September 11, 2021
De parte de Indymedia Argentina
382 puntos de vista


隆Lev谩ntense muchachos! Los marinos se han tomado Valpara铆so. Con esas palabras, como a las cinco de la ma帽ana, nos despert贸 el padre del 鈥淐hico Toro鈥, en cuya casa del cerro Bar贸n nos alojamos la noche del lunes 10 de septiembre de 1973.

Salvador Allende.

Hab铆amos viajado a Valpara铆so, tres compa帽eros de Santiago (El 鈥淐hico Toro鈥, el 鈥淔laco Ruiz鈥 y yo), para asistir a una reuni贸n del Comit茅 Regional del Partido Comunista Revolucionario (PCR), llevando tambi茅n los 煤ltimos materiales y el peri贸dico El Pueblo. La reuni贸n se alarg贸 y no alcanzamos a regresar a Santiago, como ten铆amos previsto, por lo que nos quedamos a dormir en Valpara铆so.

Tras el aviso del golpe nos levantamos r谩pidamente y comenzamos a conversar sobre lo que ten铆amos que hacer ante una situaci贸n doblemente imprevista: un golpe de Estado y adem谩s nosotros en Valpara铆so, lo que no estaba en absoluto contemplado.

Aunque todo el mundo hablaba de las posibilidades de un golpe de Estado (incluso la portada del peri贸dico El Pueblo que and谩bamos trayendo alertaba sobre la asonada golpista que se preparaba) evidentemente enfrentar la realidad del golpe no era lo mismo.

Lo primero que hicimos fue 鈥渓impiar鈥 los documentos en nuestras ropas y tambi茅n en el auto, deshaci茅ndonos de cualquier elemento comprometedor. Llamamos a algunos contactos en Santiago y luego los tres camaradas nos trasladamos a la casa de la hermana del 鈥淐hico Toro鈥 en el cerro Polanco. All铆 discutimos si pon铆amos la bandera chilena en el frontis o no, decidimos hacerlo, para evitar problemas y disminuir la posibilidades de ser allanados.

En la casa nos dedicamos a escuchar las noticias en las radios chilenas y luego internacionales. Impresionante fue o铆r al presidente Salvador Allende se帽alar que hab铆a ordenado al Ej茅rcito dirigirse a Valpara铆so para sofocar el intento golpista, lo que nos dio alguna esperanza. M谩s tarde escuchamos que el general Carlos Prats avanzaba con tropas leales desde el sur, pero pronto comprendimos que el golpe se hab铆a impuesto y que la resistencia fue menor de la esperada y era aplastada. Los 煤ltimos discursos de Allende nos impresionaron y con el tiempo tomaron a煤n mayor envergadura.

Conversamos intensamente toda la tarde y casi toda la noche 驴Qu茅 sucedi贸? 驴Qu茅 errores cometimos los sectores revolucionarios y qu茅 errores cometi贸 el gobierno? Pero siempre conclu铆amos que el golpe no se produjo por los errores sino por la determinaci贸n de las clases dominantes de defender sus privilegios a toda costa. El rechazo a las profundas reformas que promovi贸 el gobierno de Salvador Allende hizo que los grandes empresarios y sus partidos pol铆ticos, junto a los Estados Unidos, impulsaron y apoyaron una conspiraci贸n de las Fuerzas Armadas, como ha quedado finalmente establecido por la historia, incluso reconocido por el Informe Church, del Senado estadounidense, sobre acci贸n encubierta en Chile 1963-1973.

Esa noche del 11 de septiembre dormimos muy poco y el mi茅rcoles 12 nos despertamos temprano y seguimos reflexionando y viendo tambi茅n qu茅 hacer, tanto para conectarnos con los dem谩s camaradas, especial preocupaci贸n ten铆amos por los compa帽eros campesinos y mapuches del Netuai帽 Mapu que, como confirmamos despu茅s, fueron ferozmente reprimidos. Tambi茅n debatimos qu茅 deb铆amos hacer para enfrentar la nueva situaci贸n en que seguramente pasar铆amos a la clandestinidad. Yo hab铆a terminado la carrera de periodismo en la Universidad de Chile, hab铆a hecho la pr谩ctica pero me faltaba el examen de grado, pero ya era evidente que no podr铆a retornar a la universidad, pues era conocido como dirigente estudiantil, incluso hab铆a sido candidato a presidente de la Fech. Tomamos una serie de medidas entre ellas separarnos para evitar que nos detuvieran a los tres juntos y fijamos puntos para vernos en Santiago en fechas determinadas.

