January 8, 2022
De parte de La Haine
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El 1潞 de enero de 1959, los barbudos encabezados por Fidel Castro entraron en La Habana, cuyos habitantes se volcaron a las calles radiantes de j煤bilo por el triunfo de la revoluci贸n y la huida del dictador Fulgencio Batista. Cuba se convirti贸, desde entonces, en el parteaguas de nuestra historia. Su voz digna se dej贸 escuchar hasta el 煤ltimo rinc贸n del mundo, anunciando que el destino manifiesto puede ser trastocado de ra铆z; que son posibles las reformas agraria y urbana, que se puede destruir el aparato militar de la dominaci贸n burguesa, acabar con el analfabetismo, construir una democracia con el pueblo armado y organizado, y darse las formas de gobierno libremente consensuadas, recobrar la soberan铆a y enfrentar al imperialismo yanqui exitosamente, esto es, conquistar la verdadera independencia.

Por primera vez en nuestro continente, una revoluci贸n social, cuyas fuerzas motrices fueron los humildes, el pueblo trabajador, el campesinado, las capas medias y una intelectualidad comprometida, se plante贸 una estrategia con posibilidades de victoria.

Siendo el pueblo cubano el principal art铆fice de la gesta revolucionaria de 1959 a la fecha, a partir de la perspectiva de que no tiene por qu茅 haber pueblos gu铆as, y mucho menos, hombres gu铆as, y que lo que se necesita son ideas gu铆as, es necesario reconocer el papel jugado por Fidel, quien siempre fue coherente con la moral y los principios martianos. Para quienes acompa帽amos la lucha del pueblo cubano durante estos 63 a帽os, desde la solidaridad de luchas paralelas por transformar nuestras realidades, Cuba siempre ha sido un referente de resistencia con profundo significado hist贸rico, y Fidel un dirigente que interpret贸 los anhelos y las aspiraciones populares y dio cauce a un radical proceso revolucionario.

El comandante Fidel Castro, tan querido por los oprimidos como odiado por los explotadores, es el revolucionario latinoamericano de mayor relevancia en la lucha contra el dominio estadunidense; el estadista que lo desafi贸 con 茅xito por m谩s de 50 a帽os, defendiendo la autodeterminaci贸n nacional de Cuba y, por extensi贸n, la de los pueblos latinoamericanos.

Para la generaci贸n de aspirantes a revolucionarios que nacimos en los a帽os 40 del siglo pasado, Fidel Castro se constituy贸 en un pedagogo de la revoluci贸n triunfante, del antimperialismo, de la soberan铆a recobrada frente a Estados Unidos, del rescate de una naci贸n desde lo popular, del internacionalismo practicante y, sobre todo, de la coherencia 茅tica. Recordamos tambi茅n a la persona educada, respetuosa, de voz suave, incapaz de usar palabras soeces, que no se dej贸 arrastrar por la vanidad ni por la ambici贸n, consciente de que, como afirmaba Mart铆: toda la gloria del mundo cabe en un grano de ma铆z.

Fidel y el Movimiento 26 de Julio abren un cauce revolucionario que refuta el esquema reformista del gatopardismo, que cambia todo para que todo siga igual. Fidel demuestra que es posible hacer la revoluci贸n y establecer el socialismo a 145 kil贸metros del suelo estadunidense, a contracorriente del determinismo geogr谩fico; tambi茅n, Fidel rompi贸 con el clis茅 de que las revoluciones pod铆an hacerse con el ej茅rcito o sin el ej茅rcito, pero no contra el ej茅rcito.

Sin embargo, lejos est谩 Fidel de ser un te贸rico de la revoluci贸n desesperada, el aventurerismo militarista o del blanquismo golpista. Sus acciones y la puesta en marcha de la opci贸n revolucionaria en Cuba fueron resultado de un conocimiento a fondo de los problemas de su pueblo y de un programa-alegato expuesto por Fidel frente a sus jueces, conocido como La historia me absolver谩.

Cuba obliga a un an谩lisis m谩s profundo y cr铆tico de las condiciones objetivas y subjetivas de la revoluci贸n. Si no existe una base firme de los sectores y grupos que aspiran a transformar el pa铆s, una continuidad hist贸rica con las luchas seculares del pueblo, un conocimiento profundo de los problemas vitales de los diversos sectores sociales, y, sobre todo, una unidad de acci贸n de los agrupamientos democr谩ticos y revolucionarios, y una relaci贸n org谩nica entre ellos, en la extensi贸n del territorio, el movimiento revolucionario est谩 destinado a fracasar.

El proceso de transformaci贸n econ贸mica, social, pol铆tica, ideol贸gica y cultural que se inicia en 1959 no tiene parang贸n en Am茅rica Latina. Con una permanente movilizaci贸n y protagonismo del pueblo cubano 鈥揺n sinton铆a con una dirigencia sensible y unida鈥, esta revoluci贸n ha tenido la habilidad de resistir por d茅cadas al poder imperialista, el cual ha pretendido someterla por las v铆as militares abiertas y encubiertas, y por medio de un criminal bloqueo que subsiste hasta hoy.

El secreto de la vitalidad de la revoluci贸n es su capacidad para hacer coincidir la radicalidad en el rumbo colectivista con un mayoritario apoyo popular, como se demostr贸 el a帽o pasado con la derrota pol铆tica de la disidencia ap谩trida.

Con Cuba, hasta siempre.

La Jornada




Fuente: Lahaine.org