October 20, 2020
De parte de Indymedia Argentina
330 puntos de vista


Se cumple un nuevo aniversario del plan criminal gestado por la burocracia sindical de la Uni贸n Ferroviaria y la empresa UGOFE , con conocimiento y apoyo de funcionarios del gobierno nacional, que culmin贸 con el asesinato de Mariano Ferreyra y las graves heridas a Elsa Rodr铆guez y otros manifestantes. Una d茅cada despu茅s, la memoria de Mariano vive en cada lucha.

El 20 de octubre de 2010, Mariano, militante del Partido Obrero, era uno de tantxs que, como parte de organizaciones sociales y pol铆ticas, acompa帽aba a los tercerizadxs del Ferrocarril Roca, que se ven铆an organizando para denunciar la precarizaci贸n con contratos basuras a trav茅s de cooperativas truchas de la Uni贸n Ferroviaria, y reclamaban la reincorporaci贸n de despedidos y el pase a planta permanente de unos 1.200 trabajadores y trabajadoras.

Ese d铆a, hab铆an decidido movilizar a la Estaci贸n Avellaneda (posteriormente renombrada Kosteki y Santill谩n) y all铆 cortar las v铆as. Pero al acercarse a la estaci贸n advirtieron que una patota integrada por alrededor de un centenar de individuos convocados por la burocracia de la Uni贸n Ferroviaria se encontraban ya sobre las v铆as, con el objetivo de evitar que se realizara la protesta.

Para evitar todo tipo de confrontaci贸n, la columna de organizaciones y trabajadores modific贸 el recorrido, y se dirigi贸 por la calle Bosch hasta las inmediaciones de la estaci贸n Hip贸lito Irigoyen. A lo largo de ese trayecto, la patota, escoltada por personal de la Polic铆a Federal, los sigui贸 sobre el terrapl茅n, mientras la polic铆a bonaerense despleg贸 sus efectivos detr谩s de la manifestaci贸n.

Cuando pasaron el Puente Bosch, ya en territorio de la Ciudad de Buenos Aires, se descarg贸 sobre lxs manifestantes una lluvia de piedras arrojadas por quienes estaban sobre las v铆as, al mismo tiempo que la Polic铆a Federal, que ya ten铆a un operativo en el lugar, disparaba balas de goma. Los compa帽erxs se retiraron entonces hasta la esquina de las calles Pedro de Luj谩n y Pedriel, donde asistieron a quienes hab铆an recibido heridas en ese ataque y realizaron una asamblea, en la que resolvieron desmovilizar, porque la patota permanec铆a amenazante sobre las v铆as, y hab铆a un despliegue policial entre esa esquina y el puente.

Fue entonces cuando vieron a la distancia que una parte de los matones bajaban a la carrera el terrapl茅n y se acercaban a la carrera cuando la columna ya caminaba hacia la avenida V茅lez Sarsfield. R谩pidamente se formaron dos cordones de seguridad para contener el ataque, mientras el grueso de la movilizaci贸n, que inclu铆a mujeres y personas de m谩s edad, apuraban el paso para alejarse. Como pudimos probar en el juicio oral, la patota, que hab铆a sido reforzada por un grupo compuesto de barras bravas, entre ellos Cristian Favale, dispar贸 al menos cuatro armas de fuego diferentes.

Mariano Ferreyra, Nelson Aguirre y Ariel Pintos fueron heridos por balas de distinto calibre mientras proteg铆an la retirada de sus compa帽erxs, entre quienes estaba Elsa Rodr铆guez, que recibi贸 otro disparo en la parte de atr谩s de su cabeza, a m谩s de 200 metros del cord贸n en el que estaban los tres primeros. Una vez realizados los disparos, la patota volvi贸 sobre sus pasos, pasando entre los m贸viles y el personal de la Polic铆a Federal con tanta tranquilidad como cuando iniciaron el ataque. S贸lo se interpusieron cuando  algunos compa帽eros intentaron perseguir al grupo de choque, para garantizar su fuga.

