April 3, 2021
De parte de La Haine
301 puntos de vista


Los responsables de la masacre del pueblo iraqu铆, que caus贸 cientos de miles de muertos y empobrecimiento generalizado, siguen sin ser castigados

A las 3:35h de la madrugada del 20 de marzo de 2003 en Espa帽a cazabombarderos F-117 estadounidenses comenzaban el demoledor ataque contra los palacios presidenciales y el amplio complejo de edificios gubernamentales del Gobierno iraqu铆 en Bagdad.

Luego seguir铆an los bombardeos masivos contra objetivos militares, puentes, carreteras e infraestructuras claves de la capital, de Mosul, Kirkuk y otras ciudades. Paralelamente gigantescas columnas de blindados concentrados en Kuwait atravesaban la frontera iraqu铆. El ataque por distintos flancos era ampl铆simo, devastador.

La enorme maquinaria b茅lica puesta en marcha por EEUU, secundada por las fuerzas armadas brit谩nicas, hab铆a comenzado la Operaci贸n Libertad Iraqu铆.

Aznar y Blair fueron los principales aliados de Bush en la ‘Guerra contra el Terror’ [temprano ejemplo dem ‘fake nerws’] que EEUU lanz贸 a nivel planetario tras los atentados del 11-S de 2001. Acababa de vencer el ultim谩tum que el tr铆o de las Azores 鈥擥eorge W. Bush, Tony Blair y Jos茅 Mar铆a Aznar鈥 hab铆an dado a Sadam Husein para abandonar el poder.

Era una invasi贸n ilegal, no autorizada por la ONU y rechazada por Alemania, Francia y otros pa铆ses de la propia OTAN, pero m谩s que anunciada. Bajo el paraguas de la Guerra contra el Terror que hab铆a declarado George W. Bush tras los atentados del 11-S de 2001 todo era posible. 

La cruzada planetaria del Bien contra el Mal ya se hab铆a ensa帽ado a partir del 7 de Octubre de ese a帽o con Afganist谩n, entonces bajo el control de los talib谩n [con el apoyo de la mayor铆a del pueblo afgano]. EEUU encabez贸 para ello la mayor coalici贸n militar vista desde la segunda guerra mundial.

Ese mismo mes se hab铆a puesto en marcha tambi茅n la gran operaci贸n encubierta conocida como Los vuelos de la CIA. Esa agencia de inteligencia utiliz贸 una flota de una treintena de aviones camuflados para trasladar ilegalmente prisioneros secuestrados en distintos pa铆ses a c谩rceles secretas 鈥攁lgunas en territorio europeo鈥 para ser torturados impunemente.

Poco despu茅s, en enero de 2002, el Pent谩gono transportaba a su ilegal base naval de Guant谩namo en aviones de carga desde Afganist谩n, encapuchados y encadenados, a decenas de prisioneros para torturarlos con total impunidad en ese gulag caribe帽o, lejos de los tribunales federales estadounidenses. La ofensiva de EEUU se ampliaba m谩s y m谩s ante una comunidad internacional at贸nita y pasiva. 

El 29 de enero de 2002, Bush utilizaba el tradicional discurso anual del Estado de la Uni贸n para se帽alar a Irak, Ir谩n y Corea del Norte como miembros de un Eje del Mal, al que posteriormente a帽adir铆a a Cuba, Siria y Libia. Todo val铆a contra ellos. En menos de un a帽o desde aquel momento ya todo estaba preparado para iniciar la guerra.

La fuerte presi贸n de EEUU como pa铆s v铆ctima de los atentados del 11-S y su denuncia 鈥攆alsa鈥 de que Irak trabajaba junto con Al Qaeda y almacenaba armas de destrucci贸n masiva de gran alcance, le permiti贸 a Bush arrancar a la ONU varias resoluciones exigiendo a Sadam Husein el desarme total.

El Gobierno de Sadam Husein acept贸 la exigencia hecha por las Naciones Unidas a trav茅s de la Resoluci贸n 1.441 de Noviembre de 2002 para que permitiera que m谩s de mil inspectores de la Unmovic (Comisi贸n de Monitoreo, Verificaci贸n e Inspecci贸n de la ONU) inspeccionaran todas las instalaciones de armas qu铆micas, bacteriol贸gicas, nucleares y de misiles bal铆sticos existentes en Irak.

