December 19, 2021
De parte de Asociacion Germinal
371 puntos de vista


Piotr Kropotkin
En diciembre de 1842 nac铆a Piotr A. Kropotkin. Ge贸grafo y pensador pol铆tico ruso, considerado el principal te贸rico del movimiento anarquista

I

A estos me dirijo; que los viejos 鈥搇os viejos de coraz贸n y de esp铆ritu, enti茅ndase bien鈥 no se molesten en leer lo que no ha de afectarles en nada.

Supongo que ten茅is dieciocho o veinte a帽os, hab茅is terminado vuestro estudio o aprendizaje y entr谩is en el gran mundo; supongo tambi茅n que vuestra inteligencia se ha purgado de las imbecilidades con que han pretendido atrofiarla y obscurecerla vuestros maestros, y que hac茅is o铆dos de mercader a los continuos sofismas de los partidarios del obscurantismo; en una palabra, que no sois de esos desdichados engendros de una sociedad decadente que solo procuran por la buena forma de sus pantalones, lucir su figura de monos sabios en los paseos, sin haber gustado en la vida m谩s que la copa de la dicha, obtenida a cualquier precio鈥 Todo al contrario de esto, os juzgo de entendimiento recto, y sobre todo, dotados de gran coraz贸n.

La primera duda que surge en vuestra imaginaci贸n es esta: 鈥溌縌u茅 voy a ser?鈥. Esta pregunta os la hab茅is hecho cuantas veces la raz贸n os ha permitido discernir.

Verdaderamente que cuando se est谩 en esa temprana edad en que todo son sue帽os de color de rosa no se piensa en hacer mal alguno. Despu茅s de haberse estudiado una ciencia o un arte 鈥揳 expensas de la sociedad, n贸tese bien鈥 nadie piensa en utilizar los conocimientos adquiridos como instrumento de explotaci贸n y en beneficio exclusivo, y muy depravado por el vicio debiera estar en verdad el que siquiera una vez no haya so帽ado en ayudar a los que gimen en la miseria del cuerpo y la miseria de la inteligencia. Hab茅is tenido uno de esos sue帽os, 驴no es verdad? Pues estudiemos el modo de convertirle en realidad.

No s茅 la posici贸n social que ha presidido a vuestro nacimiento; quiz谩 favorecidos por la suerte hab茅is podido adquirir conocimientos cient铆ficos, y sois m茅dicos, abogados, literatos, etc鈥; si es as铆 a vuestra vista 谩brense vast铆simos horizontes y se os ofrece un porvenir sonriente, quiz谩 dichoso. O, por el contrario, malditos de la suerte sois hijos de un pobre trabajador, y no hab茅is tenido otros conocimientos que la escuela del dolor, de las privaciones y de los sufrimientos鈥

Establezcamos el primer caso; hab茅is cursado medicina; sois, pues, un facultativo. Un d铆a un hombre de mano callosa, cubierta con una blusa, viene a buscaros para que asist谩is a una enferma, conduci茅ndoos a casa de la paciente por una interminable serie de callejuelas, cuyas casas trascienden a pobreza.

Lleg谩is, y os es forzoso casi encaramaros por una estrecha escalera, cuyo ambiente est谩 cargado de hidr贸geno, por las emanaciones que despide la torcida de un farol cuyo aceite se ha agotado.

Despu茅s de salvar dos, cuatro o treinta escalones, penetr谩is en la habitaci贸n de la pobre enferma. Como vuestra alma est谩 a煤n pura, el coraz贸n os late con m谩s violencia de la acostumbrada al contemplar a aquella infeliz, tirado sobre un mal jerg贸n, y鈥 a aquellas cuatro o cinco criaturas, l铆vidas, tiritando de fr铆o, acurrucadas al lado de su pobre madre, a fin de recoger el calor de la fiebre, ya que all铆 huelga todo abrigo. Los infelices ni帽os, a quienes la desgracia ha hecho suspicaces, os contemplan asustados y se arriman m谩s y m谩s a su madre, sin apartar sus grandes ojos espantados de vuestra persona.

El marido ha trabajado durante su vida doce y trece horas diarias, pero ahora est谩 de m谩s hace tres meses; esto no es raro, se repite peri贸dicamente. Antes no se notaba tanto su falta de trabajo, pues cuando esto acontec铆a su mujer se iba a lavar 鈥撀ui茅n sabe si habr谩 lavado lo vuestro!鈥 para ganar una peseta al d铆a. Pero ahora, postrada en el lecho del dolor hace dos meses, le es imposible, y la miseria m谩s espantosa cierne sus negras alas en aquel hogar.

驴Qu茅 aconsejar茅is a aquella enferma, doctor? Desde luego habr茅is comprendido que all铆 reina la agon铆a general por falta de alimentaci贸n; prescribir茅is carne, aire puro, ejercicio en el campo, una alcoba seca y bien ventilada. 隆Esto ser铆a ir贸nico! Si hubiera podido la enferma proporcionarse todo esto, no hubiera esperado vuestro consejo.

Esto no es todo. Si vuestro exterior revela franqueza y bondad, os referir谩n historias tanto o m谩s tristes; la mujer de la otra habitaci贸n, cuya tos desgarra el coraz贸n, es una planchadora; en el tramo de abajo todos los ni帽os tienen fiebre; la lavandera que ocupa el piso alto no llegar谩 a la pr贸xima primavera, 隆ah! 隆y en la casa de al lado, en la otra, la situaci贸n es peor!鈥

驴Qu茅 pens谩is de todos estos enfermos? Seguramente les recomendar铆ais cambio de aire, un trabajo menos prolongado, una alimentaci贸n sana y nutritiva; pero no pod茅is y abandon谩is aquellas catacumbas del dolor con el coraz贸n lacerado.

Al siguiente d铆a, y cuando a煤n no hab茅is desechado la preocupaci贸n de la v铆spera, un compa帽ero os dice que ha venido un lacayo en carruaje para que fuerais a visitar al propietario de una casa, donde hab铆a enferma una se帽ora extenuada a fuerza del insomnio, cuya vida est谩 consagrada a visitas, afeites, bailes y disputar con su est煤pido marido.

Vuestro compa帽ero le ha prescrito h谩bitos m谩s moderados, comida poco estimulante, paseos al aire libre, tranquilidad de esp铆ritu y ejercicios gimn谩sticos en su alcoba, a fin de substituir un trabajo 煤til: una muere porque ha carecido de alimento y descanso durante su vida, y la otra sufre porque nunca ha sabido lo que es trabajar.

Si sois uno de esos repugnantes seres ante un espect谩culo triste y miserable se consuelan con dirigir una mirada de compasi贸n y beberse una copa de co帽ac, os ir茅is acostumbrado gradualmente a esos contrastes y no pensar茅is sino en elevaros a la altura se los satisfechos para evitar tener que rozaros en lo sucesivo con los desgraciados.