El repudio y la bronca no se hicieron esperar. En las primeras horas de la tarde, una multitud ya cortaba Callao y Corrientes. En una improvisada conferencia de prensa, compa帽eros y compa帽eras que acaban de llegar desde Barracas contaron lo sucedido, y tras una asamblea en el Bauen recuperado se organiz贸 la masiva movilizaci贸n que fue hasta Constituci贸n. Al d铆a siguiente, la concentraci贸n en la emblem谩tica Plaza de Mayo contaba con el doble de manifestantes. Desde all铆, nunca dej贸 de crecer el reclamo de justicia por Mariano.

En el proceso judicial, en el que CORREPI intervino junto a APEL representando a Elsa y otros heridos, logramos que la mism铆sima C谩mara Criminal de Apelaciones reconociera que el prop贸sito del ataque fue aleccionar y disciplinar a los trabajadores que no se somet铆an mansamente a la explotaci贸n manejada por la Uni贸n Ferroviaria y UGOFE, bajo el paraguas del gobierno.  Demostramos que el rol de la Polic铆a Federal  fue decisivo para primero habilitar el ataque, y luego permitir la hu铆da de la patota con sus armas, y quedaron al descubierto, con las escuchas telef贸nicas, los manejos de funcionarios ministeriales, como Tomada, De Vido, Jaime o Rial, verdaderos socios de la empresa, del bur贸crata Jos茅 Pedraza y su segundo, Juan Carlos 鈥淕allego鈥 Fern谩ndez.

Tambi茅n qued贸 claro que no s贸lo se complotaron para atacar a los trabajadores que buscaban su propio camino de lucha independiente, sino que trabajaron de conjunto para tratar de ganar la impunidad. Amenazaron testigos, resguardaron a los responsables pol铆ticos, proveyeron la defensa institucional del Ministerio de Seguridad, a trav茅s de los abogados de la Direcci贸n de Asuntos Jur铆dicos, a los comisarios y dem谩s polic铆as involucrados, e intentaron una fabulosa coima a dos camaristas, con el aporte de 50 mil d贸lares del Belgrano Cargas, un ex juez federal, un servicio de inteligencia, un secretario de la C谩mara de Casaci贸n Penal y dos camaristas.

La vida de Mariano, la grav铆sima herida a Elsa, que hoy todav铆a se recupera con enorme coraje, y las de Nelson y Ariel, fueron el precio de la lucha contra la alianza criminal entre el estado, la patronal y la burocracia sindical, que amasaban fortunas con la precarizaci贸n, el fraude laboral y otros negocios millonarios.

La lucha en las calles, unida y organizada, permiti贸 llegar al juicio, que, sostenido por la movilizaci贸n, fue un hecho pol铆tico trascendente y marca un precedente hist贸rico de las luchas obreras en Argentina. Logramos altas condenas de prisi贸n por homicidio calificado (consumado y tentado) para Pedraza, Fern谩ndez, D铆az, el resto de la patota, dos comisarios y penas menores para otros polic铆as federales, aunque Pedraza muri贸 con prisi贸n domiciliaria, y quedaron impunes la pata empresarial y la pata pol铆tica, que el sistema judicial se neg贸 a investigar.

Cuando cerramos nuestro alegato, dijimos a los jueces la misma frase que fue consigna a lo largo de la pelea: 鈥淟a bala que mat贸 a Mariano sali贸 del coraz贸n del Estado鈥, y les exigimos una sentencia aleccionadora para los que creen que encarcelando o matando obreros pueden frenar las luchas de los explotados, y para los que no entienden cu谩l es el motor de la historia.

Los jueces nos respondieron, unas semanas m谩s tarde, en la sentencia. Condenaron a los hombres, pero se negaron a reconocer el plan criminal tripartito, que atribuyeron a nuestra 鈥渕anifestaci贸n de principios鈥 que da cuenta de su propia visi贸n del mundo鈥. Plantados, tambi茅n ellos, en su particular visi贸n del mundo, no se dieron cuenta que nos hac铆an el mayor de los elogios, al verbalizar la diferencia entre su rol, y el nuestro.

Hoy, a 10 a帽os de su asesinato, Mariano es un s铆mbolo de la lucha de clases, nos acompa帽a en cada pelea, Seguimos levantando sus banderas y abrazando sus causas, alzando los pu帽os cerrados y redoblando las fuerzas para continuar luchando.

Mariano Ferreyra 隆Presente!


Fuente: http://www.correpi.org/2020/a-10-anos-de-su-asesinato-mariano-ferreyra-presente/




Fuente: Argentina.indymedia.org