November 9, 2020
De parte de Lecturas Anarquicas
335 puntos de vista


Es muy f谩cil hablar del individuo. A uno le interesa s贸lo su propia individualidad, otro dice que necesita partir de un plano individual, cierto, pero para llegar a una dimensi贸n colectiva, el otro dice adem谩s que el discurso revolucionario es un discurso de comunidad, que el individuo es una abstracci贸n impotente, luego est谩 quien se hace ejecutivo, y por tanto individualista, y por 煤ltimo est谩 quien, no sabiendo qu茅 hacer con su vida, duda, pase lo que pase, 茅l duda. Cu谩ntas discusiones encendidas y sordas sobre el tema. All铆 est谩 Stirner y all谩 Bakunin, aqu铆 el anarquismo social, mientras a su espalda anidan el nihilismo y la rebeld铆a vac铆a. Luego Nietzsche y el superhombre, Libero Tancredi y el fascismo. Embellecimiento del vac铆o, lo llamar铆a Plat贸n. He fundado mi debate en nada, versi贸n hermen茅utica del grito stirneriano. El terreno est谩 demasiado abarrotado para encontrar espacio para el pensamiento, para desarrollar una reflexi贸n que de las etiquetas superficiales pase a lo concreto de la vida, donde de verdad se juega la partida. Ignorar los detalles y abrirse paso con gesto impaciente, 茅se es el m茅todo utilizado. Se descubrir谩 que hay muy poco que inventar, si no es el uso que hay que hacer de las intuiciones te贸ricas y pr谩cticas del pasado. Elegir c贸mo aplicarlas a la vida, c贸mo combinarlas en nuevas mezclas explosivas. La inteligencia de la experimentaci贸n consiste en poner juntos en juego elementos que siempre han estado separados, sacarlos de la c谩rcel del fragmento para percibir plenamente su potencialidad. M谩s all谩 de los debates gastados y de las sistematizaciones acad茅micas, al menos desde hace un siglo y medio la teor铆a y la pr谩ctica de la subversi贸n nos sugieren la importancia decisiva de comprender la existencia individual en su concreci贸n, o sea, en su totalidad. Son las revueltas concretas de los explotados las que han hecho arder las bases sobre las que estaban fundadas las construcciones ideol贸gicas del poder. A mitad del siglo XIX el deseo de poner el mundo patas arriba pone en cuesti贸n la divisi贸n entre el yo y la realidad circundante. Stirner dice que no existe el 煤nico sin propiedad, esto es, que no existe el individuo sin su propio mundo, sin sus propias relaciones; la propiedad es tener sitio para el individuo, y por tanto para su capacidad de comprender y actuar, para sus pasiones y su fuerza. Afirmar la individualidad significa, por eso mismo, cambiar el mundo. Todo esto, a帽ade, no se puede expresar en conceptos, es necesario realizarlo en la vida, porque es la vida de cada uno el 煤nico contenido verdadero de una teor铆a. Contempor谩neamente, un recorrido subterr谩neo que de H枚lderlin lleva a Lautreamont hace explotar la exigencia de transformar el arte del ejercicio de la contemplaci贸n en algo capaz de cambiar nuestro medio y a nosotros mismos. El medio, con Fourier, deja de ser un espacio neutro y se convierte en el lugar del deseo, realidad inseparable de los estados de 谩nimo y de las relaciones entre los hombres. Intervenir sobre un medio significa cambiarse profundamente a uno mismo. La separaci贸n cristiana y cartesiana entre la interioridad y la exterioridad es eliminada por la pasi贸n por una nueva manera de estar juntos. Con la autoridad se derrumba la mentira de la propiedad privada que hace del individuo una realidad mutilada y raqu铆tica a quien han arrebatado un mundo. Bakunin habla de la revoluci贸n de 1848 como 鈥渦na fiesta sin principio ni fin鈥, llevando al campo de la acci贸n insurreccional la cr铆tica stirneriana del sacrificio; a los insurrectos de Dresde, el revolucionario ruso les aconseja poner los cuadros de los museos en las barricadas para desalentar el avance de las tropas, entendiendo magn铆ficamente el sentido del rechazo del arte en tanto que esfera separada. Los ataques contra la propiedad, la destrucci贸n de estatuas, la revuelta abierta contra el gobierno y la tentativa de cambiar la estructura de una ciudad como en la comuna de Par铆s, representan la acci贸n hist贸rica de esta teor铆a pr谩ctica. Y estamos tan s贸lo en 1871. De esa fecha nos separa m谩s de un siglo de experiencias te贸ricas y pr谩cticas en las que la liberaci贸n de los individuos se hizo apreciable en su concreci贸n. La cr铆tica de la mercanc铆a y la acci贸n de los anarquistas expropiadores, la idea malatestiana de la necesidad de insurrecci贸n y los soviets rusos, dad谩 y el movimiento consejista en Alemania e Italia, el primer surrealismo y la revoluci贸n espa帽ola, la negaci贸n de la burocracia y la Comuna de Budapest, la cr铆tica del urbanismo y la revuelta de Los Angeles, algunas contribuciones de la Internacional Situacionista y el Mayo franc茅s, el rechazo del trabajo y las experiencias m谩s extremas del 77 en Italia. Episodios incompletos en los que a menudo falta la consciencia te贸rica de su pr谩ctica que aspiran todav铆a a su realizaci贸n. Pero, como siempre sucede, cuando las ideas no se hacen realidad, se pudren y van a parar al canasto del adversario. As铆, toda la filosof铆a del siglo XX de Husserl, pasando por Heidegger, hasta hoy nos dice que el hombre es su propio mundo, que el sujeto de Descartes no existe, que comprender, interpretar y actuar son la misma cosa; en suma, todo lo que las barricadas nos hab铆an ense帽ado ya hace tiempo. Pero, y aqu铆 est谩 el precio pagado, junto con el sujeto cartesiano los especialistas del pensamiento separado nos han arrebatado hasta el qui茅n de todo discurso revolucionario, nos han vendido la existencia capitalista como la existencia tout court, han criticado la raz贸n t茅cnica para abandonarnos a un discurso po茅tico purgado de toda peligrosidad. Del mismo modo, los poetas de los 煤ltimos setenta a帽os se limitan a describir el exceso de vida con su poes铆a, la novela vive de sus propios fines y administra la explosi贸n del yo, que Joyce ya hab铆a representado. Despu茅s de todo, 鈥減odemos hacerles pasar por el aro durante cien a帽os m谩s鈥. Se acumulan estudios sobre el pasado, se presta la m谩xima atenci贸n a los detalles historiogr谩ficos, se imitan las nuevas modas culturales, y cada vez se escapa m谩s el sentido subversivo de un conocimiento inseparable del uso que se hace de 茅l. Porque 茅sta es la clave: saber qu茅 hacer con 茅l. De otro modo, se continuar谩 contraponiendo el individuo a los otros, a hablar de liberaci贸n s贸lo individual (sin darse cuenta de que ese s贸lo es grande como el universo), a separar los distintos aspectos de la dominaci贸n (la explotaci贸n del tiempo, el control del espacio, el condicionamiento psicol贸gico, la miseria pasional) y por tanto, de la revuelta (el derrocamiento de la autoridad, la destrucci贸n de la mercanc铆a, la transformaci贸n consciente del medio, la afirmaci贸n de los deseos). Y entonces se puede ser individualista, anarquista social, comunista, 谩crata, libertario o esc茅ptico. A disposici贸n de cada uno de nosotros hay un mundo entero. De definiciones y aburrimiento.

Massimo Passamani




Fuente: Oscurodeseo.blackblogs.org