August 13, 2021
De parte de Lobo Suelto
356 puntos de vista

Diego Sztulwark retoma la pregunta que se hiciera Daniel Bensaid con relaci贸n a qu茅 tipo de posici贸n es la que se sit煤a 鈥渁 la izquierda de lo posible鈥 y desarrolla la idea de que esa expresi贸n remite a la reacci贸n ante el ataque neoliberal a toda mediaci贸n popular democr谩tica. Sztulwark sostiene que quiz谩 se trate de una inesperada vigencia de la tradici贸n de los oprimidos, un tipo de presencia cuya 煤nica existencia consiste en el hecho de ser continuamente conjurada.

(para La Tecl@ E帽e)

鈥淢osc煤, tal como se presenta ahora, por el momento, reducidas a un esquema, todas las posibilidades: sobre todo, las del fracaso y del 茅xito de la revoluci贸n鈥.

Walter Benjamin, carta a Martin Buber

1. Geopol铆tica. Las ciudades ya no aspiran a realizar ciertas ideas, sino a corporizar la din谩mica de los capitales. Lo que fue Mosc煤 para el comunismo o Jerusal茅n para el sionismo es algo que pertenece, en cierto modo, al olvido. No hay m谩s ciudades capitales de ideas, sino ciudades del capital. Jun Fujita Hirose ha escrito, en un libro reciente de filosof铆a pol铆tica, que el Partido Comunista Chino es hoy el partido del capital global. El 煤nico partido que, por razones geopol铆ticas, es capaz de pensar una temporalidad que trascienda el corto plazo y una espacialidad que articule la polaridad norte-sur. El estado chino no es un estado m谩s. Sino el que mejor efect煤a la conversi贸n de un tipo de modelo de acumulaci贸n de capital fundado en el petr贸leo, a otro fundado en metales raros. China se ha situado a la vanguardia de la articulaci贸n entre neoextractivismo sobre tierras raras e infocapitalismo, las grandes operaciones actuales del capital global. En contacto con las capitales, las ideas del siglo XX se disipan. Beij铆n, en cambio -en este nuevo siglo- parece ser otra cosa: la ciudad capital del capital.

2. Centinela. Del otro lado se encuentran las ideas tal y como han sabido preservarse del contacto con las instituciones estatales. Se trata de otro r茅gimen de existencia. Daniel Bensaid se refiere a cierto r茅gimen de cuidado de esa existencia fr谩gil, que son las ideas que no aspiran a realizarse en ning煤n tipo de poder. Los cuidadores de esas ideas, que viven entre los libros y los sue帽os, en un estado puramente narrativo: los 鈥渃entinelas鈥. Ellos asumen la funci贸n de preservar ese tesoro vulnerable, en atenta vigilancia. Conservan aquello que Walter Benjamin llamaba 鈥渓a tradici贸n de los oprimidos鈥. Una tradici贸n que no cabe ni se resume en instituci贸n alguna, ni se 鈥渢erritorializa鈥 del todo en ning煤n pa铆s. Walter Benjamin es un buen ejemplo de este r茅gimen de existencia. La 鈥渢radici贸n de los oprimidos鈥, formada por todos aquellos posibles que no fueron nunca realizados, que quedaron desplazados y olvidados en cada triunfo 鈥渆n el prost铆bulo de la historia鈥, tiene en las Tesis sobre el concepto de historia, un principio de escritura. Es pensando en Benjamin, que Bensaid habla de un 鈥渃entinela mesi谩nico鈥. Se trata de una figura de rasgos precisos. Un marxismo que conserva los textos originales ante la malversaci贸n burocr谩tica, un 鈥渃omunismo marrano鈥, que no se confunde con las izquierdas modernizantes. Materialismo hist贸rico y misticismo. Eso es Benjamin para Bensaid: un juda铆smo 鈥渘o religioso鈥 y un comunismo 鈥渘o estalinista鈥. La preservaci贸n de la tradici贸n tiene un enemigo declarado: el conformismo. As铆 lo explica Bensaid en su libro Walter Benjamin, centinela mesi谩nico. A la izquierda de lo posible (Cuenco del plata, Bs-As, 2021) 驴Qu茅 tipo de posici贸n es 茅sta que Bensaid sit煤a 鈥渁 la izquierda de lo posible鈥?