Pero si al contrario, sois hombre; si el sentimiento se traduce en voluntad y la parte animal no se ha superpuesto a la inteligencia, volver茅is a vuestra casa dici茅ndoos: 鈥揈sto es infame鈥; esto no puede continuar as铆 por m谩s tiempo. Es menester evitar las enfermedades y no curarlas. 隆Abajo las drogas! Aire, buena alimentaci贸n y un trabajo m谩s racional; por ah铆 debe comenzarse; de otro modo, la profesi贸n de m茅dico solo es un enga帽o y una farsa.

En ese mismo instante comprender茅is el anarquismo y sentir茅is est铆mulos por conocerlo todo; y si el altruismo no es una palabra vac铆a de sentido, si aplic谩is al estudio de la cuesti贸n social las r铆gidas inducciones del fil贸sofo naturalista, vendr茅is a nuestras filas y ser茅is un nuevo soldado de la Revoluci贸n social.

Quiz谩 se os ocurra: 隆Al diablo las cuestiones pr谩cticas! Como el fil贸sofo y el astr贸nomo, consagr茅monos a las especulaciones cient铆ficas. Esto seguramente puede producir un goce individual, una abstracci贸n de la sociedad y sus males. Pero siendo as铆, yo pregunto: 驴en qu茅 se diferencia el fil贸sofo dedicado a pasar la vida todo lo agradablemente posible, del borracho que solo busca en la bebida la inmediata satisfacci贸n de un placer? Indudablemente el fil贸sofo ha tenido mejor acierto cuando a la elecci贸n de goce, que es m谩s duradero que el del borracho; pero esto es la sola diferencia; uno y otro tienen la misma mirada ego铆sta y personal.

Pero no des谩is hacer vida semejante, y s铆, por el contrario, trabajar en bien de la Humanidad entonces saltar谩 en vuestro cerebro una formidable objeci贸n, y por poco aficionado a la cr铆tica que se谩is, comprender茅is perfectamente que en esta sociedad la ciencia no es otra cosa que un ap茅ndice de lujo que no sirve sino para hacer m谩s agradable la vida de los menos, permaneciendo inaccesible a los m谩s.

Ahora bien; hace m谩s de un siglo que la ciencia ha establecido sobre bases s贸lidas, razonadas nociones cosmog贸nicas cuanto al origen del Universo. 驴Cu谩ntos las conoc茅is? Algunos millares solamente desperdigados entre centenares de millares sumidos a煤n en supersticiones dignas de los salvajes y, por consiguiente, dispuestos a servir de lastre a los impostores religiosos.

O bien lanzad una ojeada sobre lo que ha hecho la ciencia para elaborar las bases de la higiene f铆sica y moral; ella os dice c贸mo debemos vivir para conservar la salud del cuerpo y mantener en buen estado las numerosas masas de nuestras poblaciones. Pero todo esto es letra muerta, por que la ciencia solo existe para un pu帽ado de privilegiados, y porque las desigualdades que dividen a la sociedad en dos clases 鈥揺xplotados y detentadores del capital鈥 hacen que las ense帽anzas racionales de la existencia sean la m谩s amarga de las iron铆as para la inmensa mayor铆a.

Aun podr铆a citar m谩s ejemplos, pero no lo juzgo imprescindible, puesto que la cuesti贸n no es amontonar verdades y descubrimientos cient铆ficos, sino extender hasta lo infinito los ya adquiridos, hasta que hayan penetrado en la generalidad de los cerebros. Conviene ordenar de tal suerte las cosas, que la masa del g茅nero humano pueda comprenderlas y aplicarlas: que la ciencia deje de ser un lujo; todo al contrario, que sea la base de la vida de todos. Lo exige la justicia.

De este modo no ocurrir铆a, por ejemplo, lo que pasa hoy con la teor铆a del origen mec谩nico del calor, que enunciada el siglo pasado por Hir y Clausius, ha permanecido durante m谩s de ochenta a帽os enterrada en los anales acad茅micos, hasta que la desenterraron los conocimientos de la f铆sica, extendidos lo suficiente para formar una parte del p煤blico capaz de comprenderla, ha sido necesario tres generaciones para que las ideas de Erasmo y Darwin sobre la variabilidad de las especies fuesen acogidas y admitidas por los fil贸sofos acad茅micos, obligados por la opini贸n p煤blica. El fil贸sofo, as铆 como el artista y el poeta, es siempre producto de la sociedad en que ense帽a y se mueve.

Si os persuad铆s de estas verdades, comprender茅is que es de todo punto imprescindible cambiar radicalmente un tal estado de cosas que condena al fil贸sofo a repletarse de conocimientos cient铆ficos y al resto del g茅nero humano a permanecer en la misma ignorancia que hace diez siglos; esto es, en el estado de esclavitud y de m谩quina incapaz de asimilarse las verdades establecidas. Desde el momento que os hay谩is persuadido de estas profundas verdades ir茅is poco a poco odiando la inclinaci贸n a la ciencia pura y trabajar茅is por buscar el medio de efectuar esa transformaci贸n social; y si inaugur谩is vuestras investigaciones con la misma imparcialidad que os ha guiado en los estudios cient铆ficos, abrazar茅is sin remedio la causa del socialismo.

Har茅is, en una palabra, tabla rasa de todos los sofismas y engrosar茅is nuestras filas, cansados de procurar placeres a esa minor铆a que de tantos disfruta, y pondr茅is todo vuestro valer al servicio de los oprimidos.

Estad seguro que entonces el sentimiento del deber cumplido y la perfecta relaci贸n entre vuestras ideas y acciones os mostrar谩n una existencia nueva que os es desconocida; y cuando un d铆a, d铆a que indudablemente se aproxima 鈥揷on permiso de vuestros profesores鈥 se haya realizado el fin que os propon铆ais, las nuevas fuerzas del trabajo cient铆fico colectivo, con la poderosa ayuda de ej茅rcitos de trabajadores que vendr谩n a prestarle sus concurso, har谩n que la ciencia d茅 un paso hacia delante, comparado con el cual el lento progreso del presente, parecer谩 un simple juego de ni帽os.

Entonces gozar茅is de la ciencia y este goce ser谩 para todos.

II

Abordemos otro punto. Suponemos hab茅is terminado vuestra carrera de Derecho y, por consiguiente, os hall谩is abocado a desempe帽ar un puesto en el foro, halagado por las m谩s bellas ilusiones respecto a vuestro porvenir 鈥搊s hago justicia de que comprend茅is lo que altruismo significa鈥. Quiz谩s entonces dig谩is: 驴Hay nada m谩s noble que dedicar la vida a una lucha vigorosa contra toda injusticia, aplicar sus facultades al triunfo de la ley, que es la expresi贸n de la justicia suprema?