El presidente iraqu铆 aport贸 igualmente un informe de casi 13.000 p谩ginas con todos los detalles de las mismas. La capacidad armament铆stica iraqu铆 hab铆a mermado notablemente tras la Guerra del Golfo de 1991 y los doce a帽os posteriores de embargo, y todos los expertos y las agencias de Inteligencia de EEUU y de sus aliados lo sab铆an.

Pero el Gobierno Bush ten铆a prisa, no quer铆a esperar porque sab铆a que los inspectores de la Unmovic no hab铆an de encontrar nunca esas armas de destrucci贸n masiva, sencillamente porque no exist铆an.

Para saltarse etapas Washington se sac贸 otra baraja de la manga, aprob贸 una nueva Estrategia de Seguridad Nacional que oficializaba la guerra preventiva, la posibilidad de realizar ataques militares contra una organizaci贸n o pa铆s enemigo anticip谩ndose a supuestos ataques futuros que pudieran intentar.

Aznar defendi贸 una y otra vez la estrategia de la ‘guerra preventiva’ de EEUU, llevar a cabo acciones militares ante posibles planes de ataques enemigos  Tanto Jos茅 Mar铆a Aznar como Tony Blair, los dos principales l铆deres europeos que secundaron desde el primer momento los planes de Bush, apoyaron tambi茅n entusiastas la teor铆a de la guerra preventiva.

Los dos dieron una rueda de prensa conjunta en la Moncloa el 30 de enero de 2003 en la que insistieron en el peligro que supon铆an las ‘armas de destrucci贸n masiva’ de Sadam Husein para la seguridad mundial.

Dos d铆as despu茅s Aznar repet铆a su versi贸n en una entrevista a Europa Press: 鈥淓l Gobierno tiene informaci贸n reservada que demuestra que Irak, con armas qu铆micas, y biol贸gicas, y conexiones con grupos terroristas, supone una amenaza para la paz y la seguridad mundial. Tenemos evidencias suficientes en ese sentido鈥 [tremendaq ‘fake new’].

Manifestaci贸n contra la guerra de Iraq en febrero de 2003 en Madrid.

Y el 5 de Febrero lo repet铆a en el Congreso de los Diputados. Defendiendo la estrategia de la guerra preventiva estadounidense Aznar sosten铆a en el Congreso de los Diputados que Espa帽a deb铆a apoyar una intervenci贸n militar contra Irak si en las siguientes semanas no se desarmaba.

A diferencia de la postura que tuvo Felipe Gonz谩lez durante la Guerra del Golfo 鈥攎and贸 tropas, entre ellas 200 soldados de reemplazo鈥 Jos茅 Luis Rodr铆guez Zapatero reclam贸 que se esperara el resultado del informe de los expertos de la Unmovic, y que si el Consejo de Seguridad debat铆a una resoluci贸n para autorizar la guerra, que Espa帽a votara en contra.

El Partido Popular se qued贸 solo en aquella sesi贸n, en la que Aznar volvi贸 a insistir en que su Gobierno ten铆a 鈥減ruebas suficientes鈥 sobre la existencia de esas fantasmag贸ricas armas de destrucci贸n masiva que no aparec铆an por ning煤n lado.

Una semana despu茅s Aznar lo volv铆a a repetir en una entrevista en Antena 3: 鈥淧uede usted estar seguro鈥, le dec铆a a Ernesto Sanz de Buruaga, 鈥測 pueden estar seguras todas las personas que nos ven, de que les estoy diciendo la verdad, el Gobierno iraqu铆 tiene armas de destrucci贸n masiva, tiene v铆nculos con grupos terroristas y ha demostrado a lo largo de la historia que es una amenaza para todos鈥.

El ‘No a la Guerra’ moviliz贸 en 2003 como nunca antes a millones de personas en el Estado espa帽ol; el 85% de la poblaci贸n rechazaba la intervenci贸n militar. El 15 de febrero millones de personas se lanzaron a las calles de las principales capitales mundiales para decirle No a la Guerra y en el Estado espa帽ol hubo 350 concentraciones ese d铆a

La m谩s importante, la de Madrid, reuni贸 a 1,8 millones de personas. Las encuestas indicaban que casi el 85% de los espa帽oles rechazaban la guerra contra Irak y que el 63% consideraba que el principal objetivo de Bush era hacerse con el control del petr贸leo iraqu铆. 