3. Percepci贸n. Decir que algo est谩 鈥渁 la izquierda鈥, supone un espacio convencional (originalmente un cuerpo legislativo) visto en perspectiva. Es evidente que la expresi贸n 鈥渁 la izquierda de lo posible鈥 no se refiere a este tipo de espacio, al menos no inmediatamente. Y por tanto apela a alguna forma especial de la percepci贸n. Seg煤n John Berger, la percepci贸n se constituye en una tensi贸n entre la mirada, que viene siempre antes, y la palabra que trae siempre una creencia que la condiciona. Sin que se alcance nunca una adecuaci贸n entre lo que miramos y lo que decimos. La percepci贸n ocurre en el mutuo relevo del mirar y del decir. En su bell铆simo libro Modos de ver (GG, Barcelona, 2019), Berger da cuenta de c贸mo funciona la percepci贸n: jam谩s capta un objeto aislado, siempre establece una relaci贸n entre una pluralidad de cosas. Pero, adem谩s, produce una relaci贸n entre esas cosas y nosotros mismos. Y entre nuestra percepci贸n y el hecho de ser percibidos, lo cual, en el mundo de las palabras, conlleva una cierta tendencia a la conversaci贸n, y a la esfera p煤blica. De hecho, leyendo a Berger alcanzamos a comprender con claridad el modo en que la percepci贸n da paso a la representaci贸n, cuando las im谩genes se autonomizan de la visi贸n, volvi茅ndose signos de otra cosa, presencia de una ausencia. Lo visto sustituido por su reproducci贸n. A la larga, se asiste a un cierto poder -que Guy Debord llam贸 鈥渆spect谩culo鈥- de la representaci贸n sobre lo representado, dando lugar a problemas fundamentales de la pol铆tica. Lo pol铆tico mismo se sit煤a -muere y renace- en el juego de relevos y desfasajes que operan en la percepci贸n, la creencia y la representaci贸n.

La mirada masculina de John Berger -

4. Experiencia. La idea misma de experiencia, sobre la que trabaja Walter Benjamin en El narrador, supone un juego atento sobre estas secuencias de percepciones, creencias y representaciones. Narrador es quien por medio de la oralidad y la memoria, torna comunicable el acontecimiento, hace de la experiencia algo transmisible entre generaciones. De la que dependen la trama interna y artesanal de la huelga y, a la larga, de todo desv铆o de los tiempos (verdarero objetivo de la pol铆tica). Benjamin sit煤a la narraci贸n en el anuncio mismo de una prosecuci贸n incesante, resistente al flujo de la informaci贸n, del mundo tal como queda prefigurado por la industria capitalista de la comunicaci贸n. Hay una cierta relaci贸n necesaria, entonces, entre narraci贸n y tradici贸n de los oprimidos, puesto que ambos recurren a la experiencia como momento de la interpretaci贸n, frente a la circulaci贸n infinita del dato, palabra sin saber vital.

5. Izquierda. Volvamos entonces al problema de percepci贸n que plantea la expresi贸n 鈥渁 la izquierda de lo posible鈥, y al extra帽o lugar ubicado en la ostensible no coincidencia entre la mirada y las palabras. La expresi贸n 鈥渁 la izquierda de lo posible鈥 remite a coordenadas espacio temporales que carecen de sentido por fuera de la memoria de la tradici贸n. Ni fuera ni dentro, ni manifiesto, ni latente: 鈥渁 la izquierda鈥 nombra una existencia cuya posici贸n resulta inasignable por fuera del desplazamiento que introduce. Un tipo de presencia cuya 煤nica existencia consiste en el hecho de ser continuamente conjurada.

6. L铆mite. Algo de esto parece intuirse en la actividad pol铆tica. Ernesto Sanz, uno de los fundadores de la alianza UCR-PRO-CC, declar贸 hace unos d铆as en una entrevista con elDiarioAR lo siguiente: 鈥淟a 煤nica manera de resolver el problema del conurbano es con una gran alianza de construcci贸n de poder con las organizaciones sociales y las pymes. No se puede seguir estigmatizando a los Grabois, a los P茅rsico y a los padres Pepe Di Paola (鈥) Hoy la emergencia es el empleo y hay que trabajar con las organizaciones sociales que est谩n administrando con mucha eficacia, en cuanto a que est谩n evitando el estallido social鈥. La cita no dice nada que no sepamos. Aunque se mueve en el terreno de lo que venimos argumentado. Porque aunque lo sepamos, es preciso preguntarnos por esta clase de saberes. Seg煤n Sanz, las organizaciones sociales est谩n 鈥渆vitando el estallido鈥. Desde ya que la pol铆tica agradece esta acci贸n, de la que ella por s铆 misma ser铆a del todo incapaz. No es esto lo que llama la atenci贸n, aunque es de agradecer que la labor de las organizaciones sociales no sea siempre y cada vez criminalizada. Lo que cuenta es el tipo de actualidad que le confiere al estallido. Presente y precariamente aplazado. El estallido ya casi existe. Es importante el 鈥渃asi鈥, porque designa practicamente la direcci贸n de concreci贸n de una tendencia apenas postergable. Sanz dice algo al borde de lo que sabemos: que la pol铆tica, gracias a las organizaciones sociales, logra por el momento contener (o posponer) algo que apenas si logramos imaginar. Porque: 驴qu茅 ser铆a ese estallido? 驴ser铆a un 2001? 驴Pero, qu茅 ser铆a hoy un 2001? El 2001 vuelve a presentarse como l铆mite. L铆mite de la pol铆tica. Del otro lado del l铆mite se encuentra lo que los pol铆ticos llaman la 鈥渁ntipol铆tica鈥. Ese lugar al que se arriba cuando la pol铆tica de los pol铆ticos fracasa en sus t茅rminos.

