October 13, 2020
De parte de La Haine
141 puntos de vista


“Hemos llegado a la absoluta conclusi贸n”. Hace una pausa. “Que la noticia, es”. Otra pausa. “Amargamente cierta” y mastica la palabra “amargamente”

鈥淣os parece absolutamente imposible desde todo punto de vista, nos parece t茅cnicamente imposible en la realidad, organizar todo esto sobre una base falsa鈥. Es enf谩tico, dolido, no es el Fidel que se ve en sus discursos por televisi贸n.

Est谩 sentado frente a una mesa y un micr贸fono. Dice 鈥渇alsa鈥 y lo gana el silencio, baja la cabeza, toma una fotograf铆a con la mano y la levanta y trata de seguir, dice 鈥渟e puede鈥 y otra vez tiene que frenar y larga un suspiro, mira la foto y menea la cabeza. 鈥淧ero es imposible hacer una imitaci贸n de lo que constituye el rasgo, los rasgos m谩s sutiles de la personalidad, el gesto, todas las cosas鈥.

Habla de su amigo. Deja la foto sobre la mesa pero no puede dejar de mirarla, 鈥渆s imposible imitar la fisonom铆a de una persona鈥.

Es Fidel que confirma la muerte de su amigo el Che, y mira la foto del cad谩ver expuesto en la pileta de la lavander铆a del hospital de Vallegrande, en Bolivia. Probablemente sea una de las escenas m谩s dram谩ticas que capta esa vieja pantalla de los a帽os ’60.

El di谩logo de dos inmensos protagonistas a trav茅s de la muerte. Fidel habla como si estuviera hablando para el Che: 鈥淣i al m谩s imb茅cil, ni al m谩s cretino de todos los gobiernos, y no hay dudas que el gobierno de Bolivia se caracteriza por el cretinismo y el imbecilismo鈥, dice con un esfuerzo para aparentar tranquilidad.

Y despu茅s frasea lentamente: 鈥淗emos llegado a la absoluta conclusi贸n鈥. Hace una pausa. 鈥淨ue la noticia, es鈥. Otra pausa. 鈥淎margamente cierta鈥 y mastica la palabra 鈥渁margamente鈥. Y otra vez afloran los sentimientos y dice 鈥渓a tendencia de cualquier persona ante cualquier noticia de alguien a quien se le tiene un gran cari帽o, la tendencia es a rechazarlo, y a nosotros nos ocurri贸 eso en el primer momento, una noticia de este tipo, siempre en el 谩nimo del pueblo est谩 la tendencia a rechazarla鈥.

鈥淒ebemos decir, los que conocemos 铆ntimamente a Ernesto Guevara, y decimos ‘conocemos’ porque de Ernesto Guevara nunca se va a hablar en pasado鈥.

鈥淪iempre, todo el tiempo que lo conocimos se caracteriz贸 por un extraordinario arrojo, por un gesto siempre de hacer las cosas m谩s dif铆ciles, m谩s peligrosas鈥. Y ahora habla como un jefe revolucionario de su camarada en la guerrilla.

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El Che est谩 muerto y no hace tanto muri贸 Fidel . Esa escena de Fidel confirmando por televisi贸n al pueblo cubano la muerte del Che tiene la poderosa esencia de aquellos a帽os. La 茅pica inunda el mon贸logo de Fidel que es m谩s un di谩logo con el amigo del que nunca hablar谩 en pasado. Y cuando habla lo revive en sus gestos en el extra帽amiento.

Era una 茅poca en la que se dec铆a que 鈥渁 un compa帽ero ca铆do no se lo llora, se lo reemplaza鈥. Pero en esa pantalla en blanco y negro, en esa escenograf铆a desprovista, un hombre joven, de barba, en una silla frente a una mesa, habla de su amigo muerto. Y aunque no se le vean las l谩grimas, lo est谩 llorando.

Hay un suspiro largo. 鈥淢uchas veces nosotros tuvimos que adoptar medidas para preservarlo, porque as铆 era鈥. 鈥淟o hac铆amos porque 铆bamos apreciando su calidad de combatiente y adem谩s su capacidad y convicci贸n que servir铆an en alguna tarea estrat茅gica y trat谩bamos de preservarlo鈥.

Fidel fuerza el recuerdo. Quiere contarle al pueblo de Cuba c贸mo ve铆a al Che. 鈥淓s probable鈥 empieza y se corta un instante. Cuando retoma es afirmativo: 鈥淧ensaba, como pens贸 siempre, en el valor relativo de los hombres y en el valor insuperable del ejemplo鈥.

鈥淣os habr铆a gustado, por encima de todo, verlo en forjador de las grandes victorias de los pueblos, m谩s que en precursor de esas victorias, pero es que un hombre de ese temperamento, de esa personalidad, estuviese m谩s llamado a ser precursor que forjador de esas victorias鈥.

La potencia extraordinaria de ese Fidel coloquial, dolido, que cuenta c贸mo era su amigo, con esa valent铆a que admiraba y que al mismo tiempo le hac铆a temer por 茅l y tomar medidas para preservarlo, es un himno de alta fidelidad de aquellos a帽os cuando la revoluci贸n hermanaba m谩s que la sangre. Nunca m谩s habl贸 tanto del Che. Y es probable que antes de esa muerte tampoco lo hiciera.

Ese guerrillero joven de barba que hablaba como si estuviera con un amigo o un compa帽ero, hac铆a pocos a帽os hab铆a dejado la guerrilla para convertirse en jefe del gobierno revolucionario de Cuba. Y se convirti贸 en un enorme estadista que atraves贸 con gran sabidur铆a otros peligros y eras de cambios dr谩sticos. Sus palabras sobre su amigo fueron prof茅ticas.

Porque la figura del Che tambi茅n perfor贸 esas 茅pocas de mutaciones, super贸 modas y discursos, se reprodujo hasta el infinito en todo el mundo y se convirti贸 en ejemplo y 鈥減recursor鈥 de otras luchas y revoluciones.

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Fuente: Lahaine.org