Yo me fui a casa de la 鈥淭铆a Mimi鈥 en Vi帽a del Mar, en realidad amiga de mis padres, quien me acogi贸 tres noches, y a quien aprovecho nuevamente de agradecer de todo coraz贸n. Solo pasamos un susto el jueves, en que como a las dos de la madrugada me despert茅 por ruidos en la habitaci贸n. Los marinos estaban allanando la casa y alcanc茅 a escuchar que preguntaban por la biblioteca -que mi t铆a no ten铆a- finalmente al no encontrar nada sospechoso se retiraron y yo me qued茅 con el tremendo susto.

Reci茅n el s谩bado 15 se abrieron la carreteras y pude volver a Santiago en el auto, que fue manejado por un hijo de la 鈥淭铆a Mimi鈥, siendo detenidos en tres controles militares, en uno de los cuales retaron a 鈥渕i primo鈥 por llevar el pelo largo, pero no pas贸 m谩s all谩.

Al llegar a Santiago ese s谩bado, como a mediod铆a, nos separamos y yo me fui directo a la librer铆a Huitra帽e, ubicada en San Antonio 434, local 14, donde hoy est谩 la librer铆a de Le Monde Diplomatique y saqu茅 todos los documentos comprometedores.

La historia de ese local merecer铆a un texto aparte, pero solo dir茅 que en tiempos de la UP la librer铆a Huitra帽e (que en mapudung煤n quiere decir 谩lzate) era una librer铆a del PCR y vend铆amos los materiales del movimiento ESPARTACO y toda la literatura que enviaban de la Rep煤blica Popular China, incluyendo el famoso libro rojo. D铆as despu茅s del golpe la DINA se apropi贸 del local, que pertenec铆a a mi padre, poniendo un letrero que dec铆a 鈥淐ooperativa Austral鈥, ocup谩ndolo por alrededor de tres a帽os. Cuando mi hermano Rodrigo tom贸 una foto del local para agregarla al dossier con el que intentaba recuperarlo, fue detenido y llevado a Villa Grimaldi, posteriormente lo liberaron y unos meses despu茅s devolvieron el local.

Luego de 鈥渓impiar鈥 la librer铆a, tras asegurarme que no hab铆a problemas, fui a mi casa en Los Dominicos y tambi茅n saqu茅 o elimin茅 todo lo comprometedor. (En un mes la allanaron tres veces, llev谩ndose mis libros incluyendo los archivos period铆sticos, con mueble y todo, inquietando a mi hermana M贸nica que all铆 viv铆a). Saliendo me fui a una 鈥渃asa de seguridad鈥 que ten铆a prevista y luego donde mis abuelos maternos que me acogieron.

Despu茅s de varias reuniones con compa帽eros de la direcci贸n del PCR me se帽alaron que hab铆an decido que yo y Jorge Palacios nos asil谩ramos y desde el exterior apoy谩ramos las actividades en Chile.

De la casa de mis abuelos, a fines de septiembre, me fui a la residencia del Embajador de Espa帽a en el barrio El Golf, ya que me hab铆an informado no ten铆a protecci贸n policial. (Esto tambi茅n merecer铆a un cap铆tulo completo, ya que estamos hablando del embajador de la Espa帽a franquista). Despu茅s de esperar dos horas en el patio delantero de la residencia, finalmente el mismo embajador, Enrique P茅rez Hern谩ndez, se acerc贸 a trav茅s de la reja de salida de los autos y me pregunt贸 qu茅 quer铆a, le dije que asilarme, que era estudiante, que hab铆an allanado la casa y mis padres se encontraban en esos momentos en Espa帽a, despu茅s de otras preguntas, abri贸 la reja y me hizo pasar.

Al ingresar a la residencia, toda la tranquilidad y entereza que hab铆a tenido desde el golpe en adelante se me vinieron abajo, las piernas y la voz me temblaban. El embajador se dio cuenta y me hizo sentar inmediatamente, me dio agua y me tranquiliz贸 amablemente. Me llevaron a una suite y me dejaron descansar. En la residencia solo hab铆a un refugiado, los asilados espa帽oles de los primeros d铆as ya hab铆an partido.

El mes que estuve en la residencia, a la espera del salvoconducto para poder abandonar el pa铆s, fue muy tranquilo y le铆 mucho. La habitaci贸n era confortable pero no pod铆a salir de ella. Nos llevaba la comida un mozo, siempre de primera calidad, incluso recuerdo una vez que el mozo me dijo 鈥渆stas codornices las caz贸 el se帽or embajador鈥.

