November 1, 2020
De parte de Briega
190 puntos de vista


Me encanta el olor a contenedor quemado por la ma帽ana. Covid-apocalipsis now

Ayer por la noche se produjo una concentraci贸n en la Plaza del Ayuntamiento de Santander contra el toque de queda, que acab贸 con rifirrafes entre las personas manifestantes y la polic铆a. Los v铆deos subidos a internet nos muestran porrazos por parte de la polic铆a y contenedores ardiendo, im谩genes poco habituales por estos lares. Desde aqu铆 aprovechamos para manifestar nuestra solidaridad con las personas golpeadas por la polic铆a, as铆 como con las detenidas.

Sucesos similares ocurrieron en otras ciudades del Estado espa帽ol, como Bilbao, Barcelona o Burgos. Lo cual nos lleva a preguntarnos si no estamos a las puertas de un nuevo estallido social. Es todav铆a pronto para decirlo. Lo que est谩 claro es que el hartazgo es creciente ante los efectos de la pandemia actual y sobre todo antes las medidas pol铆ticas incoherentes y liberticidas que se est谩n tomando para, supuestamente, contenerla. Confinamientos, toques de queda, prohibiciones de todo tipo, supresi贸n de vacaciones escolares de un d铆a para otro鈥 no creemos que sea necesario entrar en detalles. A esta situaci贸n hay que sumar una nueva crisis econ贸mica incipiente, pero que se prev茅 devastadora en los pr贸ximos meses, lo que contribuye tambi茅n a caldear el ambiente.

Quiz谩s los acontecimientos de ayer no tengan mayor continuidad. Sin embargo, pueden suponer un aviso de lo que est谩 por venir. Este 鈥渢r谩iler鈥 de la pel铆cula a煤n por estrenar nos deja indicios interesantes de la trama.

En primer lugar, cabe destacar que el cartel de la convocatoria de la concentraci贸n de Santander conten铆a la manida frase de 鈥渘i izquierdas ni derechas, sentido com煤n鈥, con los logos tachados de los principales partidos pol铆ticos. Esto nos puede recordar al 鈥渘o nos representan鈥 del 15M, pero apunta m谩s a que es la 鈥渇rase paraguas鈥 tras la cual se ocultan grupos fascistas o nazis. En Barcelona, de hecho, en las manifestaciones han aparecido pintadas antisemitas y cruces celtas que demuestran la presencia de dichos grupos.

En segundo lugar, es sorprendente que estas manifestaciones est茅n desembocando en quema de mobiliario urbano y en enfrentamientos con la polic铆a. Esto contrasta por ejemplo con el 15M, d贸nde el discurso de la no violencia y al resistencia pasiva imper贸 desde el principio.

En tercer lugar, se produce la paradoja de que las calles se est谩n agitando y de que la 鈥渋zquierda鈥 est谩 en el gobierno. Aunque la t铆pica afirmaci贸n 鈥渃u帽ao鈥 de que 鈥渟i gobernara la derecha, las calles ya estar铆an ardiendo鈥 no deja de ser falaz, contiene algo de verdad. Y es que, tradicionalmente, cuando la izquierda est谩 en el poder, es m谩s dif铆cil que la gente se eche en la calle, aunque solo sea por el peso que siguen teniendo los sindicatos y su capacidad para movilizar (o desmovilizar). Esto tiene varias consecuencias, y es que, si las movilizaciones van in crescendo, no habr谩 posibilidad de que formaciones pol铆ticas parlamentarias de izquierdas canalicen el descontento, como hizo Podemos con el 15M. S铆 que podr铆a favorecer, en cambio, a partidos de derechas, aunque para ello tengan que purgar antes a los elementos 鈥渁ntisistema鈥 de las protestas. A ese respecto ser谩 clave el tratamiento que de la prensa (principalmente conservadora) de las manifestaciones. Otro elemento interesante a tener en cuenta es la reacci贸n de la polic铆a. La violencia por su parte har谩 ver a muchas personas el papel que cumple realmente en la preservaci贸n del status quo, y esto independientemente de si gobiernan progresistas o conservadores.

驴Y las libertarias?

Mientras ayer ard铆an las calles, las personas de sensibilidad libertaria (entre las que nos incluimos) respetaban religiosamente el toque de queda en pijama y en sus camas. Destacamos este hecho no por el fetichismo de la violencia urbana sino porque nos sorprende que las personas que, supuestamente, son m谩s cr铆ticas con las medidas dictatoriales que se han implementado a lo largo de los 煤ltimos meses, a la hora de protestar contra ellas, est茅n ausentes. Cabe preguntarse el por qu茅 de ello.

Ciertamente, est谩 la cuesti贸n de la 鈥渁lergia鈥 a los nazis y de no identificar a los participantes como 鈥渄e las nuestras鈥. Es comprensible no querer juntarse con tal cala帽a, y que se confundan los discursos ante la ambig眉edad de las consignas y los objetivos poco claros de las convocatorias. Sin embargo, creemos que es un error no estar presentes. Si realmente, como creemos, estamos a las puertas de un nuevo ciclo de movilizaciones (y qui茅n sabe si insurreccional), no podemos dejar que este sea abanderado por grupos fascistas o nazis. Y de momento la cosa empieza mal. Podemos sacar lecciones del movimiento de los chalecos amarillos en Francia, el cual fue promovido, en parte, por formaciones de extrema derecha, pero a la cuales se consigui贸 relegar posteriormente de las movilizaciones. Y ah铆 las libertarias jugaron un papel importante.

Estar presentes, s铆. 驴Pero c贸mo? Aqu铆 es donde entra la necesidad de organizarse para saber qu茅 tipo de respuesta dar a tales acontecimientos. No acudir a las protestas por la mera convicci贸n de que 鈥渉ay que estar all铆鈥. Habr铆a que reflexionar en qu茅 medida nuestras ideas y nuestras pr谩cticas pueden ser 煤tiles y en c贸mo transmitirlas.

Y ah铆 lo dejamos. Estas palabras han sido escritas a todo correr como reacci贸n a los sucesos de la v铆spera, por lo que seguramente sea necesario, posteriormente, hacer un an谩lisis m谩s sosegado y profundo de todo ello y en funci贸n tambi茅n de c贸mo vaya evolucionando la situaci贸n.

Anominx.




Fuente: Briega.org