7. Antipol铆tica. El 19 de diciembre de 2001 una multitud de personas core贸 una consigna recurrente: 鈥淨ue se vayan todos, que no quede ni uno solo鈥. Muy distinta -que duda cabe- del 鈥渧amos a volver鈥, vigente en las movilizaciones populares de los a帽os 2015 y 2019. Como se帽al贸 en su momento Horacio Gonz谩lez, las calles de aquel diciembre se deten铆an en la plaza sin expectativas de una palabra que pudiera bajar desde el balc贸n de la rosada. Aquella marea pon铆a los pies del otro lado del l铆mite: nada que proponer, nada que reponer. Visto retrospectivamente, esa situaci贸n contrasta con el uso del 鈥淨ue se vayan todos鈥 en boca de los reaccionario-libertarios. Las consignas funcionan en contextos concretos. No suena igual ese cantito en boca de los despose铆dos, que en boca de los poseedores. Aunque vale la pena preguntarse, c贸mo es que las consignas pegan toda la vuelta entera antes de volverse neutras. 驴O alguien puede creer que esa consigna dec铆a lo mismo en boca de movimientos piqueteros y asamblearios, contra el ministro Cavallo, que en boca de una nueva derecha que piensa como 茅l? 鈥淰amos a volver鈥, en cambio, fue una consigna que evitaba acercarse al l铆mite. El antimacrismo ten铆a una memoria inmediata. Ten铆a a donde regresar, una meta pr贸xima. Desde ah铆 se resist铆a. A diferencia del 鈥淨ue se vayan todos鈥, hab铆a un desde donde tangible en el tiempo y en el espacio. Como lo tiene hoy esa derecha que se presenta como antipol铆tica. 鈥淰amos a volver鈥 trama e imagina una actividad estatal que aspira a condicionar en lo posible a los mercados. La derecha antipol铆tica, en cambio, imagina un mundo de mercado sin mediaciones, y procura controlar de modo directo el estado a esos fines.

werken rojo 鈥 narco politica

8. Escena. A la izquierda de lo posible se dan escenas como las que vimos durante fines de 2019 en las calles de Chile, y hace unas semanas, durante la apertura de la Convenci贸n Constituyente. No son escenas habituales, porque no son escenas neoliberales (aun cuando no alcancen, desde ya, para acabar con el neoliberalismo). Tampoco es una escena t铆picamente populista (no parece ser 茅ste el tipo de articulaci贸n que el populismo piensa y desea). No es una escena t铆picamente 鈥減ol铆tica鈥 (mas bien se presenta como un inmenso cuestionamiento a dichas coordenadas). Menos a煤n una escena 鈥渁ntipol铆tica鈥 (sino una escena de antagonismo directo a los poderes que sue帽an con liquidar las mediaciones democr谩ticas y populares). Se trata, s铆, quiz谩s de una escena at铆pica. En la que se activan percepciones, creencias y representaciones de otro orden. 鈥淩ev茅s de trama鈥, dir铆a David Vi帽as, para mostrar la emergencia de lo sujetos explotados en un cierto per铆odo. No es s贸lo Chile. Es algo m谩s extendido e inasible, que no deja de aparecer un poco por todas partes. Es la reacci贸n ante el ataque -lo que solemos llamar neoliberalismo- a toda mediaci贸n popular democr谩tica. Una inesperada vigencia de la tradici贸n -de los oprimidos-, ser铆a otro modo de pensarlo.

9. Amargura. En Mosc煤, Benjamin se irrita con la 鈥渘ueva burgues铆a鈥 y con la nueva religiosidad del estado y su est茅tica monumental. La 鈥渟antificaci贸n de la t茅cnica en detrimento del erotismo鈥, comenta Bensaid. El paso de los a帽os y la burocratizaci贸n desarticulan la relaci贸n entre consignas y experiencia. La pol铆tica c铆vica que surge desde abajo resulta adulterada por la que viene de arriba. Benjamin abandona Mosc煤 en febrero del 27. Marcha llorando a la estaci贸n de trenes. Su amargura proviene de la enfermedad de Asja Lacis. Pero hay algo m谩s. Esa amargura 鈥撯渕et贸dica鈥, agregar铆a Christian Ferrer- concentra una 鈥渓ucidez hist贸rica en alerta鈥. Una lucidez que act煤a una y otra vez recorre la concatenaci贸n entre percepciones, creencias y representaciones, y una disposici贸n en alerta -que define al centinela- y recuerda -de otra forma, en otro mundo- una de las im谩genes que propon铆a Horacio Gonz谩lez en uno sus 煤ltimos textos, publicado en La Tecl@ E帽e: un 鈥渓lorar hacia adentro鈥.




Fuente: Lobosuelto.com