Pero Aznar segu铆a repitiendo una y otra vez, machaconamente, su versi贸n de que hab铆a que intervenir en Irak. El 18 de febrero lo hac铆a en una entrevista en la Cope y poco despu茅s lo volv铆a a hacer en Newsweek y otros medios nacionales e internacionales.

Aznar se esforzaba por demostrar a Bush que era su mejor portavoz en Europa, que era parte de esa ‘Europa moderna’, como dec铆a Donald Rumsfeld, frente a la 鈥淰ieja Europa’, en referencia a Francia, Alemania y otros pa铆ses que rechazaban la intervenci贸n militar.

La oposici贸n parlamentaria criticaba la falta de transparencia y las decisiones unilaterales que adoptaba el Gobierno sin consultar al Parlamento, como la firma de un nuevo Convenio de Defensa entre Espa帽a y EEUU por el cual se ampli贸 el uso de las bases militares de Rota y Mor贸n, pero Aznar y su equipo siguieron adelante haciendo caso omiso de todas las cr铆ticas.

Ni Bush ni Blair ni Aznar respond铆an siquiera a las informaciones de servicios de inteligencia franceses, alemanes y organismos de prestigio como el Instituto de Estudios Estrat茅gicos de Londres, que rechazaban sus teor铆as sobre las supuestas relaciones de Sadam Husein con Al Qaeda y descartaban que Irak tuviera un arsenal de armas de destrucci贸n masiva.

Los informes que llegaban de los 1.200 expertos de la Unmovic encabezados por el suizo Hans Blix, que inspeccionaban sobre el terreno todas las instalaciones iraqu铆es, al igual que los an谩lisis que hac铆an numerosos estrategas militares, llegaban a la misma conclusi贸n: descartaban que Irak pudiera conservar capacidad para elaborar armas de destrucci贸n masiva.

Pero ninguno de esos argumentos importaba. La Administraci贸n Bush era una gran f谩brica de fake news que bombardeaba constantemente con supuestas pruebas ‘indiscutibles’, fotograf铆as a茅reas, testimonios, grabaciones y una vasta maquinaria de propaganda de guerra como tantas veces ha utilizado EEUU a lo largo de su historia intervencionista.

Y sin esperar al informe de los expertos de la Unmovic ni a una nueva resoluci贸n del Consejo de Seguridad, el tr铆o de las Azores condujo al mundo a una nueva y devastadora guerra. Una guerra que supon铆an un paseo militar y que cientos de miles de muertos despu茅s y tras destruir un pa铆s sigue a煤n abierta.

Aznar sigui贸 durante mucho tiempo asegurando que 鈥渢arde o temprano las armas de destrucci贸n masiva ser谩n encontradas鈥. En Octubre de 2003, siete meses despu茅s de iniciada la guerra, Aznar daba una conferencia en el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional ante un auditorio compuesto por altos mandos militares espa帽oles.

All铆 el entonces presidente volvi贸 a defender como 鈥渃orrecta, justa y necesaria鈥 la intervenci贸n en Irak; defendi贸 la necesidad de 鈥渆mprender acciones de car谩cter anticipatorio鈥 y critic贸 en cambio la 鈥渄茅bil conciencia nacional de defensa鈥 que seg煤n 茅l exist铆a en Espa帽a, culpando de ello en gran parte a la 鈥渃onciencia pacifista鈥 reinante.

Aznar miente cuando repite que 鈥渢odo el mundo pensaba que hab铆a armas de destrucci贸n masiva鈥 y cuando insiste en que 鈥淓spa帽a no particip贸 en la guerra鈥

Tuvieron que pasar cuatro a帽os m谩s para que Aznar admitiera por primera vez que en realidad no hab铆a armas de destrucci贸n masiva en Irak. Desde 2015 ni la ONU ni nadie buscaba ya esas armas. Las tropas de EEUU y sus aliados controlaban el pa铆s y era imposible seguir manteniendo la farsa.

Aznar no hizo su reconocimiento convocando para ello una rueda de prensa monotem谩tica, sino que se vio obligado a hacerlo en febrero de 2007 durante un acto en Pozuelo de Alarc贸n donde se presentaba el libro El camino a la democracia en Espa帽a, de Manuel 脕lvarez Tard铆o.

