May 23, 2022
De parte de Federacion Anarquista Uruguaya
140 puntos de vista

Se cumplen 10 años de la aparición e identificación de los restos de nuestro compañero Alberto “Pocho” Mechoso. Se comprobó de esta manera el destino de uno de nuestros compañeros y el modo de actuación de “la patota de la OCOA” y todas las
FFAA y policiales implicadas en el Plan Cóndor. Secuestrado en Buenos Aires junto a otros compañeros y compañeras, a manos de bestias asesinas como Gavazzo, Cordero, Silveira y otros genocidas, es llevado a “Automotores Orletti”, brutalmente torturado, secuestrados sus hijos y su esposa, Beatriz Castellonese, recientemente fallecida.

            Las bestias, las alimañas buscaban la “guita”, estaban desesperados con las finanzas hechas por la Organización con el secuestro de Hart, un empresario barraquero de dudosos negocios. “Pocho” fue pieza clave en dicho secuestro, el cual fue catalogado como el tercero más importante de la historia argentina por su monto.

Sepelio y entierro del compañero Alberto "Pocho" Mechoso / Nodo50.  Contrainformación en la Red

            La vida de “Pocho” habla por sí misma de su compromiso militante y esperanza en el triunfo de los de abajo: militante abnegado desde la primera hora, despedido en una huelga de la Federación de la Carne, expropiador de primera línea y preso en al menos dos ocasiones antes del golpe de Estado, en 1972 se fuga del cuartel del 5º de Artillería, fuga novelada luego por Eduardo Galeano en “La canción de nosotros”. Su compromiso militante lo llevó a tener responsabilidades en nuestra Organización, especialmente en OPR 33, actividad armada de FAU. Fue uno de los responsables de dicha actividad.

            Se jugó el pellejo por sus ideas, por su proyecto de sociedad. Militante desde la adolescencia en el medio libertario, desde niño conoció la pobreza y las injusticias. Fue natural que se involucrara en una gran cantidad de actividades sociales, especialmente en la zona del Cerro y La Teja. Una actividad más fue la tarea de la acción directa en el nivel específico de las expropiaciones, y en los inicios y desarrollo posterior de la OPR 33, siendo un puntal de dicha actividad.

            Como tantos otros compañeros y compañeras, estaba convencido que la lucha no era corta, que era un proceso largo y complejo, que podía revestir distintas etapas y variantes, pero que ese camino había que emprenderlo y transitarlo, que no había posibilidad de traslados mecánicos de procesos de otros países, de otras experiencias; sí que se podía aprender de ellas y extraer conclusiones pero que había que ser creativos y originales en el proceso de lucha del pueblo uruguayo. Que no cabían esquemones sino pensar con cabeza abierta y los pies anclados en la realidad de los de abajo.

            El “durar haciendo”, concepción de nuestra Organización para enfrentar la dictadura -vista como una etapa más de la lucha- lo llevó a Argentina. Fue de los primeros compañeros en cruzar el charco, estaba requerido por su fuga de 1972 y la dictadura ya se veía en el horizonte. Montó en gran medida con otros militantes la estructura en Argentina para poder seguir funcionando. Continuó operando allí y la Organización desarrolló actividad hacia el Uruguay en lo sucesivo.

            Pocho Mechoso es secuestrado en setiembre de 1976 en el marco de un gran operativo contra varios compañeros, entre ellos Adalberto Soba. Ya habían caído en meses anteriores un grupo importante de compañeras y compañeros, había sido asesinada el 19 de abril Telba Juárez, entre otros hechos que constituyeron el Terrorismo de Estado perpetrado por la dictadura militar uruguaya y de la región en el marco del Plan Cóndor.

            Poco se ha avanzado en estos diez años en las causas referidas a Derechos Humanos. Una nueva Marcha del Silencio multitudinaria nos congregó hace unos días con el mismo reclamo: saber dónde están y que se haga justicia. Han sido pocos los asesinos juzgados por la justicia burguesa y condenados, encima en cárcel de lujo y en un cuartel, como si estuvieran en su casa. Otros con prisión domiciliaria, como fue el caso de Gavazzo. Varios políticos han salido en su defensa: instalaron el discurso de los “viejitos” tal como hizo Mújica y hoy continúa Manini Ríos. Estos “viejitos” torturaron, asesinaron, violaron, secuestraron niños y bebés, y todo ello amparados por una feroz dictadura y con apoyo norteamericano.

El Muerto |||: Alberto Mechoso ¡Arriba los que luchan!

            La impunidad sigue vigente. Tiene fuerte respaldo institucional y ahora partido político propio. Derrotar esa impunidad es una tarea primordial, pero también derrotar las políticas antipopulares de hambre y despojo. Las violaciones a los DDHH no fueron obra solamente de unos militares asesinos, fue el sistema capitalista que hizo uso de su aparato represivo para frenar el avance incontenible de la lucha popular e imponer un nuevo modelo económico de exclusión y miseria para amplios sectores de la población.

            Por eso, tienen plena vigencia las palabras de “Pocho” luego de su magistral fuga de 1972: “Desde el 6 de agosto hasta ahora, me parece que he aprendido más, mucho más de lo que me enseñaron los 6 años que pasé en Punta Carretas, me parece que he aprendido mucho más que en los 35 años que llevo de vida. Por un lado está la experiencia de adentro del Cuartel, el enfrentamiento a los verdugos, la mano solidaria de los compañeros…Y todo esto que uno vive tan intensamente, lo están viviendo de un modo u otro, centenares de miles de orientales. Son muchos los chiquilines separados de sus padres, porque están presos o porque tienen que irse a otros lados a buscar el trabajo que aquí no encuentran. Son muchas las madres que no ven a sus hijos, porque están perseguidas o porque trabajan de sol a sol para ayudar a parar la olla. Son muchas las mujeres que al final de una vida de trabajo no tienen un techo donde guarecerse, porque no pueden pagar con jubilaciones miserables, o porque la mente podrida de los verdugos venga en ellos la rebeldía de los hijos que con inmenso cariño ellas supieron criar.
Y ante todo esto, ¿qué otro camino nos queda? Ante todo esto, ¿de qué manera vale la pena vivir la vida? Hay un solo camino, hay una sola manera de vivir, sin vergüenza: peleando. Ayudando a que la rebeldía se extienda por todos lados, ayudando a que se junten el perseguido y el hombre sin trabajo, ayudando a que el ‘sedicioso’ y el obrero explotado se reconozcan como compañeros, aprendan luchando, que tienen por delante un mismo
enemigo…”.

¡¡SALUD ALBERTO POCHO MECHOSO, TU EJEMPLO DE VIDA Y LUCHA DICE PRESENTE EN LA LUCHA DEL PUEBLO!!

NI OLVIDO NI PERDÓN A LOS ASESINOS Y COMPLICES DE AYER Y DE HOY

¡¡ARRIBA LOS Y LAS QUE LUCHAN!!




Fuente: Federacionanarquistauruguaya.uy