces de las mujeres se unen y amplifican en un canto a la libertad y la felicidad en el mundo. Quieren el cielo en la tierra.

Debates en el coro

Estamos en una 茅poca de transformaci贸n y efervescencia en que el movimiento feminista debate y avanza en conceptos fundamentales. Esto expresa contradicciones l贸gicas. El di谩logo a veces se convierte en debate abrupto y aboca a divisi贸n y disgregaci贸n. Sin embargo, observo que la acci贸n, es decir, la potencia del movimiento, consigue absorber estas diversidades en la unidad por las cuestiones vitales. Las miradas desde las diversas situaciones sociales, las preocupaciones individuales, las posiciones ideol贸gicas y filos贸ficas, los presupuestos morales, en ciertos temas est谩n en fase divergente y en otros se entra en modo confluyente. La metodolog铆a para resolver esta evoluci贸n necesaria es situarse con los pies recorriendo caminos desde la realidad social. La experiencia de la vida y la lucha es la mejor medicina para que las mujeres ganemos en este di谩logo. La orquesta feminista tiene que ajustar el tono y ritmo de sus distintos instrumentos para afinar el concierto de la vida.

Prostituci贸n y Trata. Una posici贸n es la abolici贸n de la prostituci贸n. Para lo cual proponen medidas de prohibici贸n. Est谩n en contra de todo tipo de regulaci贸n de esta actividad que consideran que es una esclavitud. Niega rotundamente que sea un trabajo con el sexo. Est谩 en contra de la mercantilizaci贸n, es decir, del comercio con el cuerpo. Difunden que hay indicios suficientes y pruebas fehacientes de que en los pa铆ses en que se regula se promueve el comercio del sexo y es un fracaso para la dignidad de las mujeres. Hace campa帽as contra los hombres que pagan por sexo, los puteros, con denuncias y multas. Defiende que la prostituci贸n es violencia de g茅nero porque se impone, agrede y somete a las mujeres sin un consentimiento libre e igual. Asimilan la prostituci贸n a la trata. Sit煤a la prostituci贸n como una actividad obligada, forzada y en ning煤n caso aceptada o deseada. Atribuye que el feminismo solo puede ser abolicionista. 

Otra posici贸n feminista es la de la regulaci贸n del trabajo sexual, que es como se denomina la prostituci贸n y a este comercio carnal. Considera que el tratamiento de la sociedad, poderes p煤blicos, moral y de los hombres, alimenta un estigma que llega a asimilar el concepto prostituta, puta, al de un sujeto distinto a la propia mujer. Defiende la prostituci贸n y el comerciar con el sexo como un trabajo. En este sentido propone que estas trabajadoras tengan sus obligaciones y derechos laborales, como en cualquier otra profesi贸n. Est谩 en contra del estigma 鈥減uta鈥 y defiende la dignidad de cada mujer, as铆 como de su trabajo. Combaten que el estigma condene a las trabajadoras sexuales a la indefensi贸n, trato discriminatorio y menosprecio en su dignidad y derechos como mujer y persona. Denuncia la prohibici贸n de facto de la actividad y que las multas a los clientes, al proxenetismo y a la industria del sexo, son ineficaces porque en la pr谩ctica perjudican en mayor grado a las propias mujeres. Sostiene que hay violencia de genero y coerci贸n en el ejercicio del trabajo sexual, no en general, sino en los casos concretos en que se produce. Combaten la trata, as铆 como el comercio sexual il铆cito y coercitivo que obliga y esclaviza para que se ejerza la prostituci贸n. Presenta el abolicionismo como un prejuicio moral que alimenta el estigma de la prostituta y perjudica a las mujeres que ejercen esta actividad, obligadas o no, para ganarse la vida con sus servicios sexuales.

