October 22, 2021
De parte de Nodo50
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La 煤ltima pel铆cula de Ic铆ar Bolla铆n reduce el conflicto pol铆tico al dolor de una sociedad que parece ajena a las razones por las que ETA tom贸 las armas y tard贸 tanto en dejarlas. Parece que las luchas de las mujeres siempre tienen que estar atravesadas por el amor.

Fotograma de la pel铆cula 鈥楳aixabel鈥.

Hoy se cumplen 10 a帽os del cese definitivo de la lucha armada de ETA. Una d茅cada sin el ruido de las bombas; una d茅cada de declaraciones y detenciones atravesadas por la venganza. Una d茅cada exigiendo un perd贸n que, cuando llega, parece que no sirve para nada. No s茅 cu谩ntas d茅cadas m谩s necesitaremos para afianzar nuestros pasos en el camino de la justicia, la memoria y la reparaci贸n de todas las partes de un conflicto que nos hizo sufrir mucho. Hemos cambiado mucho, pero no lo suficiente. Iciar Bolla铆n ha elegido un buen momento para presentar Maixabel.

La pel铆cula es emocionante. Bolla铆n ha elegido una historia que tiene todos los elementos para triunfar. Una mujer que perdona, que pelea, que se enfrenta, incluso, a su propia hija en alguna ocasi贸n en una b煤squeda casi obsesiva del reconocimiento del dolor que le han causado. Ella podr铆a haber sido muchas cosas como reconoce en la pel铆cula, pero el atentado que sufri贸 su marido la conden贸 (sic) al papel de v铆ctima. Ah铆 creo que hay una clave importante que se recoge en la pel铆cula y se siente por aqu铆: el conflicto nos da un papel. Las madres o las novias de los gudaris  [guerreros], las criaturas que tienen que recorrer kil贸metros y kil贸metros para visitar a alg煤n familiar, las viudas, las amigas, los hijos de las v铆ctimas de ETA鈥 todas y todos encuentran un lugar ah铆, un lugar de reconocimiento, un entorno, una pelea, una raz贸n de ser. Maixabel Lasa, que ten铆a ideales pol铆ticos y, por eso, milit贸 en el Partido Comunista, acaba relegada al papel de viuda y, probablemente ah铆, encuentre parte del reconocimiento que le arrebat贸 la banda al asesinar a su compa帽ero. Es un lugar de dolor, s铆, pero tambi茅n de distinci贸n. Ella, que presume tambi茅n de haber logrado que en la Oficina de Atenci贸n a las V铆ctimas del Terrorismo del Gobierno Vasco se incorporase una definici贸n m谩s amplia de lo que significa ser una v铆ctima, acaba pareciendo que hace pol铆tica solo por amor y no por convicci贸n. Quiero entender que si apost贸 por reconocer a las v铆ctimas del GAL como v铆ctimas del conflicto no lo har铆a por amor ni por caridad sino por justicia e ideales. No s茅. Parece que las luchas de las mujeres siempre tienen que estar atravesadas por el amor.

Lucha y pol铆tica hay poca en la pel铆cula. Ni siquiera se indaga en los planteamientos pol铆ticos de Juan Mar铆a J谩uregui y, m谩s all谩 de la bandera del PSOE en su funeral, apenas hay referencias a sus ideales. Por otro lado, ETA aparece representada como una secta. No se explica c贸mo ni por qu茅 鈥攏i siquiera de soslayo鈥 tantas personas militaron durante tantos a帽os en la organizaci贸n. Esa falta de contexto provoca que no se pueda entender qu茅 ha pasado en nuestra tierra en las 煤ltimas d茅cadas, pero, adem谩s, descarga de responsabilidad a los militantes que decidieron tomar las armas. Parecen 鈥攐h, pobrecitos鈥, chavales indefensos que no sab铆an lo que hac铆an. La c煤pula se representa como un ente abstracto, desconocido, que daba 贸rdenes que otros ejecutaban sin rechistar. La jerarqu铆a de ETA es de sobra conocida, pero que cada cual responda tambi茅n por sus decisiones. El contexto que falta en la pel铆cula ayudar铆a a entender que s铆, que quiz谩 muchas personas entraron a la banda sin saber c贸mo ni para qu茅, pero la mayor铆a sab铆an de sobra d贸nde estaban, por qu茅 y para qu茅. Maixabel reduce el conflicto pol铆tico al dolor de una sociedad que parece ajena a las razones por las que ETA tom贸 las armas y tard贸 tanto en dejarlas.

Si alguien da por v谩lido el relato de Maixabel sobre el papel de la sociedad vasca en el conflicto parecer铆a que ETA apenas tuvo aceptaci贸n p煤blica. Hay un t铆mido intento, casualmente a trav茅s de los personajes que representan a las amigas de la hija de Maixabel, de contar que ETA tuvo una aceptaci贸n importante en esta tierra, pero apenas profundiza en esa idea. Todo lo contrario. En un momento, ante la llegada a su domicilio de un militante de la banda, varias mujeres aparecen asomadas a los balcones mirando serias al personaje que interpreta Luis Tosar. No parecen muy de acuerdo con su lucha, se siente cierta condena en sus miradas. Muchas personas no estaban de acuerdo, claro, pero en los balcones, sobre todo en los balcones de algunas zonas en particular de esta tierra, lo habitual era encontrar a gente aplaudiendo la salida de prisi贸n de los gudaris. Las malas caras y las condenas p煤blicas tardaron mucho en llegar. Que la familia del personaje que interpreta Tosar tampoco supiera nada de su militancia y, es m谩s, que lo condenara, tampoco parece casual. 驴Se empatizar铆a de la misma manera con el personaje si tuviera el apoyo de su gente? 

Me quedo con la sensaci贸n de que Bolla铆n no se ha atrevido. Quiz谩 todav铆a es pronto. La pel铆cula es bonita y es importante, pero necesitamos que se hagan much铆simas m谩s. Necesitamos contar historias que no conocemos y a Maixabel Lasa, precisamente, se la conoce y reconoce mucho. Cualquier excusa es buena para que hablemos de lo que ha pasado, de la manera en la que nos ha atravesado la vida un conflicto al que Bolla铆n ha reducido 鈥攓uiz谩 sin pretenderlo鈥 al dolor personal de una mujer valiente. Espero que Maixabel calme, un poquito m谩s, la herida a Maixabel pero quedan muchas todav铆a para las que ni siquiera ofrecen una simple tirita.

Entiendo que haya gustado tanto. Yo misma no pude parar de llorar durante la hora y media que dura la pel铆cula de Iciar Bolla铆n. Me enganch茅, desde los primeros segundos, a la emoci贸n que desprende la historia. Tenemos mucho que hablar todav铆a, mucho que contarnos y, probablemente, algunas cosas que echarnos en cara. El proceso de construcci贸n de la paz que estamos viviendo en Euskal Herria es tan complejo como lo ha sido el conflicto. Hacemos el esfuerzo, s铆, pero siguen brotando algunos reproches y siguen envolvi茅ndonos algunos silencios. 


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Fuente: Pikaramagazine.com