Una estudiante entre el p煤blico explic贸 que estaba haciendo una tesis sobre la guerra de Irak y ten铆a inter茅s en saber si a煤n en ese momento el l铆der del PP consideraba que hab铆an existido esas armas de destrucci贸n masiva cuya b煤squeda sirvi贸 de justificaci贸n para lanzar la guerra.

La pregunta cogi贸 de sorpresa a Aznar. 鈥淭odo el mundo pensaba que en Irak hab铆a armas de destrucci贸n masiva, y no hab铆a armas de destrucci贸n masiva. Eso lo sabe todo el mundo, y yo tambi茅n lo s茅…ahora鈥. Y con su sorna habitual a帽adi贸: 鈥淭engo el problema de no haber sido tan listo para haberlo sabido antes鈥.

Y sigui贸 mintiendo: 鈥淧ero es que cuando yo no lo sab铆a nadie lo sab铆a; todo el mundo cre铆a que las hab铆a, 驴sabes? Entonces es un problema, claro, porque las decisiones hay que tomarlas no a toro pasado, sino cuando est谩 el toro sobre el terreno, y es ah铆 cuando hay que torear. Torear con cinco a帽os de retraso, esa es tarea de los historiadores鈥.

El cinismo de Aznar no es nuevo pero en un tema como este es hiriente, criminal. Con la excusa de esas inexistentes armas de destrucci贸n masiva 茅l, junto con Blair y Bush, declararon una guerra unilateral, sin respaldo de la ONU ni siquiera de los principales aliados europeos, y en Espa帽a, sin apoyo de ning煤n partido salvo el suyo, el PP, y con el 85% de la poblaci贸n en contra.

Una guerra que provoc贸 cientos de miles de muertos en Irak; oblig贸 al 茅xodo de millones de iraqu铆es; convulsion贸 e hizo a煤n m谩s violento Oriente Medio; estimul贸 el terrorismo yihadista y puso a Espa帽a en su diana.

Bush y Blair se terminaron disculpando a帽os despu茅s de iniciada la guerra, Aznar nunca lo hizo ni tuvo que responder ante ninguna comisi贸n de investigaci贸n parlamentaria.

En la reciente entrevista con Jordi 脡vole el ex presidente volvi贸 a hacer gala una vez m谩s de su cinismo. 鈥淭oda la informaci贸n que yo ten铆a iba en la direcci贸n de que exist铆an armas de destrucci贸n masiva鈥. Aznar se cerr贸 en banda cuando 脡vole le pregunt贸 si desment铆a entonces las afirmaciones del director del CNI en ese entonces, Jorge Dezcallar, que asegura que le advirti贸 una semana antes de que se iniciara la guerra que no hab铆a pruebas de la existencia de armas de destrucci贸n masiva. Aznar dijo que no quer铆a discutir con 茅l ni con ning煤n ex director del CNI de antes o despu茅s. Ese es el todo el balance que hace a煤n hoy d铆a Aznar de su papel protag贸nico en aquella crisis.

El propio George Bush se disculp贸 en diciembre de 2008 durante una entrevista a la ABC News. 鈥淓l mayor arrepentimiento de toda mi presidencia es el error de inteligencia en Irak. Mucha gente se jug贸 su reputaci贸n al decir que las armas de destrucci贸n masiva eran una raz贸n para derrocar a Sadam Hussein鈥. Otro c铆nico, sin duda, pero al menos intent贸 buscar una justificaci贸n, un culpable de su ‘error’.

Tony Blair hizo otro tanto. En octubre de 2015 el ex primer ministro laborista brit谩nico se disculp贸 durante una entrevista con la CNN de 鈥渉aber utilizado informaci贸n de inteligencia err贸nea鈥. Blair reconoci贸 tambi茅n no haber previsto el caos y la violencia que provocar铆a el derrocamiento de Sadam Husein. Otro c铆nico, qu茅 duda cabe, pero se disculp贸 p煤blicamente.

Un a帽o despu茅s, en julio de 2016, se conoci贸 el Informe Chilcot, el resultado de una comisi贸n de investigaci贸n que encarg贸 en 2009 el primer ministro brit谩nico Gordon Brown para conocer todas las implicaciones y responsabilidades del Reino Unido en la guerra de Irak.