Perfectamente: como todav铆a no tendr茅is experiencia propia os veis obligado a recurrir a las cr贸nicas judiciales, donde encontrar茅is hechos que os ilustren.

Aqu铆 tenemos, por ejemplo, un rico propietario que pide la expulsi贸n de un colono que no ha podido pagar, por efecto de cualquier circunstancia fortuita, la renta convenida. Desde el punto de vista legal, no hay escape, si el pobre labrador no paga, sea cualquiera la causa que lo imposibilite, debe ser expulsado de la finca: en este punto la ley es inexorable.

Si os conform谩is con la exterioridad de los hechos pedir茅is la expulsi贸n creyendo que as铆 cumpl铆s con vuestro deber; s铆, por el contrario, profundiz谩is en el asunto, encontrar茅is muchas veces que el propietario ha derrochado siempre su renta, en tanto que el colono ha trabajado cotidianamente; que el propietario no ha hecho nada para mejorar sus tierras, y sin embargo, el valor de estas, merced a los esfuerzos de aquel colono a quien arrojan del suelo que ha regado con su sudor, ha triplicado en cincuenta a帽os, contribuyendo tambi茅n a ello el mayor precio adquirido por la construcci贸n de un ferrocarril, o una carretera, o la desecaci贸n de una laguna, o la roturaci贸n y cultivo de terrenos antes bald铆os, obra todo no del propietario, sino de aquel miserable colono que se ha arruinado por haber tenido que tratar con los usureros, que le han sacrificado hasta lo 煤ltimo, agotando implacablemente todos sus recursos.

La ley, sin embargo, siempre a favor de la propiedad, est谩 concluyente: sea de ello lo que quiera, el derecho favorece al propietario y desconoce el del colono; pero si vuestro sentimiento de justicia natural no ha sido a煤n suplantado por las ficciones legales, 驴qu茅 har茅is? 驴Sosten茅is que el colono debe ser arrojado a la calle, en consonancia a lo estatuido por la ley, o sostendr茅is que lo justo es que el propietario pague al colono el total aumento del valor de sus tierras, puesto que es debido muy principalmente al trabajo y desvelos de este? Esto no est谩 escrito en ning煤n C贸digo, pero es lo que la equidad demanda. 驴Qu茅 partido tomar茅is: el de la ley contra la justicia o el de la justicia contra la ley?

Y cuando se hayan declarado en huelga los trabajadores sin prevenirlo con quince d铆as de anticipaci贸n, 驴a qu茅 lado os inclinar茅is? 驴En favor del patr贸n que, aprovech谩ndose de una prolongada crisis, ha conseguido ganancias fabulosas, o contra la ley y en defensa de los trabajadores que durante todo ese tiempo solo han percibido un peque帽o jornal y visto morir de hambre a sus mujeres e hijos? 驴Defender茅is esa ficci贸n que consiste en afirmar la libertad de las transacciones, o mantendr茅is la equidad que estatuye que un contrato celebrado entre el que ha comido bien y el que no ha probado bocado, esto es, entre el fuerte y el d茅bil, es un contrato leonino?

Pongamos otro ejemplo: un hombre que vaga alrededor de una carnicer铆a rob贸 un pedazo de carne; la gente corri贸 tras 茅l gritando: 隆al ladr贸n! Se le detuvo e interrog贸, averigu谩ndose que era un artesano sin trabajo, que hac铆a cuatro d铆as que no hab铆a comido ni 茅l ni su familia. Pidiese al carnicero que lo dejase en libertad; pero este era partidario (para los dem谩s) del cumplimiento de la justicia, y el hambriento fue sentenciado a seis meses de prisi贸n. 驴No se os sublevar谩 la conciencia contra una ley y una sociedad que pronuncia todos los d铆as semejantes infames juicios?

驴Pedir茅is la aplicaci贸n de la ley contra el hombre que, privado de educaci贸n y maltratado desde su infancia, sin haber o铆do nunca palabra de afecto y de cari帽o, termine su fatal carrera asesinando, azuzado por el hambre, a un vecino para robarle una peseta? 驴Pedir茅is su muerte, o lo que es peor, que vaya veinte a帽os a presidio cuando os costa que es m谩s bien que criminal, loco, y que su crimen es obra de la sociedad entera? 驴Pedir茅is que vayan a presidio esos infelices tejedores que en un momento de desesperaci贸n prendieron fuego a la f谩brica donde han consumido su existencia y dejado su sudor o que fusilen al insurrecto que enarbol贸 en la barricada la bandera del porvenir? No, seguramente.

Si en vez de repetir lo que se os ha ense帽ado razon谩is; si analiz谩is la ley y apart谩is de ella esas nebulosas ficciones con que se la ha envuelto a fin de ocultar su verdadero origen, que es el derecho del m谩s fuerte, y su fondo que ha sido siempre la consagraci贸n de todas las tiran铆as que pesan sobre el g茅nero humano a trav茅s de su larga y sangrienta historia; cuando hay谩is comprendido esto, sentir茅is un profundo desprecio por la ley y sentir茅is aversi贸n sin tasa contra esa monstruosidad que os coloca diariamente en oposici贸n con la conciencia.

Y como esa lucha no puede ser eterna, o tendr茅is que subordinaros a ser un miserable, o romper茅is con la abominable tradici贸n y vendr茅is a nuestro lado a trabajar por la completa destrucci贸n de esta injusticia econ贸mica, social y pol铆tica; entonces ser茅is socialistas revolucionarios.

Y t煤, joven ingeniero, que has so帽ado mejorar la suerte de los trabajadores aplicando la ciencia a la industria, 隆qu茅 tristes desenga帽os te esperan! Has dedicado tu juventud, energ铆a y entendimiento a la formaci贸n de un proyecto de ferrocarril que bordeando monta帽as y salvando precipicios una dos pueblos separados por la naturaleza. Una vez comenzada la obra ver茅is masas de obreros diezmados por las privaciones y las enfermedades y otros que vuelven a sus casas con algunas monedas y la semilla de la consunci贸n; y cuando esta obra de progreso se haya terminado, lejos de servir para que los obreros puedan comunicar entre s铆, los ver茅is excluidos de gozar y disfrutar de su trabajo, sirviendo en cambio para que la utilice la burgues铆a para dar paso a sus ej茅rcitos.

