April 15, 2021
De parte de Briega
261 puntos de vista


El colectivo La Vorágine quiere ayudar a nuestra comunidad a entender algunas cosas que están ocurriendo alrededor del mundo del libro… ¡perdón!: alrededor de la venta de libros. Ya sabéis que las librerías pequeñas e independientes llevamos tiempo alertando sobre el riesgo de comprar en Amazon. Comprar a la bestia tiene consecuencias: se alimenta el monopolio de la distribución de libros, se fomentan los empleos precarios (en Amazon y en el brutal mundo de la mensajería), se va desarmando el tejido de cercanía para proyectar un mundo de drones entregando libros a domicilio…

Pero en estos días vais a oír mucho de otras plataformas de venta on-line que dicen competir con Amazon y estar a favor de las librerías independientes. Os queremos contar lo que sabemos para que vosotras toméis decisiones en consecuencia.

 

-Sabemos que Amazon es malo. Para comprar libros o algodoncillos de los oídos. El mundo deslocalizado, controlado por compañías transnacionales que eluden el pago de impuestos y no tienen pudor en malcontratar no puede ser bueno ni para ti ni para nadie (Jeff Bezos no opina lo mismo)

-Sabemos que el gremio de librerías (conflictivo, a veces contradictorio, pero que es fruto de la diversidad y la complejidad de nuestros territorios) ha tratado de contrarrestar a la bestia con todostuslibros.com La plataforma de las librerías no es perfecta y necesita mejorar, pero lo cierto es que pone en contacto directo al lector y a la librería. Cuando pedís un libro vía todostuslibros.com en La Vorágine recibimos el pedido, nos ponemos en contacto con la personas interesada, conseguimos el libro, lo empacamos y lo enviamos. Es decir, la relación es la de siempre: librería-persona lectora y la plataforma lo que hace es permitir el contacto.

-Acaba de ser lanzada en España una nueva plataforma (Bookshop) que dice nacer para ayudar a las librerías independientes. No parece asunto claro. Se trata de una multinacional estadounidense (¡Qué extraño!) que hace ‘publicidad’ a las librerías que se asocian a su modelo de negocio y que vende libros a las personas lectoras desde un almacén central alimentado por megadistribuidoras de libros. Es decir, la persona que compra jamás tiene relación con la librería. Es Bookshop quien gestiona al ‘cliente’ virtual’ y quien le envía el libro. La librería asociada, sin embargo, sin mover ni un dedo, sin invertir ni un euro y sin tener relación con el cliente, recibe un 25% del valor de venta.

-“¿Duros a peseta?”, que diría nuestra abuela. Eso no existe. Lo que sospechamos que está ocurriendo es que esta marca (con muchos millones de euros detrás para entrar al mercado) es que utiliza el ‘branding’ de las librerías pequeñas para luchar contra Amazon en su misma liga. No parece razonable que alguien ‘regale’ un 25% de sus ingresos a cambio de nada… en realidad lo entrega a cambio de la imagen bondadosa que le proporciona cacarear que tiene 200 librerías de barrio asociadas.

El gremio de las librerías (CEGAL se llama) ha entrado pelín en pánico y ha firmado una carta de (buenas) intenciones con Bookshop en la que la multinacional se compromete a no engullir a todostuslibros.com

-En La Vorágine nos parece razonable que la multinacional haya firmado. Primero, porque no es un contrato, sino una declaración de intenciones. Segundo, porque lo que sospechamos que hay detrás en una gran operación para ‘virtualizar’ más aún la venta de libros y el proyecto es a medio plazo.

-Muchas librerías pequeñas e independientes, como La Vorágine, han hecho un esfuerzo tremendo para armar sus propias librerías en línea, que no sustituyen al local físico, sino que complementan lo que hacemos y permiten que podamos mantener el contacto en tiempos de confinamientos y limitaciones de movilidad.

-Nosotras gestionamos una librería asociativa porque creemos en el libro como siembra de cultura crítica y porque la librería como espacio de encuentro es el epicentro de nuestra apuesta política. Una comunidad virtual sin traducción física, no es una comunidad humana.

 

En fin, todas y todos vosotros podéis decidir y moveros en las plataformas que queráis, aunque ya sabéis que en el mundo del comercio la única libertad es la de Ayuso: compramos muchas veces en determinados lugares por la presión y el impulso de la publicidad, por la presunta facilidad de algunos portales o por quién sabe qué. Nosotras queríamos contaros lo que se cocina y la bronca que se está gestando entre librerías, mercachifles y piratas… Nosotras seguiremos donde ya sabéis: en la calle Cisneros, número 69 de Santander y allí os espera Carmen, María, Emmanuel, Carolina, Pilar, Marta, Álvaro, Ángel, Paco, Ana y toda la gente bonita que nos ayuda y acompaña.




Fuente: Briega.org