Una posici贸n distinta, es la conocida como 鈥淧ro derechos鈥, aunque con puntos que coinciden en parte con elementos de estas dos posiciones. Es la que han defendido, pr谩ctica e ideol贸gicamente, mujeres como Alejandra Kollontai, desde el gobierno de los soviets revolucionarios rusos, o Emma Goldman, desde el anarquismo libertario radical y revolucionario norteamericano. Se combaten los condicionantes del sistema econ贸mico y de la hipocres铆a moral dominante, patriarcal y capitalista, que abocan a la pobreza y explotaci贸n, que obligan a comerciar con la fuerza de trabajo, que en demasiadas mujeres significa intercambiar econ贸micamente su cuerpo en el matrimonio, en las relaciones sociales, en el trabajo y en la prostituci贸n. Sit煤a como fundamental la emancipaci贸n y liberaci贸n de las mujeres como componente importante de las clases oprimidas. Defienden la abolici贸n del trabajo tal como lo conocemos, por lo tanto tambi茅n de toda sumisi贸n y servidumbre sexual. Mujeres libres y dignas capaces de vivir de su trabajo. Concentra las prohibiciones y las denuncias a todo elemento de coerci贸n; uno importante es contra el proxenetismo y lo que llamamos trata. Considera que la realidad prohibicionista perjudica a las prostitutas, fomenta su extensi贸n y la corrupci贸n que alimenta proxenetismo, poderes policiales y da帽a a las mujeres. Huye del concepto de indignidad moral ancestral inherente al estigma de la prostituci贸n. Defiende por encima de toda otra consideraci贸n la libertad y los derechos de las mujeres a su propio cuerpo. La hipocres铆a moral se ve clara cuando se proh铆be las voces de las prostitutas, a su asociaci贸n o sindicaci贸n, mientras est谩 legalizada y floreciente la patronal en torno al comercio del sexo; adem谩s el comercio ilegal y coercitivo dispone de muy buena salud econ贸mica. Hay una gran complicidad y corrupci贸n, es decir, clara permisividad de los poderes econ贸micos, p煤blicos y religiosos. V茅ase a Sonia Vivas (鈥淰ivas nos queremos鈥), ex polic铆a y actual concejala de igualdad del Ayuntamiento de Palma de Mallorca.

Consentimiento. Se est谩 produciendo un enorme avance con el debate en torno al concepto de aceptaci贸n de las relaciones sexuales por parte de la mujer. El movimiento invent贸 el 鈥淣o es No鈥 para la percepci贸n de la libertad 铆ntima, f铆sica y moral, de las mujeres en el acto sexual y similares. Enseguida se salt贸 a un contundente 鈥淪olo S铆 es S铆鈥, para garantizar la aceptaci贸n de la mujer. Este progreso encall贸 ante las numerosas ocasiones en que el agresor, demasiadas veces muy cercano y familiar, se las ingenia para impedir la expresi贸n de la mujer u obligarla de maneras m谩s sibilinas o brutales a conceder la aceptaci贸n. Vaya, la prolongaci贸n de un derecho de pernada que aparece como eterno, en funci贸n de los impulsos considerados incontrolables de la virilidad y testosterona machista, as铆 como del sometimiento femenino. Las mujeres estamos investigando con gran inter茅s que nuestro convencimiento tiene que ser realmente libre, hemos de ser capaces de otorgarlo en cualquier circunstancia, no nos vale el albedrio del macho agresor y violador. En este sentido est谩 en fase de estudio la relaci贸n del consentimiento incluso con el placer, el grado de satisfacci贸n y la felicidad de las mujeres.

Muchas preguntas en el aire. 驴Puede una mujer, prostituta, consentir el sexo de pago sin que haya que haber placer? 驴Puede una mujer consentir una relaci贸n sexual, con un nivel de deseo muy bajo o sin 茅l, por la relaci贸n afectiva o amistosa con su pareja o casual? 驴Hasta d贸nde llega el consentimiento obligado, tolerado o libre? 驴Qu茅 significa el consentimiento cuando existe desigualdad entre las partes?

Derechos de las mujeres, minor铆as, LGTBI, Trans. Desde la Women鈥檚 March en la magnifica explanada que va desde el Capitolio a la Casa Blanca en Washington DC, las oradoras fueron subiendo al podio en representaci贸n de todas las causas, injusticias y minor铆as de las mujeres norteamericanas y del mundo. El movimiento se elev贸 en amplitud y profundidad. La masa de mujeres y su extensi贸n mundial convirtieron unos contenidos de alcance revolucionario en patrimonio de la conciencia feminista de este siglo. La movilizaci贸n de las mujeres reivindica todos y cada uno de los derechos, tanto individuales como colectivos y universales. Hay discusi贸n sesuda, filos贸fica y jur铆dica. El derecho indiscutible, desde el punto de vista democr谩tico de las libertades, de unas 铆nfimas minor铆as, de unas m谩s amplias minor铆as, o de la realidad testaruda de la mitad mujer de la poblaci贸n mundial, se contrapone a un derecho del conjunto de la humanidad, con el razonamiento peregrino de la costumbre, del que siempre ha sido as铆 o de que perturba el equilibrio existente. Por cierto, una situaci贸n de desigualdad que supedita y perjudica a las mujeres. Si hacemos descender ciertos razonamientos filos贸ficos, jur铆dicos o morales, a este valle de l谩grimas, vemos que la obstaculizaci贸n o la negativa a dotar de derechos a las minor铆as, incluso 铆nfimas, que en lo concreto de la vida se defiende los privilegios existentes y se mantienen las discriminaciones y agresiones a las minor铆as oprimidas. Sin ser muy sagaz es obvio que un hombre que quiera transitar a mujer, abandona la situaci贸n de privilegio masculino dominante para situarse en el de la mujer menospreciada. La minor铆a que necesita hacer este paso en el g茅nero en ning煤n modo puede perjudicar el estatus de los hombres ni de las mujeres. Cuando se defienden los derechos de una mujer que es discriminada y racializada por su origen, incluimos una concepci贸n de igualdad y libertades que beneficia al conjunto de las mujeres y tambi茅n de los hombres.