Hab茅is dedicado la flor de vuestra juventud a perfeccionar un invento que facilite la producci贸n, y despu茅s de muchos ensayos y largas vigilias consegu铆s sacar a flote vuestro pensamiento, lo pon茅is en pr谩ctica, y sus resultados sobrepujan vuestros c谩lculos. Las consecuencias primeras de vuestro adelanto las sufrir谩n los trabajadores. Diez, cien, mil o m谩s ser谩n despedidos de los talleres y reducidos a la miseria: mientras que dos o tres burgueses, con la aplicaci贸n de la m谩quina o m谩quinas de vuestra invenci贸n, se enriquecer谩n con vuestro invento y beber谩n a la salud del medio que les facilita una mayor ganancia a costa del incruento martirio del hambre de multitud de familias. No hab铆ais previsto esto all谩 en vuestros insomnios, 驴verdad? 隆No hubi茅rais cre铆do nunca que lo que juzgabais adelanto, progreso, beneficio, se trocara por leyes arbitrarias y desp贸ticas de este infame desorden social, en llanto, desdicha y miseria de infinidad de seres! Pues esto es lo que, hoy por hoy, resulta: y sin embargo, nosotros, amantes del progreso, aunque sus v铆ctimas propiciatorias, caemos bendici茅ndole, 隆tanto amamos a la ciencia!, y maldiciendo a sus detentadores.

Esto no es parad贸jico: estudiados los recientes adelantos industriales, resulta que la costurera, por ejemplo, no ha ganado nada con la invenci贸n de la m谩quina de coser; que, a pesar de las perforadoras de diamante, el obrero muere de anquilostoma en los t煤neles; que los alba帽iles, los braceros todos carecen de trabajo no obstante los ascensores Giffard. Si discut铆s, pues los problemas sociales con esa independencia de criterio que os ha guiado en los problemas t茅cnicos, deducir茅is necesariamente la conclusi贸n de que, bajo el dominio de la propiedad privada y del abominable r茅gimen del salario, todo invento, lejos de aumentar el bienestar del obrero, hace m谩s pesada su cadena, m谩s degradante el trabajo; y disminuye el tiempo de ocupaci贸n, prolonga la crisis y solo viene a a帽adir comodidades a la clase de los satisfechos.

Ahora bien: cuando os hay谩is penetrado de esta gran verdad, 驴qu茅 har茅is? 驴Acallar茅is con sofismas los gritos de vuestra conciencia procurando adquirir de cualquier modo los goces y placeres que disfrutan los explotadores u obedecer茅is los impulsos del coraz贸n que os dice: 鈥淣o, no es esta la 茅poca de las invenciones; trabajemos primero por transformar el modo de ser de la producci贸n, y cuando esto se haya efectuado, todo adelanto industrial, ser谩, no beneficio a una clase, sino al g茅nero humano鈥?

No tem谩is por la ciencia; esta, como la libertad, no puede perecer; y no perecer谩 seguramente en manos de los trabajadores: cuando esas masas, hoy sumidas en la ignorancia, despierten a la luz de la inteligencia, desarrollada por medio del estudio y del trabajo, la mec谩nica tomar谩 vuelos desconocidos; llegar谩 sin duda alguna a lo que, ni en hip贸tesis, puede hoy entreverse.

驴Y qu茅 decir cuanto al maestro de escuela, ese pedagogo harapiento y muerto de hambre de nuestros d铆as? No me refiero ciertamente al ser rutinario que toma su profesi贸n como una pesada carga, sino al que, rodeado de un grupo de ni帽os se siente solicitado por la atm贸sfera infantil que le rodea y trata de inocular en aquellos cerebros, apenas formados, las ideas de humanidad que 茅l mismo acaricio cuando era joven. Sufrir茅is cuando el disc铆pulo a quien por fuerza os empe帽谩is en que aprenda el lat铆n, no da pie con bola, no se asimila el idioma de Lacio; pero observad en cambio sus bellezas de coraz贸n y c贸mo se entusiasma al recitar la historia de Guillermo Tell y con qu茅 pasi贸n ha le铆do los versos de Schiller:

Jam谩s tembl茅 ante el hombre libre, y s铆 al romper las cadenas del esclavo鈥

Procurad desarrollar aquellos g茅rmenes de libertad, aquel odio contra los tiranos, y esto contrabalancear谩 el perpetuo serm贸n dom茅stico que trata de anular tan bellas cualidades, supedit谩ndolas a ese necio respeto al cura, al rey, al juez, a todo el arbitrario sistema inventado por el autoritarismo para refrenar los impulsos de la libertad, las sacudidas de la inteligencia hacia la investigaci贸n.

Nuestra misi贸n es sembrar el bien, difundir la luz y, por medio de la instrucci贸n, libre de todos los prejuicios de la rutina, crear corazones que odien la tiran铆a y desde la infancia maldigan a todos los verdugos y a todos los explotadores. La ense帽anza no es ese pesado repetir transmitido de una en otra generaci贸n, sin examen, sin variaci贸n, con la monoton铆a del p茅ndulo; esa es la instrucci贸n burguesa que, cual pesada mole, comienza a perturbar las facultades mentales del ni帽o a fin de cercenar en su cerebro todas las nobles emulaciones por lo grande, lo humanitario, lo bello.

La burgues铆a ha desnaturalizado de tal suerte las fuentes primeras donde se desarrollan las facultades del ser, que ha logrado convertir lo que deb铆a ser templo de la verdad 鈥搇a escuela鈥 en presidio, y al que deb铆a ser primer magistrado 鈥揺l maestro鈥 en carcelero.

Hay que romper sin vacilaciones ese lecho de Procusto; hay que caminar adelante: o con la burgues铆a, que os paga malamente vuestros servicios y os relega enteramente o intoxicar los cerebros infantiles con los venenos de la autoridad, la religi贸n y la propiedad, o al campo anarquista a trabajar con los revolucionarios para educar a la juventud en el verdadero camino de la emancipaci贸n del hombre, en las sanas doctrinas de la equidad, de la solidaridad y de la libertad.

Y, por 煤ltimo, vosotros, j贸venes artistas, escultores, pintores, poetas, m煤sicos, 驴no veis que el sagrado fuego que inspir贸 a vuestros predecesores ha desaparecido hoy d铆a que el arte es vulgar, supeditado a los perversos gustos de una burgues铆a adocenada, y que por tanto impera en absoluto la median铆a? Y no puede ser de otro modo: la inspiraci贸n de descubrir un nuevo mundo y ba帽arse en las fuentes de la naturaleza que cre贸 las obras maestras del Renacimiento, se ha agotado en nuestros tiempos. El ideal revolucionario no le ha dado calor hasta ahora, y a falta de este ideal, el 煤nico racional y verdadero, las artes han supuesto un bastardo realismo que consiste en fotografiar, trabajosamente la gota de roc铆o en la hoja de la planta, imitar los m煤sculos de la para de un corn煤peto o describir en prosa o verso el aire asfixiante del sal贸n de una meretriz de alto rango.

Pero si esto es as铆, me preguntar茅is: 鈥撀縌u茅 es lo que debemos hacer?

