November 3, 2020
De parte de Kurdistan America Latina
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Las elecciones presidenciales de Estados Unidos est谩n destinadas a ser importantes para el presidente Recep Tayyip Erdogan y su administraci贸n. Durante el mandato de Donald Trump, el gobierno turco ha experimentado una transformaci贸n dram谩tica.

Erdogan enfrent贸 pocas cr铆ticas por parte de la administraci贸n Trump, mientras lanzaba una extensa narrativa de terrorismo construida en torno al fallido intento de golpe de Estado 2016 para reprimir todas las formas de oposici贸n interna, ya sea en la academia, los medios de comunicaci贸n, el ej茅rcito y el poder judicial. Impulsando estrechamente el refer茅ndum constitucional de 2017, cambiando Turqu铆a de un sistema parlamentario a uno presidencial, Erdogan expandi贸 enormemente su control sobre el ej茅rcito y el poder judicial.

Trump no solo ignor贸 la campa帽a de represi贸n interna de Erdogan, sino que tambi茅n tom贸 medidas sin precedentes para interferir en los procesos judiciales y legislativos estadounidenses en nombre de Ankara.

Un informe reciente del New York Times revela que varios funcionarios del Departamento de Justicia, incluido el Fiscal General Bill Barr, presionaron de manera inapropiada a los fiscales del caso Halkbank de Turqu铆a , entidad financiera acusada de un esquema masivo para romper las sanciones contra Ir谩n, que implica a miembros centrales de la administraci贸n de Erdogan y a su familia.

Trump tampoco ha implementado sanciones contra Turqu铆a por la compra de sistemas de misiles rusos S-400, a pesar de los repetidos llamamientos del Congreso para que el presidente lo haga seg煤n lo exige la ley.

Es poco probable que el retador dem贸crata de Trump, el ex vicepresidente Joe Biden, permanezca en silencio sobre las extensas violaciones de derechos humanos y las pol铆ticas anti-liberales de la administraci贸n de Erdogan. Tambi茅n es probable que Biden imponga las sanciones por los S-400, requeridas por la Ley de lucha contra los adversarios estadounidenses mediante sanciones (CAATSA), que Trump ha evitado.

Con Biden a la cabeza en las encuestas, Ankara corre el riesgo de perder la impunidad de la que disfrutaba como resultado del 鈥渂romance鈥 Trump-Erdogan, y el desinter茅s general de Trump por las amenazas que las acciones turcas han planteado a los intereses estadounidenses en el Mediterr谩neo Oriental, Oriente Medio, y 脕frica del Norte en los 煤ltimos a帽os.

Un asesor s茅nior de Erdogan, Burhanettin Duran, escribi贸 la semana pasada que 鈥渆n el futuro, habr铆a espacio para un nuevo equilibrio en la relaci贸n Turqu铆a-Estados Unidos, porque Erdogan y Biden se conocen lo suficientemente bien鈥.

Pero el gobierno turco de hoy es muy diferente del que interactu贸 Biden como vicepresidente. Adem谩s de apuntar a los g眉lenistas acusados 鈥嬧媎e participar en el intento de golpe de Estado en 2016, la purga de Erdogan en la burocracia tambi茅n elimin贸 a muchos tomadores de decisiones que favorecen los compromisos occidentales.

Erdogan tambi茅n ha rehecho las Fuerzas Armadas Turcas (TSK). Utilizando los poderes presidenciales ampliados, instituidos por el refer茅ndum constitucional de 2017, Erdogan ha destituido o retirado involuntariamente al 46 por ciento de los oficiales generales y de bandera del ej茅rcito.

La administraci贸n turca est谩 en proceso de reclutar decenas de miles de nuevos militares para reponer las filas. El esfuerzo por rehacer las fuerzas armadas incluye la reforma de la educaci贸n militar profesional, con la intenci贸n de desmantelar la larga tradici贸n de las TSK como guardianes del secularismo. Los anuncios de contrataci贸n han adoptado una ferviente bravuconer铆a y temas similares de nacionalismo militante son fundamentales en muchas producciones televisivas turcas recientes.