Borrado de las mujeres. Hay una tendencia a que la defensa de la diversidad en el g茅nero, las desigualdades naturales, las discriminaciones a las minor铆as, se intenta resolver de una manera descriptiva de cada segmento, en la que se diluye el concepto de mujer, mitad de la humanidad. Nos encontramos que el d铆a internacional de la mujer se convierte en el logotipo o consigna 鈥8M鈥, o que la defensa de las distintas discriminaciones por parte del movimiento feminista no llega a citar a las propias mujeres, a pesar de que son la inmens铆sima mayor铆a de las discriminadas. Esta cierta confusi贸n ha alimentado la campa帽a que se auto-titula 鈥渃ontra el borrado de las mujeres鈥. El problema es que las que postulan esta campa帽a hacen bandera de la negativa de los derechos de las minor铆as y sostienen todo tipo de prohibiciones, incluso sobre el propio cuerpo. Se nutren de los prejuicios m谩s conservadores dentro de las mujeres, con lo que encontramos las promotoras de esta campa帽a muy cerca de las posiciones que defienden la ultraderecha pol铆tica y el integrismo religioso.

El feminismo como referente y cohesionador de los derechos de las mujeres ha de partir de las necesidades, existencia y anhelos de libertad e igualdad del conjunto de las mujeres, con inclusi贸n de todas las diversidades.       

Sexo y g茅nero. La ciencia est谩 dilucidando el sentido del sexo y su relaci贸n con la construcci贸n social del g茅nero. Es otro dominio en que las expertas feministas dar谩n argumentos poderosos para tejer el lienzo del nuevo mundo.

De leyes, calles y vida

En este a帽o de la pandemia han coincidido unas cuantas leyes que afectan directamente a las mujeres y a sus diversas minor铆as. El gobierno de coalici贸n progresista las empez贸 a tramitar con lo que parec铆an como muy buenas intenciones, pero en su redacci贸n y articulado han empezado a aflorar limitaciones y retrocesos graves en el terreno jur铆dico.

Ley de la libertad sexual (Anteproyecto de ley org谩nica de garant铆a integral de la libertad sexual). Esta ley complementa la ley 1/2004 de violencia de g茅nero. Reconoce las violencias sexuales como un problema social y reconoce los derechos de las que las han sufrido. Aborda la inclusi贸n de la prevenci贸n, formaci贸n, atenci贸n en todos los 谩mbitos sociales. Un gran avance es el reconocimiento de la reparaci贸n a las v铆ctimas, aunque es en exceso punitiva m谩s que garantista. Afronta el tratamiento sobre el consentimiento de la mujer en sus relaciones sexuales, estableciendo que nunca se puede presuponer. Elimina la diferenciaci贸n entre el abuso, la agresi贸n, de manera que permite reconocer el abuso de autoridad cometido por personas conocidas que pasa a ser tan grave como el de parte de un desconocido. El articulado tuerce el significado aceptado en la jurisdicci贸n europea de la debida diligencia por parte del Estado y sus instituciones; en la redacci贸n se vierte la responsabilidad en la v铆ctima, en lugar de los poderes p煤blicos. Indirectamente con la reci茅n incorporaci贸n de la llamada 鈥渢ercera locutor铆a鈥 se criminaliza la prostituci贸n ya que permitir谩 sancionar a cualquiera que alquile a una trabajadora sexual un piso para ejercer su actividad en un lugar m谩s seguro que la calle, cuando hasta ahora el trabajo sexual voluntario de personas adultas es una actividad l铆cita.