La contestaci贸n es muy sencilla; si el fuego sacro que dec铆s poseer es 煤nicamente un fuego fatuo, entonces continuar茅is como hasta aqu铆, y todo vuestro gusto art铆stico, vuestra inspiraci贸n, degenerar谩 r谩pidamente en decorar tiendas, proveer de libretos de operetas de tercera clase y hacer cuentos para las veladas de Nochebuena; muchos vais descendiendo por esta pendiente con gran rapidez鈥

Pero si vuestro coraz贸n late verdaderamente al un铆sono con el de la humanidad; si como verdadero poeta os ocup谩is de las realidades de la vida, 隆ah! entonces, contemplando ese mar de tristezas, frente a frente de gentes que perecen de hambre; a la vista de esos cad谩veres amontonados en las minas y esa aglomeraci贸n de cuerpos mutilados en las barricadas; viendo esas interminables cuerdas de deportados que van a enterrarse en las perpetuas nieves de la Siberia o en los pantanos tropicales; ante esta desesperada lucha sostenida entre los gritos de dolor de los vencidos y las org铆as de los vencedores, entre el ego铆smo contra la cobard铆a, y entre la noble resoluci贸n y la despreciable astucia, no pod茅is permanecer neutral y vendr茅is a colocaros al lado del oprimido, porque sab茅is que lo hermoso, lo sublime, el esp铆ritu mismo de la vida est谩n al lado de aquellos que luchan por la luz, por la humanidad.

Yo os oigo interrumpirme de nuevo. Si la ciencia abstracta es un lujo y la pr谩ctica de la medicina una farsa; si la ley excluye la justicia, y las invenciones mec谩nicas no son sino instrumento de robo; si la escuela, en oposici贸n a los deseos del verdadero maestro, ha de ser anulada y el arte sin la idea revolucionaria solo puede degenerar, 驴qu茅 me queda a m铆 que hacer? Os lo dir茅: un trabajo vasto e important铆simo, en el cual estar谩n vuestras acciones en completa armon铆a con vuestra conciencia; una empresa capaz de elevar los caracteres m谩s nobles y generosos.

驴Qu茅 trabajo? Voy a dec铆roslo: o capitul谩is con vuestra conciencia y dec铆s al fin: 鈥減erezca la humanidad con tal de que yo pueda gozar por completo muchos placeres, toda vez que la gente es bastante necia para permit铆rmelo鈥, o una vez m谩s se os presentar谩 la inevitable alternativa de tomar parte con los revolucionarios y trabajar con ellos para la completa transformaci贸n de la sociedad. Tal es la irrefragable consecuencia del an谩lisis que acabamos de hacer: esta es la l贸gica conclusi贸n a que todo hombre inteligente ha de llegar son remedio, con tal de que razone con lealtad sobre lo que pasa a su alrededor, descartando los sofismas que su educaci贸n privilegiada y el inter茅s de los que le rodean han deslizado en su o铆do.

Llegado a esta conclusi贸n, la pregunta 驴qu茅 ha de hacerse? se presenta naturalmente; la contestaci贸n es f谩cil: dejad el medio en que est谩is colocado y en el cual es moda decir que el pueblo no es m谩s que un pu帽ado de brutos; venid a mezclaros con ese pueblo y la contestaci贸n surgir谩 por si sola.

Ver茅is que en todas partes, Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, Rusia, Estados Unidos, all铆 donde hay una clase privilegiada y otra oprimida, existe un gran movimiento en el seno de la clase trabajadora, cuyo objeto es romper para siempre la esclavitud impuesta por el feudalismo capitalista, y echar los cimientos de una sociedad establecido sobre la base de justicia e igualdad. Ya no es suficiente al hombre del pueblo manifestar sus dolores en uno de esos cantos cuya melod铆a os traspasa el coraz贸n, como los que se cantaban por los siervos del siglo XVIII y se cantan todav铆a por los aldeanos esclavos; ahora trabaja con sus compa帽eros por su emancipaci贸n, con conocimiento de que lo hace y contra todos los obst谩culos que encuentra en su camino. Su pensamiento est谩 constantemente en ejercicio, considerando qu茅 es lo que deber铆a hacer a fin de que la vida, en lugar de ser una carga para las tres cuartas partes de la humanidad, pueda ser una verdadera satisfacci贸n para todos; se ocupa de los m谩s arduos problemas de sociolog铆a y procura resolverlos con su buen sentido, su esp铆ritu de observaci贸n y mucha experiencia; con objeto de ponerse de acuerdo con otros tan miserables como 茅l, trata de formar grupos, organizar; forma sociedades sostenidas con dificultad por peque帽as suscripciones; procura hacer pactos con sus compa帽eros del lado all谩 de la frontera y prepara el d铆a en que las guerras internacionales sean imposibles de un modo m谩s eficaz que el usado por los fr铆os fil谩ntropos que ahora nos aburren con sus tonter铆as sobre la paz universal. A fin de conocer lo que hacen sus hermanos y para tener con ellos conexi贸n m谩s 铆ntima y elaborar sus ideas, sostiene 隆pero a costa de cu谩ntos sacrificios y cu谩ntos incesantes esfuerzos! su prensa trabajadora.

Al fin, cuando la hora llega, se levanta, y enrojeciendo el pavimento de las barricadas con su sangre se lanza a conquistar esas libertades que los poderosos y satisfechos sabr谩n despu茅s c贸mo corromper y c贸mo volver contra 茅l de nuevo.

隆Qu茅 interminable serie de esfuerzos! 隆Qu茅 lucha tan incesante! 隆Qu茅 trabajo vuelto continuamente a empezar, unas veces para llenar los huecos ocasionados por las deserciones, resultado del cansancio, corrupci贸n y persecuciones; otras para reunir las quebrantadas fuerzas diseminadas por los fusilamientos y las matanzas a sangre fr铆a; otras, en fin, para reanudar los estudios bruscamente interrumpidos por el burgu茅s en grande escala!

Los peri贸dicos se publican por hombres que se han visto obligados a privarse del sue帽o y del alimento, a fin de poder arrancar a la sociedad los conocimientos m谩s precisos; la agitaci贸n se sostiene con c茅ntimos deducidos de la cantidad necesaria para adquirir lo absolutamente indispensable para la vida, y todo esto bajo la constante amenaza de ver a su familia reducida a la m谩s espantosa miseria tan pronto como el patr贸n sepa que su trabajador, su esclavo, est谩 tocado de socialismo.

Esto es lo que ver茅is si os mezcl谩is con el pueblo. Y en esta lucha incesante, cu谩ntas veces no se ha preguntado in煤tilmente el trabajador, al par que camina bajo el peso de su yugo: 鈥溌緿贸nde, pues, est谩 esa gente joven a quien se ha ense帽ado a nuestra costa, esos j贸venes a quienes alimentamos y vestimos mientras estudiaban? 驴D贸nde est谩n aquellos para quienes hemos edificado, con nuestros hombros agobiados bajo el peso de nuestras cargas y nuestros est贸magos vac铆os, esos colegios, esas salas de conferencia y esos museos? 驴D贸nde est谩n los hombres para cuyo beneficio nosotros, con nuestros rostros p谩lidos y demacrados hemos impreso esos hermosos libros, muchos de los cuales ni aun podemos leer? 驴D贸nde est谩n esos profesores que pretenden poseer la ciencia y para quienes la misma humanidad no vale tanto como un insecto raro? 驴D贸nde los que siempre est谩n hablando en favor de la libertad y nunca tratan de conquistarla, vi茅ndola constantemente pisoteada bajo sus pies? 驴D贸nde esos escritores, poetas y esos pintores? 驴D贸nde, por 煤ltimo, est谩 toda esa falange de hip贸critas que habla del pueblo con l谩grimas en los ojos, pero que jam谩s por ning煤n concepto se encuentra entre nosotros ayud谩ndonos en nuestro trabajo?鈥

驴D贸nde est谩n en verdad?