Al mismo tiempo, Erdogan ha insertado a Turqu铆a en conflictos en Siria, Irak, Libia, el Mediterr谩neo Oriental y el C谩ucaso meridional, que pueden ayudar a forjar una cultura militar que coincida con su visi贸n del papel de Turqu铆a como potencia regional.

Alimentar el nacionalismo en torno a aventuras militares extranjeras ayuda a Erdogan a mantener su apoyo interno, pero ha debilitado la fuerza y 鈥嬧媗a amplitud de los lazos militares entre los oficiales estadounidenses y turcos dentro de la alianza de la OTAN, al igual que la purga de la burocracia turca, en general, ha roto muchas conexiones diplom谩ticas entre funcionarios estadounidenses y turcos.

Es posible que Ankara est茅 ansiosa por buscar el equilibrio con la administraci贸n entrante de Biden, pero no est谩 claro qui茅nes ser谩n los interlocutores entre los dos gobiernos. Bajo un gobierno de Biden, no habr谩 normalizaci贸n del status quo como con Trump. M谩s bien, habr谩 un retorno a la normalidad en el enfoque diplom谩tico de Estados Unidos en su relaci贸n con Turqu铆a.

Habr谩 un fuerte compromiso con el estado de derecho estadounidense, despejando el camino para que el caso Halkbank proceda debidamente en los tribunales estadounidenses, y para que entren en vigor las sanciones de CAATSA ordenadas por el Congreso. Los diplom谩ticos estadounidenses tambi茅n criticar谩n constantemente a las autoridades turcas por las violaciones actuales y futuras de los derechos humanos en Turqu铆a.

Otros cambios en la respuesta de Washington a los movimientos agresivos de la pol铆tica exterior de Turqu铆a pueden tardar en surtir efecto, ya que es probable que la administraci贸n Biden lleve a cabo una revisi贸n estrat茅gica de la relaci贸n.

En su art铆culo de la semana pasada, Dur谩n imagina una relaci贸n entre Estados Unidos y Turqu铆a similar a la actual relaci贸n Rusia-Turqu铆a, en la que la competencia y la cooperaci贸n ocurren simult谩neamente en 谩reas compartimentadas. Tiene raz贸n en que una administraci贸n de Biden podr铆a generar una nueva cooperaci贸n, pero no ocurrir谩 si Turqu铆a contin煤a alimentando conflictos en sus regiones vecinas. Si Biden gana, Erdogan ya no podr谩 tener su pastel proverbial y com茅rselo tambi茅n, como lo hizo durante la era Trump.

La reconstrucci贸n de una relaci贸n entre Estados Unidos y Turqu铆a que refleje el estatus formal de los dos pa铆ses como aliados requerir谩 una reconstituci贸n de los lazos extensos entre funcionarios en todos los niveles de los ministerios de los dos gobiernos. Las autoridades turcas deber谩n tomar medidas de fomento de la confianza para indicar a los funcionarios estadounidenses que Turqu铆a puede volver a ser un socio constructivo.

Sin embargo, Erdogan puede decidir continuar con sus pol铆ticas anti-liberales en casa para silenciar la disidencia, y sus pol铆ticas exteriores revisionistas para pulir el apoyo nacionalista a su administraci贸n, independientemente de un cambio en la administraci贸n estadounidense. Si no logra fomentar mejores lazos con Washington, el enjuiciamiento por Halkbank y las sanciones vinculadas a los S-400 podr铆an ser solo el comienzo de las respuestas punitivas de un Estados Unidos liderado por Biden.

FUENTE: Ian J. Lynch / Ahval / Traducci贸n y edici贸n: Kurdist谩n Am茅rica Latina

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Fuente: Kurdistanamericalatina.org