March 5, 2021
De parte de Nodo50
250 puntos de vista


 

El 8 de marzo se conmemora a la mujer trabajadora,
revolucionaria. La comunista Clara Zetkin propuso la conmemoraci贸n en la
conferencia de mujeres socialistas de 1910, para homenajear la lucha de
las mujeres contra la explotaci贸n capitalista. Se recuerda el
asesinato, a manos del Gran Capital, de 129 obreras en huelga quemadas
vivas en una f谩brica textil en EEUU: los due帽os de la f谩brica cerraron
las puertas con ellas dentro y le prendieron fuego para hacerlas arder
(como medida de “disuasi贸n” para evitar que otras obreras siguieran su
ejemplo de lucha). Se conmemora la lucha por la justicia social, por los
derechos de la clase trabajadora, la lucha contra el patriarcado y el
capitalismo, cuyos mecanismos se articulan el uno al otro a la
perfecci贸n. 
El 8 de
marzo tambi茅n qued贸 apuntalado como fecha eminentemente revolucionaria
por los sucesos del 8 de marzo de 1917 en la Rusia tzarista: miles de
mujeres salieron a las calles clamando por sus derechos, contra la
explotaci贸n y las guerras que la burgues铆a impon铆a al pueblo: ellas
detonaron la Revoluci贸n de Octubre. Tras la revoluci贸n de Octubre las
mujeres conquistaron sus derechos econ贸micos, sociales, sexuales y
reproductivos: derecho al voto para todas las mujeres (no solo para las
propietarias como en Gran Breta帽a), derecho al divorcio, derecho al
aborto, derechos plenos al estudio y trabajo, vivienda, sanidad y
educaci贸n garantizadas, etc. Todos estos derechos todav铆a se siguen
luchando en la inmensa mayor铆a de pa铆ses capitalistas.
Las
mujeres somos la parte m谩s golpeada de la clase explotada. Somos
v铆ctimas de las guerras imperialistas, del saqueo capitalista que
empobrece regiones y pa铆ses enteros, de las privatizaciones y la
precariedad, y adem谩s somos v铆ctimas del machismo incesantemente
promovido por los medios y toda la industria cultural del capitalismo.
Porque el capitalismo se sustenta fragmentando y dividiendo a la clase
explotada: por ello la industria cultural del capitalismo difunde
incesantemente paradigmas de discriminaci贸n como el machismo y el
racismo.
Somos las
trabajadoras explotadas, estudiantes, artistas, paradas y jubiladas a
quienes se nos est谩 privando de una vida digna, en ocasiones hasta de la
alimentaci贸n, la vivienda, el acceso a la salud, el acceso a la
educaci贸n, etc. Somos privadas de condiciones de trabajo y de
remuneraci贸n dignas por los capitalistas que sacan la plusval铆a de
nuestro trabajo. Somos las madres cuyo trabajo en el hogar no es
reconocido, las que se quedan en absoluta precariedad sin pensi贸n. Somos
las mujeres migrantes empujadas a padecer las peores explotaciones: en
maquilas de espanto, rociadas de veneno en el agro-industrial, abocadas a
la explotaci贸n de la prostituci贸n o a ser cosificadas y saqueadas como
“vientres de alquiler”. Somos las ni帽as violadas y forzadas a parir.
Somos designadas por este sistema como la diana de las frustraciones
aberrantes que este sistema causa, de la misoginia que fomenta. Por ello
el feminicidio galopa: porque los medios banalizan la tortura y toda
discriminaci贸n alienante funcional al capitalismo, porque la violencia
ejercida de manera estructural arrastra su odio contra nosotras. Somos
v铆cimas del capitalismo y su barbarie, v铆ctimas del  machismo que el
mismo Capital promueve; pero tambi茅n somos mujeres luchadoras y
revolucionarias.
El 8 de
marzo no es el d铆a de las princesas, ni de las empresarias explotadoras.
Las mujeres opresoras, las Cristine Lagarde, las Thatcher, las Hillary
Clinton y dem谩s… las que se lucran de devastar selvas, de oprimir
poblaciones, de esclavizar en f谩bricas de espanto a miles de
trabajadoras, las que se lucran, tambi茅n, de fomentar el machismo a
trav茅s de sus medios de alienaci贸n masiva, son clase explotadora, al
igual que los hombres de la clase explotadora.
Al Capital le
interesa mantenernos atadas a la divisi贸n sexual del trabajo, a labores
de cuidado no remuneradas, a la discriminaci贸n salarial por ser mujeres.
Al Capital le interesa una clase explotada pulverizada y golpeada,
impedida de unidad por el machismo, el racismo, la xenofobia, el
individualismo y dem谩s alienaciones que la clase explotadora se encarga
de cultivar. Frente a una realidad tan brutal, el reformismo, siempre
sirviendo a impedir cuestionamientos profundos, pretende encapsular
nuestra lucha y superficializarla, ocultando su car谩cter de clase,
obviando la funcionalidad que para el capitalismo tiene el machismo. 
Los reformistas, que pretenden seguir
enga帽谩ndonos con la c铆nica f谩bula de un supuesto e imposible
鈥渃apitalismo con rostro humano鈥, buscan ocultar que no lograremos
cambiar la cultura profundamente machista que impera en el mundo entero,
a menos que nos tomemos los medios de producci贸n y por lo tanto los de
difusi贸n y educaci贸n. En este sistema toda una
artiller铆a de sometimiento ideol贸gico es implementada por la clase
burguesa; los paradigmas de opresi贸n son activamente martilleados desde
m煤ltiples flancos: desde las instituciones religiosas hist贸ricamente
funcionales a las clases dominantes, pasando por la gran industria
audiovisual, hasta los nada 鈥榠nocuos鈥 videojuegos. Para
contrarrestar esa alienaci贸n a gran escala, que tanto sufrimiento
causa, se necesitan obviamente medidas que subviertan el actual orden
social; abolir el patriarcado no ser谩 posible sin abolir el capitalismo.