Unos se entregan al descanso con la m谩s cobarde indiferencia; otros, la mayor铆a, desprecian a la sucia multitud y est谩n dispuestos a lanzarse sobre ella si se atreve a tocar uno solo de sus privilegios.

Es verdad que de cuando en cuando viene a nosotros alg煤n joven que sue帽a con tambores y barricadas y busca impresiones fuertes; pero que deserta de la causa del pueblo en cuanto percibe que el camino de la barricada es largo, el trabajo pesado y las coronas de laurel que han de ganarse en esta campa帽a est谩n cubiertas de espinas. Generalmente estos ambiciosos especuladores del trabajo, quienes, no habiendo podido hacer nada en este sentido, tratan de sorprender a la gente por este medio, y que ser谩n poco despu茅s los primeros en denunciarla cuando el pueblo desee aplicar los principios que ellos mismos hab铆an profesado, est谩n tal vez hasta dispuestos a volver sus armas contra la vil multitud si se atreve a moverse antes que ellos hayan dado la se帽al.

Agregad a esto, bajos instintos, desprecio completo y viles calumnias de parte de la gran mayor铆a y sabr茅is lo que el pueblo puede esperar hoy de la mayor parte de los j贸venes de las clases privilegiadas en concepto de ayuda para la revoluci贸n social.

Pero a煤n pregunt谩is, 驴qu茅 haremos? Cuando todo est谩 por hacer, cuando un ej茅rcito entero de gente joven encontrar铆a bastante en ocupar todo el vigor de su viril energ铆a y toda la fuerza de su inteligencia y talento para ayudar al pueblo en la vasta empresa que ha acometido, 驴pregunt谩is qu茅 har茅is? Escuchad: vosotros, amantes de la ciencia pura, si est谩is compenetrados de los principios del socialismo, si hab茅is comprendido el verdadero significado de la revoluci贸n que hoy llama a nuestras puertas 驴no veis que toda ciencia debe ser reconstituida a fin de ponerla en armon铆a con los nuevos principios, que os corresponde realizar en este terreno una revoluci贸n mucho m谩s grande que la que tuvo lugar en todos los ramos de la ciencia durante el siglo XVIII? 驴No observ谩is que la historia, que hoy no es m谩s que un cuento de viejas sobre grandes reyes, grandes hombres de Estado y grandes Parlamentos, que la historia misma tiene que volverse a escribir desde el punto de vista del trabajo hecho por las masas en la larga evoluci贸n del g茅nero humano? 驴Que la econom铆a social que hoy es puramente la satisfacci贸n del robo por el capital tiene que reconstituirse de nuevo, lo mismo en sus principios fundamentales que en sus aplicaciones? 驴Que la antropolog铆a, sociolog铆a y 茅tica deben ser completamente refundidas, y que las mismas ciencias naturales, miradas desde otro punto de vista, deben sufrir una profunda modificaci贸n, lo mismo en lo que refiere a la concepci贸n de los fen贸menos naturales que respecto al modo de exposici贸n?

Siendo, pues, as铆, poneos a trabajar; colocad vuestra capacidad al servicio de la buena causa: ayudadnos especialmente con vuestra clara l贸gica a combatir las preocupaciones y a establecer con vuestra s铆ntesis los cimientos de una organizaci贸n mejor; m谩s a煤n: ense帽adnos a usar en nuestros argumentos diarios el valor de vuestras verdaderas investigaciones cient铆ficas, y mostradnos como hicieron nuestros predecesores, de qu茅 modo los hombres se atreven a sacrificar hasta la vida misma por el triunfo de la verdad.

Vosotros, los doctores, que hab茅is aprendido el socialismo por una amarga experiencia, no os cans茅is nunca de decirnos hoy y ma帽ana, en todo tiempo y lugar, que la humanidad misma marcha r谩pidamente a su degeneraci贸n si permanece en su condici贸n actual; que todos vuestros medicamentos contra las enfermedades han de ser impotentes forzosamente mientras que la mayor铆a del g茅nero humano vegete en condiciones absolutamente contrarias a aquellas que la ciencia os dice son necesarias a la salud; que las enfermedades es lo que se debe desarraigar, y qu茅 es lo que debe hacerse para conseguirlo.

Venid con vuestro escalpelo y disecad para nosotros con mano firme esta vuestra sociedad que r谩pidamente marcha a la putrefacci贸n, y decidnos lo que podr铆a y deber铆a ser una existencia racional; insistid, como verdadero cirujano, en que un miembro gangrenado debe amputarse cuando puede contagiar el cuerpo entero.

Vosotros, que hab茅is trabajado por la aplicaci贸n de la ciencia a la industria, venid y decidnos francamente cu谩l ha sido el resultado de vuestros descubrimientos; convenced a aquellos que no se atreven a marchar resueltamente hacia el porvenir y hacedles ver cuantas nuevas invenciones lleva en su seno el conocimiento adquirido hasta el d铆a: qu茅 podr铆a hacer la industria bajo mejores condicione y cu谩nto podr铆a el hombre producir f谩cilmente si trabajase con el fin de favorecer su propia producci贸n.

Vosotros, poetas, pintores, escritores, m煤sicos; si comprend茅is vuestra verdadera misi贸n y el exacto inter茅s del arte mismo, venid a nosotros; poned vuestra pluma, vuestro l谩piz, vuestro cincel y vuestras ideas al servicio de la revoluci贸n; presentad con vuestro elocuente estilo y con vuestros expresivos cuadros la lucha heroica del pueblo contra los opresores; encended el coraz贸n de nuestra juventud con ese glorioso entusiasmo revolucionario que inflam贸 el pecho de nuestros antecesores; decid a las mujeres qu茅 carrera tan gloriosa es la del marido que dedica su vida a la gran causa de la emancipaci贸n social.

Mostrad al pueblo qu茅 triste es su vida actual, y hacedle tocar con la mano la causa de su desgracia. Decidnos qu茅 racional ser铆a la vida si no se encontrasen a cada paso las locuras e ignominias de nuestro presente orden social.