El exhaustivo trabajo lleg贸 a la conclusi贸n que el Gobierno de Sadam Hussein no supon铆a ninguna amenaza real para los intereses brit谩nicos; que la guerra se inici贸 sin haber agotado otras alternativas; que se hab铆a socavado la autoridad de la ONU y que la intervenci贸n se llev贸 a cabo sin el respaldo de una base jur铆dica.

Aznar es nombrado 24 veces en el Informe Chilcot como uno de los protagonistas de la trama que se urdi贸 para justificar la guerra. El embajador brit谩nico en Washington de 1997 a 2003 declar贸 a la comisi贸n de investigaci贸n que Aznar presion贸 a EEUU para que la invasi贸n se llevara a cabo en el plazo inicial previsto. El presidente espa帽ol no era partidario de esperar a una segunda resoluci贸n de la ONU 鈥攃omo planteaba Blair鈥 si no hab铆a seguridad de conseguir que se aprobara la intervenci贸n militar.

EEUU no hizo una investigaci贸n semejante y Espa帽a tampoco. A pesar de que Espa帽a no tuvo una presencia concreta significativa en la ofensiva militar, s铆 tuvo una gran corresponsabilidad pol铆tica en ella, algo que Aznar pretende ignorar cuando dice que 鈥淓spa帽a, como se sabe, no intervino鈥. Tiro la piedra y escondo la mano.

鈥淓spa帽a no participar谩 en misiones de car谩cter ofensivo; en consecuencia no habr谩 tropas de combate espa帽olas en el teatro de operaciones鈥, anunci贸 Aznar en el pleno del Congreso del 19 de marzo de 2003, horas antes de que se iniciara los bombardeos y la invasi贸n de Irak.

Sin embargo, Espa帽a s铆 estuvo en la guerra, desde el primer momento, aunque fuera cubriendo tareas de apoyo. El mismo 20 de marzo Espa帽a envi贸 660 soldados de la Armada y 280 de Tierra, con varias unidades especialidades en guerra nuclear, bacteriol贸gica y qu铆mica; la fragata Reina Sof铆a; el buque de asalto Galicia y el petrolero Marqu茅s de Ensenada. 

Poco despu茅s se crear铆a la Brigada Plus Ultra, con 1.300 soldados espa帽oles y con el refuerzo de m谩s de 1.000 efectivos de pa铆ses latinoamericanos que actuaron bajo mando espa帽ol. Murieron tres militares espa帽oles y ocho agentes del CNI antes de que el nuevo Gobierno de Rodr铆guez Zapatero ordenara tras su llegada a la Moncloa en 2004 la retirada de las tropas de Irak. Las tropas espa帽olas fueron objeto de 90 ataques militares.

En las manifestaciones que se siguieron produciendo en el Estado espa帽ol despu茅s de iniciada la guerra, junto al No a la Guerra, se vieron carteles que pon铆an: 鈥淎znar, nos vemos en La Haya鈥. Sin embargo, ni Aznar ni Blair ni Bush tuvieron que responder ni ante el Tribunal Penal Internacional de La Haya ni ante tribunal alguno.

En 2006, durante el primer mandato de Rodr铆guez Zapatero, ERC reclam贸 en el Congreso de los Diputados que el Gobierno elaborara un informe sobre la participaci贸n espa帽ola en Irak, desde el punto de vista pol铆tico, militar y tambi茅n comercial, para saber los intereses de grandes empresas espa帽olas que estaban en juego. No sali贸 adelante.

Diez a帽os despu茅s ERC propuso la formaci贸n de una comisi贸n de investigaci贸n en la C谩mara de Diputados con el mismo objetivo. En aquel momento el portavoz de Esquerra en el Congreso, Joan Tard谩, dijo que la aceptaci贸n o rechazo de esa propuesta ser铆a 鈥渓a prueba del algod贸n de la voluntad de regeneraci贸n de la democracia espa帽ola鈥.

La moci贸n fue rechazada. Y en 2017 ERC, conjuntamente con Unidas Podemos, hizo una reclamaci贸n similar en el Senado, con el mismo resultado. Aznar, como Trillo o Palacios siguen sin rendir cuentas. La ‘democracia plena’ espa帽ola no super贸 la prueba del algod贸n todav铆a.

Cubadebate




Fuente: Lahaine.org