Ley de igualdad de trato. Garantiza la igualdad de trato y la no discriminaci贸n por raz贸n de orientaci贸n sexual e identidad de g茅nero o caracter铆sticas sexuales. Introduce programas de informaci贸n en el 谩mbito educativo para que se conozcan las distintas realidades. Se elabora un nuevo concepto, denominado 鈥渁utodeterminaci贸n de g茅nero鈥. La voluntad del legislador es la despenalizaci贸n y terminar con el oprobio y la criminalizaci贸n de estos cambios en el sexo; se sigue el criterio de que el g茅nero es una construcci贸n social. En la ley se elimina la medicalizaci贸n obligada y la decisi贸n de terceros sobre la consideraci贸n personal en el sexo y g茅nero. Ni el m茅dico, ni otras personas, han de decidir o predeterminar el sexo de la criatura cuando nace, sino que cada persona ha de tener la libertad y el derecho humano a sentirse como considere.

Lo que no solventan en las leyes existentes es que las mujeres seguimos sin presupuestos de emergencia para la pandemia que representa la violencia de g茅nero (seg煤n ONU mujeres y la OMS).

Las leyes necesitan de la voz en la calle, hogares, escuelas y trabajo, para ser 煤tiles para las mujeres. La huelga feminista de 2018 ha sido la que ha sembrado las condiciones que ahora se tratan en estos anteproyectos de ley.

El hilo de Ariadna

Las mujeres saben de hilos. Ahora hemos de tejer y lanzar el hilo de los derechos reales y servicios esenciales.

La masa de mujeres movilizadas internacionalmente orienta que hacer y c贸mo para salir del laberinto patriarcal.

Un bien muy preciado es el propio movimiento, con sus actuales propuestas inclusivas. Todo un programa pol铆tico que va ganando terreno de libertad en cada eslab贸n de la sociedad. Tendr谩 que penetrar en los poderes econ贸micos, en el poder estatal, en la moral y en unas costumbres que, por ancestrales, se convierten en terriblemente conservadoras, castradoras de futuro.

Hemos de hilar con tres hilos: el de la libertad y derecho al propio cuerpo, el de la libertad de expresi贸n sin trabas, y el de una exquisita estima y respeto por la unidad (acci贸n) del movimiento feminista.

De reproducci贸n, amor y vida

La econom铆a necesita tanto de las mujeres como la vida y la naturaleza. No hay reproducci贸n, ni trabajo, ni amor, ni felicidad sin las mujeres, su trabajo y sus cuidados. Las mujeres y los hombres son consustanciales con la vida.

La reproducci贸n en un sentido amplio ha de configurar el centro de la vida de las mujeres y los hombres, el conjunto de las personas. El beneficio del capital privado, los intereses de las grandes transnacionales globalizadas, el poder y el monopolio de la violencia sist茅mica por parte de los estados, han de dar paso a una sociedad de cuidados entre sus personas y con la naturaleza, sin violencias ni opresiones.

En este siglo hemos de terminar de una vez con la dominaci贸n, privilegios y desigualdad con los que los hombres someten a las mujeres y, por lo tanto, con el sistema patriarcal. Una divisi贸n y sometimiento que se reproduce en todos los estamentos de la sociedad, incluida su c茅lula m谩s elemental, en la familia y la pareja. La liberaci贸n de la mitad de la humanidad es al mismo tiempo un cambio absoluto en el paradigma familiar, en la relaci贸n entre cada hombre y cada mujer. La emancipaci贸n de las mujeres es el s铆mbolo de la liberaci贸n de toda la humanidad, es decir, de los hombres y de las mujeres y de todos los g茅neros. Al oprimir a la mujer cada hombre contribuye a que el sistema de opresi贸n y explotaci贸n se mantenga e impida la transformaci贸n social de la s贸rdida violencia a la que estamos acostumbradas, se bloquea un impulso gal谩ctico al talento y a la felicidad.

Hemos de descomprimir cors茅s ancestrales y liquidar tapones generacionales: v谩yanse las prohibiciones y vengan los derechos y libertades, bien vivos y concretos.

El amor y la felicidad, el respeto y la pasi贸n, son valores y sentimientos bien materiales, muy necesarios para este mundo. Escuchemos las ilusiones y los deseos de nuestras adolescentes y j贸venes. Son vida segura para este siglo.




Fuente: Sinpermiso.info