Los caballos
de Troya de la burgues铆a intentan hacer creer que las mujeres
explotadoras son nuestras hermanas, cuando ellas tambi茅n participan de
perpetuar este sistema que devora a la naturaleza, explota a los seres
humanos (a la clase trabajadora), y perpet煤a al machismo, al racismo, al
individualismo, comportamientos y discriminaciones fundamentales para
el mantenimiento de este sistema putrefacto.
Las
mujeres revolucionarias sabemos que la sociedad de clases se perpet煤a
sobre la violencia: esa violencia ejercida por la clase explotadora (la
que posee los medios de producci贸n) contra las mayor铆as explotadas y
precarizadas, y sabemos tambi茅n el lastre que significa el machismo para
la unidad de la clase explotada. Luchamos tambi茅n por un feminismo
revolucionario, para poder oponerlo a la infame recuperaci贸n que el
sistema est谩 intentando hacer de la lucha feminista, con sus aberrantes
Caballos de Troya y su discurso de 鈥渟ororidad interclasista” (隆c贸mo si
tuvi茅ramos que tener “sororidad” con una capitalista explotadora, una
proxeneta o una ficha del complejo militar-industrial por el mero hecho
de ser mujer!).
Luchamos
contra toda explotaci贸n, y nuestra lucha contra la opresi贸n de la mujer
trabajadora, la adelantamos luchando d铆a a d铆a contra el machismo,
contra la clase burguesa, contra un orden social de explotaciones
concatenadas; luchando contra la ra铆z que sostiene las desigualdades
sociales: luchando contra un sistema que fomenta la opresi贸n de la mujer
porque necesita esta opresi贸n como mecanismo de dominaci贸n y divisi贸n
de la clase explotada; luchando contra un sistema que fomenta la
violencia machista a modo de control social (como p茅rfida v谩lvula de
escape de las frustraciones que tal sistema crea); luchando contra un
sistema en el que un pu帽ado de multimillonarios capitaliza moliendo
humanidades y rebanando el planeta.
El
Feminicidio galopante es parte de la barbarie de un sistema econ贸mico,
pol铆tico, social y cultural, el capitalista, violento en esencia y
perverso en su l贸gica. Un sistema basado en la explotaci贸n de las y los
trabajadores y en el saqueo de la naturaleza, es un sistema que necesita
banalizar la explotaci贸n, la injusticia social y la tortura. 
La
lucha por la emancipaci贸n de la mujer y la lucha contra el capitalismo
son inseparables. Por un feminismo revolucionario, que no es foto de
portada sino lucha cotidiana, que lucha contra toda explotaci贸n.

 




Fuente: Cecilia-zamudio.blogspot.com