Finalmente, todos los que pose茅is saber, talento, capacidad, industria, si ten茅is un 谩tomo de simpat铆a en vuestro coraz贸n, venid y poned vuestros conocimientos a disposici贸n de aquellos que m谩s lo necesitan. Y tened presente si ven铆s, que no lo hac茅is como amos, sino como compa帽eros de penas; que no ven铆s a gobernar, sino a fortaleceros en una nueva vida que se eleva constantemente hacia la conquista del porvenir; que m谩s que ense帽ar, ven铆s a recoger las aspiraciones de los m谩s; a adivinarlas, a darles forma y a trabajar constantemente con todo el fuego de la juventud y el juicio de la edad madura para hacerlas posible en el momento actual; entonces y solo entonces, seguir茅is una conducta verdaderamente noble y racional, viendo as铆 que cada esfuerzo vuestro en este sentido produce frutos en abundancia; y una vez establecida esta sublime armon铆a entre vuestras acciones y lo que os dicta vuestra conciencia, obtendr茅is facultades que nunca so帽asteis pudieran dormir latentes en vosotros mismos.

Luchad incesantemente por el triunfo de la verdad, justicia e igualdad entre los hombres, cuya gratitud ganar茅is. 驴Qu茅 carrera m谩s noble que esta puede desear la juventud de todos los pa铆ses?

Tiempo he necesitado para mostraros a vosotros que pertenec茅is a las clases acomodadas, que, en vista del dilema que os presenta la vida, os ver茅is obligados, siendo honrados y sinceros, a venir a trabajar con los anarquistas y defender con ellos la causa de la revoluci贸n social. 隆Qu茅 claro y sencillo es todo esto! Pero cuando uno se dirige a aquellos que no han sufrido los efectos del medio en que vive la burgues铆a, 隆cu谩ntos sofismas hay que combatir! 隆cu谩ntas preocupaciones que vencer! 隆cu谩ntas objeciones interesadas que desechar!

III

Hoy es f谩cil el ser uno breve al dirigirse a vosotros j贸venes del pueblo; la fuerza misma de las cosas os impele a ser anarquistas, por poco que pens茅is y razon茅is.

Salir de las filas del pueblo y no dedicarse, a ser posible, al triunfo de la revoluci贸n, es desconocer vuestro verdadero inter茅s y abandonar vuestra causa y vuestra verdadera misi贸n hist贸rica.

驴Record谩is la 茅poca en que ni帽os a煤n fuisteis una tarde de invierno a jugar en vuestra oscura callejuela? El fr铆o os penetraba a trav茅s de vuestros ligeros vestidos y el fango hac铆a lo mismo por los agujeros de vuestros viejos zapatos; aun entonces, cuando visteis a esos rollizos ni帽os, ricamente vestidos, pasar a cierta distancia y miraros con desprecio, comprendisteis bien claramente que esos mu帽ecos, vestidos de punta en blanco, no eran iguales a vosotros ni en inteligencia, ni en energ铆a; pero m谩s tarde, cuando os visteis obligados a encerraros en una sucia f谩brica desde las cinco a las seis de la ma帽ana, para permanecer doce horas al lado de una m谩quina, y convertidos en otra obligados a seguir d铆a tras d铆a sus movimientos incesantes o mon贸tonos, pudisteis comprender que mientras tanto los otros iban tranquilamente a aprender en hermosas academias, escuelas y universidades; y ahora esas mismas criaturas, menos inteligentes, pero m谩s instruidas, han venido a ser vuestros amos, y gozan de todos los placeres, de los beneficios de la civilizaci贸n. Y a vosotros 驴qu茅 suerte os espera?

Volv茅is a una habitaci贸n peque帽a, oscura y h煤meda, en la que se encuentran reunidos en un espacio bastante peque帽o cinco o seis seres humanos, y en la que vuestra madre, cansada de la vida, envejecida m谩s por los trabajos y fatigas que por los a帽os, os ofrece pan duro y un poco de agua sucia llamada por iron铆a caf茅; y para distraer vuestra imaginaci贸n ten茅is siempre presente la siguiente pregunta: 鈥溌緾贸mo se podr谩 pagar ma帽ana al panadero y al casero al d铆a siguiente?鈥 隆C贸mo! 驴Hab茅is de arrastrar la misma desgraciada existencia que arrastraron vuestros padres durante treinta o cuarenta a帽os? 驴Hab茅is de trabajar toda la vida para proporcionar a otros todos los placeres del bienestar, de la ilustraci贸n y del arte y guardar para vosotros 煤nicamente la constante ansiedad respecto a encontrar ma帽ana un pedazo de pan que llevaros a la boca? 驴Abandonar茅is para siempre todo lo que hace la vida agradable, para dedicaros a proporcionar comodidades sin fin a un pu帽ado de holgazanes? 驴Os aniquilar茅is trabajando para recibir en cambio menos de lo indispensable y ser v铆ctimas de la miseria cuando sobreviene una de esas crisis que por desgracia son tan frecuentes? 驴Es esta la clase de vida a que aspir谩is? 驴Os dar茅is tal vez por vencidos? No viendo modo alguno de salir de vuestra situaci贸n, tal vez os dig谩is: 鈥淕eneraciones enteras han sufrido la misma suerte, y yo, que en nada puedo variar lo existente, debo someterme tambi茅n; sigamos, pues, trabajando, y procuremos vivir lo mejor que se pueda鈥.

Perfectamente; en tal situaci贸n, el iluminar vuestro entendimiento ser谩 poco menos que imposible. Pero llega un d铆a en que se presenta una crisis de esas que no son ya fen贸menos pasajeros, como antes suced铆a sino que destruye toda una industria que aniquila a familias enteras; luch谩is como los dem谩s, contra la calamidad; pero pronto veis c贸mo vuestra mujer, vuestros hijos sucumben poco a poco a causa de las privaciones, y desaparecen a causa de la falta de alimentos, de cuidados y de asistencia m茅dica y van a concluir sus d铆as en un asilo de pobres mientras que la vida del rico se pasa alegre y gozosa en las grandes ciudades, brillando la luz del sol y permaneciendo completamente extra帽o e indiferente a los gritos de angustia de aquellos que perecen.

Entonces comprender茅is cu谩n repugnante es esta sociedad; reflexionar茅is sobre las causas de estas crisis, y el examen llegar谩 hasta el fondo mismo de esta abominaci贸n que pone a millones de seres humanos a merced de la brutal ambici贸n de un pu帽ado de explotadores; entonces comprender茅is que los anarquistas tienen raz贸n al decir que nuestra sociedad actual puede y debe ser reorganizada de pies a cabeza.