El 煤nico sobresalto fue el 12 de octubre, ese d铆a en la ma帽ana el mozo me dijo, 鈥渉oy debe estar tranquilo, ya que vendr谩n a almorzar los miembros de la Junta militar鈥. Efectivamente, desde mi ventana observ茅 como llegaba Pinochet y dos de los tres comandantes en jefe. Cerraron la Avenida Apoquindo, llegaron tanquetas y autom贸viles y vi entrar y -luego de un par de horas- salir al dictador.

Unos d铆as despu茅s el embajador me comunic贸 que las autoridades chilenas me hab铆an otorgado el salvoconducto y que viajar铆a en un vuelo Iberia hasta Madrid, que todo estaba bien y que me acompa帽ar铆an al aeropuerto, hasta dejarme arriba del avi贸n. Y as铆 fue, recuerdo el trayecto en el auto de la embajada, escoltado por motos policiales, y haber pasado frente a la Moneda, una imagen que no olvidar茅 jam谩s.

El viaje ten铆a una primera escala en el aeropuerto de Ezeiza. Al descender tuve la inmensa sorpresa y alegr铆a de encontrarme con mis padres, que llevaban d铆as esper谩ndome en el aeropuerto de Buenos Aires. Brotaron las l谩grimas de ellos y m铆as, pero tambi茅n de las azafatas que hab铆an empatizado con mis padres y tambi茅n solidarizaban con los chilenos v铆ctimas de la dictadura.

As铆 comenz贸 mi vida de exiliado a ra铆z del golpe. En Espa帽a me qued茅 tres semanas (alcanc茅 a adquirir el libro V铆a chilena al golpe de Estado de Manuel V谩zquez Montalb谩n, quien despu茅s me cont贸 que ese libro s贸lo hab铆a estado un d铆a en las librer铆as ya que fue requisado a las 24 horas de su publicaci贸n) Tras interrogarme en el subterr谩neo de la Direcci贸n General de Seguridad, en la Puerta del Sol, el gobierno espa帽ol no me permiti贸 quedarme, me dieron un 鈥淭铆tulo de Viaje鈥 v谩lido s贸lo para un pa铆s y me expulsaron.

Con pasaportes falsos recorr铆 Italia, Albania, China, Argentina y otros pa铆ses, hasta que en 1975 me instal茅 en Par铆s. Realic茅 diversos trabajos, estudi茅 comunicaciones, pero fundamentalmente me dediqu茅 a labores de apoyo a la Resistencia, publicando el bolet铆n de la Agencia Chilena Antifascista (ANCHA) y particip茅 en numerosos m铆tines en decenas de pa铆ses. En 1982 entr茅 a trabajar a Radio Francia Internacional, fui tambi茅n corresponsal de Radio Cooperativa en Par铆s. A fines de 1987 aparec铆 en las listas que permit铆an el regreso, y a comienzos de 1988 volv铆 a Chile, incorpor谩ndome a la revista An谩lisis, cubriendo tambi茅n el plebiscito del 5 de octubre para Radio Cooperativa. Luego de idas y venidas entre Francia y Chile, en septiembre del 2000 fund茅 la edici贸n chilena de Le Monde Diplomatique y la editorial A煤n Creemos en los Sue帽os, de ambos sigo siendo director y, como dice Edith Piaf, je ne regrette rien.


V铆ctor Hugo de la Fuente Gonz谩lez es Director de la edici贸n chilena de Le Monde Diplomatique.

Este texto reproduce -en extenso- la versi贸n del publicado en el libro 鈥淢i 11 de septiembre鈥. Este libro, publicado en 2017, acaba de tener una tercera edici贸n, que incluye un texto de Fernando Reyes Matta. All铆 tambi茅n dan sus testimonios Ver贸nica Ahumada, Sergio Campos, Leonardo C谩ceres, Jorge Andr茅s Richards, Miguel 脕ngel San Mart铆n, Enrique Contreras, Ang茅lica Beas, Gladys D铆az, Erasmo L贸pez, Antonio M谩rquez, Enrique Martini, Lidia Baltra, Jorge Pi帽a, Marcel Garc茅s, Marcelo Castillo, Felipe de la Parra, Federico Gana, H茅ctor Alarc贸n Manzano, Joaqu铆n Real, Miguel Davagnino, Cristian Ruiz, Enrique Fern谩ndez y Alejandro Arellano.

Fuente: https://rebelion.org/mis-recuerdos-del-golpe-2/




Fuente: Argentina.indymedia.org