April 3, 2022
De parte de Briega
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Eliminar los obst谩culos o impedimentos que dificultan una acci贸n.

Me gusta esta acepci贸n del verbo desbrozar. Con seguridad es la menos utilizada de todas pero se ajusta como un guante a la idea que me ronda por la cabeza si trato de definir con cierto grado de precisi贸n en qu茅 se ha convertido (si es que no ha sido siempre as铆) mi vida y la de tantas personas a lo largo y ancho del globo.

La acci贸n por antonomasia es vivir. Nada hay m谩s importante y m谩s simple a la vez. Sin embargo, qu茅 dif铆cil se vuelve en este mundo insensible que todo lo convierte en mercanc铆a, en objetos sujetos a la extracci贸n de beneficio tras lo cual no nos queda m谩s que ser simples desechos.

Pasamos la vida tratando de desbrozar los caminos por los que queremos transitar. En el esfuerzo, ni siquiera llegamos a advertir que esos caminos est谩n m谩s que despejados. Pr谩cticamente existen s贸lo para que la gente como t煤 y como yo los transitemos. Y a pesar de eso, a pesar de haber sido andados por millones antes que nosotros se hace imposible no desbrozarlos d铆a tras d铆a. Caminos dise帽ados para que jam谩s consigamos llegar a ninguna parte pero tengamos la sensaci贸n de haber hecho lo imposible por lograrlo. Ya lo dec铆a el poeta, se hace camino al andar aunque no vayamos a ning煤n sitio en particular.  

Es una locura. De las primeras cosas que tratan de inculcarte es de la necesidad de escoger un camino, de trazarte unas metas, ir a por ellas鈥 Todo eso dota de sentido tu vida, te dicen. Se supone que pasas gran parte de vida aprendiendo (desde tu casa, la escuela, la sociedad, los medios鈥) la mejor manera de transitar esos caminos y resulta que apenas te han ense帽ado nada. Nadie te ha explicado la verdadera naturaleza de esos caminos. En definitiva, nadie te ha ense帽ado la cara real de la vida, la que no entiende de teor铆as abstractas sino que s贸lo reconoce la pr谩ctica cotidiana.

Y as铆 vas pasando, tratando de eliminar unos obst谩culos que no sab铆as que te ibas a encontrar porque has estado toda la vida siguiendo las instrucciones supuestamente correctas. Has cumplido a pies juntillas con el plan preestablecido. Pero al parecer, ese plan s贸lo funciona en determinadas condiciones. Condiciones tan particulares que tan s贸lo un porcentaje muy reducido de la poblaci贸n est谩 en condiciones de cumplirlas. Este peque帽o grupo poblacional coincide a la perfecci贸n con el poseedor de la gran mayor铆a de la riqueza material del planeta. Pero ni siquiera esa gente queda exenta de la obligaci贸n de desbrozar para seguir su camino (aunque nada que ver con el trabajo que debemos realizar el resto de los mortales).

Esta ingente tarea deber铆a prepararnos, servirnos de entrenamiento para cuando tratamos de abrir nuevas v铆as por las que el discurrir de nuestras vidas sea m谩s aproximado a lo que llevamos en nuestros corazones y nuestras mentes. Pero no lo es, no sirve de nada. Ni contamos siempre con las mismas herramientas para desbrozar ni los obst谩culos con los que nos encontramos son siempre iguales. En muchas ocasiones, desconocemos por completo las razones por las que nos esforzamos tanto en desbrozar, simplemente, lo hacemos. Es lo que nos han ense帽ado, es lo que hemos querido creer.

Pero al parecer, aquello de que uno todo lo puede y todo lo tiene en su mano no acaba de ser del todo cierto. M谩s nos hubiera valido aprender a manejar herramientas para desbrozar que toda esa charlataner铆a barata. Mejor dicho, ojal谩 haber comprendido antes que las herramientas est谩n ah铆, a nuestro alcance鈥 al alcance de todos. Porque s铆, esas herramientas son colectivas y siempre han estado ah铆. S贸lo desde ah铆, desde lo com煤n uno puede empezar a desbrozar con cierto sentido su camino. No s贸lo eso, sino que tambi茅n es posible compartir esas herramientas sin que necesariamente implique tener que llegar al mismo lugar que el resto. Sin duda, aprendizajes maravillosos que nadie nos procur贸 (aunque tal vez s铆 y no supimos verlo) y que tal vez no acabemos de descubrir jam谩s o seamos incapaces de llevarlos a cabo ante la sobredosis individualista que acarreamos.




Fuente: Briega.org