April 21, 2021
De parte de Valladolor
317 puntos de vista


A 500 A脩OS de LA GUERRA DE LAS COMUNIDADES

 

鈥淎caso no haya pa铆s alguno salvo Turqu铆a que sea tan poco conocido y tan mal juzgado por Europa como Espa帽a. Los numerosos pronunciamientos locales y rebeliones militares han acostumbrado a Europa a considerar a Espa帽a como un pa铆s colocado en la situaci贸n de la Roma imperial en la era de los pretorianos. Es 茅ste un error tan superficial como el que cometieron en el caso de Turqu铆a quienes creyeron que la vida de la naci贸n se hab铆a extinguido por el hecho de que su historia oficial del 煤ltimo siglo no consistiera m谩s que en revoluciones palaciegas y en 茅meutes de los jen铆zaros. La explicaci贸n de esta falacia reside en que los historiadores, en vez de descubrir los recursos y la fuerza de esos pa铆ses en su organizaci贸n provincial y local, se han limitado a tomar sus materiales de los almanaques de la corte. Los movimientos de aquello que solemos llamar Estado han afectado tan escasamente al pueblo espa帽ol que 茅ste se ha desentendido gustosamente de este estanco dominio de alternas pasiones y mezquinas intrigas de los guapos de la corte, de los militares, de los aventureros y del pu帽ado de sedicentes estadistas  y no ha tenido razones importantes para arrepentirse de su indiferencia鈥.
[K, Marx, RE, 26-27].

Atendiendo a la cuesti贸n de la 鈥渞evoluci贸n burguesa鈥, al hablar de las insurrecciones m煤ltiples del siglo XIX en Espa帽a, Marx apunta claramente como: 鈥渘o ha habido en Espa帽a hasta el presente siglo revoluciones serias, exceptuando la guerra de la Junta Santa en tiempos de Carlos I, o Carlos V, como lo llaman los alemanes鈥, es decir, la Revuelta de las Comunidades. Marx, como no pod铆a ser de otro modo, la define en dos l铆neas: 鈥渆n el fondo se trataba de la defensa de las libertades de la Espa帽a medieval contra los abusos del absolutismo moderno鈥. As铆, el absolutismo venci贸 y la burgues铆a languideci贸 poco a poco, apartada del poder hasta el siglo XIX. Carlos V procedi贸 simult谩neamente contra los dos pilares de la libertad [medieval] espa帽ola, las Cortes (que ya desde los Reyes Cat贸licos solo se reun铆an de modo testimonial) y los ayuntamientos (pierden poder e independencia y ser谩n elegidos por el monarca). Con esto, la burgues铆a castellana y levantina (la poca que hab铆a) perdi贸 los espacios de poder que hab铆a ido conquistando en el entramado urbano medieval del desarrollo precapitalista. Pero lo cierto es que esta p茅rdida de poder de la burgues铆a (y las oligarqu铆as urbanas) ya se hab铆a iniciado con Isabel I y Fernando el Cat贸lico (esto es, la libertad medieval ya languidec铆a en el siglo XV-XVI, se lucha por lo 煤ltimo que quedaba鈥 pero la verdadera libertad 鈥渦rbana鈥 (la base de las 鈥渃omunidades鈥) se hab铆a esfumado a ra铆z de la guerra por el trono de finales del siglo XIV y los progroms contra los jud铆os que la continuaron y dieron paso a la 茅poca de la 鈥渓impieza de sangre鈥. Marx afirma que el autogobierno municipal de aquella 茅poca es equivalente al de Italia, Provenza o la Galia del Norte, pero en cuanto a las Cortes 鈥渘i los Estados generales franceses ni el Parlamento medieval brit谩nico pueden compararse con la Cortes espa帽olas鈥 (鈥). Y esto es as铆 porque 鈥渆n la formaci贸n del reino de Espa帽a se dieron circunstancias especialmente favorables para la limitaci贸n del poder real鈥 (RE, 79-80).

Estas l铆neas sobre Marx nos sirven para situar brevemente las Comunidades en la historia de la revoluci贸n burguesa derrotada, una 煤ltima revoluci贸n medieval (por las libertades medievales) y al mismo tiempo una primera revoluci贸n moderna (burguesa a煤n). El preproletariado estaba naciendo desde hacia dos siglos… desplazado a las ciudades, pero estaba ausente. Habr谩 que esperar al siglo XIX para que en Castilla surja una organizaci贸n proletaria, en torno a la Primera Internacional.

 

 

 

ALGUNAS CUESTIONES que aprendemos de la historia:

Sin entrar a valorar aqu铆 completamente una cuesti贸n tan amplia y compleja como es la guerra / revuelta / revoluci贸n de las comunidades (1520-1522), s铆 debemos hacer notar, al menos, una serie de hechos:

– El enfrentamiento, con la derrota de “las comunidades”, supuso el espaldarazo definitivo a la monarqu铆a absoluta del rey/emperador (por encima del reino), por la derrota de los dos “poderes” que se le enfrentaron: las cortes y (algunas) ciudades.
– Si existe una “monarqu铆a asi谩tica” en el Estado espa帽ol es muy probable que se consolide desde este momento (y no antes, pues la monarqu铆a castellana hasta entonces hab铆a tenido un cierto contrapeso en los concejos y las cortes). No se debe idealizar ninguno de estos organismos pol铆ticos de los que se hab铆a dotado el reino pero s铆 deben ser entendidos como parte de esa vitalidad local que caracteriza la pen铆nsula ib茅rica. Las cortes hab铆an sido ya “recortadas” sucesivamente y eran muchas veces mero asentimiento a las peticiones del rey, sobre todo en el periodo de los Reyes Cat贸licos (que apenas las convocaron).
– Durante la guerra, la Junta (como representaci贸n de las Cortes) gobern贸 e intent贸 imponer una especie de “monarqu铆a constitucional” al rey Carlos I. De ah铆 las apelaciones a la Reina Juana. Su derrota supone el fin de su influencia pol铆tica, a partir de este momento, la corte ser谩 testimonial hasta 1808.
– La aristocracia, que se mantuvo al margen al principio (cuando solo era una cuesti贸n pol铆tica), al avanzar la guerra (y tejerse las cuestiones pol铆ticas sociales y de la tierra en unas reivindicaciones populares y antiaristocr谩ticas), se posicion贸 por el emperador con dos fines: uno, conservar (y acrecentar) sus se帽or铆os y derechos; dos, conseguir una influencia po铆tica en el reino. Esto 煤ltimo, salvo casos aislados, no lo van a conseguir. Pero lo primero s铆, y mantendr谩n dichos t茅rminos en su poder, desde este momento hasta la revoluci贸n liberal del siglo XIX. Parte de esa aristocracia ser谩 entonces integrada en la nueva clase burguesa dominante (rentistas, terratenientes).
 

La revuelta de las Comunidades (revuelta social y guerra civil pol铆tica, intento revolucionario fracasado y derrota de las fuerzas sociales que lo impulsaban) supone el fin del ascenso pre capitalista “propio” en Castilla (realmente, el impulso , que nace en el siglo XIII llegar谩 a煤n hasta 1580 m谩s o menos, pero estaba ya seriamente tocado y fue entrando en una decadencia prolongada). 

Aunque parezca un contrasentido: la guerra se libraba entre dos frentes, el imperio o los reinos, la econom铆a internacional capitalista o la econom铆a local… Gan贸 el capital internacional que luch贸 por el emperador (burgueses de Burgos, Sevilla y las Indias, Flandes y la industria textil, G茅nova y los banqueros alemanes): todo esto impuso ya desde este momento la tarea subsidiaria de Castilla: pa铆s exportador de materias primas (lana, harina, hierro) hacia los centros industriales del norte. La idea de los castellanos como poco industriosos no es m谩s que otro t贸pico idealista que queda as铆 explicado en el contexto internacional de nacimiento del capitalismo. Hasta el siglo XVIII, el regimen se帽orial (y aristocr谩tico) que se impone en la guerra de las comunidades no sufrir谩 ning煤n tipo de cambio o desestabilizaci贸n interna. Los conflictos externos van a marcar la atenci贸n y a la vez van a ser la salida para todos los problemas: Am茅rica y su oro, sus tierras, los desterrados y exiliados, etc.

Nuestro planteamiento es INTERNACIONALISTA siempre. Pero m谩s all谩, quedan interpretaciones y posicionamientos (v. conversaci贸n sobre las comunidades) y una discusi贸n que debe servir a la PR脕CTICA DIARIA, COTIDIANA Y ACTUAL por la revoluci贸n social.

La historia de las Comunidades es la historia de una derrota, la primera probablemente de ese fantasma que desde entonces ha ido poco a poco creciendo, consciente e incoscientemente, hasta recorrer ya todo el mundo. Al grito de “comunidad, comunidad”, los explotados de entonces sostuvieron los concejos y cuadrillas en los barrios hasta que la derrota de Villalar dio el pistoletazo de salida para la REPRESI脫N. Casi un siglo despu茅s, D. Quijote le dec铆a a Sancho (en 1615) que anduviera con cuidado en el gobierno de su 脥nsula porque si no “te han de quitar el gobierno tus vasallos o ha de haber entre ellos comunidades”. PUES ESO. Todav铆a hoy este grito resuena en los o铆dos de los poderosos como una espuela que les aguza… no hay m谩s que ver como han corrido a nombrar “presidente honor铆fico” de los fastos y nefastos de este V潞 Centenario a rey Felipe. El estado espa帽ol, que
perdi贸 una a una sus colonias en cada ciclo de desarrollo del imperialismo moderno, acabar谩 sepultado por la rueda de la historia como
todas las dem谩s naciones burguesas, con sus propias historias de
explotaci贸n y masacre.

 

La historia de las Comunidades -a pesar de tergiversaciones varias- viene hoy de nuevo a confirmar la verdad inscrita en el Manifiesto

Toda la historia de
la sociedad -una vez disuelto el primitivo r茅gimen de comunidad
del suelo- es una historia de luchas de clases, de luchas entre clases
explotadoras y explotadas, dominantes y dominadas
, a tono con las diferentes
fases del proceso social, hasta llegar a la fase presente, en que la clase
explotada y oprimida -el proletariado- no puede ya emanciparse de la clase
que la explota y la oprime -de la burgues铆a- sin emancipar para
siempre a la sociedad entera de la opresi贸n, la explotaci贸n
y las luchas de clases
.

 

DE LA CASTILLA COMUNERA …

                                            … A LA CASTILLA COMUNISTA,

de la revoluci贸n en un simple barrio, pueblo o territorio, 

                                                                       A LA REVOLUCI脫N INTERNACIONAL.

 




Fuente: Valladolorentodaspartes.blogspot.com