
Movilización de vecinos y vecinas de Ingeniero Budge para exigir justicia.
El 8 de mayo de 1987 fueron asesinados por efectivos policiales en la esquina de Guaminí y Figueredo en el barrio de Budge partido de Lomas de Zamora, los jóvenes Oscar Aredes, Agustín Olivera y Roberto Argarañaz. Se cumplen 35 años de éste hecho que simbolizó el primer caso de movilización barrial denunciando el “gatillo fácil” después de la dictadura. La Masacre de Budge dejó al descubierto que la represión no había terminado con la vuelta a la democracia, mucho menos en los barrios más humildes y hacia los jóvenes trabajadores. Por ANRed
El 8 de mayo de 1987 fueron fusilados Oscar Humberto Aredes, Roberto Antonio Argañaraz y Agustín Antonio Olivera en la localidad de Ingeniero Budge por el suboficial mayor Juan Ramón Balmaceda, el cabo primero Jorge Alberto Miño y el cabo Isidro Rito Romero.
Ese día, Argañaraz, de 24 años, y Olivera, de 20, estaban tomando una cerveza en la intersección de Guaminí y Figueredo. Alrededor de las 18.30 se les sumó Aredes, que era compañero de trabajo de Argañaraz pero que ese día había decidido tomarse un franco. Pocos minutos después, apareció una camioneta con cuatro policías a bordo. Tres de ellos- Balmaceda, Miño y Romero- comenzaron a dispararles.
Agustín Olivera recibió doce balazos y Oscar Aredes, siete. Mientras que Roberto Argañaraz, según testigos, herido en la pierna fue subido a la camioneta y llevado al hospital, adonde apareció como un impacto en la cabeza. Según, se indicó a los tres jóvenes les fueron «plantadas» armas para simular un enfrentamiento, pero se comprobó que no servían.
A la masacre le siguieron dos juicios: El primero tuvo sentencia el 24 de mayo de 1990, cuando se condenó a Balmaceda y a Miño a cinco años de prisión por homicidio en riña y a Romero a doce por homicidio simple. Pero el juicio fue anulado por la Suprema Corte de Justicia bonaerense por errores procesales.
En un nuevo juicio, el 24 de junio de 1994 los policías fueron condenados a once años de cárcel por homicidio simple, pero los acusados -quienes estaban en libertad- se fugaron tras el fallo.
Tras años de espera, el 2 noviembre de 2006, cayó preso el último de los responsables materiales de la Masacre de Budge, el suboficial mayor Balmaceda. La lucha de familiares y organizaciones de Derechos Humanos demostró que este logro fue el fruto de la lucha popular.
La masacre de Ingeniero Budge no fue el primer caso de gatillo fácil, sino el primero en el que todo un barrio se organizó para pelear contra esta política represiva. De allí surgió la expresión «gatillo fácil» cuando León «Toto» Zimerman, quien fue uno de los abogados de las familias de las víctimas, tomó una expresión del periodista Rodolfo Walsh que hacía referencia al «gatillo alegre» y lo reformuló como «gatillo fácil». Una frase que, con los años, se popularizó para identificar un asesinato cometido por personal de las fuerzas de seguridad en la Argentina.
El póximo domingo habrá actividades de recordatorio en el marco de un nuevo aniversario.
Desde Resistiendo- Colectivo contra la Represión Estatal invitan a una actividad a realizarse en el Parque Lezama a las 14h, en la Ciudad de Buenos Aires. Habrá radio abierta con familiares, mesa de materiales antirrepresivos, nuestra fotográfica, bandas musicales y cierre con Dany Rap.
Fuente: Anred.org