Mas pasando de las crisis generales a vuestro caso particular, suponemos que un d铆a, cuando vuestro patr贸n trate por medio de una nueva reducci贸n del jornal de sacaros algunos c茅ntimos con el fin de aumentar a煤n m谩s su fortuna, protest谩is; a lo que os contestar谩 con altaner铆a: 鈥撯淚dos a comer hierba, sino quer茅is trabajar por el precio que os ofrezco鈥濃. Entonces comprender茅is que vuestro patr贸n no solo trata de esquilaros como a un animal inferior; que no contento con teneros sujeto en sus garras por medio del sistema del salario, trata adem谩s de haceros un esclavo en todos conceptos. Entonces os rebajar茅is 茅l abandonando toda idea de dignidad humana y concluyendo por sufrir todas las humillaciones posibles, o la sangre se os subir谩 a la cabeza; os detendr茅is en la odisea pendiente en que vais resbalando, y encontr谩ndoos despedido y en la calle sin trabajo, comprender茅is cu谩nta raz贸n tienen los anarquistas cuando dicen: 鈥溌ebelaos, levantaos contra esa tiran铆a econ贸mica, porque ella es causa de toda esclavitud!鈥. Entonces vendr茅is y ocupar茅is vuestro puesto en las filas de los revolucionarios, y trabajar茅is con ellos por la completa destrucci贸n de toda esclavitud econ贸mica, social y pol铆tica.

Otro d铆a oir茅is referir la historia de aquella encantadora muchacha cuyo car谩cter alegre, francas maneras y animada conversaci贸n tanto hab铆ais admirado. Despu茅s de haber luchado durante a帽os contra la miseria, abandon贸 su pueblo natal por la capital; bien sab铆a que all铆 la lucha por la existencia deb铆a ser dif铆cil, pero esperaba al menos poder buscarse la vida honradamente. Pues bien; ya sab茅is cu谩l ha sido su suerte: galanteada por el hijo de un tendero, se dej贸 enga帽ar por sus dulces palabras, se entreg贸 a 茅l con toda la pasi贸n de la juventud, y se vio despu茅s abandonada con una criatura en los brazos; siempre valerosa, nunca ces贸 de luchar, pero se destruy贸 en esta desigual lucha contra el hambre y el fr铆o, yendo a concluir sus d铆as en uno de esos hospitales cuyo nombre nadie recuerda鈥 驴Qu茅 har茅is? Una vez m谩s se os presentan dos caminos que seguir: o trat谩is de desechar tan desagradable recuerdo con la siguiente est煤pida frase: 鈥淓lla no fue la primera ni ser谩 la 煤ltima鈥, y tal vez hall谩ndoos alguna noche en la taberna con otros ultraj茅is la memoria de la infeliz muchacha con alg煤n cuento repugnante; o, por el contrario, el recuerdo del pasado os llegar谩 al coraz贸n; tratar茅is de encontrar al infame seductor para escupirle al rostro, y reflexionando sobre las causas de estos males que ocurren diariamente, comprender茅is que nunca cesar谩n en tanto que la sociedad est茅 dividida en dos campos: en el uno los desgraciados y en el otro los perezosos, las fieras con dulces palabras e inclinaciones bestiales. Comprender茅is que es ya tiempo sobrado de concluir con esta diferencia y vendr茅is a colocaros entre los revolucionarios.

Y vosotras, mujeres del pueblo, 驴hab茅is o铆do sin conmoveros la triste relaci贸n de esta historia? Mientras que acarici谩is la linda cabeza de esa criatura que duerme en vuestros brazos, 驴no hab茅is pensado nunca en la suerte que le espera si no se cambian las presentes condiciones de la sociedad? 驴No reflexion谩is sobre el porvenir reservado a vuestras hermanas y a vuestros hijos? 驴Quer茅is que estos tambi茅n vegeten como vegetaron vuestros padres, sin m谩s ocupaci贸n que la de buscar el pan de cada d铆a ni otro placer que el de la taberna? 驴Dese谩is que vuestro marido y vuestros hijos est茅n siempre a merced del primer advenedizo que haya heredado de sus padres un capital con que poder explotarlos? 驴Os avendr茅is a que sigan siendo siempre esclavos de un amo y materia dispuesta para servir de abono a los prados de los ricos explotadores? 隆No, nunca!

Bien s茅 que os ha encendido la sangre al o铆r que vuestro marido, despu茅s de haber entrado en una huelga lleno de entusiasmo y de determinaci贸n, ha concluido por aceptar con el sombrero en la mano las condiciones dictadas por el orgulloso burgu茅s en un tono altamente despreciativo. S茅 que hab茅is admirado a esas mujeres espa帽olas que en un alzamiento popular han presentado el pecho a las bayonetas de los soldados en las primeras filas de la insurrecci贸n. Estoy seguro que mencion谩is con reverencia el nombre de la mujer que atraves贸 con una bala el pecho de aquel rufi谩n que se atrevi贸 a ultrajar a un prisionero anarquista en su calabozo; y estoy persuadido de que vuestro coraz贸n late con m谩s violencia cuando le茅is como se reun铆an bajo una lluvia de balas las mujeres de Par铆s, para animar a los hombres y estimularlos a ejecutar actos de hero铆smo.

Repito que sobre todo esto no abrigo ning煤n g茅nero de duda, y por esto estoy convencido de que tambi茅n concluir茅is por reuniros aquellos que trabajan por la conquista del porvenir.

Cada uno de vosotros, pues, j贸venes honrados, hombres y mujeres, trabajadores del campo y de las f谩bricas, artesanos y soldados, comprender茅is cu谩les son vuestros derechos y os vendr茅is con nosotros, a fin de trabajar con vuestros hermanos en la preparaci贸n de esa revoluci贸n que, arriendo todo vestigio de esclavitud, destruyendo ligaduras y cadenas y rompiendo con viejas y gastadas tradiciones, abra a todo el g茅nero humano un nuevo y ancho campo de feliz existencia, estableciendo al fin la verdadera libertad, igualdad y fraternidad en la sociedad humana. Que no se diga de nosotros, siendo un grupo relativamente insignificante, que somos demasiado d茅biles para conseguir el magn铆fico fin a que inspiramos: contad y ved cu谩ntos somos los que sufrimos esta injusticia.

Nosotros, los trabajadores del campo, que trabajamos para otros y mascamos la paja, mientras que nuestros amos se comen el trigo; nosotros solos somos millones de hombres; somos tan numerosos, que formamos la masa del pueblo.

Nosotros, los obreros de las f谩bricas, que tejemos terciopelos y sedas para cubrirnos de harapos, tambi茅n somos una gran multitud, y cuando el ruido de la f谩brica nos deja un momento de reposo, invadimos las calles y plazas como el mar en las grandes mareas de verano.

隆Ay! todos juntos, los que sufrimos y somos diariamente insultados, formamos tal multitud, que ning煤n hombre puede contar; somos el Oc茅ano que lo abraza e invade todo.

Nos basta querer para que se haga la justicia y todos los tiranos de la tierra muerdan el polvo.

Nos basta querer para que la revoluci贸n social acabe con todas las infamias y todos los privilegios.

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Fuente: Asociaciongerminal.org